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Biografía

Robin Campillo

Robin Campillo

58 años

Robin Campillo

Nació el 16 de Agosto de 1962 en Mohammedia, Marruecos
Filmografía
120 pulsaciones por minuto

2017 | 120 battements par minute

  Tercera película como director, del también guionista Robin Campillo, que ha colaborado en varias ocasiones con Laurent Cantet, en títulos como El empleo del tiempo y La clase, con los que comparte cierto aire realista próximo al documental. Además, como responsable de la película La resurrección de los muertos y la subsiguiente serie televisiva Les revenants, esta especie de muertos con vida que son los enfermos de sida a principios de los años 90 del pasado siglo, conectan con los zombies que habitaban las citadas obras. 120 pulsaciones por minuto describe el activismo con amplia repercusión mediática del grupo Act-Up, que en su rama de París nació en 1989. Aglutinaba sobre todo al colectivo homosexual francés que padecía el azote de la pandemia del sida, y que no deseaba quedarse de brazos cruzados ante la inoperancia de los gobernantes. Así, lejos de conformarse con reunir a un grupo de enfermos, lo que trataban era de llamar la atención de la opinión pública mediante una militancia llamativa, en manifestaciones y actos de protesta, sobre todo protestando contra los que consideraba actores ineficaces del drama, entre ellos los políticos y la industria farmacéutica, interrumpiendo actos, y desparramando sangre falsa por doquier. Nathan acaba de incorporarse a las actividades de Act-Up, y pronto se va a enamorar de Sean, uno de los miembros del grupo más combativos, sobre todo porque sabe que tiene los días contados. A pesar de sus numerosos premios, incluido el grande del jurado en Cannes, la película es irregular. Contiene momentos vigorosos, rebosantes de energía, en los momentos de protesta. Otros son reiterativos, de clara intencionalidad didáctica, las asambleas en que todos participan apasionadamente pero con orden y respetando los turnos, decidiendo posturas y actos de protesta, que retrotraen a La clase o al cine social de Ken Loach. En la película se incide en la burocracia o poca sensibilidad administrativa, denunciando la ineficacia de las campañas de prevención acerca de la enfermedad. Pero al mismo tiempo se muestra indulgente en lo relativo a la promiscuidad. Para llegar al espectador, se hace necesaria una historia personal que atrape, de modo que se dibuja el enamoramiento homosexual de Nathan y Sean con esta finalidad. Pero se nota que le mismo Campillo es consciente de esta debilidad, nos falta conocer un poco mejor el drama individual de las personas que vemos, hasta el punto de que incluye una escena en uno explica a otro quién es quién, desvelando rasgos que el espectador no puede sospechar, simplemente porque no estaban integrados en la narración. También se trata de paliar esta carencia en el tramo final, cuando el avance de la enfermedad en uno de los personajes, golpea fuerte en el ánimo de todos los que le rodean. La puesta en escena tiene fuerza, sobre todo los momentos de protestan, las escenas intimistas son convencionales. Hay alguna escena simbólica poderosa, la del río Sena sin duda es una de ellas. Los actores realizan un trabajo interpretativo convincente, sobre todo Nahuel Pérez Biscayart.  

5/10
El taller de escritura

2017 | L'atelier

Verano en La Ciotat, villa portuaria de la Provenza. Un grupo de jóvenes se dan cita cada día para asistir a un curso de verano que consiste en participar de un taller literario. La intención es escribir una novela coral, que posteriormente será publicada. El taller está dirigido por una conocida novelista, Olivia Dejazet, que modera las ideas y alienta la creatividad de los participantes, entre los que hay, lógicamente algunos más motivados que otros. Más que interesante película de Laurent Cantet (Regreso a Ítaca), uno de esos cineastas a quien seducen las historias reales, humanas, que hablen de nuestras actitudes, de las ideas que nos configuran, de conflictos personales y sociales. En este caso, un curso veraniego de escritura le sirve al director para sacar a la superficie algunas características de la juventud de hoy, como su propensión al enfrentamiento, su violencia latente, los problemas de racismo a raíz de la radicalización islámica, la cultura de los videojuegos. Pero sobre todo hay un foco hacia lo que mueve a la juventud (o, mejor, a lo que no la mueve), pues los más sensibles e inteligentes acusan un tremendo nihilismo, una desidia vital que, más allá de hacerles perder el tiempo e impedirles ver un horizonte con sentido, puede ser también un peligroso terreno hacia la destrucción. Por supuesto, en El taller de escritura entra de alguna manera la catarsis que pude significar escribir, exteriorizar los propios fantasmas por medio de la creatividad. Verter las experiencias y los sentimientos en un papel puede ser un inmejorable medio para llegar a conocerse, para comprenderse y emprender la marcha. Todo esto lo cuenta Cantet casi de puntillas, poco a poco, pero con realista perfección. Por supuesto, la literatura es ficción, pero puede y debe hablar de cosas muy reales, de gente de verdad, algo que en este film aprenden tanto los alumnos como la propia profesora, maravillosa y sobriamente interpretada por Marina Foïs. En este film no es fácil definir dónde acaba la labor del guionista (en colaboración con Robin Campillo) y empieza la del director, pues Cantet amalgama su relato ajustadamente, ningún plano o escena, parecen incluidos a la ligera, todos cuentan algo y retratan a sus personajes, sobre todo al taciturno protagonista, Antoine, de una verosimilitud que asusta, notablemente interpretado por el debutante Matthieu Lucci. Film inteligente, sutil y anti superficial, de trama sencilla pero de potente carga antropológica, donde la narración se vierte de modo pausado, natural, plena de cotidianidad.

