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Biografía

Tamar Novas

Tamar Novas

Tamar Novas

Premios: 1 Goya

Goya
2005

Ganador de 1 premio

Filmografía
Elisa y Marcela

2019 | Elisa y Marcela

Fallida película escrita y dirigida por una Isabel Coixet poco inspirada, quizá por la innegable militancia de la propuesta, se trata de la primera producción que hace para Netflix. Pese a contar con el morbo de basarse en un hecho real, el casamiento en una iglesia de dos mujeres, Elisa y Marcela, una de ellas disfrazada de hombre, en la Galicia de finales del siglo XIX, lo cierto es que no funciona en ningún momento. Su preciosista fotografía en blanco y negro, y el deseo a toda costa de querer mostrar el amor lésbico matrimoniado de las protagonistas como una especie de heroica gesta, acaban resultando pretenciosos, lindantes con la pedantería. El film describe el ingreso en una escuela llevada por monjas de Marcela, que enseguida hace buenas migas con Elisa, que vive con las religiosas. Ayudar a Marcela a secarse de un aguacero, es el primero de muchos contactos físicos que encienden una enorme pasión, que superará la prueba del paso del tiempo, y de la incomprensión social, mayormente de la Iglesia. Con un ritmo de premiosidad agotadora, y unos diálogos vacuos, toda la trama está atravesada de clichés: las clases que imparten las monjas con un toniquete insoportable, el padre brutote cuya esposa tiene inquietudes por leer nada menos que a doña Emilia Pardo Bazán, el intercambio epistolar tras la separación forzosa, el mozo bien plantado que llama a una de ellas marimacho, el acoso y los escraches... Ver a Elisa travestida de Mario, pobre Natalia de Molina, resulta risible. Y el gran drama por el bebé, con la intervención feliz de unos bondadosos portugueses frente a los intolerantes españoles, hace que la narración desemboque en el oceáno del folletín insípido.

2/10
Alta mar

2019 | Alta mar | Serie TV

Nueva serie de Bambú para Netflix tras Las chicas del cable, cortada por el mismo patrón folletinesco que todas las orquestadas por el dueto formado por Ramón Campos y Gema R. Neira. Está ambientada en los años 40, al término de la Segunda Guerra Mundial. Sigue las vicisitudes de múltiples personajes, de clase alta y baja, que viajan en un lujoso transatlántico rumbo a Brasil. Se supone que a bordo del barco van a celebrar su enlace matrimonial Carolina Villanueva y el naviero Fernando Fábregas. Además el viaje es muy importante para la compañía que opera el crucero, que pertenecía al padre de Carolina y su hermana Eva, reciente fallecido. Pero todo va a ser accidentado desde el principio, cuando las poco sensatas Carolina y Eva aceptan introducir de polizón en el barco a una mujer, que asegura huir de su prometido, que la maltrataba. La caída de alguien al mar, simultánea a la desaparición de esa mujer, configuran múltiples enredos, que trata de desentrañar el detective de abordo, mientras un triste capitán por su viudez no parece tener el juicio muy claro, y su segundo de abordo, el oficial Nicolás Salas, abre líneas de investigación paralelas con la muy novelesca y aspirante a escritora Eva. Tal vez Campos y Neira harían bien en pisar un poco el freno de su ritmo de producción, y elaborar un poco mejor las series que sacan a la luz, para llegar a convertirse en el digno entretenimiento que a veces no son. Sin duda que aquí tenemos un enorme esfuerzo de producción, para recrear la época y un barco de lujo estilo Titanic. Pero la idea de mezclar intriga a lo Agatha Christie con romances de culebrón, presente en Gran Hotel, Velvet o la ya citada Las chicas del cable, acaba siendo repetitiva y cansina, y lo que es peor, se acaban traspasando sin rubor las fronteras de lo que resulta verosímil. Y es que ya desde el arranque, se pide mucho al espectador, que suspenda su inevitable incredulidad con la estupidez supina de meter clandestinamente en el barco a una persona a la que no se conoce de nada. Por otro lado, los diálogos y escenas están muy poco elaboradas, con abundantes clichés, a veces la sensación que se transmite es que el reto consiste en llenar metraje "como sea", y cuando el interés decaiga –algo que ocurre a menudo–, sacar algún conejo de la chistera, como la situación de "¡hombre al agua!", que al menos te saca del amodorramiento. Y desde luego, jugar al contraste de las diferencias de clase o al discurso feminista ya no cuela, a la hora de buscar el aplauso del público, hace falta algo más que se nos hurta. Aunque hay un buen reparto, los personajes son tan estereotipados que ni un José Sacristán impostado es capaz de salvar la función, no digamos ya Ivana Baquero y compañía, afrontando situaciones que son puro cliché.

