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Biografía

Dariusz Wolski

Dariusz Wolski

Dariusz Wolski

Filmografía
The Last Duel

2020 | The Last Duel

Raised by Wolves

2020 | Raised by Wolves | Serie TV

Original serie distópica de ciencia ficción, respaldada por Ridley Scott, que ha dirigido los dos primeros episodios con su habitual director de fotografía Dariusz Wolski. La trama se debe a Aaron Guzikowski, que ya sorprendió con el guión del impactante film Prisioneros. El título alude a los orígenes de Roma, Rómulo y Remo criados por lobos cuando nace una civilización, algo que sucedería con los niños de los que se ocupan dos androides. La Tierra se muere, con sus habitantes se encuentran enzarzados en una guerra de religión, entre los creyentes adoradores del dios Sol, y los ateos científicos que considera sus creencias pura superstición. Pero ambas partes se dan cuenta de que la supervivencia de la humanidad está en juego, y trazan sus propios planes para asegurarla. Se adelantan los ateos enviando una nave ligera con dos androides, Padre y Madre, pertrechados de embriones humanos al planeta Kepler-22b. Aunque el paraje es hostil, van criando a los recién nacidos, entre los que sobresale el espabilado Campion. Pero en un momento dado, llegará al planeta una de las arcas preparadas por los creyentes. El distinto enfoque de unos y otros para asegurar el destino humano asomará enseguida. Se trata de una de las primeras series para la puesta de largo de HBO Max, para competir de tú a tú con Netflix; en España la emite TNT. Llama la atención el enorme esfuerzo de producción, la imaginería de K-22b es muy sugerente, un planeta desierto pero en cuyo subsuelo hay esqueletos de enormes animales, y los cultivos dispuestos en círculos concéntricos. Guzikowski sabe sacar partido a los conflictos de fe y razón, con la suficiente inteligencia para no caer en el trazo grueso de la caricatura, mostrando la soberbia y crueldad que pueden acampar en los dos bandos, sobre todo cuando falta el diálogo constructivo y sobra la confrontación violenta. También tiene interés el dibujo de los seres humanos y de los androides, en los que asoman rasgos que los pueden hacer más humanos que los humanos, también en su maldad, con ideas ocurrentes, como los chistes “serios” de Padre para aliviar los momentos de tensión. Hay audacia además en apostar por un reparto de desconocidos, con la actriz danesa Amanda Collin dando vida a Madre, y al afrobritánico Abubakar Salim como Padre. Quizá el rostro más conocido sea el del australiano Travis Fimmel de la serie Vikingos. También aguantan el tipo los actores de corta edad, sobre todo Winta McGrath como Campion.

7/10
Sicario: El día del soldado

2018 | Sicario: Day of the Soldado

Contundente secuela de Sicario, film dirigido en 2015 por Denis Villeneuve en torno al mundo de la droga alrededor de la frontera entre Estados Unidos y México. Tres años después adopta este film idénticas hechuras que el anterior, aunque ahora incluyendo algún elemento novedoso, pues el detonante es esta vez la entrada de terroristas islámicos tomando la ruta de los espaldas mojadas, incursiones planificadas a su vez por diferentes cárteles mexicanos. En esas circunstancias, tras un atentado en territorio estadounidense, las altas esferas del gobierno echarán mano del experto soldado Matt Graver para organizar una guerra sucia contra los narcos, con total vía libre. Con ese fin Graver reclutará a expertos en ese tipo de operaciones, principalmente al mejor, Alejandro Gillick. De nuevo ofrece Sicario: El día del soldado una visión bastante desesperanzada de la lucha contra el crimen. Si hay algo que se saca en claro es que la violencia sólo genera a su vez más violencia y que los intereses son arbitrarios y cambiantes. La guerra sucia se mueve a todos los niveles y los hechos más detestables se llevan a cabo con la filosofía de que no es más que “trabajo”, algo útil tanto para unos como para otros. Cuando deja de serlo se cambia de opción. Tanto vale. Da igual las vidas que haya en juego. El director italiano Stefano Sollima (SubUrbia) es el encargado de transmitir ese tono frío y brutal que invade la lucha en la frontera mexicana. El ritmo es trepidante y se eluden hasta el mínimo los diálogos de despacho, lo cual no quieta que Sollima nos traslade de un lugar a otro para dar a la trama propiamente criminal una envergadura a gran escala. El guión esta cuidado también para que algunas de las tramas se entrecrucen convincentemente y obtengamos distintos puntos de vista de los sucesos y de las personas, no todas las órdenes son el camino correcto. Por lo demás la violencia es grande, con momentos potentes como los ataques en la carretera o el reclutamiento de sicarios por parte del cártel. El reparto es muy sólido, con unos magníficos Josh Brolin y Benicio del Toro que siempre mantienen una gran sobriedad de actos y palabras, y están muy bien acompañados por la jovencita Isabela Moner, muy veraz en su rol de hija de un narcotraficante. El film está dedicado a la memoria de Jóhann Jóhannsson, compositor del anterior film. Aquí la continuidad de la banda sonora es obvia, pues está compuesta por la también islandesa Hildur Guðnadóttir, quien compone un sonido tan potente y denso como las imágenes, al servicio de la historia.

