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Biografía

Icíar Bollaín

Icíar Bollaín

53 años

Icíar Bollaín

Nació el 12 de Junio de 1967 en Madrid, España

Premios: 2 Goya

Cineasta social

25 Agosto 2010

Trabajó como actriz con grandes directores, como Víctor Erice, José Luis Borau y Ken Loach. Un buen día, Icíar Bollaín decidió emular sus pasos convirtiéndose a su vez en realizadora, y enseguida se posicionó como una de las autoras más interesantes del cine español.

Hija de un empresario y de una profesora de música, Icíar Bollaín nació el 12 de junio de 1967, al igual que Marina, su hermana gemela. A los 16 años fue escogida por Víctor Erice, considerado uno de los grandes directores del cine español, para protagonizar El sur. Complejo drama sobre las relaciones entre una joven y su padre (Omero Antonutti), Erice tuvo que dejar el rodaje a la mitad por problemas financieros de la productora de Elías Querejeta, que decidió estrenar lo que ya estaba listo.

A continuación decidió matricularse en Bellas Artes, en la Universidad Complutense de Madrid. Apasionada de la pintura impresionista, le gusta pintar retratos. Pero también realizó un curso de interpretación con Lee Strasberg, y siguió actuando. Su segunda película fue Las dos orillas, a las órdenes de Juan Sebastián Bollaín, su tío. Manuel Gutiérrez Aragón le dio un papel destacado en Malaventura y también intervino en la serie televisiva Miguel Servet, la sangre y la ceniza.

En los 90 protagonizó Sublet, ópera prima de Chus Gutiérrez, donde era una española que viajaba a Nueva York. Además de la comedia Un paraguas para tres, vuelve a ponerse a las órdenes de su tío en Dime una mentira, coprotagonizada por su hermana Marina. En esta etapa, su película de mayor repercusión fue Tierra y libertad, en la que Ken Loach abordaba la guerra civil española. Interpretaba a Maite, una miliciana en medio de los enfrentamientos de las distintas facciones republicanas: anarquistas, trotskistas y anarquistas. Durante el rodaje conoció al hombre de su vida, el guionista Paul Averty, normalmente asociado al cine del británico. Actualmente tienen 3 hijos.

A Bollaín no siempre le ofrecían interpretar películas de gran calidad. En cualquier caso, decidió convertirse ella misma en directora. Debutó con Hola, ¿estás sola?, una comedia muy ligera protagonizada por Silke y Candela Peña, que no permite intuir por dónde se iba a desarrollar su carrera tras las cámaras. Ella misma había escrito el guión con Julio Medem.

Continuó actuando en cintas como Niño nadie, de José Luis Borau, que volvió a contar con ella en Leo. Pero desde finales de los 90 adquiere una mayor notoriedad en su faceta como directora, sobre todo después de Flores de otro mundo, sólida comedia dramática sobre un grupo de mujeres que acude a una fiesta en un pueblo donde no hay ninguna en edad casadera.

En aquella cinta ya estaba Luis Tosar, que repitió a las órdenes de la cineasta en Te doy mis ojos, sobre el problema de los malos tratos. Bollaín ofrece una visión completa del tema, y obtuvo 7 premios Goya, entre ellos los relativos a película y dirección. Quizás obtuvo una repercusión menor Mataharis, correcta cinta sobre tres mujeres que tratan de conciliar su vida personal con su profesión de detectives privados. También la lluvia es su quinto largometraje como realizadora.

Goya
2004

Ganador de 2 premios

Filmografía
Rabia

2009 | Rabia

Rosa y José María son dos inmigrantes sudamericanos que trabajan en España, profundamente enamorados. Ambos son víctimas de la discriminación y el desprecio de los nativos, pero su forma de reaccionar es muy distinta. Ella aguanta, 'traga carros y carretas'. Mientras que en él hace presa la rabia, que se manifiesta con violencia física. Ante una situación injusta en su trabajo como albañil, acaba matando accidentalmente al capataz. No tendrá mejor ocurrencia que esconderse en una de las habitaciones del enorme caserío donde trabaja Rosa como empleada del hogar. Ella ignora su paradero, no sospecha que cuando la llama por teléfono lo hace desde la propia casa.Sólida película del ecuatoriano Sebastián Cordero, que aborda de modo original las tribulaciones de los inmigrantes. Adapta una novela de Sergio Bizzio, con el respaldo en la producción de Guillermo del Toro. El cineasta demuestra que sabe manejar la cámara, con originales encuadres y movimientos sorprendentes. El problema al que se enfrenta es que una vez planteada la situación -José María encerrado, tan cerca de su novia, y la vez tan lejos-, cuenta introducir elementos novedosos que mantengan el interés. La familia Torres, para la que trabaja Rosa, tiene esa función, con el hijo cafre, los padres representantes de una burguesía bien pensante y aburrida, y la hija divorciada que llega de Londres con sus niñas. Y está por supuesto la cuestión del embarazo, que invita a pensar cómo la trivialización sobre el aborto en la opinión pública no impide que el rechazo a tal opción sea la postura que más paz trae consigo.Hay que destacar el trabajo actoral de la pareja protagonista, Martina García y Gustavo Sánchez Parra, aunque al segundo no le ayuda, en su composición, un punto sádico, que se manifiesta en la escena de 'la chuleta'. Los demás son eficaces secundarios a su servicio, en un ejemplo de inversión de importancia de roles, que sólo puede darse en la ficción: inferiores en la escala social, su protagonismo en el drama es claramente superior.

