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Nota decine21
estrella
La isla mínima

La isla mínima

La isla mínima

Principales intérpretes

Premios: 10 Goya (más 2 premios y 7 nominaciones) Ver más
Goya
2015
Ganadora de 10 premios
Nominada a 7 premios
Ganadora de 2 premios

Sinopsis oficial

La isla mínima

Juan y Pedro, son dos policías de homicidios de Madrid, ideológicamente opuestos, que son expedientados y castigados a desplazarse a un remoto y olvidado pueblo de las marismas del Guadalquivir a investigar la desaparición de dos chicas adolescentes durante sus fiestas. Juntos, deberán superar sus diferencias y descubrir al asesino en una comunidad anclada en el pasado.

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La isla mínima
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La isla mínima

Crítica decine21.com

estrella
6
Misterio en las marismas
Misterio en las marismas

El sevillano Alberto Rodríguez continúa la estela de su anterior trabajo, Grupo 7, en otro film policíaco, que también se desarrolla hace unas décadas en el sur de España, y que nuevamente está rodado con un estilo naturalista.

En La isla mínima, dos jóvenes hermanas han desaparecido en un pueblecito de las marismas del Guadalquivir en 1980. Para investigar el asunto viajan al lugar dos policías madrileños de personalidades contrapuestas, Pedro, representante de la nueva hornada de la policía democrática, y Juan, agente de la vieja escuela, que no duda en utilizar métodos violentos si necesita conseguir información para resolver el caso.

De nuevo Rodríguez ejerce como coguionista con Rafael Cobos. El dúo supera ampliamente su anterior trabajo, cuyo punto más débil residía precisamente en un libreto que a pesar de despertar el interés y describir muy bien a los personajes, se estancaba rápidamente y se volvía reiterativo.

Por contra, La isla mínima desarrolla con mayor fortuna una trama policíaca muy clásica que en realidad sirve de mera excusa para la descripción social de la época, un momento histórico en el que España es una democracia, pero aún está anclada en el pasado. El film muestra una España rural marcada por las reivindicaciones de los jornaleros, la marginación a la mujer, la extrema pobreza y otros problemas. Sólo cabe achacarle que ofrece una imagen exageradamente tenebrosa y negativa del pasado de España, más en consonancia con la mayoría del cine patrio que con la ofrecida por cineastas como David Trueba en Soldados de Salamina y Vivir es fácil con los ojos cerrados, por poner algún ejemplo.

Pero por lo demás, Rodríguez le saca mucho partido a un presupuesto limitado, pues con pocos elementos compone una esmerada ambientación, y como es habitual en su cine hace gala de una enorme imaginación visual, como queda patente en los planos cenitales de las localizaciones. Se luce en diversos momentos, como la persecución nocturna de un Dyane 6, un tiroteo en medio de una intensa lluvia y otras secuencias de altura.

En el apartado interpretativo Rodríguez vuelve a recurrir al gran Antonio de la Torre, que demuestra que no hay papel pequeño, aunque ha quedado relegado a un rol muy secundario, el padre de las secuestradas, al que le pone una enorme intensidad. Como es habitual, Raúl Arévalo se muestra sumamente eficaz como poli bueno. Aunque aparecen muchos intérpretes destacados como Manolo Solo (El laberinto del fauno) como periodista carroñero muy bien defendido, en La isla mínima roba por completo la función Javier Gutiérrez, conocido por su rol de graciosete en Águila roja, inmenso en un papel completamente opuesto, lleno de dramatismo, pues encarna al otro protagonista, el poli malo, un tipo de turbio pasado, pero al que logra humanizar y dotar de matices.

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  • Últimos comentarios de los lectores (4)

    726 | Pablo - 2015-03-20 21:53:54
    La mejor definición: Un policial insulso, plano.

    Si admito que la fotografía y la ambientación estan bien logrados, probablemente de lo mejor en este terreno.

    Quien diga que en general esta pelicula es buena, es porque ha comprado la propaganda de las productoras. El film es lento, hace parecer que hay "algo" más por descubrir y NO lo hay.
    Tiene un desenlace... diría raro, de tan simple, ridiculo. Se juega con fantasmas del franquismo supongo que para condimentar una pelicula tan insípida.

    El argumento no es mas complejo que el de un caso de investigación policial de una serie cualquiera de la televisión. Por supuesto, quien quiera encontrarle algo, lo hará. Yo puedo ver una foto de un guisante, y decir que representa la mezquindad del mundo en un momento de la historia en la que millones pasan hambre... y bla bla.

    Lástima que se incentiven peliculas así, porque no se deja lugar a las buenas películas en serio donde la historia es buena, atrapa, emociona, hay cambios de ritmo y sobre todo, salimos del cine con ganas de comentarla.

    ;-)

    695 | Enrique - 2015-03-12 09:57:44
    El gran fallo de la película es que el ritmo es el mismo pase lo que pase y todo visto a través de dos tíos con cara de palo constante. Comparto algunas cosas de la crítica, pero la película es mala. Terminan las secuencias justo al revés de como deberían empezar. Los planos aéreos están mal utilizados, podrían haber contribuido a algo sustancial en la película, pero se quedan en lo estético, nada más.
    Los secundarios están absolutamente forzados, con alguna salvedad, pero en general: mal.
    Decía Spielberg (creo) que si después de ver una película te sentías capaz de poder contarla mejor o de otra manera; entonces ésa película estaba mal, algo fallaba. Y a mi se me ocurren mil maneras de haber hecho mejor esta película.
    148 | José Vicente Luján - 2014-10-20 01:53:58
    #concursofindecine

    Pocas veces se encuentra una película española que levante tantas expectativas como esta, y la verdad es que no es para menos. El argumento es sencillo y clásico, dos policías expedientados por distintos motivos se ven obligados a investigar la desaparición de dos menores en las marismas del Guadalquivir. En principio se trata de un caso sencillo, pero poco a poco irán encontrándose en su investigación con el ambiente hostil del pueblo.

