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Biografía

Eric Steelberg

Eric Steelberg

Eric Steelberg

Filmografía
Cazafantasmas: Más allá

2021 | Ghostbusters: Afterlife

Una madre soltera y sus dos hijos se van a vivir a un pequeño pueblo donde descubrirán su conexión con los orígenes de los Cazafantasmas y el legado secreto que su abuelo les ha dejado.

Dolemite Is My Name

2019 | Dolemite Is My Name

Rudy trabaja en una tienda de discos, al tiempo que trata de abrirse camino como showman, pero sus anticuadas canciones de rhythm and blues, que ha grabado de forma artesanal, no convencen a nadie, ni tampoco sus mediocres actuaciones cómicas en un club nocturno. Un día descubre a un vagabundo que cuenta historias groseras protagonizadas por Dolemite, un proxeneta de los bajos fondos. Tras investigar todo lo que puede sobre él, le convierte en su propio personaje, un malhablado que arrasa en locales de diversas ciudades. Pero Rudy siente envidia de las estrellas de cine. Tras estrepitosos fracasos comerciales, Eddie Murphy estaba de capa caída cuando le sobrevino una nominación al Oscar, en 2006, como secundario de Dreamgirls, musical en el que interpretaba con gran solvencia un papel serio. Tampoco ha levantado cabeza desde entonces, pero aquí demuestra de nuevo su talento al frente de un biopic de Rudy Ray Moore, comediante muy popular en Estados Unidos, aunque fuera de allí no tanto, que en 1975 produjo, escribió y protagonizó Dolemite, considerado un film de culto. El artesanal Craig Brewer (Hustle & Flow) le saca el suficiente partido al inspirado y positivo guión, firmado nada menos que por Scott Alexander y Larry Karaszewski, especialistas en personajes reales, que brillaron sobre todo con Ed Wood, dirigida por Tim Burton. De nuevo vuelven a hablar de superación personal, de la necesidad de luchar contra viento y marea para lograr los objetivos, y de cine dentro del cine, de hecho lo mejor vuelve a ser la filmación de una película mala, con ayuda de una cohorte de personajes variopintos e inadaptados. Junto al propio Murphy, destacan todos los secundarios, pero sobre todo otro actor en horas bajas, Wesley Snipes, genial como D'Urville Martin, reclutado por el protagonista como realizador, pero al que se le ha subido a la cabeza que interpretó un papelillo en La semilla del diablo. El film también tiene un toque de cine social, por su descripción de la vida de los desfavorecidos en un gueto, mientras que la fotografía homenajea claramente al blaxploitation, subgénero de los 70 que daba a los afroamericanos los papeles protagonistas. Lo mejor, la secuencia en la que los personajes van a ver Primera plana, de Billy Wilder, pero llegan a la conclusión de que es para blancos.