6/10
La noche del hermano

2005 | La noche del hermano

La vida del joven Jaime nunca podrá volver a ser la misma después de que su hermano mayor Álex planeara el robo de la casa de sus padres y su posterior asesinato. De hecho, Jaime sigue vivo porque esa noche no estaba ahí. Ahora vive con su abuelo, pensando en el modo de gestionar el patrimonio familiar, y aunque no desea volver a ver a su hermano, acaba visitándole en la cárcel. El productor habitual de Icíar Bollaín debuta en el largo como director con este film desigual, cuyo principal objetivo es describir las perplejidades de un joven, obligado a actuar como adulto antes de tiempo. Aunque resulta algo difícil creerse que Pablo Rivero (Cuéntame cómo pasó) es un asesino, o la ayuda que le presta su hermano, es una digna primer película.

4/10
Nos miran

2002 | Nos miran

Los fantasmas de Amenábar con nuevas cadenas. Ironías de la vida, el debut del realizador televisivo Norberto López Amado se basa en una novela de Javier García Sánchez títulada… Los otros. Y, también aquí, tenemos a un persona obsesionada con los espíritus. Se trata de un competente policía, al quien se confía el caso de un importante empresario, desaparecido hace años sin dejar rastro. Pronto empieza a ver conexiones con otros casos de desaparecidos. Y llegan a sus oídos teorías “espirituosas” de un policía que terminó en el manicomio. López demuestra poderío narrativo en más de una secuencia, de tintes inquietantes. El guión de Jorge Guerricaechevarría juega a la ambigüedad, y aunque la carta está marcada en exceso, mantiene el interés. Carmelo Gómez se esfuerza en su papel de policía y padre agobiado, pero la más atinada es la estupenda Icíar Bollaín.

5/10
Leo

2000 | Leo

Salva es un honrado vigilante de seguridad que se enamora de Leo, una misteriosa mujer que recoge cartones por la calle. Cuando le pide formalizar la relación, ella le pide a cambio asesinar a Gabo, veterano profesor de artes marciales, al que conoce desde niña. El veterano José Luis Borau dirige una cinta interesante, con excelentes interpretaciones. Destaca el debutante Javier Batanero. El arranque es bastante prometedor en su descripción de personajes de clase humilde. Sin embargo, evoluciona hacia un tórrido folletín en cierta medida decepcionante. Borau obtuvo el premio Goya al mejor director.

5/10
Subjudice

1998 | Subjúdice

Elena es una joven y competente abogado que toma como cliente a Paula, una joven emigrante que ha sufrido un acoso sexual por parte de su antiguo jefe. Se trata de un prestigioso empresario que se presenta como candidato a las próximas elecciones. En un principio no parece haber muchas posibilidades, pero cuando el caso sale en los periódicos se convierte en un asunto de interés nacional. Esta adaptación del thriller judicial a la española resulta muy lograda, lo que probablemente se deba a un guión muy cuidado, a la realización de Josep Maria Forn y a los excelentes intérpretes.

4/10
Niño nadie

1997 | Niño nadie

Evelio, profesor de educación física casado que está a punto de tener un niño, decide dejarlo todo para seguir a un extraño anciano, al que considera su gurú, y que supuestamente le ofrece respuestas a sus preguntas metafísicas. Se les une temporalmente Asun, la hermana de un cura de pueblo. El veterano José Luis Borau filmó un inclasificable film que en principio trata de afrontar temas de gran calado como el sentido de la vida. Sin embargo, a pesar de la buena mano de Borau para los actores, el film acaba siendo mucho más ligero e intrascendente de lo que pretende, y el exhibicionismo continuo de los componentes del reparto resulta demasiado forzado.

