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Biografía

Johann Urb

Johann Urb

Johann Urb

Filmografía
Resident Evil: Venganza

2012 | Resident Evil: Retribution

Quinta entrega de la saga basada en el popular videojuego “Resident Evil”, de nuevo con el tándem Paul W.S. Anderson, director y guionista, y Milla Jovovich, protagonista, ambos marido y mujer en la vida real. Evidencia lo que cualquiera sabe, que las posibilidades peliculeras están más que agotadas, aunque siempre hay espectadores dispuestos a ver a la bella actriz ucraniana repartir patadas enfundada en ajustados trajes. En esta ocasión Alice despierta en Resident Evil: Venganza en una celda de la corporación Umbrella, en la famosa Colmena, que controla el ordenador de la Reina Roja. Pero un comando le permite escapar para salvar de nuevo al mundo de siniestros planes relacionados con la guerra bacteriológica. Eso sí, le toca moverse por escenarios simulados de Tokio, Nueva York, Moscú, etcétera, para pruebas de propagación de virus letales, y la respuesta de los humanos a los zombies infectados. Parte del programa es crear clones humanos para poder repetir dichas pruebas variando las condiciones de experimentación. En fin, no nos engañemos, la trama de Resident Evil: Venganza es lo de menos. Incluso es difícil entender qué significa el título, igual podían haber titulado la película “Resident Evil: La batalla final” o “Resident Evil: La nueva generación”, tanto da. Lo importante es repartir estopa, crear algunas escenas visualmente vistosas –las de los clones son las más llamativas, pero otras, especialmente el arranque, son puro videojuego, y nos la pasan dos veces, una para atrás, otra para adelante, eso es ahorro en tiempos de crisis–, usar el 3D para hacer más caja, e incluir a una niñita para que veamos desplegarse los sentimientos maternales de Alice. Para poco más da Resident Evil: Venganza, cuya principal ventaja es que se despacha en hora y media.

3/10
2012

2009 | 2012

Esto se acaba. O sea, el mundo. Lo ha predicho un astrofísico indio en 2009, el sol se ha vuelto un poco loco, tormentas en el astro rey y tal, y los neutrinos han dado pie a nuevas partículas elementales, con reacciones que irán afectando de modo creciente al núcleo y a la corteza terrestres. Aunque en realidad ya los mayas, muy previsores, concibieron un calendario que termina en 2012. Total, que en tres años, y de modo supersecreto, las grandes potencias se ponen de acuerdo para construir unas naves gracias a las cuales se salvarán unas 400.000 personas. Menos da una piedra. La fecha fatídica del fin del mundo se acerca, y diversos personajes –una familia con dos hijos, los padres divorciados y un tercero en el hogar; un científico muy listo que tiene a su padre en un barco; el viudo presidente negro de los Estados Unidos y su hija; un ‘nuevo rico’ ruso con sus dos retoños y su amante; más algunos tibetanos que pasaban por ahí...– se enfrentan a la dura realidad, cada uno a su modo. El alemán Roland Emmerich es especialista en destrozos y demoliciones del cine de acción, como probó en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. Aquí el desafío es un ‘más difícil todavía’, y probablemente sólo de este modo puede ser juzgada 2012, que argumentalmente apenas depara una mínima sorpresa, que no es cuestión de desvelar. Se trata de un film fiel a los cánones del cine catastrofista, concebido como una atracción ferial, donde se trata de disfrutar con carreteras ‘arrugándose’, puentes estrujados, edificios hechos mil añicos, grietas y erupciones, autos volando, barcos volcados, etc, etc. Y en efecto, se alcanzan cotas de gran perfección en los efectos especiales, de modo particular en el destrozo de edificios emblemáticos. Sobre esto sólo cabe criticar el desmesurado metraje de la cinta, la cosa se podía haber despachado en menos de dos horas. Y como el presupuesto se va en los mentados efectos, a la hora de hacer el reparto se ha optado por actores carismáticos, pero no estrellas de sueldos prohibitivos. Algún despistado podría esperar que el film invitara a alguna reflexión sobre qué debería hacer uno si supiera que el tiempo se le acaba. Pero eso sería pedir peras al olmo, no se va más allá de señalar que hay que amar al prójimo, y sacrificarse por él. La religión en este contexto es un mero elemento ornamental, creer que obedece a alguna razón que los únicos iconos religiosos cuya destrucción se contempla son el Cristo de Río de Janeiro, San Pedro y la Capilla Sixtina, mientras un sabio lama parece poco menos que el culmen de la sabiduría, sería conceder al film una elaboración intelectual de la que carece por completo. En tal sentido tal vez sería más exacto decir que Emmerich director juega a ser Dios, decidiendo quién vive y quién muere en el film. Y se lo pasa divinamente.

4/10

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