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Biografía

Jayne Wisener

Jayne Wisener

Jayne Wisener

Filmografía
Injusticia

2011 | Injustice | Serie TV

Intrigante miniserie británica, que va dosificando la información, hasta que más o menos todas las piezas están en el tablero. William Travers es un abogado penalista, que por un caso traumático, dejó Londres y ejerce en una pequeña ciudad, Ipswich, en pleno campo, en Suffolk, con casos que no impliquen crímenes. Y es que siempre quiso defender casos difíciles en que creyera en la inocencia de sus clientes, y algo se rompió en cierto momento. Su esposa, que trabajaba en una editorial, renunció a su puesto por el bien familiar, y ahora es profesora en un centro penitenciario de menores, donde les enseña literatura. A su pesar, Travers volverá a ejercer en Londres, no puede negarse a defender a un antiguo amigo de la universidad, acusado de asesinar a su amante, una secretaria, en lo que parece un complot para robarle el ordenador donde tendría datos sensibles de su empresa, relacionada con el negocio del petróleo. Entretanto, el inspector asocial Wenborn investiga una extraña muerte en el campo, un tiro en la cabeza al antiguo cliente de Travers que desató su crisis y su exilio campestre. A lo largo de cinco densos e interesantes capítulos, Anthony Horowitz desarrolla una trama que atrapa, donde se logran conectar las distintas subtramas con gran habilidad. Colm McCarthy, especializado en series como el otro, sabe llevar a buen puerto la narración, todas las piezas encajan y el reparto en su conjunto hace un buen trabajo.

Jane Eyre

2010 | Jane Eyre

Una noche de tormenta en los páramos ingleses, una joven angustiada y sufriente corre desesperada en busca de refugio. La acoge John Rivers, devoto clérigo, que vive con sus hermanas. Y mientras Jane Eyre se repone, recuerda... Recuerda una vida de penalidades, su orfandad, los malos tratos de una cruel tía cuando era niña, la vida en un hospicio, y su llegada a una misteriosa casa para ser institutriz de la ahijada del taciturno pero fascinante Edward Rochester, cuyo agrio carácter tiene su causa en secretos no desvelados... Algo que le une a Jane, aunque ella ha sabido encajar mejor las piezas con aristas de su desdichada existencia. Modélica adaptación de la novela de Charlotte Brontë. Cary Fukunaga supera con matrícula de honor el desafío de trasladar a la pantalla una obra literaria clásica y muy querida, que ya contaba con buenas versiones, como la que une a Joan Fontaine y Orson Welles -Jane Eyre (Alma rebelde)-, o las dirigidas por Delbert Mann y Franco Zeffirelli. Verdaderamente hay una magnífica conjunción entre el libreto urdido por Moira Buffini -guionista también de Tamara Drewe- y la brillante dirección de Fukunaga, que cambia completamente de registro tras abordar la inmigración con gran realismo y maestría en Sin nombre. Pues el guión tiene perfectamente situados los saltos temporales, y se ha hecho además una impecable labor de condensación, abreviando pasajes como los del orfanato, sin quitar por ello a la cosa ni un ápice de dramatismo. De modo que cobran gran intensidad algunas conversaciones, intercambios dialécticos maravillosos sobre cómo enfocar la propia vida en medio de la contrariedad, de Jane (Mia Wasikowska) con su tía (Sally Field), el ama de llaves (Judi Dench), el “rescatador” Rivers (Jamie Bell), y, por supuesto, el atormentado Edward (Michael Fassbender). Qué fantástico reparto. De lo dicho hasta podría deducirse, erróneamente, que estamos ante un film muy literario, con farragosas parrafadas. Nada más alejado de la realidad. Pues al logro de un guión de hierro, se suma el de una narración muy cinematográfica, en que se crea una adecuada atmósfera ya desde los comienzos, esa cámara agitada que refleja el estado anímico de Eyre, acompañada de unas voces deformadas y apenas audibles con las que el espectador es invitado a compartir su turbación. La paleta de colores apagados, la neblina, el caballo asustado, las habitaciones apenas iluminadas, todo contribuye al aire gótico y misterioso de una cinta redonda, donde a cada personaje se le sabe dar un peso, ya sea para destacarlo o para desdibujarlo, véase el caso de la novia oficial de Edward. Quizá estamos ante la adaptación definitiva de la obra más conocida de la mayor de las hermanas Brontë.  