4/10
Tierra y libertad

1995 | Land And Freedom

Historia de amor, amistad y heroísmo utópico en el seno de una sección de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española. El más brillante filme sobre la guerra civil, a pesar de estar dirigida por un británico. La realización y las interpretaciones son buenas, y transmiten sensación de sinceridad. Además, la visión de Ken Loach resulta bastante crítica e inteligente, a pesar de su habitual militancia política, que no le impide dar una visión cuanto menos interesante del conflicto.

5/10
Tocando fondo

1993 | Tocando fondo

El pueblerino Fulgencio (Jorge Sanz) es un joven ambicioso que llega a Madrid para aprender el oficio de su tío, que se supone que es almacenista. Pero la profesión del tío, Andrés de Granada (Antonio Resines), no está ni mucho menos clara. En pleno 1993, Andrés Granada se trae entre manos algunos negocios turbios que no va a revelar a su sobrino a las primeras de cambio. Para ganarse su confianza, le propone resolver una especie de acertijo. Fulgencio deberá explicarle por qué ha alquilado a un grupo de quinquis un chalet que acaba de comprar. Pero a Fulgencio no le será fácil adaptarse a las primeras de cambio a los vientos de la capital, y antes tendrá que superar algunas aventurillas. Una disparatada comedia de José Luis Cuerda, que cuajó sus trabajos más interesantes con Amanece, que no es poco o El bosque animado. Una efectiva pareja de protagonistas, Resines y Sanz, que se entienden a la perfección, completan una película sin grandes pretensiones, con algunas escenas divertidas.

4/10
Sublet

1992 | Sublet

Laura, una joven madrileña, vive en una zona degradada de Nueva York y allí vive algunas experiencias con diferentes personajes. Debut de la directora Chus Gutiérrez (Retorno a Hansala), quien contó con Icíar Bollaín como protagonista. Rodada con bajo presupuesto, la propuesta no ofrece gran cosa, aunque destaca la frescura con que cuenta las situaciones.

4/10
Malaventura

1988 | Malaventura

El joven Manuel es testigo involuntario de un terrible crimen. Deprimido por el triste suceso, y porque es incapaz de olvidar a Rocío, la muchacha de la que está enamorado, y que no le corresponde, Manuel deambula sin rumbo fijo por Sevilla. En su periplo conoce en un bar a John, el ciudadano británico autor del asesinato que vio.Primer film rodado en el sur del santanderino Manuel Gutiérrez Aragón. Tiene un importante papel el cineasta José Luis Borau.

5/10
Al acecho

1988 | Al acecho

El debut en la dirección de Gerardo Herrero no fue demasiado afortunado, de hecho tuvieron que pasar seis años para que volviera a intentarlo. El film se ambienta en el mundo de la fuga de capitales, a través de una banda experta en la tarea.

4/10
Mientras haya luz

1987 | Mientras haya luz

Una mujer le narra a su hija una rara historia mientras pasean por Madrid. Jaime, un antropólogo, huye de un misterioso jeep y tras llegar a un motel empieza a escribir en su diario personal. Intrigante historia, debut tras las cámaras de Felipe Vega (Nubes de verano), con el que consiguió el premio al mejor director novel en el Festival de San Sebastián. Nos sumerge en una historia sinuosa en donde se adivinan secretos oscuros. La fotografía y la banda sonora ayudan a aportar al conjunto la atmósfera necesaria, aunque le sobra metraje.

5/10
El sur

1983 | El sur

Un padre, una madre y una niña. Un pueblo del norte de España. La pequeña crece con la sospecha de su padre guarda un secreto. Poema contemplativo de Víctor Erice con una iluminada Icíar Bollaín, con guión realizado a partir de un relato de Adelaida García Morales.

7/10
La boda de Rosa

2020 | La boda de Rosa

A punto de cumplir 45, Rosa se da cuenta de que ha vivido siempre para los demás y decide marcharse, dejarlo todo y apretar el botón nuclear. Quiere tomar las riendas de su vida y cumplir el sueño de tener un negocio propio. Pero pronto descubrirá que su padre, sus hermanos y su hija tienen otros planes, y que cambiar de vida no es tan sencillo si no está en el guion familiar.