6/10
Tully

2018 | Tully

La tercera colaboración del director Jason Reitman con la guionista Diablo Cody –antes hicieron Juno y Young Adult–, y la segunda de ambos con la actriz Charlize Theron –Young Adult–, comparte el trío créditos como productores. Sigue a Marlo, una madre desbordada: tiene dos hijos pequeños, Sarah y Jonah, el segundo con una especie autismo, y está a punto dar a luz el tercero. Su marido Drew es un buen tipo, pero algo tranquilo: trabaja con intensidad, y echa una mano con los chavales, pero el peso principal del hogar recae con Marlo. Cuando nace Mia, el snob hermano de Marlo, Craig, le ofrece un regalo original: una niñera para las noches, así los padres, y sobre todo Marlo, podrán conciliar el sueño. Y en efecto, la llegada de la singular Tully va a suponer un cambio importante en la vida de Marlo. La trama concebida por Cody tiene su punto de gracia, aunque también puede resultar desconcertante. Lo que resulta innegable es que plantea de modo original ideas de calado, acerca de la importancia de buscar la cohesión del hogar, con la conciliación de familia y trabajo, donde ambos progenitores han de procurar la complicidad y el equilibrio, para que ninguno de ellos –y sobre todo la mujer, a la que toca casi siempre llevar más peso– se rompa; no bastan las propias fuerzas, por poderosas que sean. Y para ello sirven las cualidades de Tully, que parecen casi mágicas o sobrenaturales, como si un buen ángel de la guarda o una sirena –un motivo recurrente del film como subtexto– se hubiera compadecido del estrés casi insoportable de Marlo, hasta pasearse por el mundo de los mortales y así prestar su valiosa ayuda. Esto permite además desarrollar muy bien los rasgos de los personajes, con frases muy agudas, como las de Marlo, que afronta los agobios con su particular sentido del humor. Además de algunos cuidados personajes secundarios –el marido, el hermano y la cuñada de Marlo, más los niños–, se presta atención sobre todo a las dos mujeres protagonistas, Marlo y Tully. En tal sentido, Charlize Theron hace un magnífico trabajo, más difícil lo tiene Mackenzie Davis, por su desconcertante aura; aunque sirve para los propósitos argumentales, mostrar la paulatina evolución de ambos personajes, que se van aproximando, y permiten deslizar la arriesgada sorpresa final. Es una lástima que ésta caiga de un modo algo abrupto, pero sirve para entregar la moraleja condensada en el plano final, padre y madre junto de espaldas en la cocina, compartiendo las tareas del hogar.

6/10
El candidato

2018 | The Front Runner

Ascenso y caída del senador demócrata por Colorado Gary Hart, que apuntaba maneras como posible candidato a la presidencia en 1984, aunque le ganó la mano el fallido Walter Mondale, y luego ya mucho más sólidamente en 1988, cuando era el favorito a disputar la presidencia al entonces vicepresidente George Bush. Un escándalo de faldas acabaría con sus posibilidades para llegar a la Casa Blanca, y este film intenta ser un relato minucioso de lo ocurrido. Gracias por fumar es seguramente el film más político en que ha estado involucrado Jason Reitman, y no le salió mal la jugada de describir cómo se defienden algunas industrias de la mala imagen que proyectan. Aquí se basa en un caso real, y el resultado es algo insulso, muy lejos de la energía que destilan otros filmes coetáneos sobre las luchas de poder, como La favorita y El vicio del poder. Se agradece el esfuerzo por la contención en lo que podía ser escabroso, y la objetividad a la hora de reflexionar acerca de cómo los errores de la vida personal pueden afectar al servicio público, la falta de sentido moral y el puritanismo, los límites del periodismo de investigación, qué es lo relevante y qué es basura, y el respeto a la privacidad. Tal vez sea esta sobriedad la que acaba pasando factura al film, desgraciadamente vivimos tiempos en que prima el amarillismo o lo excesivo; o tal vez, la historia no da, simplemente, para una película; pero sea como fuere, el espectador verá con frialdad las cuitas del protagonista –un Hugh Jackman antipático cuando se niega a hablar de sus "vergüenzas" ante la opinión pública–, o las actitudes de la esposa Lee –Vera Farmiga– y la presunta amante Donna Rice –Sara Paxton–; igualmente la relación con la hija Andrea queda reducida a un par de apuntes inconexos –comprensión hacia lo que se apunta como una relación lésbica, y la decepción de un papá idealizado–. De modo que con lo que más puede empatizar el público es con la maquinaria electoral y los periodistas –con un buen plantel de actores–, pero incluso los segundos están algo desdibujados, hasta parecer leves caricaturas de lo que se supone que es un chico de la prensa, por ejemplo en sus conversaciones añorando tiempos en que no metían sus narices en las camas de los políticos.