7/10
Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
Máquina de guerra

2017 | War Machine

Sátira acerca del papel de Estados Unidos –y por extensión, de todo Occidente– en Afganistán, con el foco puesto en el estamento militar, y especialmente en el recién nombrado jefe de las fuerzas ahí destacadas, el carismático y espartano general Glen McMahon. A lo largo de toda su carrera militar se ha preparado para ganar una guerra, y ésta es su oportunidad, piensa, a pesar de las muchas voces que piensan que lo único que cabe es la retirada y dejar a los afganos que se arreglen como puedan, sin injerencias, la postura que viene alimentando el comandante en jefe, o sea, el presidente Obama. Con buena intención pero con arrogancia, McMahon piensa que pueda solucionar el conflicto, mientras torea a los burócratas de Washington y aledaños. Una forma es usar los medios de comunicación a su favor, como el programa de la CBS "60 Minutes", pero quizá invitar a un periodista del magazine Rolling Stone a que les acompañe una temporada no sea una buena idea. El australiano David Michôd, director y guionista que llamó la atención con su Animal Kingdom, se basa en el libro de Michael Hastings "The Operators", y compone el personaje ficticio de McMahon inspirado en el general Stanley McChrystal, que fue relevado de su puesto afgano en 2010. Es una película arriesgada porque no cae en la caricatura de trazo grueso; cierto que muchos comportamientos de militares y políticos son grotescos, pero en cierta manera trata el tema de la intervención de EE.UU. en conflictos internacionales en serio, preguntándose si se hacen de verdad los deberes antes, para ayudar de verdad, y si no existen ciertas ínfulas mesiánicas, palabrería idealista hueca e inatención a los que padecen en sus carnes el terror. Paradójicamente, la seriedad resta algo de fuerza al conjunto, pero al menos entendemos a McMahon y a sus hombres, sometidos a un baño de realidad, a los afganos, las meteduras de pata, las operaciones de prestigio, el cálculo de los políticos, la denuncia cínica de los medios, omnipresente con la voz en off de un narrador cuya identidad nos descubrimos hasta bien avanzado el metraje. Resulta curiosa la esforzada composición de Brad Pitt, también productor, del protagonista, que se diría inspirado en George Clooney, por los gestos y el pelo canoso: le da empaque y dignidad, sí, pero también peca de artificioso. Algunos actores célebres se pueden lucir en pequeños roles, sobre todo Tilda Swinton, en una eléctrica comparecencia pública del general, y Ben Kingsley como el presidente afgano.

6/10
Todo el dinero del mundo

2017 | All the Money in the World

Crónica del secuestro de Paul Getty, joven de dieciséis años que fue capturado por la mafia calabresa en julio de 1973. Se exigió un rescate de 17 millones de dólares, cantidad que los secuestradores sabían que era calderilla para el abuelo del muchacho, John Paul Getty, el hombre más rico del mundo. Pero las cosas no sucedieron como se preveía, porque Getty renunció a pagar. Ridley Scott recrea este episodio aportando un sesgo muy realista en la puesta en escena setentera –con una cuidada fotografía de su colaborador habitual Dariusz Wolski– y en la consecución de los hechos, servidos sin ninguna espectacularidad, incluso con escaso gancho. Su procedencia histórica, narrada en el libro de John Pearson, quizá ha supuesto un freno justificable a la creatividad del guionista David Scarpa (La última fortaleza), al menos en cuanto a la concepción de una trama intrincada o a indagaciones detectivescas, que aunque apuntadas en un principio acaban brillando por su ausencia. Porque aquí tenemos sobre todo los hechos desnudos: la angustiosa espera de una madre que no puede recuperar a su hijo y la vida de éste en su reclusión en Calabria. Y entre medias un abuelo multimillonario encastillado en su avaricia. El contexto humano se logra con oficio, gracias a algunos iniciales flash-backs que recogen la vida de los componentes de la familia, sus relaciones y problemas. Revolotea continuamente en Todo el dinero del mundo una clara referencia cinematográfica que lo impregna todo: Ciudadano Kane. John Paul Getty (1892-1976) vendría a ser una suerte de Charles Foster Kane del mundo del petróleo, un hombre ambicioso que al parecer fue capaz de acumular más dinero que nadie en la historia. Recuerda al famoso magnate de la prensa también en su insaciable afán por poseer objetos de arte –“los únicos que siempre dicen la verdad”–, mientras que se va convirtiendo en un hombre solo, sin familia, sin amor. Los efectistas contrapicados que recogen al viejo tambaleándose en su mansión de Guildford mientras grita desesperadamente al vacío pidiendo ayuda muestran con acendrado patetismo al hombre fracasado que lo tiene todo y siente que no tiene absolutamente nada. El film es así una parábola en toda regla sobre el dinero y la codicia. Christopher Plummer encarna con estupenda maestría al todopoderoso multimillonario. Y aunque secundario, su presencia en pantalla es extensa en minutos y potente en intensidad (la película mejora siempre con él), de modo que se puede deducir el enorme esfuerzo extra derivado de la decisión de Ridley Scott de prescindir del trabajo ya rodado por el actor contratado en un principio, Kevin Spacey (los escándalos sexuales tienen la culpa), y volver a filmar todas sus escenas con el veterano actor canadiense. A todas luces fue una buena decisión. El resto del reparto está a la altura de la historia, en especial Michelle Williams, que interpreta con veracidad a la madre, y Romain Duris, un secuestrador que aporta una faceta interesante a la trama. Sorprende, sin embargo, y mucho, la ínfima importancia de Mark Wahlberg en el conjunto. El actor hace un correcto trabajo, pero durante todo el film se espera mucho más de su personaje y finalmente se convierte en alguien totalmente prescindible.