Yuli

2018 | Yuli

Abordar el género biográfico sin caer en lo convencional es ejercicio harto difícil, no hay más que pensar en la reciente La música del silencio, sobre Andrea Bocelli. Icíar Bollaín, directora, y Paul Laverty, guionista, intentan sortear tal dificultad en Yuli, acercamiento a la vida del bailarín y coreógrafo cubano Carlos Acosta, que se interpreta a sí mismo en la cinta, y que por supuesto es uno de los impulsores del film. El modo de lograrlo es una historia con dos tiempos narrativos: en uno de ellos, Carlos Acosta prepara un espectáculo musical de danza autobiográfico, para ser representado en La Habana; en el otro, somos testigos de episodios de la niñez y juventud de Acosta, sugeridos por el álbum de fotos familiares y recuerdos que atesoraba su progenitor. De modo que se procura ofrecer un retrato no exhaustivo, aunque sí dotado de algunos elementos clave para conocer mejor a quien familiarmente era conocido como Yuli, con la idea de evocar, sin pretender ser absolutamente preciso, cómo fue esa vida sacrificada y exigente, no exenta de duras pruebas, sugeridas con pudor, a veces con trazos impresionistas, como lo relativo a los problemas psíquicos de una hermana. Y conocemos el ambiente familiar sencillo, las presiones que soporta el niño para desarrollar su natural talento para la danza y acudir a la Escuela Nacional de Cuba para formarse, las separaciones desgarradoras y estancias en el extranjero, la tentación de quedarse a medio camino. El resultado puede que no sea perfecto, pero funciona en líneas generales, incluidas las coreografías y números de danza del musical, cuidados y que cumplen bien su cometido en apoyo de la narración. Conmueve especialmente el personaje del padre, muy bien interpretado por Santiago Alfonso.

6/10
El olivo

2015 | El olivo

El olivo como metáfora de las cosas que importan, el desarraigo, y la posibilidad de recuperar lo que parecía perdido. Alma siempre estuvo muy unido a abuelo Manuel, pero para ambos fue traumática la venta de ese árbol milenario en los años del boom económico, ella, entonces una niña, quedó marcada, y él se volvió taciturno, hasta un estado que pasado el tiempo, se diría senil. Con la sensación de que el abuelo se muere, Alma se embarca de la tarea imposible de dar con el paradero del olivo desaparecido, que resulta estar en Dusseldorf, Alemania, en el hall de una empresa supuestamente ecológica, incluso ha dado pie al logo de la compañía. Acompañado de su tío Alcachofa, y un amigo que la ama calladamente, Rafa, emprenden viaje en un camión para traerse el árbol, aunque ellos desconocen algunos detalles de la dificultad para llevar a buen fin tal meta. Icíar Bollaín maneja un guión de su marido Paul Laverty, y el resultado tiene la cualidad nada desdeñable de ser muy humano, con buen ritmo, flash-backs bien insertados, y perfecto encaje de la parte del pueblo con la parte de "road-movie". Estamos ante una exploración de las mentiras y medias verdades que enturbian la vida familiar, especialmente la relación entre padres e hijos, una falta de confianza que dificulta el amor. También se trata la facilidad con la que nos desnortamos, concediendo prioridad a cosas de importancia muy relativa, como el tener, la prosperidad económica. Elementos como la crisis económica, la transformación de la vida en el campo, la defensa de la naturaleza, las redes sociales, el contacto con personas de otros países y culturas, se imbrican con gran naturalidad, sirven para construir una rica historia. Y están, por supuesto los personajes, muy interesantes, y que nos confirman lo gran actor que es Javier Gutiérrez, y nos llevan a descubrir a Anna Castillo, Pep Ambròs e incluso a no profesionales pletóricos de naturalidad, el Manuel Cucala que compone al abuelo es todo un portento, perfecto para lo que se necesita a la hora de hablar de los olivos. Hay muchos secundarios –las amigas de Alma, la gente del bar, las alemanas...– que están ahí con sus breves presencias, y descollan, su presencia no es caprichosa. Puestos a poner un pero, y aunque se pueda explicar por el estado de ansiedad y desconcierto de Alma, no se entiende por qué ignora a Rafa, no se da explicación alguna a su apuntada promiscuidad.

7/10
En tierra extraña

2014 | En tierra extraña

Gloria es una de los 700.000 españoles que han dejado nuestro país desde el inicio de la crisis. Almeriense de 32 años, maestra sin plaza, y dependienta en una tienda en Edimburgo desde hace dos años, Gloria pone en marcha, junto al colectivo que ella misma ha impulsado, una acción, un evento que bajo el lema "Ni perdidos Ni callados" exprese su frustración y de visibilidad y voz a algunos, los que quieran participar, de los más de 20.000 españoles que se encuentran en la capital de Escocia.