5/10
Los vigilantes de la playa (Baywatch)

2017 | Baywatch

El joven fanfarrón Matt Brody fue descalificado como nadador de los Juegos Olímpicos después de intentar liberar un oso panda en un zoológico bajo los efectos del alcohol. Para enderezar su vida, se incorpora al equipo de socorristas de las playas de California, a las órdenes del veterano Mitch Buchanan, al que no parece caerle demasiado bien. Con el resto de compañeros, se enfrentarán a un narcotraficante que opera en la zona. Emitida entre 1991 y 2001, la serie televisiva Los vigilantes de la playa tenía unos guiones tan endebles como bochornosos, pero triunfó por sus refrescantes secuencias marítimas, y aunque sea triste recordarlo, sobre todo porque el público masculino disfrutaba con los cuerpos en traje de baño de actrices como Pamela Anderson (que aquí realiza una breve aparición), correteando por la playa… ¡a cámara lenta! El término “machista” se quedaría corto para definirla. Resultaba complicado tomársela en serio a la hora de afrontar la versión para la gran pantalla, por lo que se ha optado por un tono cercano a la parodia del original, combinado con algo de acción. Pero ni las bromas ni la trama criminal funcionan, por lo que el film hace aguas. Las primeras porque con algunas excepciones que evidencian cierto talento de Dwayne Johnson para el género, se quedan en chistecillos gamberros poco inspirados, con algún detalle escatológico horrible. La trama “seria”, porque apenas tiene entidad, habría sido rechazada seguramente incluso en la serie original. Los protagonistas masculinos, sobre todo “La Roca” y Zac Efron, exageran sus interpretaciones, y las femeninas, como Alexandra Daddario (que trabajó con Johnson en San Andrés) o Priyanka Chopra (de la serie Quantico), apenas tienen presencia, salvo como meros “floreros”.

3/10
The Good Doctor

2017 | The Good Doctor | Serie TV

  Adaptación de una serie televisiva coreana -God's Quiz, creada por Park Jae-Beom-, en la tradición de otras situadas en el contexto hospitalario, donde un grupo de profesionales de la medicina tratan de sacar adelante a sus pacientes, mientras se desarrollan sus problemas personales. La desarrolla en ambiente estadounidense, el hospital de Saint Bonaventure situado en San José, California, David Shore, muy conocido sobre todo por su creación de House. De hecho el concepto supone dar una vuelta de tuerca a esa popular serie, porque de nuevo tenemos a un médico peculiar, que es como la otra cara de la moneda del doctor House: el doctor Shaun Murphy, con un talento excepcional, y que se está formando como cirujano. Pero hay una singularidad que le hace único: es autista. Esto dificulta la comunicación con sus colegas y con los enfermos, pues expresa su pensamiento -cuando lo expresa- de modo poco delicado, por supuesto sin darse cuenta del efecto que produce. La narración engancha desde el principio. Porque elementos ya típicos en este tipo de series -casos singulares, resueltos con brillantez, el ego enorme de los individuos, al que viene bien siempre una cura de humildad, el trato humano de los enfermos, son personas- se suma el modo diferente de reaccionar del protagonista, del que se refleja muy bien su modo de pensar y de aprender, también con oportunos flash-backs, que nos ayudan a conocerle en su infancia. Freddie Highmore -el niño que nos sorprendió en títulos como Charlie y la fábrica de chocolate y Descubriendo Nunca Jamás, y que luego ha sabido crecer, es notable su protagonismo en la serie Bates Motel-, que ejerce también de productor, compone al personaje de Shaun de modo extraordinario, en la línea de Dustin Hoffman en Rain Man. Y está arropado por un buen plantel de secundarios.  