6/10
El desafío (The Walk)

2015 | The Walk

Una auténtica película-experiencia que, al seguir a un célebre funambulista, conecta aún más con los orígenes del cine, cuando las películas era una espectáculo de feria que debía asombrar al público mostrando lo que nunca había soñado ver antes. Basada en hechos reales, describe la peripecia del francés Philippe Petit que él mismo narró en su libro “Alcanzar las nubes”, y que dio pie al documental ganador del Oscar Man on Wire. Tiene el enorme mérito de trasladar al espectador la sensación de estar ante el mismo reto que afrontó el protagonista el 7 de agosto de 1974, su paseo suspendido en el vacío sobre un cable tendido entre unas Torres Gemelas, revividas para la ocasión por obra y gracia de unos asombrosos efectos visuales, cuyo poder crece aún más gracias al Imax en 3D. Robert Zemeckis es un cineasta que siempre ha sabido usar con talento de los efectos visuales, tanto para contar historias fantásticas, véanse las de la trilogía Regreso al futuro, como para hacer creíble lo increíble, los encuentros de aire realista con personajes históricos de Forrest Gump. Siguiendo esta segunda línea, consigue algo semejante a lo que logró Alfonso Cuarón con Gravity en lo relativo a los viajes espaciales. Entrega una película intensa, bien llevada, verdadera proeza técnica, con un Petit que ejerce también de coro-narrador desde un punto tan insólito como la Estatua de la Libertad, contagiando el entusiasmo por hacer realidad su sueño. Joseph Gordon-Levitt atrapa con su interpretación la pasión del protagonista. Ayudado en el guión por el desconocido Christopher Browne, y con una estupenda fotografía del genial Dariusz Wolski, el aspecto visual del film, con el protagonismo de París y Nueva York, es fantástico. Toda la narración está armada para el gran momento del paseo de las Torres Gemelas, concebido como un golpe al estilo de las clásicas películas de robos, en que hay que tener en cuenta todos los detalles, pues se trata de lograr la hazaña clandestinamente. Y el mérito es que lo que antecede a este largo clímax interesa, incluido el aprendizaje de la profesión de equilibrista de la mano de Papá Rudy Omankowsky –Ben Kingsley, secundario de lujo–, el acompañamiento femenino de Annie, la formación de un equipo y los diversos preparativos. Todo se encuentra servido con un maravilloso sentido del ritmo.

7/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
Exodus: Dioses y reyes

2014 | Exodus: Gods and Kings

Ramsés y Moisés han sido criados como hijos del Faraón de Egipto. Y aunque éste siente un afecto natural mayor por el segundo, por sus mejores cualidades humanas, sólo el primero lo es de verdad. Cuando Ramsés sucede a su padre, el descubrimiento de que Moisés es hijo de hebreos, miembro del pueblo de Israel al que tiene esclavizado, manda a quien fuera como un hermano al exilio. Para Moisés su nueva vida en una sencilla comunidad pastoril será como una revelación, a la que se suma una auténtica teofanía, Dios le habla exponiéndole los planes que tiene para él. La historia de Moisés ha sido adaptada múltiples veces al cine y a la pequeña pantalla, con el caso extraordinario de Cecil B. DeMille, que lo hizo en dos ocasiones, siendo Los diez mandamientos de 1956, con Charlton Heston y Yul Brynner, la más popular. Ahora es Ridley Scott quien revisita el relato bíblico, básicamente fiel a sus fuentes, incluido su sentido sobrenatural y trascendente, aunque se tome también algunas licencias artísticas, como que Dios hable a Moisés con figura de niño. Estructuralmente el guión firmado por Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian está construido alrededor del antagonismo-rivalidad-afecto fraterno de Moisés y Ramsés, un tema con el que Ridley Scott parece haber enganchado especialmente, no en balde él estaba muy unido a su hermano Tony, también director, que se suicidó hace dos años, y a quien dedica el film. Y por otro lado, se encuentra todo el conflicto interior de Moisés, su viaje y peregrinación de autodescubrimiento, acerca de quién es y lo que debe hacer, con la especial intimidad que le une a Dios, cuyas acciones, a veces terribles, no siempre entiende o comparte, aunque se dejará ganar y guiar por la fe –frente a la tentación de confiar en su pericia militar–, para poder hacer luego lo propio con los hebreos, ejerciendo de auténtico líder. Christian Bale hace un magnífico trabajo, y su némesis, interpretado por Joel Edgerton, también entrega una gran actuación. Estos mimbres fuertes pueden afectar al hecho de que otros sean más livianos, pues algunos personajes se encuentran bastante desdibujados, apenas trazados con un par de líneas. Los que mejor logran superar este handicap son tal vez John Turturro, el Faraón padre, y María Valverde, la esposa de Moisés, el resto –Sigourney Weaver, Aaron Paul, Ben Kingsley, Hiam Abbas...–, simplemente, están ahí, con su poderosa presencia. Pero verdaderamente el capítulo en que el film se muestra verdaderamente sobresaliente es el visual, que acrecienta el carácter de epopeya de la cinta, y donde da “sopas con honda” a la reciente Noé. Ridley Scott usa bien el 3D para dar profundidad a las escenas de masas, y los efectos especiales y el diseño de producción nos sumergen de lleno en el antiguo Egipto y en el desierto, las plagas y el paso del mar Rojo son de una increíble espectacularidad, con elementos como las gaviotas en el cielo encapotado que conceden a los planos un aire muy especial. Por concepción y temática, la película de Ridley Scott que más conecta con Exodus: Dioses y reyes, es El reino de los cielos, pero el cineasta británico sale mejor parado de la empresa que nos ocupa, por la fuerza y coherencia de la historia, y por el enorme carisma de Bale, mucho mayor que el de Orlando Bloom.