    Magníficamente rodada –atención a esos planos cenitales del parque de Doñana que abren ya los títulos de crédito- y mejor interpretada, La isla mínima es ante todo una excelente incursión en el género policíaco.

    Alberto Rodríguez, su director, ya había tocado antes este género con su anterior trabajo “Grupo 7” que llegó a estar entre las películas preseleccionadas para los Oscar. Y ahora lo hace aquí nuevamente sin complejos, recurriendo a entornos naturales y mostrando a una España gris que poco a poco se va abriendo a la democracia.

    Los hechos se nos narran siempre a través de los ojos de los protagonistas, de tal modo que en ningún momento sabemos más que ellos, sino que nos vemos obligados a ir juntando las piezas de enrevesado puzle que se van encontrando.

    Otra de las bazas con las que cuenta esta historia son los métodos de investigación de que se valen los policías para ir consiguiendo la información, y como se nos muestra la evolución de ambos personajes en este sentido, de tal modo que el policía joven (Raúl Arévalo) no es el mismo que al principio.

    A todo esto le ayuda también el esfuerzo evidente del director por rodar desde los mejores ángulos posibles –como cuando intentan entrar en una casa y vemos toda la acción a través del cristal del coche empapado por la lluvia-, y en donde destaca sobre todo la interpretación de Javier Gutiérrez como policía anclado en los métodos policiales del Franquismo, cuya interpretación le valió una concha de plata a mejor actor en el festival de cine de San Sebastián.

    En donde reside el punto más flojo del film es cuando el director se aparta del género del thriller y se adentra en la denuncia social, mostrando a una España decadente y crédula, similar a la que reflejase Pedro Almodovar en Volver, y también con una visión negativa de la Iglesia Católica llegándonos a mostrar a un Cristo crucificado con las imágenes a los lados de Franco y Hitler, o cuando en ocasiones incurre en un lenguaje soez y sumamente descriptivo respecto de las situaciones que se nos muestran.

    Todo esto sin embargo no afecta al resultado final de la película, gracias a que nos muestra un producto fresco y ágil, una auténtica rareza dentro de nuestra industria que sin duda disfrutaran todos los amantes del género policíaco y también todos aquellos que hayan disfrutado particularmente con la serie True Detective.
    74 | Marta García Outón - 2014-10-10 14:11:43
    #concursofindecine

    Alberto Rodríguez repite el género policial y dramático en su nueva película “La isla mínima”. La historia, como en sus obras anteriores (“7 vírgenes”, “Grupo 7”), sigue estando impulsada por el thriller y el drama; ésta vez habla de unas jóvenes que han sido asesinadas de forma violenta en un pueblo cerca del Guadalquivir. La catástrofe da lugar al misterio y al género policial y sitúa a nuestros dos protagonistas, dos agentes de ideologías opuestas interpretados por Raúl Arévalo (“Los amantes pasajeros”, “Primos”) y Javier Gutierrez (“Águila Roja”), a resolver el crimen.
    Lo interesante de la película es el constante diálogo que entabla el director con el espectador, ya que deja pistas y enigmas sin resolver con imágenes metafóricas, líneas dramáticas sin cerrar… que hace que perpetúe el sentido del filme en la mente del público. La apertura de la obra con esas impresionantes vistas desde arriba del fluir de los ríos, los cuales forman fisuras en vastas extensiones de tierra, realza el mensaje que vemos constantemente durante la película: el río subterráneo, aquél que circula bajo lo visible y que arrastra realidades que jamás salen a la luz. Los dos policías se pasan investigando un caso que oculta tras de sí otros hechos que se resisten a ser revelados y en su trabajo se encuentran con otros personajes, como los padres de las jóvenes asesinadas (Antonio de la Torre y Nerea Barros), que también ocultan sus fallos. Bajo la historia de España y sus habitantes, uno siempre espera hallar algo muy negro.
    Alberto Rodríguez ha escogido ambientar su película en los años 80 y con sus palabras explica por qué: “es un momento interesante, porque aún existía un debate abierto” (el choque de un régimen antiguo con uno nuevo, los crímenes de guerra…). Además, saca a la luz un tema bastante actual y, por desgracia, olvidado por la sociedad y la prensa hasta casi ser considerado tabú: la desaparición, violación y asesinato de jóvenes. El director lo trata con delicadeza y no ha buscado insistir en el melodrama; su película es el thriller, la investigación policial y, sobretodo, sus dos protagonistas.
    El dueto policial es excelente. Javier Gutiérrez en el papel del policía que viene con las lecciones aprendidas durante el régimen franquista, un hombre humano, ambiguo, débil e inmoral en algunos de sus episodios biográficos, logra construir muy bien un personaje interesante, completo, atractivo. No obstante, Raúl Arévalo es el que más sorprende; lo hemos visto en papeles cómicos y se muestra revelador en el género policial.
    Sin duda, tras el visionado de la película, nos sale la siguiente pregunta: ¿por qué triunfa tanto el cine negro en España? Alberto Rodríguez acierta respondiendo: “En las épocas de crisis se hace más palpable la parte más sucia de la realidad y porque se ha perdido el miedo a afrontarlo de forma más realista, sale la voz del cine para denunciarlo”.
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