7/10
Draft Day

2014 | Draft Day

Hombres, mujeres & niños

2014 | Men, Women & Children

Mientras el Voyager sale del sistema solar, y manda su última fotografía de la Tierra en 2012, un diminuto punto azul sobre fondo oscuro, un grupo de padres y adolescentes de instituto desamorados trata de sobrellevar su infelicidad en tiempos de internet y mensajes de texto. Y ahí anda Tim, con su padre –la madre les abandonó y se fue a California con un hombre–, que ha dejado el equipo de fútbol americano y anda enganchado a los videojuegos; le hace tilín Brandy, una chica sensible pero a la que controla su sobreprotectora madre Patricia, que la ata corta con el ordenador y el móvil, todo un mundo de podredumbre, a su entender; en lo que algo de razón podría tener si nos atenemos al caso del "teenager" Chris, tan enganchado a las perversiones porno de internet que ya no responde a estímulos sexuales ordinarios, cuyo padre lo sabe en parte porque comparte sus aficiones, lo que le lleva a él y a su esposa a caer en la infidelidad; también está Hannah, que sueña con ser actriz, y su madre soltera comercia con su imagen sexy en internet de modo poco responsable, por decirlo suavemente; y luego está Allison, próxima a la anorexia para gustar a su chico, con el que acabará acostándose mientras sus padres están en la inopia, como puede suponerse. Adaptación de una novela de Chad Kultgen, de entrada se agradece que en esta historia coral se ahonde en los síntomas de una sociedad enferma, que nunca estuvo más conectada gracias a la tecnología, y a la vez, y paradójicamente, más desconectada emocionalmente a la hora de entender al prójimo y cultivar la capacidad de amar desinteresadamente. Se trata de un film que visto por un público maduro, tal vez sirva para desplegar un abanico de temas para el debate entre padres, profesores y adolescentes. El problema estriba en la cortedad de miras, una pobre comprehensión antropológica, al final todo se reduce a saber que somos poco más que polvo de estrellas –la cita de Carl Sagan como pozo de sabiduría–, y una apelación a que deberíamos hacernos la vida lo más amable y llevadera posible. En tal sentido la deprimente película de Jason Reitman no resulta del todo satisfactoria, se mete el dedo en la llaga y poco más, apenas se deja algún resquicio a la esperanza, aunque algo es algo, y al menos no se anda con paños calientes a la hora de señalar el actual deterioro moral. Lo cierto es que el cineasta arrancó su carrera con fuerza, gracias a tres películas muy redondas, Gracias por fumar, Juno y Up in the Air, pero luego, pese a que aborda siempre temas de interés –hay que reconocerle que nunca es frívolo–, su cine se ha desinflado un tanto con Young Adult, Una vida en tres días y el film que nos ocupa. Una lástima porque en general dirige con personalidad, e integra adecuadamente los recursos de internet, videojuegos y mensajes, además de saber escoger y dirigir a los actores, aquí están muy bien los desconocidos jovencitos y unos adultos contenidos y en su sitio, como Adam Sandler.

5/10
Una vida en tres días

2013 | Labor Day

En la década de los 80 el adolescente Henry vive con su madre separada Adele en una población rural, sobrellevando lo mejor que puede el habitual estado depresivo de ella. La vida de ambos se altera cuando irrumpe en su vida Frank, un tipo fugado de una prisión, que se refugia en su casa en el fin de semana festivo del día del trabajo, el Memorial Day. Aunque buscado por las autoridades y considerado peligroso debido a la condena que pesa sobre él por asesinato, Henry y Adele descubren en él a alguien sensible, el padre y marido que añoran en su hogar. Adaptación de una novela de Joyce Maynard -su obra dio lugar antes a Todo por un sueño- a cargo de Jason Reitman, también director de la cinta. El resultado es irregular. Funciona en el primer tramo, en que el director de Juno y Up in the Air presenta el surgimiento de una especie de situación idílica, la segunda oportunidad de una arcadia feliz que, sospechamos, no puede durar mucho, cuando sus protagonistas acaben dándose de bruces con el mundo real que les aguarda afuera. Pero a la hora de ofrecer razones que expliquen las disfunciones de la familia que conforman Adele y Henry por un lado, y el padre Gerald con su nueva esposa, un hijo de ella y otro en común, se muestra menos convincente, apuntando a un trauma presentado muy confusamente, y con elementos propios de culebrón. Tampoco el desenlace, con su salto en el tiempo, resulta satisfactorio, los cabos acaban atándose demasiado apresuradamente. En cualquier caso se nota el esfuerzo por ofrecer una pequeña “historia de cámara”, con personajes con rasgos más o menos definidos que dan pie a una interesante descripción de la difícil etapa de la adolescencia y del agostamiento del amor conyugal. Cuenta además con un buen trabajo actoral de Kate Winslet, Josh Brolin y el desconocido Gattlin Griffith.

