Sonia Braga
76 añosTodas las mujeres del mundo
Se trata seguramente de la actriz brasileña más internacional, y destaca por la complejidad de sus personajes. Con sonados trabajos a las órdenes de compatriotas, como "El beso de la mujer araña", Hollywood llamó a su puerta con la cara de Robert Redford director y no, no fue un milagro.
Sônia Maria Campos Braga nació en el seno de una familia numerosa 1950 en Maringá, Paraná, Brasil. Tristemente perdió a su padre Hélio Fernando Ferraz Braga a edad temprana, solo contaba ocho años. De modo que su madre, Zezé Braga, modista, quedó a cargo de los cinco niños, situación que obligó a Sonia a asumir inesperadas responsabilidades en el hogar, a todos les tocaba colaborar. En su adolescencia trabajó como recepcionista y mecanógrafa.
Con 14 años, comenzó su carrera en la televisión brasileña, en programas infantiles. Lo que le llevó con 17 a los escenarios de teatro, por ejemplo estuvo en la versión brasileña del musical “Hair” en 1968. A principios de la década de 1970 fichó por TV Globo, de modo que aparecía en la telenovela Selva de Pedra y en el programa infantil “Vila Sésamo”. En 1975 el rostro de Braga se hace popular al interpretar a la protagonista de la telenovela Gabriela, de gran éxito, y de hecho retomaría el papel en la versión cinematográfica de la obra de Jorge Amado en 1983, dirigida por Bruno Barreto. En 1976, volvió a encarnar a otro personaje de Amado en la película Doña Flor y sus dos maridos, incontestable éxito popular en la taquilla brasileña, que hasta le valió una nominación al BAFTA. Y como no hay dos sin tres, trabajó dos décadas después en otra adaptación de una obra de Amado, en Tieta de Agreste, esta vez a las órdenes de Carlos Diegues. Hay que mencionar también su papel de Júlia en la telenovela Dancin' Days (1978). Sí, la pequeña pantalla contribuyó mucho a impulsar la carrera de Braga, destacaba su belleza y la naturalidad con que actuaba, era casi un don innato.
El trabajo en El beso de la mujer araña (1985) fue determinante para consolidar su estatus como actriz internacional. La película, dirigida por Héctor Babenco y basada en la novela homónima del argentino Manuel Puig cargada de subtexto político, sexual y emocional, describía la relación entre dos prisioneros, Luis Molina (William Hurt), un homosexual encarcelado por “corrupción de menores”, y Valentín Arregui (Raúl Juliá), preso político marxista. Sonia Braga encarnaba tres arquetipos femeninos distintos que existen en la mente de Molina, que cuenta películas antiguas para evadirse de la realidad carcelaria. Estas mujeres no están físicamente en la prisión, y una de ellas era la Mujer Araña del título, figura fantasmal y fatal, mujer glamurosa de una vieja película ficticia nazi, que envenena a los hombres con su beso. Héctor Babenco la eligió por su versatilidad y carisma magnético. Decía el cineasta que “Sonia podía representar el cine dentro del cine, podía ser tanto una estrella del melodrama como un ideal romántico, una femme fatale o una memoria afectiva”. Fue la primera vez que Braga actuaba hablando en inglés y, en sus propias palabras, “a veces no sabía qué estaba diciendo exactamente, pero entendía lo que estaba sintiendo”.
Tras su celebrado debut como director con Gente corriente, Robert Redford la seleccionó para Un lugar llamado Milagro (1988), en que ella era una de las lugareñas de una comunidad rural en Nuevo México, que se levanta contra los intereses corporativos que amenazan con despojarles de sus tierras y recursos hídricos. Pero no logró el éxito apetecido. Mientras que Clint Eastwood, también protagonista, la dirigió en El principiante (1990), en un título policíaco popular, pero no de los más celebrados del cineasta. No Hollywood no fue un Eldorado para Braga, que pese a ello estuvo en alguna serie televisiva estadounidense como Sexo en Nueva York, Ley y orden y CSI: Miami y Alias, pero no fue nada memorable.
En cualquier caso, y a medida que pasaban los años, nunca dejó de trabajar, de modo que estuvo con papeles menores en Ciudad del silencio (2007), Lope (2010), Wonder (2017), Fátima (2020) y La primera profecía (2024). Quien sí confiaría en ella como protagonista fue su compatriota Kleber Mendonça Filho, que le confió encabezar Doña Clara (Aquarius) (2016) y Bacurau (2019).
De su vida personal podemos señalar que estuvo casada con el actor Arduíno Colassanti, a quien conoció durante el rodaje de la película Mestiça, a Escrava Indomável (1973). La pareja vivió durante un tiempo en un velero llamado “Gaivota”, anclado en la ciudad de Paraty. Tras su separación, mantuvo una relación con el cantante Caetano Veloso, que le dedicó las canciones “Tigresa” y “Trem das Cores”. Su segundo matrimonio fue en década de 1980 con el fotógrafo Antônio Guerreiro. Reside en Nueva York y no tiene hijos.
