saltar al contenido principal
Nota decine21
estrella
El pianista
Tienda amazon Tienda fnac

El pianista

The Pianist

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

estrella
7
El horror en tiempos de guerra
El horror en tiempos de guerra

Que la guerra es un completo horror, lo sabe todo hijo de vecino. Pero sin duda que hay horrores y horrores, y el que le toca padecer a la familia Szpilman es de los que hacen época. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente ocupación de Polonia por los nazis, sigue la insidiosa persecución de los judíos. Y el gran crimen de Wladyslaw Szpilman y sus padres y hermanos, que viven en Varsovia, no es otro que el de ser judíos. Aunque Wladyslaw es un pianista de prestigio, esto no le libra ni a él ni a los suyos de lo que comienzan siendo vejaciones, sigue con el ghetto y el asesinato indiscriminado, y llega hasta a la amenaza de “la solución final”, o sea, el holocausto.

Una narración clásica, que funciona, basada en rigurosos hechos reales, narrados por Wladyslaw Szpilman en sus memorias. A pesar de que el territorio del holocausto está más que trillado por el cine (con esa esa obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, como magnífico fruto), Roman Polanski hace una aportación original. Curiosamente, lo que da su enorme personalidad al film es el desapasionamiento, el esfuerzo por ofrecer el punto de vista de Szpilman sin aspavientos innecesarios, confiando en la fuerza de su tragedia, del horror de que es involuntario testigo y protagonista. Hay más acierto en este film que en Rebelión en Polonia de Jon Avnet que, al poner el acento en la resistencia judía en el guetto, distorsiona ligeramente el conjunto de los hechos; o que en Amén de Costa-Gavras, intento nada disimulado de culpabilizar a la Iglesia por el holocausto.

Polanski gradúa la presentación de los elementos de la historia, sabe hacerla crecer en interés. Define bien los personajes, una familia judía de lazos muy estrechos. Y muestra cómo los acontecimientos históricos les sobrepasan: la invasión nazi, los bombardeos, la discriminación racial, que aumenta progresivamente hasta llegar al guetto y los campos. Viene entonces el punto de inflexión de la película, que conduce a una reflexión acerca de la soledad, de la capacidad de aguante del espíritu humano. Cómo se va minando la vida del alma lo muestra muy bien esa escena en que Szpilman está ensayando un posible salto suicida desde la ventana, para no caer en manos de los nazis. El piano que Szpilman no puede tocar físicamente, pero sí con la mente, habla de lo más noble que tiene el hombre, que a pesar de la crueldad y la persecución implacables es capaz de conservar. Esa segunda mitad del film es un prodigio de sensibilidad. Las escenas del protagonista entre las ruinas de la ciudad son de una fuerza enorme, parece que nos encontremos en un paisaje lunar, donde todo es piedra.

Sin apenas palabras en su etapa de soledad, el desconocido y recién oscarizado Adrien Brody aguanta el peso de la narración con su mirada de animal acorralado a la que queda un resto de humanidad, que agradece las ayudas inesperadas. Magnífica resulta la aparición providencial del oficial alemán, un personaje que da un giro insospechado a la trama, y que nos recuerda lo ingenuo que resulta querer convertir la Historia en un relato de buenos y malos, o el confiar sólo en las propias fuerzas.

Tomando distancias

Roman Polanski. Un director polaco, de origen judío, cuyos padres fueron internados en sendos campos de concentración. Ella, católica, murió, él, judío, tuvo mejor suerte. El propio Roman, niño entonces, sobrevivió al bombardeo de Varsovia y al ghetto de Cracovia. Se comprende que quisiera abordar un tema, el del holocausto, tan próximo. Lo ha hecho desde la cercanía de haber sido testigo de los horrores.

Pero prefiriendo no hurgar en la dolorosa llaga de los recuerdos autobiográficos, Polanski ha optado por tratar los hechos con la distancia que permiten unas memorias: las de Wladyslaw Szpilman, pianista, compositor, que trabajaba en Radio Varsovia.

Aunque Szpillman escribió su relato en 1946, las autoridades comunistas polacas no le permitieron publicar el libro. De hecho su hijo nunca había hablado con él acerca de los horrores padecidos, y no los conoció a fondo hasta que encontró el manuscrito.