7/10
Planetarium

2016 | Planetarium

Eastern Boys

2014 | Eastern Boys

La clase

2008 | Entre les murs

Una magnífica película sobre el mundo de la educación escolar, Palma de Oro de 2008 en Cannes. Laurent Cantet (Recursos humanos, El empleo del tiempo) se basa en “Entre les murs”, un libro donde François Bégadeau, un profesor auténtico, recogía algunas de sus experiencias profesionales. Rodada con un tono realista, que recoge anécdotas reales recogidas en ese libro, el propio Bégadeau es coguionista, además de interpretar al profesor protagonista. El marco de la acción es un instituto conflictivo de París, donde debido al multiculturalismo vigente, conviven chicas y chicos de procedencia muy diversa, África negra, el Magreb, China... François es profesor de lengua, peros sus clases no se limitan a enseñar el uso correcto del francés, sino que son una continua conversación con los alumnos, donde éstos son obligados a pensar, a razonar sus ideas, a bucear por qué mantienen un determinado punto de vista. La relación no es perfecta, hay alumnos que responden mejor que otros. Algunos se niegan a responder a las preguntas del profesor, pues implican darse a conocer, algo que pueden no desear hacer. Otros hacen el tonto, mantienen una actitud pasiva, se distraen... Pero ése es el reto para François, motivarles un día tras otro, tratarles con respeto. El cine francés tiene una interesante tradición en abordar el tema de la educación de modo sugerente, basta pensar en títulos como Hoy empieza todo y Ser y tener. Además, dentro de la tradición en Francia de enseñar cine en las aulas, tiene mucho sentido que exista el viaje inverso, enseñar la educación en las pantallas. Cantet, Bégaudeau y Robin Campillo han sabido articular una trama muy realista y natural, uno verdaderamente tienen la sensación de ser una especie de cámara oculta, testigo de lo que acontece en las clases, o en las reuniones de profesores. Hay una decisión de que todo lo mostrado transcurra en el instituto, nada veremos de lo que pasa fuera. Y esto, lejos de escamotear el resto de la vida de los personajes, sirve para pintar mejor lo que ocurre en las clases, y la bidireccional influencia que puede tener lo que pasa dentro y fuera de ellas; hay formas eficaces de enseñar cómo lo del exterior repercute en lo del interior, ya sea la anunciada expulsión de Francia del padre de Wei, un alumno chino, o el comportamiento en casa de Souleymaine, un chico sometido a un consejo disciplinario. Curiosamente, no tiene uno la sensación de estar ante un film consciente y aburridamente pedagógico, sino que todo parece emocionante, muy estimulante, con lugar para las sorpresas, como esa alumna que, ante el estupor de su profesor, declara haber leído “La República” de Platón en su tiempo libre, lo que además es un homenaje a la socrática pedagogía del maestro. El film contiene unas interpretaciones tremendamente naturales, aunque Cantet niega que ello se deba a que los alumnos se interpreten a sí mismos. El director organizó un talles con los alumnos de un instituto, y logró que de los 50 asistentes iniciales 25 siguieran comprometidos con su proyecto cuando arrancó el rodaje. Lo cierto es que el desarrollo de cada clase es atractivo, y que los chicos resultan creíbles, se abandona cualquier estereotipo, tan difícil de evitar, piénsese en la esforzada Diarios de la calle. Afirma Cantet que el planteamiento de muchas escenas, rodadas con tres cámaras digitales para captar al profesor, al alumno principal, y al resto de la clase, era como un partido de tenis, un intercambio de raquetazos donde cualquiera podía resultar más o menos vencedor, y tal enfoque funciona muy bien. También es un acierto mostrar la fragilidad del profesor, quien a pesar de sus buenas intenciones también puede equivocarse, o encontrarse sin respuesta ante un alumno. El reto, por supuesto, es no tirar la toalla, seguir adelante con la loable meta de formar bien a los chicos que están a su cargo.  

10/10
Hacia el sur

2005 | Vers le Sud

El francés Lauren Cantet abandona los temas laborales que tan bien ha sabido abordar (Recursos humanos, El empleo del tiempo) para describir el turismo sexual que realiza un grupo de mujeres maduras en el Haití de Papa Doc de la década de los 80. Como dos de ellas se encaprichan del mismo hombre, Legba, un joven negro y guapo, se desatan los celos. Estamos ante una película triste y sórdida, sobre mujeres desamoradas. Cantet se queda al margen, no juzga a sus personajes, pero sus acciones y la incapacidad de asumir con valentía sus propias vidas sólo pueden calificarse de patéticas.

