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Biografía

Raffey Cassidy

Raffey Cassidy

Raffey Cassidy

Filmografía
The Other Lamb

2019 | The Other Lamb

Propuesta pintoresca acerca de donde ponemos la fe y la esperanza, que dirige en inglés la cineasta polaca Malgorzata Szumowska a partir de un guión de C.S. McMullen, y que sigue la estela de la exitosa serie televisiva basada en la novela de Margaret Atwood El cuento de la criada. En efecto, describe las tribulaciones de una pequeña secta en un lugar innombrado de Estados Unidos, todas sus componentes son mujeres, excepto el hombre que las lidera, el pastor, ellas son para él esposas e hijas. Se supone la mayoría han sufrido mucho daño en la vida, y han encontrado la sanación de sus heridas gracias a este personaje en cuyo físico se busca el parecido con la habitual iconografía de Jesús. Instaladas en un paisaje idílico, pronto surgen las dudas de si verdaderamente están en un edén, o en una especie de infierno no identificado. Shela, que inicialmente mira al pastor con arrobamiento, deseando ser poseída un día por él, empezará a albergar dudas acerca de este hombre y el estilo de vida que ha escogido junto a otras mujeres. La película, malsana y narrativamente irregular, cuenta con una hermosa fotografía de Michal Englert, que sabe jugar con los colores rojos y azules de los vestidos de las mujeres, y con increíbles parajes naturales. Y recurre constantemente a una imaginería cristiana –los bautismos, la figura del pastor y las ovejas, el exilio y la búsqueda de la tierra prometida, etcétera–, aunque realmente nunca vemos una religión propiamente dicha, ni relaciones con un Dios personal, ni sabemos a qué autoridad apela el pastor para ejercer su función. Más bien vemos a alguien que se ha autoconstituido en autoridad, y se aprovecha de su privilegiada situación revistiéndose de aires de santón, aunque no puede evitar mostrar rasgos de lascivia cuando se retira con alguna de sus esposas. En fin, tenemos en The Other Lamb la enémisa propuesta de tiempos recientes contra la opresión del patriarcado y sus abusos, aquí unida a una visión negativa de la búsqueda de la trascendencia y la espiritualidad, que serían formas de alienación que no conducen a ninguna parte. Y el recurso para lograr la meta es el de una perniciosa secta.

4/10
Vox Lux

2018 | Vox Lux

El sacrificio de un ciervo sagrado

2017 | The Killing of a Sacred Deer

Una película con el personal sello malsano y simbólico de su director y coguionista, el griego Yorgos Lanthimos. Que puede fascinar e irritar a partes iguales, a la hora de explorar los temas de la culpa y la expiación. Aunque quizá usar la palabra “explorar” es ser generosos, más valdría decir “apuntar”, porque parece excesivo decir que esta película aborda temas como la responsabilidad profesional, el reconocimiento de los errores y la necesidad de pedir perdón y reparar por ellos. Sigue a Steve, un prestigioso cirujano, casado con una médico especialista en los ojos, Anna, y que tienen dos hijos, los adolescentes Kim y Bob. Steve tiene una misteriosa relación con otro adolescente, Martin, al que hace caros regalos, como un reloj, y al que invita a cenar a su casa. También acepta una invitación para cenar con la madre de Martin, viuda, el marido era paciente de Steve y murió en la mesa de operaciones. Pronto entendemos que Martin culpa a Steve de la muerte de su padre, y por razones ignotas, Kim y Bob empiezan a sufrir síntomas de una extraña parálisis, además de que son incapaces de digerir alimentos. Como se ve, la trama pergeñada por Lanthimos y su coguionista habitual, Efthymis Filippou, premiada en Cannes, suena “marciana”, y ciertamente lo es, en línea con su anterior filmografía, que intenta diseccionar con un estilo muy particular a una sociedad enferma, que parece incapaz de reconocer sus problemas y de afrontarlos en caso de hacerlo. De modo que la probable alegoría se ajusta a una cuidada puesta en escena donde abunda el uso de objetivos cortos y grandes angulares, con la presencia de techos opresivos y ventiladores a los techos. Y también a unos trabajos actorales conscientemente fríos y lacónicos –es lo que toca a los contenidos Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Bill Camp y compañía, que deben evitar los aspavientos a toda costa, y hablar de naderías, como el hecho de que en las comidas se reservan para el final tomar las patatas, o mostrar el correcto uso de la seda dental–, con un punto buscado de artificiosidad, en que igual se prestan a perversiones sexuales, que a reuniones sociales, encuentros a deshoras, posturitas en el lecho, avances arrastrándose por el suelo...