Polanski llegó a conocer al auténtico Wladyslaw Szpilman, quien aceptó que el director polaco rodara el film. Pero no llegó a verlo en la pantalla, pues falleció el 6 de julio de 2000, antes de que se iniciara el rodaje.

Trayectoria tormentosa
Trayectoria tormentosa

Si en lo profesional Polanski ha tenido logros notables, su vida personal ha estado marcada por la tragedia y el escándalo. Primero le tocó padecer el nazismo, y luego el comunismo, en su Polonia natal. En 1977 (tenía 44 años y era un cineasta reconocido), fue hallado culpable en Estados Unidos de mantener relaciones sexuales con una menor. Pasó 42 días encerrado, sometido a un examen psiquiátrico y, liberado antes del juicio, huyó de la justicia y se estableció en París. De hecho no ha vuelto a pisar los Estados Unidos, ni siquiera para recoger su reciente Oscar como mejor director, pues sigue pesando sobre él una orden de busca y captura.

Pero ya antes la tragedia había llamado a su puerta. Precisamente en su casa, estando él ausente, su esposa embarazada, la actriz Sharon Tate, y otras cuatro personas, fueron asesinados en 1969 por Charles Manson, líder de una secta satánica. La película Tess, plenamente romántica, se la dedicó a Sharon.

En la actualidad, Roman está casado con la actriz Emmanuelle Seigner. Llevan 13 años de feliz matrimonio, y tiene dos hijos, Morgane y Elvis. Es de desear que tras El pianista, haya logrado exorcizar sus demonios personales.

Tempo tranquilo

Aunque el interés en el film no decae en ningún momento, es claro en las escenas de soledad de Szpilman se impone un tempo lento, pausado, contemplativo. Preguntado acerca de cómo puede tomar esto el público, Polanski reconoce que el público “es mucho más impaciente hoy en día. Lo quieren todo más breve, más rápido. Debido a la tremenda influencia de la televisión, el lenguaje de las películas corrientes ha cambiado. El espectador se ha acostumbrado a otras cosas que no crean necesariamente el mismo tipo de emociones. Pero no me interesan las modas. Cuando hago una película, hago mi película. Tengo que quedar satisfecho conmigo mismo, y así espero ingenuamente que los demás compartirán mi gusto.”

Una interrupción de seis años
Una interrupción de seis años

Al comienzo de la película, Wladyslaw Szpilman se encuentra en el estudio de Radio Varsovia interpretando el Nocturno para piano de Frédéric Chopin. El lugar, insonorizado, le impide dejar de tocar cuando empieza el bombardeo de la ciudad, hasta que el impacto de un proyectil, y algunos rasguños, le hacen consciente de la realidad. No puede terminar su interpretación, y sólo seis años, después, terminada la guerra, podrá hacerlo, casi al final de la película, en lo que Polanski considera uno de los mejores momentos del film, rodado justo como él deseaba.

Otras teclas

El piano es un elemento cinematográfico ya desde los comienzos del celuloide. No en vano, la proyección de las películas mudas era acompañada por la música de un pianista, que tocaba en directo en la sala. Y la canción de Sam en el café de Rick en Casablanca nos ponía el corazón en puño. Hay un buen puñado de películas, que utilizan el elemento pianístico en sus tramas con más o menos acierto. El piano de Jane Campion, que hablaba de una relación tórrida al margen de un matrimonio por poderes, logró meternos la música de Michael Nyman hasta en la sopa. La leyenda del pianista en el océano, de Giuseppe Tornatore, hablaba de ese peculiar pianista que nunca había descendido del trasatlántico de lujo que le vio nacer. La pianista de Michael Haneke hablaba de una profesora de piano bastante rarita, con tendencias sadomasoquistas. Y para definir unas relaciones paternofiliales en Camino a la perdición, nada mejor que mostrar a Paul Newman y Tom Hanks tocando juntos un dueto al piano.

DVD
Distribuye: Walt Disney
Extras: Español e inglés 5.1.
Cómpralo en... Tienda amazon Tienda fnac
También te pueden interesar
  • Comenta esta Película



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de decine21.com
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
    • Tu dirección de email no será publicada.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE