Chow Yun-Fat
71 añosLa estrella humilde
Con más de un centenar de filmes, se ha convertido en un icono del siglo asiático, combinando carisma, presencia física y una notable versatilidad actoral. Desde el cine de acción hasta el drama romántico, Chow Yun-Fat ha encarnado a héroes trágicos, gángsteres honorables y personajes cómicos con igual convicción. Su colaboración con John Woo definió el cine de acción hongkonés de los 80. A pesar de su fama, mantiene un estilo de vida austero y cercano.
Nacido el 18 de mayo de 1955 en la isla de Lamma, Hong Kong, Chow Yun-Fat es hijo de un trabajador de petrolero y de una limpiadora. Creció en un entorno humilde, prestando ayuda a su madre para vender gelatina de hierbas y pudín de té hakka en las calles. A los 17 años, dejó la escuela para apoyar económicamente a su familia, desempeñando diversos trabajos como botones, cartero, vendedor de cámaras y taxista.
Su carrera artística comenzó en 1973 al ingresar al programa de formación de actores de TVB, una emisora televisiva. Poco después, firmaba un contrato de tres años con la cadena y debutó en telenovelas como The Killer y Hotel. Empezó a triunfar en Asia con la serie The Good, The Bad And The Ugly en 1979, y posteriormente con El clan del Bund, ambientada en el Shanghái de los años 30.
Aunque logró éxito en la televisión, Chow Yun-Fat aspiraba al cine. Debutó en la gran pantalla en 1976 tras firmar un contrato con Goldig Films, pero no alcanzó el estrellato hasta su colaboración con el director John Woo en Un mañana mejor (1986). Esta película no solo rompió récords de taquilla en Hong Kong, sino que también le valió un galardón al Mejor Actor en los Premios de Cine de Hong Kong. A partir de entonces, protagonizó una serie de filmes de acción conocidos por su estilo “gun fu”, como The Killer (1989), también de Woo, Hervidero (1992) y Prisión en llamas (1987), que fue una gran fuente de inspiración para Quentin Tarantino en Reservoir Dogs.
Chow Yun-Fat también demostró su versatilidad en comedias como Diario de un hombre grande (1988) y en dramas románticos como Un cuento de otoño (1987), por el que recibió el premio Golden Horse al Mejor Actor. En El rey del juego (1989) combinó su carisma, humor y habilidades de acción, consolidando su estatus como icono del cine hongkonés.
En 1983, Chow Yun-Fat se divorció de la actriz Candice Yu tras muy poco tiempo, pues el matrimonio sólo duró nueve meses. En 1986, se unió a Jasmine Tan, empresaria de Singapur. En 1991, la pareja sufrió la pérdida de su única hija, nacida muerta. Este episodio marcó profundamente sus vidas, así que ambos decidieron no tener más hijos. A pesar de no haber tenido hijos biológicos, el actor es padrino de Celine Ng, antigua modelo infantil a la que considera parte de su familia cercana.
En la década de 1990, intentó conquistar Hollywood con películas como Asesinos de reemplazo (1998), Ana y el rey (1999) y El corruptor (1999), aunque sin el éxito esperado. Al final, su participación en Tigre & Dragón (2000) como Li Mu-bai le otorgó reconocimiento internacional, siendo la película galardonada con cuatro premios Oscar. Desde entonces, el actor ha aparecido en producciones internacionales, como Piratas del Caribe: En el fin del mundo y Dragonball Evolution, pero prefiere rodar en su país natal, con títulos como La maldición de la flor dorada, de Zhang Yimou.
A pesar de su fama y fortuna, estimada en 630 millones de euros, Chow lleva una vida modesta. Es común verlo utilizando el transporte público y comiendo en puestos callejeros. En 2018, anunció su intención de donar el 99% de su riqueza a obras de caridad, afirmando: “El dinero no es algo que nos pertenezca para siempre. Una vez que te vayas, debes dejarlo en manos de otros para que lo puedan usar”.
A Chow Yun-Fat le apasiona la fotografía. En diciembre de 2024, organizó la exposición benéfica “Hong Kong Morning”, presentando 30 fotografías que capturan la esencia de la ciudad al amanecer . También ha mostrado su compromiso social, apoyando movimientos pro democráticos en Hong Kong. En 2014, expresó su respaldo a las manifestaciones estudiantiles, criticando los excesos en el uso de la fuerza por parte del gobierno.