7/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
Piratas del Caribe: En mareas misteriosas

2011 | Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides

Cuarta entre de la saga iniciada por Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. Entonces, allá por 2003, ese film significó la recuperación por todo lo alto de las películas de aventuras que han poblado siempre la imaginación infantil, desde las creaciones de Daniel Defoe hasta Emilio Salgari, pasando por Jules Verne o Robert Louis Stevenson. Jack Sparrow y compañía recuperaron un mundo legendario que parecía perdido. Ahora asistimos a una nueva aventura pirata con algunos elementos novedosos, efectos especiales llamativos –ampliados gracias al 3D- y la introducción de nuevos personajes. Y por supuesto el rey de la función sigue siendo el “capitán” Johnny Depp. Los reinos de España e Inglaterra se disputan la hegemonía de los mares, y sus respectivos reyes buscan encontrar la mítica Fuente de la eterna juventud, localizada al parecer por el descubridor Ponce de León. Jack Sparrow, quien ha estado investigando por su cuenta el itinerario hacia el misterioso lugar, será capturado por el rey inglés y por su aliado el Capitán Barbossa y requerido para conducirles hasta allí. Con sus artimañas Sparrow logrará evadir esa “obligación”, pero lo que no podrá más tarde es esquivar la aparición de un antiguo amor, la bella Angélica, quien también va tras el preciado “tesoro”, al igual que su temible aliado: el legendario pirata Barbanegra. El guión, de nuevo obra de Ted Elliott y Terry Rossio, se sigue más o menos con interés (porque no da tregua), aunque ofrece más o menos lo mismo de siempre y además la inclusión de las diversas aventurillas colaterales puede hacer perder intensidad al conjunto. En realidad los guionistas tienen muy claro que no desean llegar a ningún sitio, más bien se trata de que el camino sea lo más entretenido posible. Eso está logrado, pero también es compatible con cierto regusto general a producto enlatado, de puro diseño, un espectáculo taquillero tan garantizado que carece de verdadera emoción. Y desde luego donde ya queda poco por hacer es con el personaje de Jack Sparrow: el fabuloso pirata ya no fascina tanto y su encanto baja enteros sencillamente porque espectador le conoce tan bien que siempre se adelanta a sus intenciones, a sus golpes de humor, a sus réplicas chistosas. Por lo demás, la historia cae levemente en el tópico al presentar a los españoles (principalmente con el rostro de Óscar Jaenada) como unos fanáticos defensores del catolicismo sin demasiadas luces. Lo dicho, un guión de sólo diseño. Por lo demás, aunque se repiten las mismas constantes de los otros filmes: impresionantes escenas de acción; lograda mezcla de humor y seriedad, incluso en escenas que se supondrían altamente dramáticas; introducción de sortilegios y seres fantásticos; un punto de romance, etc., hay muchos cambios que hacen esta película diferente de las otras. Para empezar abandona la saga el director Gore Verbinski y coge el relevo Rob Marshall, conocido sobre todo por su cine musical (Chicago (2002), Nine). De todas maneras, quizá este sea el cambio menos significativo, puesto que Marshall se mantiene absolutamente fiel al espíritu de la saga en cuanto a acción a mansalva a lo Jerry Bruckheimer, puesta en escena grandiosa y atmósfera aventurera. Donde sí se nota una importante modificación es en la desaparición de la pareja Will Turner–Elizabeth Swann, que eran interpretados por Orlando Bloom y Keira Knightley. En su lugar el romance viene ahora de la mano de la española Penélope Cruz, encargada de sacar el lado más tierno de Sparrow. La actriz no está a la altura de su colega británica, pero la verdad es que logra un trabajo convincente. Por su parte, destaca la composición de la jovencita Astrid Berges-Frisbey (Bruc: El desafío) como una bella sirena que se niega a derramar una lágrima por los humanos.

5/10
Los diarios del ron

2011 | The Rum Diary

Paul Kemp es un periodista que llega a Puerto Rico en 1960 para trabajar en el periódico San Juan Star, que se encuentra en horas bajas y que es sostenido únicamente por el dinero de altos picatostes. Al conocer su condición de escritor, un yanqui de la isla llamado Sanderson, le seduce para que trabaje para él en una suculenta promoción urbanística de la costa. El resultado será una fortuna de dinero y más pobreza para la gente del lugar. Kemp accede a ayudarle y a la vez quedará embelesado con Chenault, la novia del negociante. Los diarios del ron es una de esas películas que promete más de lo que da. No es que sea un desastre. Para nada. Pero con el elenco de actores y el planteamiento inicial es normal que se espere mucho más y, al fin, acaba inevitablemente por resultar fallida. Bruce Robinson (Jennifer 8), director y guionista, no acierta a centrar el tiro, el tono es demasiado ambiguo y por momentos se pierde en vericuetos secundarios de la historia que no hacen sino restarle garra. Y desde luego le tiemblan las piernas al cerrar la película, cosa que hace casi por sorpresa y con escasa gracia. El quid de su discurso es algo así como una reivindicación del buen periodismo, el que cuenta la verdad, no el que vende, el periodismo que no se arredra ante el poder y la avaricia sangrante de los poderosos (yanquis banqueros, yanquis promotores, yankis militares). Pero todas las escenas que diseña en Los diarios del ron tienen esa clase de humor latente, irreal, que no ayuda a tomarse en serio lo que vemos. Por el contrario, la ambientación es muy buena y de lo mejor son las imágenes de la isla cuando van a acompañadas del sonido del jazz con ritmo caribeño. Johnny Depp repite interpretando a un personaje perdedor salido de la pluma de Hunter S. Thompson (Miedo y asco en Las Vegas). Kemp es de esos tipos que le gusta encarnar a Depp, zarrapastroso y dandy a la vez, un periodista borracho que pasea su estupor por el Caribe con un punto de humor, la ironía siempre a flor de piel. Sin duda su personaje de Los diarios del ron “bebe” (y el de sus compañeros de reparto también, porque aquí la graduación etílica de la sangre es alta para todos) de otros alcohólicos y célebres teclistas de Underwoods, al estilo Bukowski, Fante, Lowry y del propio Thompson, claro. Aunque la emulación no llega, la verdad, más que al intento. Del resto del reparto es de obligada mención el desfasado, surrealista y majara personaje de Giovanni Ribisi, al igual que el de Richard Jenkins como editor del periódico. De la guapísima Amber Heard no se puede decir mucho, simplemente que pone el glamour hasta que desaparece por arte de magia.

