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El productor deja de ser un dios para Meryl Streep

Después de que The New York Times haya destapado la inaceptable conducta de Harvey Weinstein, que durante años acosó sexualmente a numerosas empleadas, parece que todo el mundo en Hollywood se ve obligado ahora a hacer leña del árbol caído, tras años de silencio. Por supuesto, nadie sabía nada, como (salvando las distancias) en la Alemania nazi nadie había visto que se llevaran a ningún judío.

Resulta especialmente significativa la reacción de Jennifer Lawrence, que le debe al productor el Oscar a la mejor actriz, que ganó por El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), no sólo por haberla contratado, sino también por su reconocida eficacia a la hora de posicionar candidatos para la temporada de premios. Vaya por Dios, no presenció ningún comportamiento inapropiado. “Trabajé con él hace cinco años, y no experimenté ninguna forma de acoso, ni sabía nada. Pero este tipo de abusos son inexcusables y perturbadores”, declara. “Mi corazón está con todas las afectadas por estas acciones brutales. Quiero darles las gracias por su valentía para ir hacia delante”.

De la misma forma, ha pasado de defensora a detractora Judi Dench, que tenía una reputación inmensa en Reino Unido sobre todo por el teatro, y la televisión, pero que se consagró en cine a nivel internacional cuando el productor promovió Su majestad, Mrs. Brown, logrando para ella una candidatura al Oscar, y a continuación le contrató como Isabel I para su film Shakespeare enamorado por el que consiguió la hazaña de que finalmente le otorgaran la estatuilla… ¡pese a la brevedad del papel! “Si bien no me cabe duda de que me ha ayudado y ha defendido mi carrera durante los últimos 20 años, yo ignoraba por completo esos hechos que por supuesto son horripilantes, y ofrezco mi simpatía a los que han sufrido”. Hace unos años, la actriz admitió la conocida leyenda urbana de Hollywood según la cual se había tatuado la frase “JD loves HW (Judi Dench ama a Harvey Weinstein)” en su trasero, para enseñársela en un restaurante durante una reunión llena de invitados. Al parecer, se trataba de una inscripción temporal. “Tengo una sorpresa para ti. Sé que tienes de todo, así que no sabía qué regalarte”, le dijo.

También llama la atención la declaración de Meryl Streep, que en 2012 llamó “dios” a Weinstein, durante el discurso tras recibir el Globo de Oro por La dama de hierro, tras una intensa campaña publicitaria que él había puesto en marcha. Ahora, le repudia en un comunicado remitido a Huffington Post donde se solidariza con las “heroínas” que han sacado la verdad a la luz. “Harvey defendía enérgicamente la profesión, era exasperante pero fue respetuoso conmigo cuando trabajamos juntos, así como lo fue con otras muchas personas con quienes trabajó”, comenta. “No sabía de los acuerdos financieros que tenía con actrices y colegas; no sabía de los encuentros en su habitación de hotel o en su baño, ni de otros actos inapropiados y coercitivos. Y considero que si otros lo hubieran sabido, lo habrían denunciado. No creo que los periodistas de investigación lo hubieran pasado por alto durante décadas”.

Por su parte, George Clooney se ha convertido en una de las primeras estrellas masculinas en pronunciarse sobre el caso. Éste al menos no se rasga las vestiduras alegando que jamás había escuchado hablar sobre este tema. “He escuchado rumores durante largo tiempo sobre Weinstein y las actrices jóvenes”, comenta. “Empezaron en los 90, cuando se decía que ciertas actrices se habían acostado con él para conseguir un papel”. Sin embargo, achacó las habladurías a intentos de desacreditar a determinadas personas. “Parecía una forma de manchar a algunas actrices y humillarlas, diciendo que no habían conseguido sus trabajos por su talento”. Por supuesto, admite que en cualquier caso la mala conducta del fundador de The Weinstein Company resulta inaceptable.

En representación de todo el colectivo, el Sindicato de Actores (SAG-AFTRA por sus siglas en inglés) ha divulgado una declaración en la que aclaran que jamás les había llegado la historia, por supuesto, pero consideran lo sucedido “repugnante e inaceptable”. Ofrecen una línea directa de teléfono para que las víctimas de situaciones similares puedan dirigirse a la entidad, que les asignará un representante para ayudarles. “Si usted recibe coacciones o amenazas o simplemente siente que una situación no es correcta o es incómoda, le escuchamos”.

Sin embargo, Jessica Chastain –que se ha mostrado muy activa en redes sociales ‘retuiteando’ todas las informaciones sobre el caso, y expresando su indignación por lo ocurrido– ha optado por la sinceridad. “Yo estaba al tanto desde el principio”, reconoce la actriz. “Las historias estaban en boca de todos. Negar eso es crear un ambiente para que vuelva a suceder”, explica. También critica a los medios de comunicación que “exigen que sólo hablen las mujeres. ¿Qué pasa con los hombres? Tal vez muchos tienen miedo de examinar su propio comportamiento”.

Pese a que Harvey Weinstein envió una carta al rotativo que ha dado la noticia, donde pedía perdón y aseguraba que se estaba sometiendo a terapia, ahora Variety publica que ha tratado de intimidar a algunos empleados para que no cooperasen con la investigación periodística. Ésta habría sido una de las razones para que la junta de su propia compañía decidiera despedirle el domingo. Entonces se alegó que se había saltado el código ético de la empresa, aunque no se concretó nada más.

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