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Biografía

Ann Biderman

Ann Biderman

Ann Biderman

Filmografía
Enemigos públicos

2009 | Public Enemies

Nueva incursión en el mundo de los forajidos al margen de la ley del veterano Michael Mann, que debutó en el cine con la notable Ladrón, y ha indagado sobre el tema en títulos como Hunter, Heat, Collateral y Corrupción en Miami (2006). Esta vez se basa en hechos reales, recogidos en el libro ‘Public Enemies: America’s Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34’, de Bryan Burrough. Recoge las peripecias de John Dillinger –personaje auténtico ya llevado al cine con desiguales resultados por John Milius (Dillinger), Lewis Teague (La dama de rojo) y Max Nosseck (Dillinger (1945))–. Fue el más afamado ladrón de bancos de todos los tiempos, a pesar de la competencia, pues vivió en una época prodiga en criminales míticos, como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd. El guión –que remite a cintas como Bonnie and Clyde y Los intocables de Eliot Ness– sigue los pasos de John Dillinger durante 14 meses, a partir de su salida de la cárcel, en julio de 1934. Inicia entonces una oleada de atracos que le convirtieron en una presencia habitual de los periódicos. En ese tiempo, se enamora de Billie Frechette, una humilde empleada de un guardarropa. Dillinger debe esquivar a los hombres del agente federal Melvin Purvis, un experto tirador encargado de atraparle. Michael Mann se luce con una esmerada reconstrucción de la época, y hace hincapié en la lucha de J. Edgar Hoover, porque el congreso le dote de los medios legales y financieros suficientes para perseguir a los delincuentes que cometieran robos en un lugar y después cambiaran de estado. Uno de los puntos de interés es la lucha de Hoover por transformar el Bureau of Investigation que dirigía por aquel entonces en el actual FBI: Por otro lado, el cineasta transmite muy bien la fascinación que sentían los ciudadanos medios, en plena época de la Gran Depresión, por los grandes gángsteres y ladrones de bancos, que por entonces tenían mucha presencia en los medios de comunicación. Dillinger se convirtió en una especie de ídolo, en una época donde ciudadanos incapaces de saltarse una señal de tráfico admiraban a aquellos que habían solucionado sus problemas desafiando la ley. Como los bancos eran extremadamente impopulares, el asaltante Dillinger era aclamado como una especie de Robin Hood. Mannn ha sabido reflejar todo esto en muchos detalles, como la sesión de preguntas de unos periodistas emocionados con Dillinger, tras ser detenido, o en la pasión que despertaba el actor especializado en mafiosos James Cagney –al que imita un compinche de Dillinger– y películas como El enemigo público nº 1, que cobra gran importancia en el desenlace de este film. Sorprendente es la interpretación de Johnny Depp, en un registro más realista de lo habitual, que sabe transmitir la elegancia de su personaje, a pesar de sus métodos violentos, y añade un toque romántico que recuerda a alguna película de gángsteres de Humphrey Bogart, como El bosque petrificado o El último refugio. Es un personaje con muchos matices, descritos con sutileza en el guión, pues tuvo una infancia desgraciada, y a pesar de vivir al margen de la ley, tiene una especie de código de honor y valora la amistad por encima de todo, como los viejos personajes de las películas de Sam Peckinpah. Le secunda con convicción el prolífico Christian Bale, como un policía obsesionado por su presa, pero en el fondo honrado. Cuenta también el film con ilustres secundarios en papeles a veces muy menores, como Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff y la casi olvidada Leelee Sobieski, que a pesar de su calidad, aquí casi no tiene papel. En su relato de ascensión y caída de un gángster, Michael Mann parte de viejos esquemas, que tan buenos resultados le dieron a Howard Hawks, en Scarface, el terror del hampa. Un planteamiento clásico filmado con el moderno estilo eminentemente visual del director de El dilema, un montaje trepidante y una sabia utilización de las cámaras digitales. Muchos son los momentos deslumbrantes, aunque cabe destacar el último atraco al banco, la huida de la posada y una surrealista y poco probable visita de Dillinger a la oficina desde donde se dirige su busca y captura. También se anota un tanto Michael Mann a la hora de integrar las canciones de la época en la trama.

