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Nota decine21
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Mildred Pierce
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Mildred Pierce

Mildred Pierce

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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7
No sin mi hija
No sin mi hija

Glendale, Estados Unidos. Los años de la Depresión. Mildred Pierce es un ama de casa, madre de dos hijas, la niña Ray y la adolescente Veda. Su esposo Bert, cuya empresa no va bien, la engaña con otra mujer, ante lo que la muy determinada Mildred Pierce le pide que abandone el hogar. Tendrá que arreglárselas sola para sacar a sus hijas adelante, lo que supone dejar la vida relativamente acomodada que ha llevado hasta entonces y ponerse a trabajar. Encontrar un empleo de su gusto no resulta fácil para Mildred Pierce, y convertirse finalmente en camarera lo considera una humillación; sobre todo por lo que pudiera pensar su muy consentida hija Veda, acostumbrada a que no le falte de nada, estudiante de música y muy, muy estirada. Ocultará su profesión a las hijas, aunque Mildred Pierce está dispuesta a hacer lo que sea por Veda, a la que considera muy talentosa, y de la que se traga humillación tras humillación. A pesar de que Mildred Pierce, trabajando duro, se convierte en empresaria de restauración, nunca acaba de conseguir la deseada aprobación por parte de Veda. Ésta interpreta las relaciones amorosas de su madre torcidamente, y aplica a su comportamiento las pautas que cree reconocer en el de Mildred.

Cuidada miniserie que adapta la novela homónima de James M. Cain, ya llevada al cine en 1945 con el título español de Alma en suplicio bajo la batuta de Michael Curtiz y con el protagonismo de Joan Crawford como madre sufridora. Como ya ocurriera con El cartero siempre llama dos veces (1946) de Tay Garnett, que fue revisitado por Bob Rafelson en una nueva versión más explícita en lo referente al sexo, aquí Todd Haynes sigue el mismo recorrido con Mildred Pierce, algo en lo que por otra parte es experta la productora del canal de cable HBO, que presume de incluir escenas que no pueden dar las televisiones americanas en abierto.

En cualquier caso, el director de Lejos del cielo -otra película de época sobre ama de casa que debe tomar las riendas de su vida-, ofrece en la miniserie Mildred Pierce una ajustada adaptación de la tragedia que subyace en esa variante de “el amor es ciego” que rezaría “el amor de madre es ciego”. Porque todo lo que hace en la vida Mildred Pierce lo subordina a respaldar a su hija Veda, a apoyarla sin importar su ingratitud extrema o que merezca su ayuda incondicional; un amor dibujado con complejidad, porque tiene algo de narcisista, de alguna forma Mildred Pierce se mira en Veda como en un espejo, ella querría el mismo reconocimiento social que busca desesperadamente su hija. En lo desagradable que ve en su hija, podría haber algo de ella misma, igual que los reproches de Veda de Mildred Pierce podrían tener alguna conexión con la realidad, por muy injustos que a primera vista parezcan.

El reparto de esta miniserie es magnífico, hay matices en cada personaje, y uno se hace una buena idea de la situación socioeconómica de Estados Unidos en los años 30. Pero resulta obligado destacar a la actriz que encarna a Mildred Pierce, una Kate Winslet soberbia, nada histriónica, que en cada plano muestra de modo asombroso el drama interior de su personaje. La ambientación de época es excelente, y hay un inteligente uso de la dedicación operística de Veda, que da empaque a más de una escena. La banda sonora es de Carter Burwell, el compositor habitual de los hermanos Coen, muy influenciados precisamente por James M. Cain en sus películas Sangre fácil y El hombre que nunca estuvo allí.

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