5/10
Alicia en el País de las Maravillas

2010 | Alice in Wonderland

Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.

6/10
La conspiración del pánico

2008 | Eagle Eye

Trepidante película que funciona con el esquema que tan buenos resultados diera a Alfred Hitchcock, piénsese en Con la muerte en los talones, de dos personajes corrientes y molientes inmersos contra su voluntad en una situación extrema. La trama se inicia con el ejército estadounidense desarrollando una operación contraterrorista. A pesar de que una supercomputadora desaconseja ejecutar dicha operación, y el secretario de defensa es del mismo parecer, el presidente la autoriza, con desastrosas consecuencias. Poco después, el joven Jerry se entera de que su hermano gemelo, militar, ha muerto en un accidente. Destrozado por la desgracia, debe enfrentarse además a sus padres, descontentos con el modo en que maneja su vida. De pronto, sin comerlo ni beberlo, se encuentra con que su piso está lleno de material para fabricar bombas; una misterioso comunicante telefónico comienza a darle instrucciones para evitar ser acusado de terrorista. Al mismo tiempo, una mujer, Rachel, descubre con horror que su hijita ha sido secuestrada. Ella y Jerry, que no se conocían, serán obligados bajo amenazas a formar parte de un maquiavélico plan, que podría poner patas arriba a los Estados Unidos, y por ende, al mundo entero. Steven Spielberg produce este film, dirigido por D.J. Caruso, con Shia LaBeouf de protagonista. Se ve que los tres han estrechado lazos gracias a títulos como Transformers, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal y Disturbia, y aquí entregan una película la mar de entretenida, concebida como una vertiginosa montaña rusa, donde se acumulan con acierto las situaciones peligrosas y la sensación de indefensión de los personajes, que deben esforzarse por tomar el control de una situación que, aparentemente, les supera. El guión pide al espectador que suspenda su incredulidad, una convención que se acepta fácilmente, de modo que puede uno identificarse con esa especie de persecución de tintes paranoicos a través de teléfonos, satélites y pantallas de ordenador, dando órdenes o rectificándolas de forma desconcertante. Aparte de la referencia hitchcockiana ya apuntada, el film cita muy conscientemente 2001: una odisea del espacio, para advertir acerca de unas máquinas que estarían supliendo al ser humano peligrosamente a la hora de tomar decisiones comprometidas. LaBeouf va camino de convertirse en una gran estrella. Actúa con gran naturalidad, y da el tipo de joven actual, buen tipo pero algo indolente. Le da buena réplica Michelle Monaghan, una actriz que ha ido creciendo desde sus iniciales papeles secundarios en títulos como Misión imposible III.

6/10
Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet

2007 | Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Inspirada adaptación burtoniana del sangriento musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado a su vez en una criminal leyenda urbana, de la que algunos aseguran que tiene cierta conexión con la realidad, cosa poco clara. La trama se ambienta en el Londres contemporáneo de Jack el Destripador y demás facinerosos de esa ralea. Allí Benjamin Barker llevaba una feliz vida de hombre casado y padre de una niña, pero el desalmado juez Turpin puso sus lujuriosos ojos en la esposa; de modo que se las arregló para condenar injustamente a Barker, y robarle a su familia. Pasados los años Barker, ayudado por un joven marinero, regresa a Londres bajo otro nombre, el de Sweeney Todd; la única idea que ocupa su cabeza es la de venganza, acrecentada cuando le comunican la trágica muerte de su esposa, y que su hija es la pupila de Turpin. Traza entonces el plan de poner una barbería encima del garito de empanadas asquerosas que regenta la señora Lovett; la idea es rebanar el pescuezo a su mortal enemigo, y antes irá tomando práctica con los incautos que acudan a solicitar sus servicios; para deshacerse de los cuerpos, nada mejor que incorporar nuevos y sabrosos "ingredientes" a las empanadas de la señora Lovett. Esta macabra película encaja muy bien en el cine de Tim Burton por su conjunción de elementos feístas con componentes exacerbadamente románticos. A lo largo de una trama trufada de bellas canciones, que han debido ser convenientemente adaptadas y a veces recortadas con respecto al original, hay muchas historias de amor. Por supuesto la truncada de Barker-Todd con su esposa, pero también la de la señora Lovett por Todd, la del marinero por Johanna, la hija de Todd, o esa suerte de amor maternofilial entre la señora Lovett y el niño ayudante del barbero Pirelli; por no referirnos a la degradación del amor a que apunta Turpin. Y se trata sobre todo de una nostalgia de amor, de un deseo más que de algo verdaderamente logrado. En ese sentido resulta curioso que Burton haya contado de nuevo con Johnny Depp y Helena Bonham Carter, los protagonistas animados de La novia cadáver. A pesar de que la película que nos ocupa está recorrida por un sentido más trágico, existen puntos de conexión, por las dificultades del amor, por el componente musical, e incluso por la paleta de colores, esos tonos oscuros y apagados, que sólo son negados en los pasajes en que la señora Lovett imagina una imposible vida familiar con Todd y el niño, un esquema semejante a la confrontación mundo de los vivos-mundo de los muertos del film citado. Burton cada vez tiene un mayor dominio del oficio de cineasta. Esta película se prestaba a los excesos, pero logra mantener cierto equilibrio. Parece claro que no le interesa la violencia por la violencia. Aunque desde luego, tiene un toque "gore", sobre todo en la primera "faena" de Todd, donde carga la mano tal vez para que nadie le pueda tachar de blando. Hay una magnífica dirección artística, una fotografía excelente, un cuidado vestuario y reconstrucción de Londres, también con ordenador. Los actores cantan todos, y están muy bien en sus diferentes papeles. Johnny Depp exhala todo el tiempo en su rostro la tragedia que le ha carcomido el alma, un papel en las antípodas de su Jack Sparrow, por poner un poner; Helena Bonham Carter sabe conjugar algunos momentos cómicos con su despertado deseo de maternidad, y su conciencia de prestarse a un horror. Los villanos, Alan Rickman y Timothy Spall, hacen lo que cabe esperar de ellos, con gran profesionalidad; mientras que Sacha Baron Cohen tiene un personaje que le va al pelo, de opereta.