4/10
Fariña

2018 | Fariña | Serie TV

Miniserie televisiva de Bambú para Antena 3 basada en hechos reales sobre el narcotráfico en Galicia, narrados en el libro homónimo de Nacho Carretero, generó cierta controversia su secuestro cautelar, ordenado por la jueza Alejandra Pontana a petición del antiguo alcalde de O Govre, Pontevedra, que alegaba ataques a su honor en el mismo. Sin duda que el éxito de Narcos ha propiciado su producción. Está desarrollada por Ramón Campos, Gema R. Neira, Cristóbal Garrido y Diego Sotelo, implicados en otras series de éxito como Gran Hotel, Velvet o Las chicas del cable. Arranca con la detención por la noche de cada uno de los principales contrabandistas en sus casas, el primer efecto de la conocida como Operación Nécora, ejecutada en 1990. A partir de ahí retrocedemos temporalmente a los años 80, y se nos presentan los personajes. Por ejemplo, Sito Miñanco y su padre, que están en una lancha por la noche; el primero es joven, entusiasta, con ganas de retar a los aduaneros pescando en aguas portuguesas para luego divertirse en una persecución y demostrar su maestría como piloto de embarcación, burlando a los guardias navegando entre las bateas. Accidentalmente esto va a suponer la ocasión de un cambio en la vida de Sito, porque ha boicoteado involuntariamente una operación de descarga de contrabando. La letra de la canción que suena al comenzar la acción en sí de cada capítulo resume bien el trasfondo de lo que cuenta la serie, “O que teño que facer / para non ter que ir ao mar / sobra peixe que vender / e fariña para amasar”. La actividad pesquera en Galicia está en crisis, la faena del mar es dura, los hombres se juegan la vida y poco sentido tiene si no da para comer. Muchos vieron en el contrabando de tabaco una fuente de recursos muy grande. Y así Terito (el gran patriarca de la “cooperativa”), Laureano Oubiña y Manuel Charlín son los salvadores de Cambados. Se enriquecen con el contrabando y ayudan a sus familias y a su pueblo. Sito Miñanco es el personaje principal de la serie, y representa la marcha sin retorno de una vida en la que el poder tira y tira, de una actividad delictiva se pasa a otra más grave, dejando un regusto amargo por todo aquello con lo que arrasa en el camino. Sito fue fichado por Terito precisamente por el incidente en las bateas. Le ofrece trabajar con él, y acepta. Pero pronto dejará de ser suficiente ser un subordinado, querrá ser uno más, lo conseguirá, y más adelante no le bastará con el tabaco, comenzará con el negocio de la cocaína (que recuerda a la harina, “fariña” y el hachís). Dinero fácil que puede servir para corromper a cualquiera, incluso a los que cabría suponer una integridad a prueba de bombas. Resulta tentador así autoengañarse con buenas intenciones y el inmoral lema “el fin justifica los medios”, aunque por supuesto, el precio que se acaba pagando resulta demasiado alto. En cualquier caso, la serie logra plasmar la lucha interior del protagonista, que querría evitar derramamiento de sangre, pero al que le gusta demasiado el poder que ha adquirido como para renunciar a él. También muestra cómo las mujeres de los traficantes son capaces de asumir el rol de éstos cuando la persecución les obliga a tomarse unas “vacaciones”. Por otro lado, se ofrece el punto de vista de los agentes de la ley, particularmente a través del sargento Darío Castro, y se describen las dificultades que afronta, sus enemigos están en el mismo pueblo e incuso entre los suyos, en la propia guardia civil. La serie, de cuidada factura y con valores de producción, está bien rodada, por ejemplo la banda sonora sabe crear una atmósfera inquietante con el sonido de la gaita. Llegas a conocer bien a los personajes, y hay momentos de angustia, de tensión, acción, también de alguna sonrisa por ese modo gallego tan suyo y entrañable. Una imagen muy gráfica, que llama la atención y que simboliza la “sobredosis” de dinero que padece los narcos ocurre cuando la lluvia abundante hace que los alcantarillados se inunden y salgan por las rejas de las alcantarillas, billetes y billetes que manan como el agua por la calle… En el reparto, bien conjuntado, destaca la interpretación de Javier Rey como Sito, al que da buena réplica Tristán Ulloa, el sargento. Curiosamente el traficante gallego Laureano Oubiña ha presentado una demanda reclamando un millón y medio de euros de indemnización por una escena de sexo que implica a los actores que le representan a él y a su esposa, por el "daño moral" que les produce a él y a su familia.