5/10
Young Adult

2011 | Young Adult

Mavis es una inmadura treintañera divorciada, autora de libros juveniles -para jóvenes adultos-, que se fue de su pueblo en Minnesota para triunfar en Minneapolis, la “Pequeña Gran Manzana”. Si lo ha logrado resulta más que discutible, pues vive completamente fuera de la realidad, sin hijos ni compromiso, con la sola compañía de una perrita. Un correo electrónico que le anuncia la paternidad recién estrenada de Buddy, su antiguo novio en el instituto, despierta en ella la fantasía de recuperarle, aunque se trata de un hombre casado, ya establecido, y enamorado de su mujer. De modo que vuelve al lugar de su infancia, también con la excusa de terminar su nuevo libro, para el tiene pocas ideas. El director Jason Reitman vuelve a formar tándem con la guionista Diablo Cody, con quien hizo Juno, ganadora del Oscar al mejor libreto original. Como en ese título o en Up in the Air, se agradece el esfuerzo por ahondar en las perplejidades de una sociedad contemporánea muy despistada, donde abunda la frustración, faltan los ideales y sobra el ombliguismo, la mirada permanente a uno mismo. Éste es el mal que aqueja precisamente a Mavis, una mujer atractiva, con buena cabeza, pero incapaz de traspasar las paredes de su yo, hasta el punto de ver en Matt -un antiguo compañero de instituto que aún se lame las heridas de un hecho que le cambió la vida- los defectos que ella misma tiene corregidos y aumentados. Young Adult es una tragicomedia agridulce con pesimismo de fondo, la película tiene su interés, la narración es fluida, y presenta una buena galería de personajes, pero no funciona tan bien como los títulos antes citados, el desencanto la lastra de modo irremediable. Charlize Theron compone bien a la egocéntrica y patética Mavis, pero Cody marca su destino por obra y arte del guión de un modo terrible a nuestro entender, no existe compasión, y ello hace difícil que el espectador pueda empatizar con el personaje. Mientras que entre los que les rodean, el más trabajado es el personaje de Matt, interpretado con talento por el desconocido Patton Oswalt, que es una especie de Pepito Grillo para Mavis, pero sin excesiva autoridad moral. El juicio de Mavis sobre los que se quedaron en el pueblo, muchos de ellos contentos con sus vidas, aunque desde fueran puedan parecer mediocres, es terrible e implacable.

6/10
Salvando las distancias

2010 | Going the Distance

Garrett es un solterón de Nueva York que se pasa la vida frivoleando con su pandilla de amigotes, manteniendo relaciones esporádicas sin ningún compromiso. Es difícil así que siente la cabeza, aunque es un tipo simpático y de gran corazón. Conocerá una noche en un bar a la rubia Erin, que ha llegado desde San Francisco y estará trabajando unos meses en un periódico de la ciudad. Sin embargo, lo que parece una relación superficial con la risueña jovencita acabará por convertirse en una gran atracción mutua. El amor llegará con fuerza. Lo malo del asunto es que Erin ha de marchar de nuevo a San Francisco y tendrán que vivir separados, con lo que mantener la llama de la pasión no será fácil. Una pena. Ésa es la triste sensación que queda tras ver esta película, o más bien tras ir comprobando cómo va perdiendo enteros cada diez minutos, hasta convertirse en un producto del montón. Simpaticorro, pero del montón. Podría no haber sido así, porque el planteamiento clásico a lo Nora Ephron (Algo para recordar, Tienes un e-mail) tiene a priori cierto tirón y hacía presagiar un film romántico, fresco, moderno y divertido. Pero Nanette Burstein lo tira todo (o casi) por la borda con su agotadora insistencia en la grosería sexual, el lenguaje soez y el humor grueso al estilo de las peores comedias adolescentes yanquis. La cosa es desconcertante porque no pega ni con cola tanta obsesión (una, dos veces, bueno..., pero ¿continuamente?). Da la sensación de que es la única manera que tiene de estirar el argumento, lo cual hace que se haga más y más largo. Hay, es cierto, algunas escenas divertidas, inspiradas, y momentos logrados de evocación romántica, pero son tan sólo pequeños puntos de luz que se deben a la química que hay entre los protagonistas. Porque este film sería insostenible sin Justin Long (imposible que este joven caiga mal) y la cada vez más divertida Drew Barrymore. Ellos dos hacen lo que pueden para sacarlo a flote.

