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El año pasado titulé este apartado “Claves y tendencias del cine y las series de 2015, y su previsible continuidad en 2016 ”, y en efecto no me equivocaba al hablar de “previsible continuidad”. Puede haber algunos elementos nuevos en el panorama audiovisual, pero básicamente “llueve sobre mojado”.

 

1) Las “majors” hollywoodienses siguen dando la impresión de haber renunciado a su papel de líderes creativos, los estudios que antaño producían numerosas películas se limitan ahora a apostar por franquicias y títulos donde el riesgo reside únicamente en las grandes cantidades invertidas. Ya sean superhéroes, o sagas starwarseras o rowlingnescas, la idea es agarrarse a películas con una base de fans y susceptibles de vender licencias para merchandising a tutiplén. En el mejor de los casos se limitan a distribuir películas que han hecho otros, tal vez ayudando previamente a financiarlas.

2) En tal tesitura no resulta exagerado decir que los nuevos estudios son las plataformas de “streaming”, Netflix, HBO y Amazon no paran de producir contenido propio y exclusivo, sobre todo series, pero también películas que estrenan directamente en internet. Además su red de distribución mundial ha permitido que respalden productos propios en los mercados locales, con acuerdos con compañías de distintos países. Así, Netflix produce en Reino Unido The Crown, en Francia Marseille, en Irlanda El asedio de Jadotville y en España 7 años, por citar algunos ejemplos.

3) 2016, al menos en España, pero también en grandísima medida en el resto del planeta, se ha convertido en el año definitivo del consumo de cine y series vía internet a través de distintas plataformas. Los equipos de cine en casa son cada vez mejores, y los formatos de imagen 4K y sonido Dolby acercan cada vez más la experiencia doméstica a la que se puede vivir en una sala de cine.

milcaras4) Además, con los competitivos precios de tarifa mensual ofrecidos por las recién llegadas HBO y Amazon, que se suman a las ofertas de Netflix, Movistar+, Wuaki, Filmin, Google Play e iTunes, descargan de razones a los que afirman que piratean contenidos por los abusivos precios y escasa oferta. Si acaso ahora el problema es el contrario, no existe tiempo material para seguir todo el producto que desembarca semanalmente en las plataformas. Se diría que hay exceso de producto y la tendencia compulsiva en algunos usuarios a deglutir temporadas enteras de series sin un descanso más allá de ir al lavabo.

5) En España, y salvo excepciones, las películas necesitan financiación pública y el respaldo de las televisiones –las públicas y las privadas, obligadas las segundas por ley a financiar el cine español a cambio de quedarse con la tarta publicitaria– para salir adelante. Esto ha producido una tendencia en Telecinco y Antena 3 a respaldar títulos con presupuesto importante para lo que estila en estos lares, y a una maquinaria autopromocional bastante agotadora.

6) La dictadura de lo políticamente correcto pesa, y mucho. A los lamentos acerca de la falta de diversidad racial en los premios del último año, donde no había ningún actor negro nominado al Oscar, sigue la inevitable presión para que este año tal cosa no ocurra, lo que supone un final de 2016 donde, movimiento pendular excesivo, resulta obligatorio detectar las mejores películas con diversidad racial, y cargarlas de distinciones: ahí están para corroborarlo Moonlight, Fences, Figuras ocultas, Loving

Curiosamente ha quedado relegada El nacimiento de una nación, al principio muy alabada, pero como su director estuvo implicado en el pasado en un feo asunto de agresión sexual, del que fue declarado inocente, ha bastado esa circunstancia para que ni siquiera el color de la piel le salve de la mirada atenta de los nuevos inquisidores.

7) Y sin embargo, a veces la fuerza de las obras maestras puede con los juicios y condenas previas. No es ningún secreto que Mel Gibson había caído en desgracia en Hollywood, a su atrevimiento a rodar La Pasión de Cristo, siguieron las polémicas por su vida personal poco ejemplar –excesos de alcohol, el maltrato a su antigua novia rusa, estallidos de violencia verbal…–. Rodar una película como Hasta el último hombre sobre un objetor de conciencia que rechaza empuñar armas mientras sirve en el ejército, en plena guerra mostrada con una crudeza pocas veces vista en la pantalla, es la audacia que puede permitirse un artista que cree en lo que hace. Y el espectador honrado, le guste o no personalmente Gibson, no tiene más remedio que rendirse ante el talento del genio.

8) Los efectos visuales continúan su camino de perfección. Este año El libro de la selva y Animales fantásticos y donde encontrarlos dan la medida de cómo crear personajes digitales en entornos realistas y que den el pego de un modo asombroso. El límite, de momento, lo pone la recreación de personajes de carne y hueso, más si tienen el referente de una persona de verdad, como puede verse en Rogue One: Una historia de la guerra de las galaxias.

libroselva9) El cine familiar, juvenil y adolescente es el que más recauda, los papás tienen que llevar a los niños al cine, y de nuevo las cintas más taquilleras son títulos como Mascotas, Buscando a Dory, Zootrópolis, Un monstruo viene a verme, Animales Fantásticos y dónde encontrarlos, Trolls

10) El cine que hace pensar persiste a pesar de los cambios en los hábitos de consumo. Cómo percibimos la realidad (La habitación), la corrupción en la antigua Europa del Este (Los exámenes), la responsabilidad del cineasta (¡Ave, César!), la objeción de conciencia (Hasta el último hombre), la enfermedad y la muerte (Mía madre), las carencias éticas en la crisis financiera (La gran apuesta)… son unos pocos temas abordados por las películas de 2016, que confirman que el Séptimo Arte aún tiene mucho que decir a la hora de indagar en las inquietudes del ser humano.

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