6/10
La zona

2017 | La zona | Serie TV

"La zona" es una zona de exclusión con altos niveles de radiactividad, situada en el norte de España, el acceso está restringido tras el accidente ocurrido años atrás en una central nuclear. Aunque se trabaja en la reconstrucción, y sería deseable que los antiguos vecinos pudieran regresar a sus casas, la posible vuelta a la normalidad es lenta, muy lenta, y las víctimas se sienten desatendidas... Todo ello propicia que haya saqueadores que trafican con los objetos que quedaron abandonados en las casas, tiendas y almacenes. Para colmo, empiezan a producirse terribles asesinatos, tipos descuartizados cruelmente en algo que convierte a los salvajes torturadores de los cárteles de las drogas en poco menos que hermanitas de la caridad. Héctor, avezado policía que tuvo un comportamiento heroico cuando ocurrió la tragedia, pero que ha estado apartado del servicio, comienza a investigar los terribles crímenes. Ambiciosa serie televisiva de Movistar+, creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo, Jorge y Alberto. El primero debutó con gran fuerza en el cine con la lograda La noche de los girasoles, también un thriller policial, pero luego se ha decantado por el mundo de las series, donde destacó su trabajo con Alberto en Crematorio, una mirada al mundo de la corrupción política, pues su intervención en Gran Hotel y Víctor Ros es menos personal. Aunque la valoración tras ver sólo el primer episodio puede ser prematura, se puede señalar que la apuesta es grande, y que la idea de presentar una especie de escenario apocalíptico realista y desencantado a partir de un accidente nuclear es ingeniosa, y conecta con la sensibilidad actual de las personas corrientes tristes que se sienten desatendidas por sus gobernantes, e inmersas en el pozo sin fondo del desconcierto vital. Acorde con este planteamiento, se ha creado una atmósfera desasosegante, con una paleta de colores grises, y una partitura que imita el ruido de los contadores geiser medidores de la radioactividad, bastante efectiva. Donde al menos de momento no está claro si habrá acierto es en la creación de personajes y conflictos. El policía que ha perdido a su familia y ha tocado fondo, los trapicheos y los crímenes tremebundos, el trabajo de los científicos, tienen un aire de "déjà vu", y no permiten a los actores un excesivo lucimiento. Y la pareja de ancianos que vuelve a su casa y el tipo al que acogen, hace pensar en películas de zombis demasiado al uso. De todos modos el diseño de producción, los trajes y máscaras de protección, dan al conjunto un aire sofisticado que sería de desear que se plasmara en los siguientes episodios en un desarrollo mejor y más ocurrente.