8/10
Smila, misterio en la nieve

1997 | Smilla’s Sense of Snow

El arranque es sobrecogedor. A mediados del siglo pasado, un meteorito cae en las heladas tierras de Groenlandia. Un desesperado esquimal trata de esquivar la muerte jaleando a los perros de su trineo, mientras le persigue una incontenible avalancha de agua y nieve. Más tarde, en la época actual, la muerte de un niño esquimal en extrañas circunstancias promete una intriga en la mejor tradición del cine de Alfred Hitchcock. La investigación que realiza Smila, vecina del niño muerto, se narra con lentitud desesperante. Muchos hilos narrativos quedan sueltos, de modo que la verosimilitud de la historia mengua por momentos. Si Julia Ormond es relativamente creíble, no puede decirse lo mismo de los personajes, torpemente dibujados, de Gabriel Byrne y Richard Harris. En cambio Vanessa Redgrave, en brevísima aparición, brilla con luz propia. Se echa de menos al prometedor Bille August de Pelle el conquistador y Las mejores intenciones. Parece que el director danés tiene mejores aptitudes para las historias de corte bergmaniano que para el genuino suspense.

3/10
Las dos caras de la verdad

1996 | Primal Fear

Martin Vail (Richard Gere) es un prestigioso abogado criminalista, que no se cuestiona la verdadera culpabilidad o inocencia de sus clientes. En ese sentido, peca de una falta de escrúpulos, que hasta ahora no le ha causado ningún problema. Su vida cambia cuando un joven llamado Aaron Stampler (Edward Norton), que no puede pagar sus honorarios, le ruega que le defienda en su caso. Aaron está acusado del oscuro asesinato de un arzobispo. Vail acepta el caso, esperando de esta manera aumentar su prestigio. Pero según avanza en sus investigaciones, descubre que detrás del asesinato se esconde una profunda trama de corrupción, que puede poner en la cuerda floja su carrera profesional. Vail entra en un duro conflicto interno, en el que debe elegir entre su cómoda posición de abogado frío, o poner en juego toda su astucia y su honestidad en favor de la justicia. Un truculento thriller que cuestiona la posición ética de las personas que se dedican a las leyes. Mezcla con audacia la acción y la intriga, con cierto fondo moral, que pretende dar al personaje interpretado por Richard Gere una carga que no tiene. El film dio a conocer al actor Edward Norton, que fue candidato al Oscar.

6/10
Copycat

1995 | Copycat

Un brutal asesino está cometiendo unos crímenes exactamente iguales a otros asesinatos célebres de la historia. La psicóloga Helen Hudson, que padece agorafobia, es decir, un miedo atroz a los lugares abiertos, andará tras el caso y contará con la ayuda de la detective M.J. Monahan. Cada vez que se acercan un paso hacia el asesino, sus vidas también correrán más peligro. Emocionante cinta de intriga que no deja respiro. Sigourney Weaver (Alien, el octavo pasajero) y Holly Hunter (Al filo de la noticia) protagonizan el thriller con solventes interpretaciones. Destaca la fotografía del húngaro László Kovács.

5/10
Policías de Nueva York

1993 | NYPD Blue | Serie TV

Serie ambientada en las dependencias policiales neoyorquinas, se centra en la pareja de detectives compuesta por Andy Sipowicz y Greg Medavoy. El primero, veterano policía, tiene serios problemas con el alcohol, que hacen aún más difícil su fuerte carácter. El otro se ha forjado como detective aprendiendo de Andy, y atraviesa una crisis seria porque se está separando de su esposa, a la que todavía ama, pero a la que no sabe tratar. Todo arranca con Andy Sipowicz perdiendo los papeles ante un mafioso, y quedando en coma de un tiro tras diversos avatares. Mientras que Greg está estrechando lazos sentimentales con la agente Janice, enredada en turbios asuntos por culpa de su padre, también policía. La creación de Steven Bochco y David Milch destaca por el realismo con que se pintan las pesquisas policiales, y por lo bien hilados que están los dramas personales de los personajes con los casos que deben resolver. Recuerda en ese sentido a otras series como Canción triste de Hill Street, e incluso a la obra teatral llevada al cine por William Wyler Brigada 21. No faltan reflexiones, como la de lo fácil que puede ser aficionarse a la violencia, propiciada por el 'friend' David Schwimmer. Dennis Franz compone un personaje memorable, que es que ha da continuidad a la serie, pues David Caruso quedó fuera ya en la segunda temporada.

6/10

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