Katmandú, un espejo en el cielo

2012 | Katmandú, un espejo en el cielo

Maia es una joven maestra española, que se ha afincado en Nepal con el deseo de ayudar a los niños más desfavorecidos, dándoles clase, así serán más libres y podrán construir su futuro. Pero no le agradan las trabas y corruptelas de las escuelas existentes, de modo que, ayudada por otra maestra local, Sharmila, creará su propia escuela en una paupérrima zona de chabolas. Las dificultades en sus buenos deseos no son pocas, y para evitar ser deportada opta por concertar un matrimonio de conveniencia. Icíar Bollaín, directora y guionista, se basa en hechos reales, aunque al parecer tomándose algunas libertades, e intenta contarnos la historia de una mujer buscándose a sí misma. Un poco a lo Come, reza, ama con Julia Roberts -aunque ese fallido film de Ryan Murphy tenía un poquito más de consistencia- o siguiendo la estela de La ciudad de la alegría -un film de Roland Joffé que no goza de excesivo aprecio-. Pero no convence. A su film le falta emoción, motivación, pasión, guión. Las buenas intenciones no bastan, Bollaín parece tan despistada como su protagonista, las pistas que nos lanza sobre su personaje, una Verónica Echegui que hace lo que puede, son hebras deslavazadas, como esos flash-backs de pensamientos negativos que siguiendo los sabios consejos de un monje budista trata de conjurar... Todo es demasiado leve y trivial: ahí está lo que parecía un simple falso enlace matrimonial, y que apunta maneras de amor, pero...; o la amistad con Sharmila, con el brusco vuelco que da la buena noticia del embarazo...; o la niña explotada sexualmente... Importantes subtramas que Bollaín no sabe desarrollar, hincarles a fondo el diente, produciendo un estupor no deseado. Está lejos la cineasta de los logros de También la lluvia, tal vez le pesa demasiado cierta responsabilidad de no defraudar a la causa feminista, o le ha faltado más apoyo de Paul Laverty, de quien en los créditos se dice que ha prestado una “colaboración especial” en el guión.

4/10
También la lluvia

2010 | También la lluvia

  Año 2000. Un equipo de cine español se encuentra en Bolivia rodando una película centrada en Fray Bartolomé de las Casas, Cristobal Colón y la colonización de América. Su trabajo cuestiona la ambición que movía a los conquistadores, subraya la pacífica existencia hasta entonces de los indígenas, y aplaude la defensa de sus derechos por parte de adelantados como De las Casas y el sacerdote Antonio Montesinos. Sin embargo las intenciones revisionistas del film chocan con el modo en que el productor Costa se jacta de que tiene extras nativos por cuatro perras, o las indicaciones que dan a su actor principal indígena, Daniel, para que no se involucre en las protestas contra el gobierno, que pretende privatizar la explotación del agua. Inteligente película de Icíar Bollaín, en la que sin duda es su película más ambiciosa, por discurso narrativo y por el esfuerzo de producción. Cuenta con un libreto de Paul Laverty, guionista habitual de las últimas películas de Ken Loach. La idea es trazar un paralelismo entre la llegada al nuevo mundo de Colón y sus hombres, y el desembarco de los cineastas españoles, dispuestos a dar una lección de historia, aunque la explotación de antaño se repita en las autoridades actuales de Bolivia, e incluso en ellos mismos. Quizá puedan faltar matices en el dibujo del pasado y del presente, pero debe reconocerse un esfuerzo por ecuanimidad, apuntalado con gran astucia. Así, funciona bien la idea de comparar el despertar de la conciencia de De las Casas con el de uno de los cineastas; o la de invertir los términos entre las ideas de los actores y las de los personajes a los que representan. Por ejemplo, la añoranza del que encarna a Colón, que agradecería una visión más rica del descubridor en el guión, equilibra su retrato de personaje ambicioso, que a la vez se apoya en su correspondencia  a los Reyes Católicos. También es un acierto señalar que en la lucha por los derechos, conviene no perder de vista los que corresponden a las personas más cercanas. Bollaín ha crecido en aplomo como cineasta. El arranque del casting de indígenas, es un ejemplo estupendo de saber arrancar una historia. El ensayo de los actores vestidos de paisano –Colón descubriendo América, una escena que es un regalo para Karra Elejalde; el sermón de Montesinos, otro tanto para Raúl Arévalo– retrotrae a ficciones que solapan actuación y realidad como Vania en la calle 42. Y hay una tremenda fuerza en Luis Tosar –a él y a Bollaín se debe que pasajes más débiles, como la metedura de pata con el móvil o la búsqueda de la niña malherida, resistan– y en el debutante actor boliviano Carlos Aduviri.  