5/10
Un otoño sin Berlín

2015 | Un otoño sin Berlín

Una película de sentimientos y sensaciones, que trata de plasmar en la pantalla lo inefable. Sigue a una joven, June, que regresa del extranjero a su pueblo natal, en el País Vasco. Detectamos en ellas heridas sin cerrar, cuya envergadura iremos conociendo gradualmente. Pasa ante un portal donde un tal Diego no le abre. Recala en la casa familiar, donde su hermano pequeño le abraza afectuosamente. El padre no está en casa, y algo en la relación padre-hija no debe marchar, seguramente. June volverá a la carga al día siguiente con Diego, su marido al que dejó, y que parece que se niega a salir de su piso. June se reencuentra con una amiga, embarazada, y empieza a dar clases de francés, es un decir, a un chaval, para ganarse la vida. La trama, de algún modo, es lo de menos. De hecho la directora y guionista, Lara Izagirre, explica que su deseo sobre todo era "comunicar cosas que eran importantes para mí de una forma inconsciente". Así que tenemos huecos que se pueden intuir y el espectador puede rellenar parcialmente, acerca de los motivos de la separación, y la dificultad paa aceptar una muerte. El problema es que junto a los huecos que la cineasta deja conscientemente hay otros menos nítidos, que de algún modo desvelan la inmadurez de la protagonista y su pareja, su condición de náufragos existenciales que no tienen ni un trozo de madera al que agarrarse, si acaso el cariño de unos pocos seres queridos, e incluso éste a veces puede rechazarse estúpidamente. En cualquier caso, en su debut en el largo, Izagirre apunta maneras en lo que se refiere a ritmo narrativo, dibujo de personajes, y creación de una atmósfera lánguida, de impasse vital, en el que no se puede permanecer eternamente. La protagonista, Irene Escolar, hace un buen trabajo, combinando el carácter animoso de su personaje con cierta angustia interior.

6/10
La playa de los ahogados

2015 | La playa de los ahogados

Tercer thriller consecutivo de Gerardo Herrero con Carmelo Gómez como protagonista, tras Silencio en la nieve y Crimen con vistas al mar, inédita en España tras las malas críticas recibidas en Colombia. En esta ocasión, el realizador adapta la novela homónima de Domingo Villar. Galicia. El inspector de policía Leo Caldas, con ayuda de su nuevo ayudante, el aragonés recién trasladado Rafael Estévez, investiga la muerte de Julio Castelo, un marinero cuyo cuerpo ha aparecido en la orilla de la playa, con las manos atadas. Como es habitual, Herrero no naufraga, su realización academicista funciona. La playa de los ahogados logra interesar en su arranque, y como los mejores exponentes del género negro usa de excusa la trama policial para describir la sociedad pesquera en un pueblecito gallego, lo más interesante del libro original. Buen trabajo del citado Gómez y Antonio Garrido, que sacan mucha tajada a base de sugerencias, pues les han tocado personajes apenas esbozados por el guión. Navegan a su alrededor destacados actores, como Celia Freijeiro, Celso Bugallo o Luis Zahera, que resultan más o menos convincentes a pesar de que tienden a sobreactuar. Pero le faltan giros sorprendentes, y la trama acaba ahogándose, por falta de secuencias destacadas, que vayan a recordarse cuando finalice la proyección, como aquellas persecuciones de La isla mínima o El niño. Avanza muy lentamente porque acumula diálogos y poca acción, ya que básicamente se limita a recoger las conversaciones de los investigadores con los testigos.

