Interesante e inquietante documental sobre la producción, circulación e industrialización de los alimentos, así como de las paradojas que rodean a estos sistemas. El viaje del director
" ["comentario_texto"]=> string(2870) "Interesante e inquietante documental sobre la producción, circulación e industrialización de los alimentos, así como de las paradojas que rodean a estos sistemas.
El viaje del director austriaco arranca en su país natal, donde se nos presenta el primero de muchos datos estremecedores, que irán apareciendo a lo largo de la película. Pasamos de las cosechas austriacas a la costa francesa, los campos rumanos o los invernaderos españoles, y de cada una de las regiones nos llevamos testimonios verdaderamente reveladores. Algunos denuncian, otros anuncian. Unos conmueven, otros están henchidos de cinismo e hipocresía.
Edwin Wagenhofer, ingeniero técnico y cineasta desde hace algunas décadas, divide el documental en varios capítulos, de los cuales cada uno traslada al espectador a un sector alimenticio concreto. De este modo, realizamos una ruta alrededor del globo donde se nos permite acudir al origen de los alimentos que cada día nos llevamos a la boca. El director descubre así, varias de las incógnitas que han surgido en los últimos años en torno a la comida que consumimos, como el famoso viaje de tres mil kilómetros que realiza un tomate cultivado en España antes de llegar a su destino, otra vez España.
Narrado de forma sencilla y sin más efectismos que la espectacularidad de la propia realidad a la que asistimos (ojo a lo que pasa en Almería) destaca el sonido de los graznidos de las gaviotas que escoltan al barco pesquero o el piar desgarrador de millares de pollos en el criadero. La cinta consigue impresionar al espectador e invitarle a que se cuestione si hemos llegado a esta situación porque lo hemos decidido nosotros mismos.
Wagenhofer se sube al carro de esta nueva hornada de directores que aborda el documental denuncia, el film político u otros subgéneros similares, como ya hicieron Davis Guggenheim con Una verdad incómoda y Richard Linklater con Fast Food Nation, por citar dos ejemplos recientes. Y lo cierto es que no lo hace nada mal. Quizá lo peor sea el final, algo brusco, y algún que otro latido de corazón acompañando algunas imágenes, recurso bastante explotado.
Hay que decir que la cinta llega a España con tres años de retraso (parece que haya estado viajando con los tomates), pues se estrenó en 2005 en varios festivales, donde obtuvo varios galardones, como el premio de