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20 años de la transferencia de la colonia británica a China

 

El 1 de julio se cumplirán 20 años de la transferencia de la soberanía de Hong Kong de Reino Unido a la República Popular China. Desde entonces, el cine que se produce allí ya no tiene el tirón de antaño, pero, ¿se debe a la reunificación? No exactamente.

Bruce LeeEn 1997, el territorio –perdido en la Guerra del Opio de 1842 y convertido entonces en colonia británica– se convirtió en una Región Administrativa Especial, en la que según el acuerdo entre ambos países por un período de 50 años se respetará la forma de vida capitalista, mediante la fórmula “Un país, dos sistemas”.

Cuando tuvo lugar el acontecimiento histórico, Hong Kong llevaba décadas siendo la tercera industria del cine mundial en cuanto a número de producciones, después de Bollywood y Hollywood. Sus filmes de género en cantonés le propiciaron la hegemonía absoluta en el sudeste asiático, a partir de los sesenta, con los wuxia de Tianyi Film Company (la compañía de los hermanos Shaw), y los setenta, con el auge del estudio Golden Harvest, y las superestrellas Bruce Lee y Jackie Chan, que pusieron de moda en todo el mundo el cine de artes marciales.

Además, a finales de los 80, y principios de los 90, el cine de Hong Kong vivió una era dorada, con las cintas de acción de especialistas como Ringo Lam, Tsui Hark, y sobre todo John Woo, responsable de The Killer, que dio el salto a Hollywood, al igual que su actor fetiche, Chow Yun-Fat.

También surgieron realizadores que pese a dominar la dinámica narrativa de Hong Kong han ido más allá de lo comercial, como Eddie Fong, Mabel Cheung, Lawrence Ah Mon y sobre todo Wong Kar Wai, que se ganó un enorme prestigio en el circuito de los Festivales de Cine con títulos como Deseando amar (In the Mood for Love).

En 1993, se batió el récord, con 238 producciones, y la devolución del territorio se veía con esperanza, pues a partir de que se produjera los filmes tendrían nacionalidad china (lo que les garantizaba acceso al mercado más jugoso y deseado del mundo), y tendrían cierto apoyo gubernamental cuando hasta el momento se habían desarrollado al margen de las autoridades. Por otra parte, estaba garantizado que mantendrían su identidad.

La crisis del cine de Hong Kong

ElectionSin embargo, algo salió mal, hasta el punto de que un año después de la reunificación, en 1998, sólo se habían producido en Hong Kong 40 filmes, una reducción muy drástica. Ninguno de ellos tuvo la relevancia de títulos de las décadas anteriores. A pesar de todo, no se puede culpar al cambio de situación política.

En primer lugar, los productores se vieron muy afectados por la crisis económica que sacudió a Asia en 1997, dejando a las clases medias sin el poder adquisitivo necesario para poder acudir a las salas. Por otro lado, se produjo un inusitado auge de la piratería digital, que no lograron evitar ni siquiera las temibles triadas chinas que retratan las propias películas. Como sucedió también en Europa, se ponían a la venta copias cutres de todo tipo de producciones en las calles más céntricas. A partir de que internet fue estando presente en los hogares, se popularizaron, como en el resto del mundo los programas de intercambio de archivos, y empezaron a desaparecer los videoclubs, donde estos títulos conseguían la mayor parte de sus ingresos. También se ha notado la competencia de países que pujan fuerte en la zona, sobre todo Corea.

Se apuntan otras causas, como las estrategias de Hollywood para conquistar el mercado asiático. Arrasan coproducciones del estilo de Iron Man 3, con actores chinos como secundarios en escenas que se alargan para la versión destinada a su país, lo que quita espectadores al cine local. Además, las entradas de las salas han sufrido un enorme aumento de precio en los últimos tiempos. En los años malos ha habido auténticas catástrofes, como un brote de virus SRAS que mantuvo durante mucho tiempo a los ciudadanos alejados de espectáculos públicos, y el fallecimiento de Leslie Cheung y Anita Mui, dos populares estrellas de la zona.

Pero la causa principal del colapso del cine de Hong Kong estriba en el fin de un ciclo natural. La sobreproducción acabó saturando el mercado, de tal manera que las películas que en un momento determinado parecían frescas, porque eran diferentes a las producciones estadounidenses, acabaron repitiéndose. Hasta se utilizaban personajes muy similares a otros ya conocidos. Además, los años en los que se rodaron demasiados títulos trajeron consigo como consecuencia una disminución de la calidad. “Los espectadores han perdido la confianza en nuestras películas”, ha llegado a declarar el productor Wellington Fung, secretario general del Consejo de Desarrollo Cinematográfico de Hong Kong.

En la actualidad, con apoyo institucional, la industria empieza a recuperarse, después de que el gobierno aprobara en abril de 2003 un Fondo de Garantía como incentivo a los bancos locales para implicarse en la industria del cine. No ha ido tan bien como se esperaba, porque éstos ven la inversión en cine como de alto riesgo, pero se empiezan a ver brotes verdes.

Ahora se llegan a rodar unos 70 filmes al año. La mitad son coproducciones con China destinadas a triunfar en su mercado, que se someten a la estricta censura del país, pues no se permiten dobles versiones. Además, una nueva generación de directores ha tomado el relevo, con Johnnie To y Barbara Wong a la cabeza. Todo indica que la industria del cine de Hong Kong podría recuperarse en la próxima década.

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