4/10
School Rock Band

2009 | Bandslam

Will Burton es un chico solitario, apasionado de la música rock, que le escribe mails al mismísmo David Bowie contándole sus peripecias –aunque éste lógicamente no le responde–. Tras mudarse a un pueblo de New Jersey con su madre, descubre que en el instituto hace furor una banda de rock –Ben Wheatly y los Glory Dogs– que son los favoritos para ganar en un concurso regional: Bandsland. Además de hacerse amigo de Sa5m –el ‘5’ según aclara ella no se pronuncia– otra chica rarita que apenas aparta la vista de los libros que continuamente lee, Will acaba convirtiéndose en manager del grupo de rock de Charlotte, un antigua animadora que parece esconder algo. Charlotte pretende arrebatarle el primer puesto del certamen a los Glory Dogs, cuyo líder es su antiguo novio. La compañía especializada en cine juvenil Walden Media está detrás de esta cinta dirigida claramente al público de High School Musical, con la que comparte a la actriz Vanessa Hudgens (Sa5m). Todo hacía presagiar una fotocopia bastante ligera de la famosa cinta y de productos similares como Camp Rock o Hannah Montana, positivos y optimistas, pero absolutamente convencionales. Sin embargo, el director Todd Graft, que sólo tenía en su haber la desconocida Camp –al parecer muy similar a ésta– echa mano de un guión inteligente, coescrito por él mismo, que trata con cierta profundidad temas como la marginación, la soledad, las relaciones familiares, la autoconfianza y la superación de los traumas. Es innegable el talento de Graft y sus coguionistas para darle la vuelta a todas las convenciones del género, hasta el punto de que aunque narran una historia mil veces vista, logran hacerla fresca e incluso por momentos impredecible. La animadora que debería ser la mala de la función es aquí, por razones que tardan en desvelarse, amiga del protagonista. La que está destinada a ser la primera actriz, la citada Vanessa Hudgens, queda en un segundo plano durante una gran parte del metraje, mientras que el antagonista –el líder de la banda rival, ex novio de la animadora– no llega a caer mal del todo. En una buena muestra del humor metacinematográfico del film, éste le da órdenes –como suele ser habitual– a sus dos típicos amiguetes, pero ellos le responden que se busque la vida, porque ni él es el Joker ni ellos sus sicarios. Frente a las producciones que sólo buscan agradar al público adolescente, School Rock Band acierta al saber también ganarse a los adultos. Sobre todo apasionará a los veteranos aficionados al rock, por sus citas a clásicos del género como el citado Bowie, Velvet Underground, The Clash, y hasta al legendario club neoyorquino CBGB donde se celebraban conciertos de punk, que aparece en una de las mejores secuencias. Graft ha tomado la opción de que los que sean demasiado jóvenes para conocerlos, podrían interesarse con estas referencias y aficionarse al buen rock de siempre. Además de que cuenta con la divertida interpretación de la ya veterana Lisa Kudrow, el resto de actores son simpáticos, sin ser memorables. Y las canciones son pegadizas y suenan bien...