7/10
Mataharis

2007 | Mataharis

Cuarta película como directora de Icíar Bollaín, que sigue los pasos de tres mujeres, que trabajan en una agencia de detectives madrileña. Eva, una mujer casada y con dos hijos, sospecha que su marido se ve con una desconocida, por lo que decide seguirle. Éste conduce hasta Zaragoza, donde Eva descubrirá que le ha ocultado un hecho del pasado bastante importante, lo que pondrá en peligro la relación matrimonial. Por su parte, Carmen descubre que la mujer de su cliente mantiene una relación con el socio de éste. Mientras asiste impasible a la desesperación de este individuo, cuyo matrimonio hace aguas, Carmen se da cuenta de que ella misma apenas se relaciona con su marido, un tipo que se pasa el día trabajando con un portátil. Completa el trío Inés, una mujer soltera que recibe un encargo especial de Valbuena, el jefe de la agencia de detectives. Les ha contratado una importante multinacional, por lo que es importante hacer un buen trabajo. Inés deberá infiltrarse entre los empleados de esta empresa para investigar un posible robo, pero poco a poco descubre que no se ha cometido ningún delito y acaba del lado de sus nuevos compañeros, lo que le colocará ante una compleja decisión moral. El principal acierto de Bollaín, también coguionista, es que describe tan bien a los personajes, que hasta se entienden a la perfección las motivaciones de los más secundarios, como el jefe que teme por el futuro de la empresa. Están tan bien trazados que dan pie a interpretaciones memorables de Najwa Nimri, en su mejor trabajo, Nuria González, muy por encima de su registro cómico habitual, y la más desconocida, María Vázquez (La noche del hermano), una pelirroja que en pantalla parece un trasunto de la propia Bollaín, como Mastroianni era el alter ego de Fellini. Entre los roles masculinos, más secundarios, destaca el trabajo de Antonio de la Torre, el socio engañado, un actor fetiche para Icíar Bollaín, que suele contar con él para casi todos sus trabajos. En el plano técnico, llama la atención la labor de Ángel Hernández Zoido, que hasta el momento ha montado todos los films de Bollaín, y que logra que el espectador no se pierda entre las tres historias. Como en Flores de otro mundo y Te doy mis ojos, Bollaín sigue explorando las relaciones de pareja, y se detiene en problemas muy a la orden del día, sobre todo la incomunicación y el desgaste en la vida cotidiana. Expone también Bollaín las dificultades para conciliar la familia con el trabajo, dos ámbitos interrelacionados que se pueden resentir el uno del otro. La historia más redonda es la de Eva, con un marido que defiende su derecho a la intimidad, a tener su propio espacio personal, incluso en el ámbito conyugal, pero sus secretos dan al traste con la confianza que hasta entonces le tenía depositada su esposa. La cinta de Bollaín también da que pensar sobre otros asuntos, como la ética en el trabajo, una cuestión importante en una época en la que todo el mundo está dispuesto a comulgar con ruedas de molino por el bien de la empresa. 

6/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
Te doy mis ojos

2003 | Te doy mis ojos

Una película sobre la violencia doméstica puede ser arma de doble filo. Tema de rabiosa actualidad, acapara desgraciadamente titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, hay un público interesado. Pero por otro lado, se presta fácilmente a los didactismos facilones, a la truculencia barata. Por eso hay que reconocer el virtuosismo de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida equilibrada y con matices, con distintos puntos de vista. La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le empuja a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales: ambos siguen enamorados, se quieren de verdad; ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer nuevas amigas, da a Pilar nuevas alas; mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha al psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días (“lo hice lo mejor que supe”, asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo (presentadas con unas pinceladas algo simplistas, como prototipo de independencia bien llevada), el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan un abanico de mayor o menor aprecio a sus mujeres.

6/10
Flores de otro mundo

1999 | Flores de otro mundo

Santa Eulalia, imaginario pueblecito de Castilla. El lugar se muere. La gente joven se va a la ciudad. La población masculina no encuentra esposas. ¿Remedio? Una “caravana de mujeres” (como la del western de William A. Wellman), solteras, que invitadas unos días quizá encuentren al hombre de sus sueños. Pasado el evento, seguimos a lo largo de un año las peripecias de varios personajes. Naturalidad; sensación de haber atrapado jirones de la vida real. He ahí el mérito de la película de Iciar Bollain (Hola, ¿estás sola?), que toma prestados estos elementos del cine de Ken Loach. El inicio (la llegada del autobús de solteras), es perfecto. Luego el relato se salpica aquí y allá de pinceladas de autenticidad: por ejemplo, los comentarios de los viejos ante la exuberancia de una cubana. Al buscado realismo, la directora añade una temática palpable en su primer film: la búsqueda del amor, la necesidad de querer y ser querido, con sus ilusiones y desengaños.

