Lee Van Cleef
64 años ()El mejor de los malos
Con su mirada penetrante, no necesitaba hablar mucho para imponerse. Los malos de Lee Van Cleef robaban el protagonismo al feo y al bueno.
Nacido el 9 de enero de 1925 en Somerville, Nueva Jersey, Clarence LeRoy Van Cleef Jr. -su nombre completo- era hijo de la pianista Marion Lavinia Van Fleet y el farmacéutico Clarence LeRoy Van Cleef. Tras pasar por la escuela secundaria y un año en Mali con el Servicio Voluntario Internacional, se alistó en la Armada de los Estados Unidos en 1942. Durante la Segunda Guerra Mundial, recibió la Estrella de Bronce y la Medalla al Mérito por su valentía. A lo mejor allí, en esos días de guerra, empezó a forjar su mirada de acero.
Al término del conflicto, Lee Van Cleef regresó a su ciudad natal, donde se dedicó a la música, tocando en una banda amateur. Se trasladó a Nueva York, donde empezó a brillar en el teatro. Su carrera cinematográfica despegó con su aparición en el clásico Solo ante el peligro (1952), abriendo la película como forajido que acude a la estación de tren, en espera de la llegada de su jefe. Ahí ya daba muestras de su habilidad para forjar al villano perfecto, con su mirada penetrante, y su capacidad para sugerir sin decir casi nada. También llamaba la atención en el western El cuarto hombre (1952), en un rol similar, y en la brillante El hombre que mató a Liberty Valance, donde a las órdenes de John Ford daba vida a Reese, ayudante del personaje al que alude el título, que interpretaba Lee Marvin, el otro duro entre los duros de Hollywood.
Pese a todo, la carrera de Lee Van Cleef no despegaba, así que se vio obligado a aceptar papeles pequeños en series de éxito, como Perry Mason, y Cuero Crudo, donde coincidió por primera vez con Clint Eastwood. Desesperado, estaba a punto de dejar la interpretación, cuando recibió la llamada de Sergio Leone para que interpretara al Coronel Mortimer, un tipo dispuesto a cualquier cosa para vengarse de un asesino, en La muerte tenía un precio, protagonizada por el citado Eastwood. Su atuendo negro y elegante, que contrastaba con la apariencia desaliñada de los demás personajes, le dieron fama internacional. Pero su consagración le llegaría con el mismo director y el mismo actor con El bueno, el feo y el malo, donde se convertía en Sentencia, uno de los tipos con menos escrúpulos que haya pasado por la pantalla. Su atuendo negro y su mirada implacable contrastaban con la pinta más descuidada de los otros personajes, y así nació una leyenda.
La famosa escena del duelo en el cementerio, donde se mide la mirada con Clint Eastwood (El bueno) y Eli Wallach (El feo), es uno de los momentos más icónicos de la historia del cine. La tensión se sentía en el aire, y Van Cleef no necesitaba decir una palabra para demostrar su superioridad. “El villano me parece el más interesante. Si sólo eres el tipo que se pone en medio, nadie te recordará”, dijo una vez.
Fascinado con la figura del coronel Mortimer, el realizador Gianfranco Parolini ofrecería a Lee Van Cleef otro rol similar, Sabata, un pistolero que parece divertirse disparando a los rivales, en Oro sangriento. Repetiría el rol en Texas, 1870. El personaje se convertiría así en un icono del spaghetti-western, hasta el punto de que fue interpretado por otros actores, como Yul Brynner, en Adiós, Sabata.
Lee Van Cleef también mostró su lado más heroico, aunque sin perder ese toque rudo, en películas como El desafío de los siete magníficos, El hombre de Río Malo o El cóndor. En la década de los 80, incluso tuvo tiempo para trabajar con Chuck Norris en Duelo final, donde dio vida a otro memorable villano, y con Kurt Russell en 1997. Rescate en Nueva York, donde daba vida a Bob Hauk, jefe de policía que controla la seguridad de la isla prisión.
Divorciado en 1958 de Patsy Ruth Kahle, con quien tuvo tres hijos, Lee Van Cleef estuvo unido a Marjorie Drane y Barbara Havelone. Mientras construía una casa para jugar con su hija, perdió la última falange del dedo medio de su mano derecha, lo que se puede comprobar en el duelo final de El bueno, el feo y el malo, y en otros de sus personajes.
A pesar de la salud deteriorada por problemas cardíacos y cáncer, Van Cleef continuó trabajando hasta su muerte por ataque cardíaco el 16 de diciembre de 1989, a los 64 años. Fue enterrado en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, del Valle de San Fernando, con una lápida que dice: “El mejor de los malos”.