5/10
Aliados

2016 | Allied

Marruecos, 1942. El agente Max Vartan llega a Casablanca para cumplir una misión: ejecutar al jefe de la embajada nazi. Para ello se reúne con la agente francesa Marianne Beauséjour, quien ha establecido lazos de amistad y camaradería con la alta sociedad del lugar en connivencia con la política de Vichy. Max y Marianne se harán pasar por marido y mujer, la tapadera perfecta para llevar a cabo su plan sin resultar sospechosos. Si al atractivo que poseen las historias acerca de la resistencia durante la II Guerra Mundial se añade una tonelada de romanticismo entonces la cosa promete ser un delicioso manjar para el cinéfilo. Pero hay que saber cocinarlo, de lo contrario puede atragantarse. Robert Zemeckis (Forrest Gump, Polar Express) dirige con ritmo y entrega en Aliados una película entretenida, pero no evita del todo ese peligro. Su cine se caracteriza por la perfección visual, el manejo admirable de los efectos especiales y sus historias cercanas a la fábula. Pero en este caso, esa búsqueda de la exquisitez visual no le ha hecho ningún favor, pues desde el principio se tiene la sensación de que todo es demasiado…. pulcro. El elegido diseño de producción de Gary Freeman provoca artificiosidad, sensación de irrealidad, como si el espectador estuviera justamente en un set cinematográfico. Especialmente sucede esto en las escenas exteriores de Casablanca, ciudad impoluta de calles recién barridas, de figurantes un poco de tebeo, de luces y contrastes marcados, de noches idílicas. El caso es que ese diseño milimétrico parece ser un empeño por emular con exactitud la ambientación de las películas clásicas y al final lo que se consigue es algo así como una imitación. También en el guión las referencias al mítico film de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son muy claras, aunque en este caso habría que olvidar a la capital francesa y optar claramente por un “siempre nos quedará Casablanca” como frase paradigmática. La película está dividida en dos partes muy distintas, tanto en sus escenarios –en Casablanca y en Londres– como en sus núcleos temáticos. Quizá funciona mejor el primer episodio, en donde se dan los primeros contactos entre los agentes, se planifica la misión, se juega eficazmente al fingimiento y al tanteo y se ofrecen buenas escenas de intriga y acción –los diferentes encuentros con oficiales nazis, el reloj de pared marcando los minutos–, al tiempo que se siembran los temas de fondo que marcarán la vida de Max y Marianne en Londres. En este segundo escenario el guión del prestigioso Steven Knight (Amazing Grace, Locke), logra mantener en vilo al espectador, pero el desarrollo es algo lineal e incluso a veces se incluyen situaciones un tanto infantiles, como la aparición en la fiesta del sospechoso nazi. Sí hay, por el contrario, escenas poderosas: el bombardeo de Londres o el ataque al carro blindado en la notable secuencia de Dieppe. Mucho se habló en su momento de este film en relación a los actores. El divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie fue achacado en parte al supuesto idilio que él mantuvo durante el rodaje con Marion Cotillard, algo que ésta negó rotundamente. Sea como fuere, en Aliados hay mucha química entre ellos, y Zemeckis muestra esa conexión más de una vez en el terreno sexual (con escenas de escuadra y cartabón, como la de la tormenta de arena) y también con una peregrina inclusión homosexual que suena a cuota obligada. Pero más allá del aspecto físico, sobresale sin duda el quehacer interpretativo de Brad Pitt, un actor de presencia imponente, que interioriza con intensidad los sentimientos (esa espera de la llamada) y es, él sí, totalmente creíble. Seductora pero con un papel menos matizado está Cotillard, deslumbrante durante los primeros minutos.

6/10
Tomorrowland. El mundo del mañana

2014 | Tomorrowland

En la Feria Mundial de Nueva York, en los años 60, un niño, Frank Walker, presenta un invento muy personal, una mochila autopropulsada para volar individualmente por el aire. No funciona bien del todo, pero se va a convertir en su pasaporte a Tomorrowland, una realidad espaciotemporal paralela a la que le guía una niña robot, Athena, y donde gente sabia prepara un futuro para la humanidad lo mejor posible. Pero pasan los años, y el hombre muestra una capacidad autodestructiva bastante notable, y precisamente ése es el panorama nada halagüeño que ha provocado el exilio de Frank, adulto, al mundo de las personas normales. Aunque tal vez haya alguien capaz de cambiar las cosas: Casey, una adolescente de acusada personalidad, rebosante de sentido común y amante de la ciencia, gusto que ha heredado de su padre. O al menos eso piensa Athena, que confía en ella como lo hizo en Frank en el pasado. Entretenidísima cinta juvenil, que aúna lo viejo y lo nuevo, pues incluye aventuras de toda la vida y cierto aire nostálgico, subrayado por la añoranza de los parques de atracciones, combinadas con el planteamiento de un futuro distópico que hay que tratar de evitar a toda cosa, y una impresionante imaginería visual, parafernalia de efectos visuales que parte de la valenciana Ciudad de las Artes de y de las Ciencias de Calatrava en Valencia, uno de los lugares de rodaje de la cinta. Brad Bird (Los increíbles) sabe dotar a la cinta de un ritmo trepidante, y un magnífico sentido del humor, especialmente en la visita de Casey a una tienda de objetos "vintage" de películas como La guerra de las galaxias. De hecho Tomorrowland explota con claridad la idea de atraer no sólo a espectadores jóvenes, sino a los mayores que disfrutaron en el pasado con determinados filmes, lo que no es de extrañar en un estudio, Disney, que se mueve con esos mismos planteamientos a la hora de poner en marcha los nuevos episodios de Star Wars y las aventuras de superhéroes Marvel. El film evita ser demasiado sombrío, una opción inteligente que subraya la confianza en las personas para tomar decisiones libres en la dirección correcta, se nota que combinan bien en el guión las manos de Bird y Damon Lidenlof, unos de los creadores de Perdidos y The Leftovers. Y hay química entre los personajes, ya sea en esa especie de relación paternofilial que se establece entre los de George Clooney y Britt Robertson, o entre ambos y la encantadora niña robot Raffey Cassidy. También hay inteligencia en la sobria composición del personaje de Hugh Laurie, que se prestaba a un ridículo histrionismo.

