Matt Groening
72 añosRey del amarillismo
De su imaginación ha surgido la familia amarilla que protagoniza la serie más longeva de la televisión. Matt Groening ha sabido reflejar en “Los Simpson” con ironía nuestra propia sociedad. Entre bromas ácidas, guiños culturales y críticas sociales, ha creado un universo donde cada personaje —desde el gamberro Bart hasta el apático Homer— se ha convertido en un espejo deformado de nuestras propias imperfecciones.
Nacido el 15 de febrero de 1954 en Portland, Oregón, Matthew Abram Groening —nombre completo del caricaturista— creció en una familia de cinco hermanos. Su padre, Homer Groening, ejerció como publicista y también dibujante, y dirigió varios cortos en Canadá en los años 60 y 70, mientras que su madre, Margaret, fue profesora. Con estos datos, queda claro que muchos de los nombres de Los Simpson proceden de su entorno familiar. “Llamé Homer y Marge a los padres porque eran los nombres de los míos. Mis dos hermanas se llaman Lisa y Maggie. Por el contrario, Bart es un anagrama de brat”—en inglés “niño malcriado” o “gamberro—” , ha explicado en distintas entrevistas, aunque siempre ha matizado que, más allá de ciertos rasgos y rivalidades infantiles, su familia real no se parece a la televisiva.
Estudió en Evergreen State College, en Washington, universidad hippy de espíritu libre, sin notas ni asignaturas obligatorias, que “atraía a todos los “raritos” del noroeste”, en sus propias palabras. Allí editó el periódico estudiantil y empezó a publicar tiras cómicas, influido por Robert Crumb, Charles M. Schulz, Walt Kelly, y los animadores Walt Disney y Chuck Jones. Sin olvidar el humor de Monty Python y cineastas como Woody Allen y Mel Brooks, que le enseñaron que la sátira y la irreverencia podían ser un arte.
En 1977 se trasladó a Los Ángeles con la intención de convertirse en escritor. Encadenó trabajos precarios mientras dibujaba una serie autobiográfica protagonizada por conejos antropomórficos: “Life in Hell”. La tira empezó a publicarse en 1980 en el periódico semanal Los Angeles Reader y llegó a distribuirse en más de 250 semanarios. En 1984 recopiló las viñetas en el libro “Love Is Hell”, que vendió decenas de miles de ejemplares en el circuito alternativo. En aquella etapa afirmaba: “Nunca abandonaré la tira cómica. Es mi base”. Pese a todo, la cerró en 2012 tras más de tres décadas.
En 1985 el productor James L. Brooks le propuso adaptar “Life in Hell” en cortos de animación de relleno para el programa televisivo “The Tracey Ullman Show”. En ese momento, Matt Groening tenía miedo de perder los derechos de sus personajes así que, en el vestíbulo de la oficina de James L. Brooks, ideó una nueva familia disfuncional. El primer corto, titulado “Good Night”, se emitió el 19 de abril de 1987. La animación era mucho más tosca que la que conocemos hoy: trazos irregulares, movimientos limitados y diseños algo desproporcionados, porque los animadores trabajaron directamente con los bocetos rápidos de Matt Groening. Eran piezas de uno o dos minutos, pequeñas viñetas domésticas sobre la vida familiar: broncas, castigos, sarcasmos infantiles. Aquellas piezas tuvieron tanta aceptación que en 1989 Fox decidió convertirlos en serie independiente. El 17 de diciembre de ese año se estrenó el especial navideño “Simpsons Roasting on an Open Fire”, ya como programa propio en prime time. La cadena Fox Broadcasting Company apostó por convertir el producto en serie semanal en prime time. Fue una jugada arriesgada: una sitcom animada para adultos en horario estelar no tenía precedentes claros en la televisión moderna.
Poco a poco, Los Simpson se convirtió en un fenómeno de masas. A comienzos de los 90, Bart se convirtió en icono cultural, generando millonadas en ingresos por camisetas y todo tipo de merchandising. También generaron cierta polémica, pues su tono ácrata provocó que algunas asociaciones de padres desaconsejaran la serie. Incluso el presidente George H. W. Bush mencionó a la familia Simpson en un discurso como ejemplo de lo que no debía ser la familia americana. Todo esto alimentó la popularidad de la ficción. Entre 1992 y 1997 llegó lo que muchos consideran su etapa más brillante: guiones afilados, sátira política y cultural, personajes secundarios memorables y una capacidad insólita para mezclar humor absurdo con emoción genuina. Pero sobre todo Los Simpson supieron capturar el espíritu contradictorio de la familia moderna: disfuncional e irónica, pero unida.
Springfield, pueblo en el que transcurre la acción, se convirtió en un microcosmos de Estados Unidos. La serie no sólo hacía reír: comentaba la sociedad, la religión, el capitalismo, la televisión y la política con una libertad que pocas comedias tenían entonces. “Pretendía ofrecer una alternativa a la basura dominante, que a mi juicio, ocupaba la parrilla. El éxito mundial me sorprendió”, opina el propio Matt Groening. “Nadie pensaba que Los Simpson fuera a ser un gran éxito. Se nos echó encima”. Participó como guionista en varios episodios iniciales y fue productor y coguionista de Los Simpson. La película, estrenada en 2007.
En 1997, junto al guionista David X. Cohen, creó Futurama, ambientada en el año 3000. Tiene como personaje central a Philip J. Fry, repartidor de pizza de Nueva York que, por accidente, queda congelado criogénicamente en 1999 y despierta mil años después, en el año 2999. Allí descubre un mundo futurista lleno de robots parlantes, extraterrestres de todo tipo y problemas sociales y políticos que reflejan de forma satírica los de hoy. “Intentar sacar la serie adelante fue, con diferencia, la peor experiencia de mi vida adulta”, confesó sobre las tensiones con la cadena Fox. Estrenada en 1999, fue cancelada en 2003 y resucitó gracias a las ventas en DVD y a su éxito en reposiciones, generando nuevas temporadas y películas.
En 2018, Matt Groening estrenó en Netflix Desencanto, comedia fantástica sobre Bean, joven princesa alcohólica, rebelde y desilusionada con la vida de la corte de Dreamland, reino medieval lleno de magia y política absurda. Según explica el dibujante, surgió de un cuaderno lleno de criaturas “que no podíamos hacer en Los Simpson”. La serie concluyó en 2023 tras cinco partes. En 1993 fundó Bongo Comics para publicar historietas basadas en sus series. Melómano confeso, ha participado como músico en la banda Rock Bottom Remainders junto a escritores como Stephen King.
En el plano personal, Matt Groening se casó en 1986 con Deborah Caplan, con quien tuvo dos hijos, y se divorció en 1999. Después se unió a la artista argentina Agustina Picasso, con quien ha tenido otros nueve retoños. Se declara agnóstico. En el terreno político ha apoyado económicamente a candidatos demócratas como Al Gore, John Kerry y Hillary Clinton. En una entrevista con Wired en 1999 afirmó que, si fuera presidente, su primera medida sería la reforma de la financiación de campañas, al considerar que el sistema actual es “un verdadero perjuicio para la democracia”. También ha manifestado su desprecio hacia Richard Nixon, a quien ha convertido en blanco habitual de bromas en sus guiones.
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