5/10
Carlos, Rey Emperador

2015 | Carlos, Rey Emperador | Serie TV

Nueva apuesta española por las series televisivas de corte histórico tras el éxito de Isabel, no en balde detrás de Carlos, Rey Emperador está parte del equipo creativo de la mencionada serie. La trama arranca con la llegada a Castilla de Carlos y su hermana Leonor, donde resulta casi inevitable que sean vistos como intrusos extranjeros, pues siempre han vivido fuera de la Península. Él viene a reclamar su corona, aunque Juana todavía vive, y su hermano Fernando podría hacer también su propia reclamación, apoyos locales no le faltan. Pero Cisneros, el regente, desea que las cosas se hagan como determinó el rey católico Fernando, abuelo de Carlos, siguiendo el parecer de Isabel. Otros hilos narrativos trasladan al espectador a la corte francesa del mujeriego rey Francisco, y a Santiago de Cuba, donde Hernán Cortés se apresta para explorar y conquistar ricos territorios. Resulta muy de agradecer el esfuerzo de producción de esta serie, que ayuda a divulgar un período importante de la historia de España. El equipo dirigido por José Luis Martín, y que cuenta con cineastas solventes como Oriol Ferrer, procuran conjugar la lección de historia con el entretenimiento. El problema, al menos en lo que se detecta en el primer capítulo, es que ideas como el ataque de unos campesinos al rey por error, o los devaneos amorosos de alcoba, parecen recursos fáciles poco integrados con la mencionada lección de historia. Mientras que la decisión de no arriesgar con los idiomas quita al conjunto un poco de verosimilitud. Carlos habla un perfecto español, y se hace difícil aceptar que la corte francesa sea efectivamente francesa. Álvaro Cervantes parece demasiado joven para encarnar al futuro emperador, pero démosle un voto de confianza, por ahora se supone que es un gobernante inexperto, aunque con aptitudes, y eso, más o menos, lo transmite. Y en efecto, a medida que avanzan los capítulos, se opta por desarrollar mejor las tramas relativas a la lucha por el poder, ya sea la corona de emperador, o la conquista de México; y los personajes y lo que les mueve, una combinación de lealta, ambición y sentido del estado, que obliga a dejar los sentimientos personales en su su sitio, cobra sentido. Además, siendo conscientes de que hay un presupuesto razonable, pero limitado, se evitan los planos que requerirían masas o costosos decorados, limitando la cosa a escenas brevísimas que cumplen ese misión en América, la fugaz visión de los barcos de la expedición de Cortés y las pirámides mayas.

6/10
Los abrazos rotos

2009 | Los abrazos rotos

El director de cine Mateo Blanco quedó ciego a resultas de un trágico accidente. Desde entonces perdió las ganas de vivir, lo que escenificó con un cambio de nombre. A partir de ese momento sería Harry Caine, y bajo ese apelativo firmaría su obra literaria y sus guiones cinematográficos. Harry trabaja codo con codo con su directora de producción Judith, y el espabilado hijo de ésta, Diego, hace las veces de secretario. Durante una ausencia materna, Diego sufre un accidente y Harry cuida de él. En eso ratos de forzada compañía, el joven pide al guionista invidente que le explique el porqué del nerviosismo de su madre por la aparición en escena de Ray X, hijo del recién fallecido empresario Ernesto Martel, que ha aparecido con una inesperada propuesta de proyecto cinematográfico. Y se inicia una larga historia que cuenta los años de convivencia de Ernesto con Lena Rivero, una secretaria devenida en amante y aspirante a actriz de cine... bajo la batuta de Mateo Blanco.Pedro Almodóvar vuelve a los terrenos del melodrama con una trama alambicada, atravesada de detalles personales sobre sus sentimientos y su dedicación al cine, dotada de una estructura donde juega con el concepto de duplicidad, muchas cosas se repiten de algún modo, acontecen dos veces. A lo largo del metraje brillan destellos de genialidad, el director manchego tiene todo tipo de ocurrencias ingeniosas, que va incorporando a su historia. Ya sea la película de vampiros que Diego cuenta a Harry, el recurso de leer los labios de otros o la película dentro de la película, “Chicas y maletas” (qué lástima que no sea ésta la película rodada por Almodóvar, porque los fragmentos que se incorporan, deudores de Mujeres al borde de un ataque de nervios, prometen muchas risas), se detecta una increíble facilidad para imaginar tramas y crear personajes. Lo mismo cabe decir de su ojo para lo visual, ya sean las páginas en braille llenando la pantalla, o las fotos hechas mil pedazos. O de las referencias cinematográficas bien traídas, ya sea el Te querré siempre de Roberto Rossellini, o la idea de convertir a Penélope Cruz, en la película que Mateo está filmando, en un trasunto bastante creíble de Audrey Hepburn. Y a pesar de todo... la película de Almodóvar resulta demasiado artificiosa, de algún modo se ahogan las emociones, que no llegan a aflorar. Quizá la más auténtica es la de Lena sacrificándose por su padre con una desesperada llamada a Ernesto; pero hay pocas como ésa. Los hilos narrativos se tuercen y retuercen, se está muy cerca del ridículo culebrón en algunos pasajes. Como es habitual en el cineasta, hay sentimientos exacerbados, pero a la vez muy epidérmicos. Se nos habla de amor, pero vemos poco amor. Ernesto está obsesionado con Lena, y se nos viene a decir que eso no es amor, sobre todo porque ella no le corresponde. Pero lo que surge entre Lena y Mateo tampoco acaba de parecer amor, es una especie de entrega física, sin más, propiciada por la relación profesional. Tampoco se ahonda mucho en el hijo despechado de Ernesto, y la revelación de algunos secretos, relativamente sorprendentes, suenan a disparatados -la escena de confesión de Blanca Portillo chirría-, metidos un poquito con calzador, y llama la atención lo poco que alteran a aquellos que debían quedar profundamente afectados. El tratamiento del sexo es puramente lúdico, poco avanza Almodóvar en este terreno: por supuesto no va ligado al compromiso o a la entrega, y es objeto de chistes de gusto, cuando menos, discutible.