7/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
El escondite

2005 | Hide And Seek

El Dr. David Callaway, prestigioso psiquiatra, trata de superar el inesperado suicidio de su esposa. Decide así mudarse con su hija Emily a una tranquila población rural, para alejar a la pequeña de tan tristes recuerdos. Mientras David intima con Elizabeth, joven vecina madre de una niña, Emily busca consuelo en Charlie, un amigo imaginario. La aparición de muñecas de la niña mutiladas, y otros sucesos sin explicación hacen sospechar al Dr. Callaway que quizás Charlie no sea tan  imaginario como creía. Film precedido de la noticia curiosa de que, cuando se estrenó en EE.UU., la distribuidora no envió el último rollo hasta poco antes de la proyección, para evitar copias piratas. John Polson, cineasta australiano que obtuvo cierto éxito a nivel internacional hace unos años con Fanática, incide en el thriller, filmando un guión architípico. La historia de un caserón, donde habita un fantasma únicamente visible para los niños, no pillará de sorpresa a nadie, pero el director se esfuerza en crear una atmósfera inquietante, en componer sustos efectivos, y en ofrecer un final sorprendente a lo Shyamalan, salvando las distancias,. Eleva la calidad de la cinta el prodigioso reparto. Aunque Robert De Niro enciende el piloto automático interpretando con poco empeño, le acompañan actrices de entidad. En primer lugar, la pequeña Dakota Fanning, la última niña prodigio de Hollywood, tan expresiva como Haley Joel Osment (el chaval de El sexto sentido), que dejó constancia de su buen hacer en El fuego de la venganza y Yo soy Sam, y que resulta ser la mejor baza del film. Junto a ella, las efectivas Famke Janssen, Elisabeth Shue y la veterana Amy Irving, que se lucen pese a lo breve de sus papeles.

5/10
Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra

2003 | Pirates Of The Caribbean: The Curse Of The Black Pearl

Con una historia ficticia en torno a la maldición aludida en el título, el productor Jerry Bruckheimer ha conseguido romper otra que presuntamente ocurre en la vida real. Por desgracia para los amantes del cine clásico, ninguna película de piratas ha sido rentable desde hace décadas, incluidas algunas que habrían merecido una mejor acogida por parte del público, especialmente la ingeniosa y desmitificadora Piratas, de Roman Polanski. Significativo fue el fracaso de La isla de las cabezas cortadas, que con todos sus defectos, era un digno espectáculo que tendría que haber obtenido una mayor recaudación. Al contrario, estos nuevos filibusteros se han hecho al abordaje con las arcas de las taquillas de cine este verano, y presumiblemente obtendrán un buen botín en su desembarco en vídeo. Siglo XII. A la colonia británica de Port Royal, en pleno mar Caribe, llega el capitán Sparrow, un excéntrico pirata que pretende robar una embarcación para a su vez recuperar su propio barco, La Perla Negra, cuya tripulación le traicionó. Un joven herrero, Will, enamorado en secreto de Elizabeth, la hija del gobernador, intenta detener a Sparrow, y mantiene con él una pelea que acaba con la detención del pirata por parte de los soldados. Esa misma noche, la tripulación de La Perla Negra ataca la ciudad y captura a Elizabeth, que posee un medallón necesario para acabar con una extraña maldición. Así las cosas, a Will no le queda otro remedio que ayudar a escapar a Sparrow, aliarse con él a su pesar, y ayudarle a robar un barco para rescatar a su amada. A partir de un guión que se inspira fielmente en una famosa atracción de Disneylandia California (que también se puede ver en Disneyworld en París), Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer, The Mexican) demuestra finalmente que puede ser un magnífico artesano si cuenta con los ingredientes adecuados. Con ritmo trepidante y mucho sentido del humor, recupera con elegancia (aunque sin pretender meterse en grandes profundidades) los grandes temas de la novela de aventuras, presentes en la obra de Dumas, Stevenson o London, como la lealtad, el amor, el honor, la amistad, y la sinceridad. El tono es similar al de aquellas viejas películas toleradas para todos los públicos, lo que se ve reforzado por sutiles homenajes a escogidos clásicos del género, especialmente El capitán Blood, El halcón y la flecha y El temible burlón. A través de una ambientación irreal, el director integra con mucho talento los elementos fantásticos de la trama, con ingeniosos diálogos y grandes coreografías de batallas. También se merecen un sobresaliente los encargados de escoger al reparto. Memorables resultan Geoffrey Rush en el papel de villano, pero también el joven Orlando Bloom, que demuestra que no será recordado únicamente como Legolas, en El Señor de los Anillos, y Keira Knightley, la chica británica en Quiero ser como Beckham. Pero se lleva la palma Johnny Depp, que no suele participar en grandes superproducciones de aventuras, y que realiza una exagerada pero divertida interpretación que recuerda a sus trabajos con Tim Burton. Su Jack Sparrow es un pirata enloquecido, con apariencia de borracho, o bien de un tipo que ha pasado demasiado tiempo embarcado. A pesar de su condición de bucanero, Sparrow no miente, por muchos problemas que esto pueda ocasionarle. Cuando los guardias del puerto le preguntan quién es, confiesa sin ningún pudor que es un pirata y que ha llegado allí para robar un barco. Como se puede imaginar, no suelen creerle, aunque diga la verdad como un boy scout. Los espectadores atentos descubrirán que Sparrow siempre dice lo que tiene en la cabeza, incluso si el malo le pregunta cuáles son sus planes para derrotarle.