6/10
Hola, ¿estás sola?

1995 | Hola, ¿estás sola?

Dos veinteañeras, una sin familia y la otra lejos de ella, viajan por España empujadas por el viento del "me apetece" o el "no me enrolla", al margen de la sociedad. Contiene algunas situaciones muy divertidas y el conjunto –uno de los grandes éxitos del año 95 por su espontaneidad– es una divertida comedia que vuelve por los fueros de parte de la filosofía de los hippies de los sesenta.

4/10
La boda de Rosa

2020 | La boda de Rosa

A punto de cumplir 45, Rosa se da cuenta de que ha vivido siempre para los demás y decide marcharse, dejarlo todo y apretar el botón nuclear. Quiere tomar las riendas de su vida y cumplir el sueño de tener un negocio propio. Pero pronto descubrirá que su padre, sus hermanos y su hija tienen otros planes, y que cambiar de vida no es tan sencillo si no está en el guion familiar.

Katmandú, un espejo en el cielo

2012 | Katmandú, un espejo en el cielo

Maia es una joven maestra española, que se ha afincado en Nepal con el deseo de ayudar a los niños más desfavorecidos, dándoles clase, así serán más libres y podrán construir su futuro. Pero no le agradan las trabas y corruptelas de las escuelas existentes, de modo que, ayudada por otra maestra local, Sharmila, creará su propia escuela en una paupérrima zona de chabolas. Las dificultades en sus buenos deseos no son pocas, y para evitar ser deportada opta por concertar un matrimonio de conveniencia. Icíar Bollaín, directora y guionista, se basa en hechos reales, aunque al parecer tomándose algunas libertades, e intenta contarnos la historia de una mujer buscándose a sí misma. Un poco a lo Come, reza, ama con Julia Roberts -aunque ese fallido film de Ryan Murphy tenía un poquito más de consistencia- o siguiendo la estela de La ciudad de la alegría -un film de Roland Joffé que no goza de excesivo aprecio-. Pero no convence. A su film le falta emoción, motivación, pasión, guión. Las buenas intenciones no bastan, Bollaín parece tan despistada como su protagonista, las pistas que nos lanza sobre su personaje, una Verónica Echegui que hace lo que puede, son hebras deslavazadas, como esos flash-backs de pensamientos negativos que siguiendo los sabios consejos de un monje budista trata de conjurar... Todo es demasiado leve y trivial: ahí está lo que parecía un simple falso enlace matrimonial, y que apunta maneras de amor, pero...; o la amistad con Sharmila, con el brusco vuelco que da la buena noticia del embarazo...; o la niña explotada sexualmente... Importantes subtramas que Bollaín no sabe desarrollar, hincarles a fondo el diente, produciendo un estupor no deseado. Está lejos la cineasta de los logros de También la lluvia, tal vez le pesa demasiado cierta responsabilidad de no defraudar a la causa feminista, o le ha faltado más apoyo de Paul Laverty, de quien en los créditos se dice que ha prestado una “colaboración especial” en el guión.

4/10
Mataharis

2007 | Mataharis

Cuarta película como directora de Icíar Bollaín, que sigue los pasos de tres mujeres, que trabajan en una agencia de detectives madrileña. Eva, una mujer casada y con dos hijos, sospecha que su marido se ve con una desconocida, por lo que decide seguirle. Éste conduce hasta Zaragoza, donde Eva descubrirá que le ha ocultado un hecho del pasado bastante importante, lo que pondrá en peligro la relación matrimonial. Por su parte, Carmen descubre que la mujer de su cliente mantiene una relación con el socio de éste. Mientras asiste impasible a la desesperación de este individuo, cuyo matrimonio hace aguas, Carmen se da cuenta de que ella misma apenas se relaciona con su marido, un tipo que se pasa el día trabajando con un portátil. Completa el trío Inés, una mujer soltera que recibe un encargo especial de Valbuena, el jefe de la agencia de detectives. Les ha contratado una importante multinacional, por lo que es importante hacer un buen trabajo. Inés deberá infiltrarse entre los empleados de esta empresa para investigar un posible robo, pero poco a poco descubre que no se ha cometido ningún delito y acaba del lado de sus nuevos compañeros, lo que le colocará ante una compleja decisión moral. El principal acierto de Bollaín, también coguionista, es que describe tan bien a los personajes, que hasta se entienden a la perfección las motivaciones de los más secundarios, como el jefe que teme por el futuro de la empresa. Están tan bien trazados que dan pie a interpretaciones memorables de Najwa Nimri, en su mejor trabajo, Nuria González, muy por encima de su registro cómico habitual, y la más desconocida, María Vázquez (La noche del hermano), una pelirroja que en pantalla parece un trasunto de la propia Bollaín, como Mastroianni era el alter ego de Fellini. Entre los roles masculinos, más secundarios, destaca el trabajo de Antonio de la Torre, el socio engañado, un actor fetiche para Icíar Bollaín, que suele contar con él para casi todos sus trabajos. En el plano técnico, llama la atención la labor de Ángel Hernández Zoido, que hasta el momento ha montado todos los films de Bollaín, y que logra que el espectador no se pierda entre las tres historias. Como en Flores de otro mundo y Te doy mis ojos, Bollaín sigue explorando las relaciones de pareja, y se detiene en problemas muy a la orden del día, sobre todo la incomunicación y el desgaste en la vida cotidiana. Expone también Bollaín las dificultades para conciliar la familia con el trabajo, dos ámbitos interrelacionados que se pueden resentir el uno del otro. La historia más redonda es la de Eva, con un marido que defiende su derecho a la intimidad, a tener su propio espacio personal, incluso en el ámbito conyugal, pero sus secretos dan al traste con la confianza que hasta entonces le tenía depositada su esposa. La cinta de Bollaín también da que pensar sobre otros asuntos, como la ética en el trabajo, una cuestión importante en una época en la que todo el mundo está dispuesto a comulgar con ruedas de molino por el bien de la empresa. 