6/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
(500) Días juntos

2009 | (500) Days of Summer

Notable debut en el largometraje del director Marc Webb, hasta ahora responsable de algunos videos y cortos musicales. Para hacerse un hueco en la nómina de realizadores con talento elige una comedia romántica atípica, sazonada con mucho acierto con numerosos temas musicales –que para algo es un experto en el tema– y un aire cínico de modernidad deprimente (tan propio ya del cine 'indie'), cuidadosamente estudiado, pero también fresco y eficaz. "Chico conoce chica. Él se enamora. Ella no". Así de simple reza el 'tagline' de 500 días juntos, y es justamente eso: el amor y el desamor, las cuitas provocadas por las misteriosas relaciones entre los seres humanos, difíciles sobre todo cuando no se comparten ni el mismo enfoque ni la meta a la que se dirigen. En el fondo el planteamiento viene a desentrañar dos clásicas visiones del mundo: la de los que creen en el amor, en el destino, en un porqué de la existencia; y la de los que no creen en absoluto en que la palabra amor signifique algo, la de los que opinan que todo es casualidad, mero azar sin paliativos. Tom es el joven que se enamora de Summer, una chica que conoce en su trabajo. Él es idealista, romántico, capaz de caer hechizado al primer vistazo de la mujer de sus sueños. Ella es práctica, vital, divertida y poco dada a crear fantasías de princesa. Ambos se gustan y el espectador contemplará su historia: el encuentro, los días y días que pasan juntos, las conversaciones, las miradas, las tonterías, las risas, el sexo, las riñas, las dudas, etc. Como se ve no hay nada nuevo en el horizonte, pero tanto los guionistas –también debutantes en este film– como el director se las ingenian para ofrecer un producto original, visualmente muy atractivo, con variadas secuencias excelentes. Mucho debe el resultado a la química y el buen hacer de los actores, el fantástico Joseph Gordon-Levitt (Brick) y la luminosa Zooey Deschanel (El incidente). Destaca, claro, la abrupta estructura narrativa, pues la narración no lleva un orden cronológico, sino que se presenta salteadamente dentro del amplio abanico de los 500 días del título. La cosa funciona sin más y da lugar a algunas transiciones muy cómicas, aunque en honor a la verdad tanto “capítulo-día” puede resultar un poco reiterativo. Pero felizmente Webb no se estanca en ese montaje, sino que ofrece además verdaderas audacias con la imagen y da lugar a momentos memorables, como el numerito musical –¡con dibujo animado incluido!– que expresa la emoción del enamorado, o las divertidas imágenes en que Tom se imagina soportando su sufrimiento en sesudas películas francesas o del mismísimo Ingmar Bergman. También resulta llamativo que la narración tenga un sesgo muy literario, ejemplo de lo cual es la extraordinaria secuencia de la fragmentacion de pantalla, en donde una parte de ella recoge las expectativas del protagonista y otra la realidad de los hechos. Son, en fin, grandes detalles que hacen diferente a este film romántico, cómico y dramático, de vitola decididamente independiente.

