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Nota decine21
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Terminator 3. La rebelión de las máquinas
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Terminator 3. La rebelión de las máquinas

Terminator 3: Rise Of The Machines

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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6
El mundo nunca está a salvo
El mundo nunca está a salvo

Si nos atenemos a los hechos de Terminator 2: El juicio final, el mundo está por fin a salvo, y aún queda mucho tiempo para que llegue “el día del juicio”. En efecto, un John Connor adolescente, en compañía de mamá y de un Terminator enviado desde el futuro para protegerle, lograba evitar el holocausto nuclear y la rebelión de los robots. Pero como no hay dos sin tres, en el film que nos ocupa vamos a ser testigos de que los peligros que acechan a la humanidad están lejos de haber desaparecido.

El punto de partida de la tercera entrega de la saga, urdida por los guionistas John D. Brancato y Michael Ferris, es ciertamente sugestivo. Pues nos muestra a un John Connor veinteañero, que al haberse quedado sin el destino que tenía asignado –liderar la resistencia humana contra los robots–, se ha convertido en un auténtico deshecho humano.

Enganchado a las drogas, sin rumbo fijo, no sabe muy bien qué hacer con su vida. Además vive sin identidad, por si las moscas, para no tener visitas sorpresas del futuro. Pero se ve que cuando alguien tiene una misión, esa misión es para siempre. Pues John Connor va a recibir desde el futuro la visita de un Terminator (con el careto de Schwarzenegger, claro está) destinado a protegerle una vez más, esta vez de una chica Terminator la mar de demoledora, como tendrá ocasión de comprobar. Aunque en realidad, la víctima potencial de la “Terminatrix” es en esta ocasión… ¡la futura esposa de John! Esta nueva amenaza hará que Connor se rehaga, y se dedique a lo suyo, que no es otra cosa que salvar al mundo.

El nuevo director de la saga, Jonathan Mostow, tenía claro una cosa: “Lo que me encanta de las primeras dos películas de Terminator es que están llenas de patetismo y emoción, aderezadas con acción artística y efectos especiales, y, lo más importante de todo, es que son grandes historias”. Había que cuidar el guión, darle solidez. Asegura Mostow que “hay algo único en el personaje del Terminator, que permite tomarse la licencia de romper las escenas de suspense con algo de comedia, y luego volver al suspense. sin cortar el ritmo de la historia. Arnold tiene una fantástica habilidad para reírse de sí mismo, de una forma que el público aprecia de verdad”.

En la era de internet y los ordenadores, el film muestra además que unos robots rebeldes y belicosos no son la única amenaza que pende sobre el hombre. Dando un paso más allá, advierte acerca de esa confianza algo ciega que tenemos en sofisticados programas de ordenador, que dirigen nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta; y que un fallo en un momento dado, puede traer consigo imprevisibles consecuencias.

La película nos desvela por supuesto qué ha sido de Sarah Connor: Linda Hamilton no interviene en el film (parece que subió a la parra a la hora de fijar sus emolumentos), como tampoco lo hace Edward Furlong (le sustituye Nick Stahl, visto en En la habitación). Para la chica de Connor, se escogió a Claire Danes, a quien pudimos ver en Legítima defensa.

Las chicas robots son guerreras

Primero fue el cachas de Arnold Schwarzenegger, un modelo de Terminator algo obsoleto, pero siempre eficaz. Luego llegó el T-1000, un robot de metal líquido verdaderamente letal. Faltaba una chica robot en la saga, pero he aquí que llega en el nuevo film T-X, una máquina todavía más mortífera que las anteriores, que bajo el aspecto de un hermosa y fría mujer, esconde una potencia letal nunca vista.

La actriz que encarna a la Terminatrix se llama Kristanna Loken: nacida en Nueva York, pero de origen noruego, su innegable belleza no impide que hasta ahora sólo fuera conocida en su casa a la hora de comer. Es modelo, y su aparición en la pantalla se reducía a intervenciones en series televisivas y filmes de segunda. Aunque esto puede cambiar, por supuesto, gracias a Terminator 3.

El papel más difícil
El papel más difícil

Algunos creíamos que los papeles más difíciles implican personajes con grandes emociones y enorme personalidad. Jonathan Mostow no es de esa opinión y asegura: “Interpretar a un robot es, posiblemente, el papel más difícil que puede desarrollar un actor, porque tienes que suprimir por completo todas tus respuestas emocionales innatas. Incluso afecta a la forma de andar. Un robot no tiene un paso específico. Un robot es un aparato perfectamente mecanizado que se mueve de una forma muy característica”.

El recambio de Cameron

Sustituir a un tipo de tan acusada personalidad como James Cameron, director de los dos primeros filmes, y creador del concepto original, no era tarea fácil. El primer film fue una verdadera sorpresa: una serie de paradojas en torno a los viajes temporales, a lo que se sumaba un innegable suspense, y un montón de sorpresas. Funcionaba la fragilidad de Sarah Connor, la historia de amor, y el robot asesino implacable. En cuanto a la segunda entrega, añadía al interés de la historia una auténtica revolución en el campo de los efectos especiales. Quien dirigiera Terminator 3 (Cameron no quiso hacerlo) debía respetar el espíritu de la saga y sobrellevar el peso de las expectativas de los fans. Se requería cierta humildad, para no pasarse de listo y hacer algo distinto, que traicionara a las otras películas.

Jonathan Mostow se revela así como la elección ideal. Ang Lee rechazó el encargo (precisamente por tener que apoyarse en algo que existía previamente), pero Mostow, el director de dos filmes muy estimables (Breakdown y U-571), ha sabido estar a la altura: el film encaja en la saga, y a la vez inyecta un algo personal. El modo en que se resuelve el film conecta con títulos como El planeta de los simios, y se aleja algo del enfoque esperanzado que latía en las películas que dirigió Cameron. Los tiempos que corren alimentan el pesimismo, y si no basta echar un vistazo a cómo están discurriendo las cosas en Oriente Medio.

Efectos para quedar sin aliento
Efectos para quedar sin aliento

Los efectos, no podía ser menos, son para dejar boquiabierto a cualquiera. La cabeza de Schwarzenegger, tras sufrir algunos percances y dejar al descubierto su estructura metálica, requirió un delicado proceso de transparencias e imágenes generadas por ordenador. También son espectaculares las escenas futuristas de ejércitos de robots peleando. Detrás de los diseños de los robots está un viejo conocido, el mago de los animatronics Stan Winston. Y por supuesto, sobresale la persecución con un camión grúa conducido por T-X, y del que cuelga Terminator; a lo largo de ella, se producen destrozos en la réplica de 350 metros de una calle de Los Ángeles. Para filmar esta secuencia se utilizaron 14 cámaras. “En cada película que haces te acompaña una imagen. Y siempre recordaré las semanas que pasé pensando en esa inmensa grúa, imaginándola arrastrada y estrellada contra las cosas”, afirma Schwarzenegger.

El despistadillo de John Connor

Cuando John Connor se encuentra con Swarzenegger, empieza a preguntarle si se acuerda de Ciberdine, y de “Sayonara, Baby” y todas esas cosas que han vivido juntos. Se ve que el hombre está bastante colgado, pues un Connor lúcido se habría dado cuenta que el Terminator que tiene delante de las narices es distinto al de Terminator 2, aunque tenga el mismo aspecto físico.

DVD
Distribuye: Sony
Extras: Español e inglés 5.1, y catalán 2.0 surround. Tráiler. Comentarios del director y los actores.
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