Mercedes Sampietro
79 añosPremios: Goya (1), Festival de San Sebastián (1) Ver más
Personajes de la vida misma
Ha nacido para robarse todas las escenas, al moldear su carrera con la precisión de una escultora, tallando personajes tan reales que podrías encontrártelos en la misma calle. Con su mirada penetrante y su voz inconfundible, Mercedes Sampietro ha hecho de la interpretación su hogar, bordando mujeres de lo más variopinto.
Nacida el 24 de enero de 1947 en Barcelona, Mercedes Sampietro Marro procede de una familia humilde. Recuerda que cuando era pequeña si no estaba haciendo travesuras, jugaba ya a interpretar diversos papeles. Cuando recorría las calles de la ciudad condal quedaba prendada por las carteleras teatrales, soñando con un futuro entre bambalinas. Estudió interpretación en el Instituto del Teatro de Barcelona, y ya allí, los directores empezaron a notar algo en ella: una mezcla entre la intensidad de una tormenta mediterránea y la calma de una tarde de verano. Tras participar en varias series y montajes teatrales, su debut en el cine llegaría en 1977 con A un dios desconocido, de Jaime Chávarri, donde daba vida a la confidente de un mago homosexual. Después interpretaría un pequeño papel en ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, clásico de la comedia madrileña de Fernando Colomo.
Resulta decisivo para la carrera de Mercedes Sampietro encontrar a Pilar Miró, con quien trabajó por primera vez en televisión, en Estudio 1 y un capítulo de la serie Curro Jiménez. La colaboración se trasladó al cine con El crimen de Cuenca, donde daba vida a una sirvienta, convertida en testigo de una conversación crucial. Fue también el alter ego de la realizadora en la semiautobiográfica Gary Cooper, que estás en los cielos, donde encarnaba a una prestigiosa profesional del audiovisual que cuando va a someterse a una complicada intervención quirúrgica rememora su vida, constatando que pese al éxito profesional se encuentra sola. “Es con la directora que más trabajé, pero no considero que le deba mucho. Fue un trabajo de intercambio. Supongo que le daba lo que quería y ella me demostró su confianza”, comenta sobre la cineasta. También estuvo a sus órdenes en Werther, Hablamos esta noche, Beltenebros y El pájaro de la felicidad.
Ella, siempre modesta, suele decir que lo suyo es más cuestión de trabajo que de talento innato: “El talento se trabaja. Yo a lo mejor nací con una chispa, pero si no la pules, te quedas en la anécdota”. Además, huye de las alfombras rojas. “Tengo un problema con eso de ser glamurosa, siempre me he escaqueado de todo eso”, explica Mercedes Sampietro. “Soy más sencilla y la verdad es que no lo sé hacer. No me gusta la parte del escaparate que se da en mi profesión, por eso siempre he tomado el camino de la sencillez, acorde con mi manera de ser. Pero, el recibir un premio con el afecto que te lo entregan, es muy diferente a las alfombras rojas”.
Ejerció como presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de 2003 a 2006, cuando la sustituyó Ángeles González-Sinde. “Tengo la sensación de que hay tantas cosas por hacer en esta institución que creo que todos los que hemos pasado por ese cargo no logramos terminar. Cuando estás ahí haces lo que puedes y más en mi caso, que en aquella época había muy poco dinero”. Mercedes Sampietro también ha desarrollado una extensa carrera en doblaje, tanto en Barcelona como en Madrid. Ha doblado a actrices como Glenn Close, Faye Dunaway, Jane Fonda o Katharine Hepburn, entre otras muchas.
Si hay algo que define a Mercedes Sampietro es la capacidad de hacer que sus personajes sean de carne y hueso moviéndose entre géneros y registros sin despeinarse. En su extensísima carrera destaca su trabajo como antigua novia de un argentino en Las huellas borradas, de Enrique Gabriel, una de las tres hermanas conmocionadas por la muerte de su madre en Cuando vuelvas a mi lado, de Gracia Querejeta, asistenta social casada con un profesor en Lugares comunes, de Adolfo Aristarain (por la que ganó el Goya a la mejor actriz), dueña de un bar en Silencio roto, de Montxo Armendáriz y madre de un anarquista en Salvador (Puig Antich), de Manuel Huerga.
En lo personal, Mercedes ha sido bastante discreta, pues siempre ha guardado con celo los detalles de su vida privada. Se sabe que tras muchos años residiendo en Madrid se trasladó con su marido al barrio barcelonés de Sant Andreu, para estar cerca de su hijo, vecino de la zona. “El hecho de salir en la tele puede incitar a algunos a mostrarse más invasivos de tu vida privada, pero en Sant Andreu no lo han sido en absoluto”.
Probó con la dirección en 2008, con el corto Turismo. “Toda la vida me ha rondado la idea de probar con la dirección, es algo que desde siempre me ha gustado. Turismo era un texto apropiado y que se ajustaba a mis gustos. Me divertí muchísimo y no descarto volver a hacerlo”, decía. En los últimos tiempos, Mercedes Sampietro ha dado vida a una viuda y abuela adinerada en la tercera temporada de la serie Rapa. Con la serenidad de quien ha vivido mil vidas en una sola, Mercedes Sampietro confiesa que le gusta seguir sorprendiendo al público. “Cada película es como un primer amor”, dice. “Uno siempre empieza con ilusión, pero nunca sabe cómo va a terminar”. Eso sí, con la trayectoria que lleva, parece que todos sus “amores” han terminado más que bien.
Premios
1 premio
- Actriz principal Lugares comunes
1 premio
- Concha de Plata a la mejor actriz Lugares comunes
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