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Oficios de cine (III)

Existen numerosos montadores de cine que realizan un trabajo aceptable, y consiguen que sus películas funcionen. Pero sólo unos pocos que tienen un toque especial, que sorprenden; da gusto disfrutar del trabajo de Alan Heim, Thelma Shoonmaker, etc.

Pertenece a esta segunda categoría de profesionales Iván Aledo, considerado uno de los grandes del cine español en su trabajo, pues los realizadores que trabajan con él le aprecian porque da más de lo que se le pide. Se le conoce sobre todo por sus trabajos junto a Julio Medem, desde Los amantes del Círculo Polar, considerada una obra de ingeniería cinematográfica, compuesta a partir de 80 horas de metraje en bruto.

¿Resultó importante para su formación su paso por TVE y el recordado docudrama “Vivir cada día”?

Fue fundamental. En unos diez años pude montar más de cien episodios del formato más documental de media hora de duración, y treinta y cinco del formato de docudrama de sesenta minutos, aparte de escribir y dirigir alguno de estos episodios. Todos estábamos empezando, trabajábamos y aprendíamos a la vez, y mi primer largo de ficción lo monté con Javier Maqua con quien ya había montado varios Vivir cada día.

ivan aledo 1Usted da clases a jóvenes aspirantes a editores. ¿Qué aconsejaría a un joven que quisiera formarse para montador? ¿Debe elegir una buena escuela o es más importante adquirir ‘horas de vuelo’ trabajando?

Es difícil que se den las condiciones de trabajo de aquel Vivir cada día. Si estás trabajando, estás trabajando y aprenderás, pero nadie puede dedicar su tiempo a ayudarte en tu formación.

Las escuelas son una oportunidad fantástica para formarse, relacionarse…No sólo aprendes de los profesores, sino sobre todo de tus compañeros.

¿Lee el guión y visita el rodaje o prefiere empezar a trabajar cuando ya le entregan el material rodado?

¡Claro que leo el guión! El guión es sagrado para mí y me acompaña durante todo el montaje. Eso sí, mi trabajo empieza cuando recibo el material del primer día de rodaje.

Es entonces cuando comienzo a “entender” la película que estamos haciendo, que ya es distinta al guión, es el guión hecho carne. Pero siempre está ahí, como un mapa que nos recuerda el sentido que tiene este viaje.

Procuro no ir al rodaje, soy el único del equipo que no pinta nada allí. Me encanta ver la película como la verá el espectador, ser el primer espectador de la película.

Sí tengo una relación con el director durante todo el rodaje, sobre todo a través de los papeles del script, en ellos pido que me den la máxima información posible de todo lo que ha pasado allí, por qué se repitió esa toma, si alguna le gustó especialmente a un actor o al operador, si se pensó en algún cambio. Pido que me manden no sólo información técnica sino sobre todo emocional.

¿Ha cambiado radicalmente su trabajo en todos estos años gracias a las nuevas tecnologías?

En lo sustancial creo que no ha cambiado nada. Si acaso estas tecnologías hacen nuestro trabajo cada vez más cómodo. El montaje, cuando yo empecé, era una industria pesada. Será casualidad que el primer software de montaje que utilicé se llamara Lightworks, y era una simulación exacta de una sala de montaje tradicional. Eso es, todo esto hace que nuestro trabajo sea más ligero.

Dicen que Iván Aledo da buenos consejos a los directores, que descubre cómo hacer que las imágenes adquieran nuevos sentidos no imaginados. ¿Le gusta experimentar y sorprender al realizador?

Me gusta sorprenderme a mí mismo, a veces las imágenes, la propia historia, la película te está pidiendo esas sorpresas.

En algunos casos se ven en la película terminada como en El encargo del cazador y en otras se quedan en la mesa de montaje, El último reino perdido.

los amantes del circulo polar¿Se siente más a gusto trabajando con un director academicista, en un proyecto relativamente fácil, pero que tiene todas las garantías de salir bien, o con un cineasta arriesgado como Julio Medem, que según se comenta le da 80 horas de rodaje y le hace trabajar mucho, pero también le da margen para la creatividad?

Nada garantiza que algo salga bien o que tenga éxito.

Personalmente, somos así de complicados, me inclino siempre por lo más difícil.

¿Utiliza ayudantes? ¿Qué parte del trabajo les asigna por norma general?

Últimamente, ayudante, en singular, a veces con un refuerzo ocasional.

El ayudante se ocupa de que todo venga bien del rodaje, de la sincronización y orden del material, de la relación con el resto de departamentos, etalonaje, efectos visuales, edición de sonido, músico.

Aparte de este trabajo, conoce toda la película y como parte del equipo de montaje es parte de la labor creativa.

¿Cree que un joven que empiece a dedicarse a esta profesión conseguirá estar bien pagado en poco tiempo?

Me temo que NO. Ni siquiera estoy seguro de en cuanto tiempo volveré a estar yo bien pagado.

Aún así, vale la pena seguir. A ellos, a mí.

¿De qué película suya se siente más satisfecho?

Por cien mil razones y un millón de sinrazones de El encargo del cazador, de Joaquín Jordá.

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