5/10
La ira

2009 | La ira | Serie TV

Miniserie inspirada en un hecho real, la aparición en Betanzos de una pareja de novios descuartizada. Sigue a Marina, una estudiante que se siente atraída por Julián, no se sabe que se trata de un peligroso psicópata con gas de matar. Daniel Calparsoro se apunta a la tele, lejos ya de los tiempos de Salto al vacío. Entrega un telefilm desasosegante, donde cobra importancia el interrogatorio policial del asesino Julián.

4/10
Una mujer invisible

2007 | Una mujer invisible

Luisa es una mujer que ya pasa sobradamente de los cuarenta, separada y con una hija, que trabaja en una operadora telefónica. Competente profesionalmente, le saca de quicio que sus compañeros no reconozcan su mérito, hasta el punto de que se siente “una mujer invisible”. Esto lo atribuye Luisa a la edad, lo que hace que los hombres ya no se fijen en ella. Pero a modo de reto con apuesta de por medio con una amiga que trabaja en la misma empresa, va a aplicarse en la tarea de seducir a Jorge, un colega. Éste tiene en la actualidad una novia mucho más joven que él, Marina, que es teleoperadora; pero la relación no es pública, lo que resulta frustrante para Marina. Gerardo Herrero parece satisfecho contando historias de urbanitas insatisfechos, a partir de textos de Belén Gopegui, como demuestran Las razones de mis amigos o El principio de Arquímedes. Aquí da vueltas a lo mismo, sin aportar demasiadas cosas nuevas. Se agradece que arriesgue en el reparto, con rostros poco conocidos como los de María Bouza y Adolfo Fernández. Y algunas ideas ingeniosas –aunque algo obvias–, como la de comparar los planes de Luisa con su afición al ping pong. Pero en general el planteamiento resulta algo “infantil”, con unos “niños grandes” jugando a no se sabe qué, creyendo que ese qué no les afecta anímicamente. Que Luisa encuentre su gran inspiración en una representación de “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos, y pida consejo a la actriz que representa a la marquesa, para sus labores de “conquistaW, se acerca peligrosamente a lo risible. Puede ser válido pintar a dos hombres que aceptan el feminismo a regañadientes, conservando de fondo gran parte de su machismo, como imagen de lo dificultoso de meter lo políticamente correcto con calzador en todos los ámbitos. O insistir en los aspectos más inhumanos del mundo laboral. Pero en general el conjunto transmite un enorme vacío, de personajes “enfermos” que ignoran el significado de palabras como “amor”, “compromiso”, “fidelidad”, “sacrificio”… Se diría que sólo hay problemas sin solución.

4/10

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