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Nota decine21
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Frantz

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Sinopsis oficial

Frantz

El largometraje, basado libremente en el film del realizador alemán Ernst Lubitsch Remordimiento (1932), se sitúa en una pequeña localidad alemana posterior a la I Guerra Mundial donde la joven Anna (Paula Beer), va cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz, que murió en una batalla en Francia. Un día se encuentra con Adrien (Pierre Niney), un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz, y cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra encenderá pasiones encontradas.

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Crítica decine21.com

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8
El francés
El francés

Inteligente y exquisita adaptación de la novela y luego obra de teatro "L'homme que j'ai tué" de Maurice Rostand, llevada casi 75 años antes al cine por el alemán Ernst Lubitsch. Supone una auténtica obra de madurez del francés François Ozon, un cineasta importante sin duda, con joyas en su filmografía como En la casa, pero al que suele pesar en su filmografía una atmósfera malsana y perversa, y el detenimiento excesivo en la sexualidad. Aquí acierta asumiendo la historia original sin perder un ápice de personalidad, pero con sutileza y decidida capacidad de riesgo. De este modo su propuesta es mucho más universal y de largo alcance de lo que acostumbra.

Ha terminado al fin la Primera Guerra Mundial, y los habitantes de los países en conflicto tratan de restañar heridas, aunque éstas siguen abiertas, demasiadas muertes, demasiado odio. A una pequeña localidad alemana llega un misterioso francés, Adrian Rivoire, que visita una tumba en el cementerio, ante la mirada vigilante y discreta de Anna, la novia del ahí recordado, Frantz Hoffmeister, muerto en combate. El recién llegado es visto con recelo los lugareños, incluido el doctor Hans, padre de Frantz, para él cualquier francés es el asesino de su hijo. Pero Adrian resulta ser un amigo de Frantz de su época parisina en la preguerra, que les trae consuelo a él, a la madre Magda, y a Anna, con sus recuerdos. La intimidad con la familia crece, es como si hubieran recuperado al hijo y novio muerto, pero algo turba a Adrian, que no parece estar en paz consigo mismo.

No conviene desvelar mucho más de la trama de Frantz, que depara unas cuantas sorpresas, pues a diferencia de Samson Raphaelson y Lubitsch, Ozon y su coguionista Philippe Piazzo cambian el punto de vista y se reservan cierta información crucial, además de prolongar la narración con algunos giros inesperados y muy bien traídos, lo que procura no solo cierto suspense sino, y sobre todo, también una mayor carga de profundidad a la entera propuesta.

En primer plano, por supuesto, tenemos una historia de amor truncado, una mujer por un hombre, unos padres por su hijo, junto a un posible recambio. Pero ello está trenzado con las huellas de la guerra en los vencidos y en los vencedores, lo que en el conjunto ayuda a componer un cuadro poderoso y creíble de la naturaleza humana, con sus odios y rencores, patriotismo mal entendido, celos y susceptibilidades. Resulta un interesante ejercicio comparar las versiones de Lubitsch y Ozon, por ejemplo resulta muy semejante el poderoso pasaje de Hans invitando a sus amigos a una cerveza, pero en ambos filmes hay un momento interesante, el de la confesión, sólo que los personajes que acuden al sacerdote se invierten, una curiosa variante sobre el mismo tema, acudir a un consejero espiritual en momentos de zozobra interior.

La película habla de perdón, de desesperación, de poner a mal tiempo buena cara, de compasión, de segundas oportunidades, de clasismo y hasta de arte, qué bien está introducida la música y la pintura. La película cuenta con cuatro grandísimos personajes, y resulta difícil señalar a alguien como "el mejor", aunque supone una gratísima sorpresa la desconocida Paula Beer, junto al más visto Pierre Niney, y los veteranos Ernst Stötzner y Marie Gruber.

La fotografía en blanco y negro de Pascal Marti, con puntuales y nada caprichosas incursiones en el color para determinadas evocaciones, es preciosa. También resulta muy adecuada la banda sonora compuesta por Philippe Rombi.

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  • Últimos comentarios de los lectores (1)

    2858 | Nadie_es_perfecto - 2017-01-24 14:58:01
    No es para tanto. La película promete mucho en la primera mitad, pero...

    Hay una cesura cuando Adrian vuelve a Francia y casi parece que se está contando otra historia. De hecho, un final adecuado para la película habría sido cuando escribe él su primera carta a Anna y ella la lee a sus "suegros".

    Ese giro habría constituido un una conclusión abierta más satisfactoria que todo lo que sigue. El personaje de Adrian resulta finalmente bastante inverosímil y da la clara impresión de que esa parte de la historia sobra.

    Conclusión: Seis (6). Recomendar más o menos.
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