8/10
9 días

2002 | Bad Company

¿Hay algo peor que ignorar que tienes un hermano gemelo? Ya lo creo que sí: enterarte de que dicho hermano ha sido asesinado cuando andaba trabajaba en una misión para la CIA, y que tú tienes nueve días, nueve, para sustituirle en una delicada operación de compra de armas. Y aunque el cuerpo le pide a Chris Rock dejar la cosa para otra ocasión, su conciencia cívica le lleva a hacer un cursillo acelerado de espía. Aunque físicamente idénticos, los “hermanitos” Jake y Kevin no podían ser más diferentes. El primero va de coleguilla, y utiliza un lenguaje de la calle. Mientras que el superespía tenía formación universitaria, y hablaba varios idiomas. Así que su maestro de espías, el gran Anthony Hopkins, va a tener que esforzarse para que su joven aprendiz esté en condiciones de engatusar a unos traficantes de armas, que están comerciando con armas nucleares de la antigua Unión Soviética. Lo que, es fácil imaginarlo, podría dar lugar a una catástrofe de dimensiones planetarias. Jerry Bruckheimer, acostumbrado a producir "blockbusters" destinados a insaciables devoradores de palomitas (Top Gun, La roca, Armageddon, Con Air, Pearl Harbor), ofrece otro film de acción, dirigido por el siempre competente Joel Schumacher (Tiempo de matar, Un día de furia).

4/10
The Mexican

2001 | The Mexican

Jerry Welbach (Brad Pitt) es un mafioso, joven y gafado, que malvive de trabajitos de poca monta. Aunque ha decidido acabar con ese tipo de vida lo antes posible, se ve obligado bajo amenazas a realizar un último encargo. Una vez hecho estará en disposición de recuperar su vida sentimental junto a su novia Samantha (Julia Roberts), quien le ha puesto de patitas en calle al comprobar que a Jerry siempre le queda “algo” por hacer. Esta vez, el trabajo en cuestión parece cosa fácil: viajar a México y recuperar una pistola con aura de leyenda y fama de maldita, cuya fabricación encierra una historia de amores turbulentos en el México del siglo XIX. Lo malo es que la pieza es deseada por más de un “coleccionista”, cosa que Jerry constata cuando la pistola se le resiste más de la cuenta y Samantha es secuestrada por el loco asesino Leroy (James Gandolfini). La historia tiene encanto, humor, acción y ambientación suficiente para colocarla por encima del género “comedia tonta con sex symbols de sonrisa profidén”. Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer) realiza una dirección sobrada de oficio y tiene la osadía de transformar la trama mafiosa en una comedia negra con mucho, mucho, de realismo mágico. Algunas escenas tienen un singular toque Coen, como la del disparo en el pie, las lágrimas de Gandolfini o el esperpéntico síndrome de Estocolmo de Samantha. La historia, al vibrante ritmo de canciones mexicanas estridentes, es más que entretenida, pero lo que es un verdadero acierto es el "flash-back" en tonos ocres que narra el origen de la pistola. La película está estructurada en historias paralelas, de tal manera que Brad Pitt y Julia Roberts apenas aparecen juntos en pantalla. Una originalidad un tanto arriesgada, es cierto, pero que logra que un secundario como James Gandolfini gane protagonismo y pueda asombrar al espectador con su fantástica caracterización de Leroy, quizá lo mejor del film. Y Brad Pitt, con el mismo "look" zarrapastroso de El club de la lucha y Snatch. Cerdos y diamantes, sigue demostrando película a película que es algo más que una cara bonita.

6/10
Dark City

1998 | Dark City

En una época indefinible del futuro, John Murdoch se despierta en la habitación de un hotelucho. Descubre que le acusan -él no lo recuerda- de cometer unos horrorosos crímenes. La confusión de su memoria es tal que no está seguro de quién es en realidad, ni de si su esposa es quien dice ser. A la vez que le persigue el detective Bumstead, se entera de la existencia de unos misteriosos seres, los Strangers, que forman una especie de ente colectivo con increíbles poderes mentales. Original muestra de ciencia ficción, con elementos de cine negro y elementos kafkianos. Está destinada a ser, sin duda, película de culto. Alex Proyas, el director de El cuervo, explica que "el aspecto paranoide de la historia viene de uno de mis sueños de juventud en el que, mientras dormía, aparecían en mi cuarto unas figuras oscuras que alteraban la realidad". Y consigue con creces intrigar sin confundir. Le ayudan los actores, que encajan a la perfección en sus papeles: el semidesconocido Rufus Sewell (Carrington) como hombre confundido, el impasible William Hurt, el alocado Kiefer Sutherland y la misteriosa Jennifer Connelly. Toda la película transcurre de noche, en un entorno urbano. El ambiente, expresionista, desprende un aire de irrealidad y misterio. Las influencias del espléndido diseño artístico apuntan a los clásicos Nosferatu y Metrópolis. La transformaciones nocturnas de la ciudad, y el secreto que ésta encierra, resultan creíbles gracias a unos elaborados efectos especiales.