4/10
La resurrección de los muertos

2004 | Les revenants

Un buen día (o malo, según se mire) los muertos más recientes vuelven a la vida. Así que abandonan sus nichos en los cementerios y marchan a los lugares donde se desarrolló su vida. Ocurre en todo el mundo y ni científicos ni teólogos saben explicar el fenómenos. Como es natural, los seres queridos de los resucitados se ven embargados de sentimientos contradictorios pues en algún caso ya se habían hecho a la pérdida, y existe además el miedo a una segunda muerte. El inquietante film es la ‘opera prima’ del francés Robin Campillo.

4/10
El empleo del tiempo

2001 | L' Emploi du temps

Vincent es un hombre de mediana edad que tiene una familia y que trabaja como asesor, por lo que contínuamente tiene reuniones de trabajo y debe ir y venir. Pero Vincent, en realidad, lleva años engañando a los suyos porque le despidieron hace mucho tiempo de su empleo y no ha sido capaz de contarlo. Mediante trapicheos va saliendo adelante pero el engaño y la mentira le conducirá a una espiral de la que no sabe salir. La historia se basa en los hechos reales que rodearon la vida de un tal Jean-Claude Romand en 1993. Laurent Cantet dirige un drama oscuro y angustioso de un hombre que construye una realidad fingida de cara a los demás y el miedo a ser descubierto le atormenta cada día más. Los protagonistas son solventes y Cantet recibió un galardón en el Festival de Venecia de 2001. En 2002, José Coronado protagonizó con éxito la versión española en La vida de nadie.

6/10
120 pulsaciones por minuto

2017 | 120 battements par minute

  Tercera película como director, del también guionista Robin Campillo, que ha colaborado en varias ocasiones con Laurent Cantet, en títulos como El empleo del tiempo y La clase, con los que comparte cierto aire realista próximo al documental. Además, como responsable de la película La resurrección de los muertos y la subsiguiente serie televisiva Les revenants, esta especie de muertos con vida que son los enfermos de sida a principios de los años 90 del pasado siglo, conectan con los zombies que habitaban las citadas obras. 120 pulsaciones por minuto describe el activismo con amplia repercusión mediática del grupo Act-Up, que en su rama de París nació en 1989. Aglutinaba sobre todo al colectivo homosexual francés que padecía el azote de la pandemia del sida, y que no deseaba quedarse de brazos cruzados ante la inoperancia de los gobernantes. Así, lejos de conformarse con reunir a un grupo de enfermos, lo que trataban era de llamar la atención de la opinión pública mediante una militancia llamativa, en manifestaciones y actos de protesta, sobre todo protestando contra los que consideraba actores ineficaces del drama, entre ellos los políticos y la industria farmacéutica, interrumpiendo actos, y desparramando sangre falsa por doquier. Nathan acaba de incorporarse a las actividades de Act-Up, y pronto se va a enamorar de Sean, uno de los miembros del grupo más combativos, sobre todo porque sabe que tiene los días contados. A pesar de sus numerosos premios, incluido el grande del jurado en Cannes, la película es irregular. Contiene momentos vigorosos, rebosantes de energía, en los momentos de protesta. Otros son reiterativos, de clara intencionalidad didáctica, las asambleas en que todos participan apasionadamente pero con orden y respetando los turnos, decidiendo posturas y actos de protesta, que retrotraen a La clase o al cine social de Ken Loach. En la película se incide en la burocracia o poca sensibilidad administrativa, denunciando la ineficacia de las campañas de prevención acerca de la enfermedad. Pero al mismo tiempo se muestra indulgente en lo relativo a la promiscuidad. Para llegar al espectador, se hace necesaria una historia personal que atrape, de modo que se dibuja el enamoramiento homosexual de Nathan y Sean con esta finalidad. Pero se nota que le mismo Campillo es consciente de esta debilidad, nos falta conocer un poco mejor el drama individual de las personas que vemos, hasta el punto de que incluye una escena en uno explica a otro quién es quién, desvelando rasgos que el espectador no puede sospechar, simplemente porque no estaban integrados en la narración. También se trata de paliar esta carencia en el tramo final, cuando el avance de la enfermedad en uno de los personajes, golpea fuerte en el ánimo de todos los que le rodean. La puesta en escena tiene fuerza, sobre todo los momentos de protestan, las escenas intimistas son convencionales. Hay alguna escena simbólica poderosa, la del río Sena sin duda es una de ellas. Los actores realizan un trabajo interpretativo convincente, sobre todo Nahuel Pérez Biscayart.  

5/10
Eastern Boys

2014 | Eastern Boys

La resurrección de los muertos

2004 | Les revenants

Un buen día (o malo, según se mire) los muertos más recientes vuelven a la vida. Así que abandonan sus nichos en los cementerios y marchan a los lugares donde se desarrolló su vida. Ocurre en todo el mundo y ni científicos ni teólogos saben explicar el fenómenos. Como es natural, los seres queridos de los resucitados se ven embargados de sentimientos contradictorios pues en algún caso ya se habían hecho a la pérdida, y existe además el miedo a una segunda muerte. El inquietante film es la ‘opera prima’ del francés Robin Campillo.

4/10

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