6/10
Sombras tenebrosas

2012 | Dark Shadows

Se diría que Tim Burton anda carente de ideas. Se abrió camino con guiones originales, pero a lo largo de la última década ha entregado entre otras cosas dos remakes –Charlie y la fábrica de chocolate, El planeta de los simios (2001)–, y una aproximación al universo de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas). Ahora lleva a la gran pantalla Sombras en la oscuridad, culebrón televisivo con tintes sobrenaturales poco conocido fuera de Estados Unidos que se emitió entre 1966 y 1971, alcanzando la friolera de 1.225 episodios. 1752, en la ciudad de Collinsport (Maine). El rico inmigrante inglés Barnabas Collins (cuyo apellido da nombre a la localidad) rompe el corazón de Angelique, que resulta ser una bruja. Para vengarse, ésta incita a su novia a suicidarse, y a él le convierte en un vampiro al que sus vecinos acaban enterrando vivo. Pero en 1972, unos obreros le liberan accidentalmente de su tumba, por lo que vuelve a su mansión, donde residen sus descendientes: la matriarca Elizabeth Collins al frente de su disfuncional familia. Su antigua enemiga sigue viva y se ha convertido en una mujer muy poderosa. Burton mantiene en Sombras tenebrosas su potencia visual, y logra los mejores resultados en las secuencias que ilustra con clásicos de la música de los 70. El elemento nostálgico tiene gran importancia en la trama, que sigue el típico esquema de pez fuera del agua con un personaje del XVIII desfasado que se despierta en el siglo XX. La época de los hippies, cuando transcurrió la infancia del realizador, y de donde proviene la serie, se describe con amabilidad. Tampoco ha perdido el toque para caracterizar como estrambóticos seres a actores de primer orden, como Johnny Depp (en su octava colaboración juntos) y Eva Green (la otra actriz que tienen más peso), una recuperada Michelle Pfeiffer que fue la Catwoman de Batman vuelve, Jackie Earle Haley, Chloë Moretz, la prometedora Bella Heathcote (In Time) y por supuesto, unos Christopher Lee y Helena Bonham Carter, su esposa, a los que suele dar papeles siempre. Por desgracia, Burton no logra remontar el mayor punto débil, un guión muy poco inspirado de su nuevo descubrimiento, Seth Grahame-Smith, al que ha apoyado también como productor de la adaptación al cine de su novela Abraham Lincoln: Cazador de vampiros que dirige Timur Bekmambetov. Para empezar, quedan absolutamente desdibujados todos los secundarios, y aunque el original venía a ser similar a La familia Addams y La familia Monster, en Sombras tenebrosas parecen sobrar todos los descendientes del personaje de Johnny Depp. Está lleno de elementos que no encajan en el universo de Burton, como algún chiste grosero y una escena de sexo sobrenatural, que el realizador parece haber rodado con muy poca autoconvicción. Los golpes cómicos no acaban de funcionar, y el romanticismo decimonónico que pretende imprimir al vampiro protagonista acaba rompiéndose al involucrar a éste en relaciones sexuales. Debido a estos defectos, Burton no puede evitar ofrecer cierta sensación de agotamiento, pues en el fondo, al ritmo de otra partitura de Danny Elfman, ha vuelto a convertir a Depp en inadaptado que a pesar de sus buenas intenciones choca con su entorno, como el protagonista de Ed Wood, Eduardo Manostijeras, Jack Skeleton, etc.

5/10
Blancanieves y la leyenda del cazador

2012 | Snow White and the Huntsman

"Blancanieves", cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson. Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado. Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes. Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins. De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.

6/10

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