7/10
Un crimen perfecto

1998 | A Perfect Murder

Adaptación de "Dial M for Murder", obra teatral de Frederick Knott, llevada al cine por Alfred Hitchcock como Crimen perfecto. Un millonario planea el asesinato de su mujer, que le engaña con otro. Motivo: el dinero y los celos. Se fabrica una coartada perfecta pero su esposa no sólo salva la vida sino que mata, en defensa propia, al hombre que debía cometer el crimen. Andrew Davis es un director hábil, como demostró en El fugitivo, su mejor film. Aquí pone al día una vieja obra, lo cual supone ambientes millonarios, lujosos y sofisticados, y un caso de adulterio, servido con erótica minuciosidad. Hay aspectos destacables en el film, y buenas interpretaciones de Michael Douglas (en un papel parecido al que hizo en Wall Street) y Gwyneth Paltrow. Virgo Mortensen se esfuerza en su difícil y poco agradecido papel de amante; de modo que procura hacer creible la transformación de apasionado amante en oportunista. Aunque el argumento está salpicado de cambios con respecto a la versión Hitchcock, las notas de mejor suspense coinciden con el original: el intento de crimen y el asunto de las llaves.

5/10
Fanático

1996 | The Fan

Gil es un maduro tendero cuya vida fracasada parece que nunca remontará. No tiene buena relación ni con su mujer ni con su hijo, y el 'baseball' es lo único que ocupa su mente. Ver a su jugador favorito de los 'Gigantes', Bobby Rayburn, es lo que le ayuda a sobrellevar su desdichada existencia. Cuando, durante una mala racha en la temporada, el jugador se convierte en el blanco de las críticas, Gil decide hacer algo por Rayburn. Su plan será asesinar a otro jugador que empieza a hacerle sombra. Con Robert De Niro y Wesley Snipes en el elenco, la película ya promete. Y así es. Sin tener un guión brillante ni una acción descomunal, la interpretación de los protagonistas y la intriga de la historia mantienen a cualquiera pegado al asiento. De Niro, borda casi todos sus papeles, y en la cinta está magnífico haciendo de un hombre corriente convertido en un trastornado fanático. Barkin, Leguizamo y del Toro, completan el sólido reparto.

5/10
Marea roja

1995 | Crimson Tide

Dos fantásticos actores se sitúan frente a frente en esta fabulosa película de acción, dirigida por el especialista Tony Scott. El capitán Frank Ramsey (Gene Hackman) es el experimentado comandante del submarino nuclear estadounidense Alabama. Su segundo, es el teniente coronel Ron Hunter (Denzel Washington). Sus opuestos caracteres van a chocar peligrosamente cuando reciben la noticia de que un psicópata nacionalista ruso quiere comenzar contra ellos una tercera guerra mundial, catastrófica y definitiva. El gobierno decide que han de hacer uso de sus armas nucleares, pero los dos máximos mandos del submarino tienen distintas intenciones y van a comenzar su propia guerra por el control de la nave. Impresionante película con la obediencia militar como telón de fondo. Hackman (Sin perdón, Arde Mississippi) vuelve a demostrar la fuerza y la intensidad de su personal modo de interpretar y Washington (Tiempos de gloria) no le va a la zaga. Película imprescindible para los amantes de duelos interpretativos.

6/10
El Cuervo (1994)

1994 | The Crow

Esta película se convirtió en su momento en una de las más polémicas del año, ya que fue la última que protagonizó Brandon Lee, muerto en extrañas circunstancias, como si se tratase de un maleficio. El guitarrista de rock Eric Draven (Brandon Lee) y su novia son brutalmente asesinados por una banda criminal en una noche de locura salvaje y descontrolada denominada la Noche del Demonio. Inexplicablemente, un año después, Eric resucita y llega a la ciudad donde fue asesinado. Esta vez armado de una fuerza descomunal y visión sobrenatural, y acompañado de un tenebroso cuervo con capacidades hipnóticas, se propone encontrar a sus asesinos y vengar su muerte y la de su novia. Película absorbente donde las haya, rodada con una factura visual sorprendente e inquietante, de aires barrocos, y acompañada de una vibrante banda sonora. Prácticamente se ha convertido en una película de culto. Encantará a los amantes de lo desconocido.

6/10
Doble juego

1993 | Romeo is Bleeding

Cadenas de oro

1991 | Chains of Gold

Tommy es un jovencito de trece años que se ve envuelto en una peligrosa red de tráfico de niños. Consciente del peligro acude a la ayuda de Scott (John Travolta), un tipo que trabaja como asistente social. Scott no dudará en sacar a Tommy del atolladero, pero en sus pesquisas descubre que todo el que abandona la organización acaba muerto. Se dará cuenta entonces de que para librar a Tommy de la muerte tendrá que infiltrase en esa peligrosa organización mafiosa. Entretenido thriller dirigido por Rod Holcomb, especializado en productos televisivos, y en el que Travolta se esfuerza con una intensa interpretación. Entre el resto del reparto se incluyen los nombres conocidos de Benjamin Bratt o Hector Elizondo.

4/10

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