6/10
Te doy mis ojos

2003 | Te doy mis ojos

Una película sobre la violencia doméstica puede ser arma de doble filo. Tema de rabiosa actualidad, acapara desgraciadamente titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, hay un público interesado. Pero por otro lado, se presta fácilmente a los didactismos facilones, a la truculencia barata. Por eso hay que reconocer el virtuosismo de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida equilibrada y con matices, con distintos puntos de vista. La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le empuja a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales: ambos siguen enamorados, se quieren de verdad; ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer nuevas amigas, da a Pilar nuevas alas; mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha al psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días (“lo hice lo mejor que supe”, asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo (presentadas con unas pinceladas algo simplistas, como prototipo de independencia bien llevada), el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan un abanico de mayor o menor aprecio a sus mujeres.

6/10
Poniente

2002 | Poniente

Lucía vuelve a su pueblo natal, tras la muerte de su padre. Con idea de hacerse cargo del invernadero que éste regentaba. Su pretensión choca con un pariente, que pensaba comprar el negocio; y con el capataz, que maltrata a la mano de obra, inmigrante en su inmensa mayoría. Menos mal que un apuesto abogado con la jeta de José Coronado le echa una mano. Chus Gutiérrez, con la ayuda de Icíar Bollaín en el guión, articula una historia sobre el mundo de la inmigración. Su visión de la explotación de los invernaderos y de los choques raciales, parecen inspirados por los hechos reales ocurridos hace un par de años en El Ejido. Y se cruzan con la historia personal de Lucía: la mala relación con su padre, sus dudas sobre si tomar las riendas del invernadero es un intento de demostrarse algo a sí misma.

5/10
Flores de otro mundo

1999 | Flores de otro mundo

Santa Eulalia, imaginario pueblecito de Castilla. El lugar se muere. La gente joven se va a la ciudad. La población masculina no encuentra esposas. ¿Remedio? Una “caravana de mujeres” (como la del western de William A. Wellman), solteras, que invitadas unos días quizá encuentren al hombre de sus sueños. Pasado el evento, seguimos a lo largo de un año las peripecias de varios personajes. Naturalidad; sensación de haber atrapado jirones de la vida real. He ahí el mérito de la película de Iciar Bollain (Hola, ¿estás sola?), que toma prestados estos elementos del cine de Ken Loach. El inicio (la llegada del autobús de solteras), es perfecto. Luego el relato se salpica aquí y allá de pinceladas de autenticidad: por ejemplo, los comentarios de los viejos ante la exuberancia de una cubana. Al buscado realismo, la directora añade una temática palpable en su primer film: la búsqueda del amor, la necesidad de querer y ser querido, con sus ilusiones y desengaños.

6/10
Hola, ¿estás sola?

1995 | Hola, ¿estás sola?

Dos veinteañeras, una sin familia y la otra lejos de ella, viajan por España empujadas por el viento del "me apetece" o el "no me enrolla", al margen de la sociedad. Contiene algunas situaciones muy divertidas y el conjunto –uno de los grandes éxitos del año 95 por su espontaneidad– es una divertida comedia que vuelve por los fueros de parte de la filosofía de los hippies de los sesenta.

4/10

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