7/10
Juno

2007 | Juno

Juno es una jovencita de dieciséis años. Un día decide tener su primera experiencia sexual con un chico del instituto, el buenazo y tranquilo Paulie. Y Juno queda embarazada. Tras desechar el aborto como alternativa, decide, con la aquiescencia de su padre y de su madrastra, dar al bebé en adopción. Para tal propósito elige a Vanessa y Mark Loring, un matrimonio joven, de buena posición económica, que anhela con ansia tener un hijo. En su anterior film, Gracias por fumar, Jason Reitman demostró tener mucho seso en la mollera al tratar un tema tan manido como el tabaco y sus peligros, sin caer en simplicidades de cara a la galería y entregar un film original y de irónico humor, crítico ante el cinismo y la hipocresía, muy lejos de la superficialidad. En su segundo film no defrauda la expectativa generada y entrega una historia entrañable y positiva, aunque se expone con un planteamiento muy serio y de indudable actualidad: las relaciones sexuales prematuras entre adolescentes. Con ese aire independiente, alegre y algo gamberro, con lenguaje procaz y situaciones peliagudas pero sin perder nunca el rumbo, Reitman habla del amor y del compromiso, y también del respeto, la libertad, y la responsabilidad ante los propios actos, cosas que nada tienen que ver con las apariencias, como lo demuestra la estupenda familia de Juno. Pero el film es realista y nada moralizante respecto a que algunas situaciones problemáticas no tienen una solución maravillosa ni pueden arreglarse con decisiones tomadas a la ligera. La galería de personajes creados por la guionista debutante Diablo Cody es muy rica. Y Reitman sabe definirlos en pantalla con una o dos pinceladas certeras, como a los padres de Juno. También hay momentos de comedia bien resueltos, como el varapalo a la enfermera de la ecografía o algunos chispeantes diálogos. Y se agradece de veras que algún “peligroso derrotero” que podría haber dado al traste con la historia esté virtuosamente esquivado, como la amistad entre Juno y Mark. Pero por encima de cualquier aspecto brilla extraordinariamente la interpretación de la menudita Ellen Page, una joven actriz que encandiló en su día en Wilby Wonderful y que luego bordó su terrorífico papel en Hard Candy. Su adolescente Juno es sencillamente magistral, entrañable, malévolamente divertida, de una mordaz inteligencia que te desarma, rápida y nada afectada. Todo un personaje.

7/10
Quinceañera

2006 | Quinceañera

Película ‘indie’ dirigida al alimón por Richard Glatzer y Wash Westmoreland. Toda la trama gira en torno a dos personajes, primos, los adolescentes Magdalena y Carlos, y el entorno hispano de Los Ángeles en que se desenvuelven. Magdalena se prepara para la fiesta de su décimoquinto cumpleaños, lo que entre su comunidad es todo un acontecimiento, como de ingreso oficial a la vida adulta; aunque su inesperado embarazo, del que su novio se desentiende, va a suponer un shock para toda la familia –su padre es pastor evangélico–, hasta el punto de que se marcha de casa para vivir con su anciano tío Tomás. Mientras que Carlos es un joven problemático, duro, tatuado y poco expresivo, que resulta ser gay, y tiene sus primeras experiencias homosexuales con una pareja –un británico y un estadounidense–, vecinos del tío Tomás. El film de Glatzer y Westmoreland nació de una experiencia personal, cuando recibieron el encargo de un reportaje fotográfico de la fiesta de una quinceañera. Los cineastas, una pareja homosexual que vive en el mismo barrio del film, quedaron fascinados por la vitalidad de los hispanos, y por la fiesta salvaje con el muy sensual baile del reggaetón y sus movimientos lascivos. De hecho, la trama es representativa de un atractivo por lo exótico (lo hispano), no del todo asimilado, con una mirada desde fuera (la pareja de vecinos homosexuales es un evidente reflejo de los propios directores). De modo que aunque hay un esfuerzo por atrapar el mundo hispano, ideas como la del embarazo, nada virginal o virtuoso aunque se dé a entender otra cosa, para relacionarlo con las creencias religiosas, se quedan en algo muy próximo a la broma estúpida, cuando no a la irreverencia; sin embargo, en este sentido, hay un fuerte y atractivo contrapeso en el personaje del tío Tomás, un hombre bueno y justo, con un corazón de oro, muy bien interpretado por Chalo González, quien hizo un par de películas, Quiero la cabeza de Alfredo García y Grupo salvaje, con el mismísimo Sam Peckinpah. Al final lo que salva el film, y le otorga una innegable frescura, es la humanidad de sus personajes (rebosan naturalidad Emily Rios y Jesse Garcia, y muchos de los actores no son profesionales), una cercanía y capacidad de rectificación que evita la condena o la antipatía del espectador, aunque adopten a veces actitudes reprobables. Quizá en ese sentido es la pareja homosexual la que peor parada sale, lo que habla de un film que huye de la autocomplacencia.

6/10

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