8/10
Boogeyman 3

2008 | Boogeyman 3

Tras la terrible experiencia que sufrió en el hospital psiquiátrico en la película Boogeyman 2, la estudiante Sarah (Erin Cahill) está de regreso en su residencia universitaria. Allí, sin embargo, volverá a producirse el terror cuando una chica sea atacada por el llamado Boogeyman u "hombre del armario", una manera de llamar a la personificación de nuestros temores infantiles, hombre del saco, etc... En esta tercera parte de la saga se saca mucho partido al tema de que el Boogeyman sólo ataca a aquéllos que creen en su existencia. Cuanto más miedo produce más en peligro se está. La idea tiene su atractivo. Gustará a los aficionados al género de terror barato y sangriento entre jovencitos.

3/10
Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet

2007 | Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Inspirada adaptación burtoniana del sangriento musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado a su vez en una criminal leyenda urbana, de la que algunos aseguran que tiene cierta conexión con la realidad, cosa poco clara. La trama se ambienta en el Londres contemporáneo de Jack el Destripador y demás facinerosos de esa ralea. Allí Benjamin Barker llevaba una feliz vida de hombre casado y padre de una niña, pero el desalmado juez Turpin puso sus lujuriosos ojos en la esposa; de modo que se las arregló para condenar injustamente a Barker, y robarle a su familia. Pasados los años Barker, ayudado por un joven marinero, regresa a Londres bajo otro nombre, el de Sweeney Todd; la única idea que ocupa su cabeza es la de venganza, acrecentada cuando le comunican la trágica muerte de su esposa, y que su hija es la pupila de Turpin. Traza entonces el plan de poner una barbería encima del garito de empanadas asquerosas que regenta la señora Lovett; la idea es rebanar el pescuezo a su mortal enemigo, y antes irá tomando práctica con los incautos que acudan a solicitar sus servicios; para deshacerse de los cuerpos, nada mejor que incorporar nuevos y sabrosos "ingredientes" a las empanadas de la señora Lovett. Esta macabra película encaja muy bien en el cine de Tim Burton por su conjunción de elementos feístas con componentes exacerbadamente románticos. A lo largo de una trama trufada de bellas canciones, que han debido ser convenientemente adaptadas y a veces recortadas con respecto al original, hay muchas historias de amor. Por supuesto la truncada de Barker-Todd con su esposa, pero también la de la señora Lovett por Todd, la del marinero por Johanna, la hija de Todd, o esa suerte de amor maternofilial entre la señora Lovett y el niño ayudante del barbero Pirelli; por no referirnos a la degradación del amor a que apunta Turpin. Y se trata sobre todo de una nostalgia de amor, de un deseo más que de algo verdaderamente logrado. En ese sentido resulta curioso que Burton haya contado de nuevo con Johnny Depp y Helena Bonham Carter, los protagonistas animados de La novia cadáver. A pesar de que la película que nos ocupa está recorrida por un sentido más trágico, existen puntos de conexión, por las dificultades del amor, por el componente musical, e incluso por la paleta de colores, esos tonos oscuros y apagados, que sólo son negados en los pasajes en que la señora Lovett imagina una imposible vida familiar con Todd y el niño, un esquema semejante a la confrontación mundo de los vivos-mundo de los muertos del film citado. Burton cada vez tiene un mayor dominio del oficio de cineasta. Esta película se prestaba a los excesos, pero logra mantener cierto equilibrio. Parece claro que no le interesa la violencia por la violencia. Aunque desde luego, tiene un toque "gore", sobre todo en la primera "faena" de Todd, donde carga la mano tal vez para que nadie le pueda tachar de blando. Hay una magnífica dirección artística, una fotografía excelente, un cuidado vestuario y reconstrucción de Londres, también con ordenador. Los actores cantan todos, y están muy bien en sus diferentes papeles. Johnny Depp exhala todo el tiempo en su rostro la tragedia que le ha carcomido el alma, un papel en las antípodas de su Jack Sparrow, por poner un poner; Helena Bonham Carter sabe conjugar algunos momentos cómicos con su despertado deseo de maternidad, y su conciencia de prestarse a un horror. Los villanos, Alan Rickman y Timothy Spall, hacen lo que cabe esperar de ellos, con gran profesionalidad; mientras que Sacha Baron Cohen tiene un personaje que le va al pelo, de opereta.

7/10

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