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Biografía

Xavier Maly

Xavier Maly

Xavier Maly

Filmografía
Las guardianas

2017 | Les gardiennes

Los años de la Primera Guerra Mundial. Los hombres de la familia Sandrail, dos hijos, Constant y George, y un yerno, Clovis, están en el frente. La matriarca Hortense necesita ayuda en la granja, que lleva con su hija Solange, la hija adoptiva Marguerite se prepara para estudiar contabilidad agrícola. Contratan para que eche una mano a Francine, una joven huérfana, que resulta ser muy trabajadora y capaz con las tareas del campo. La llegada con un permiso de George, uno de los hijos, hará que prenda la chispa del amor. Xavier Beauvois, el director de De dioses y hombres, adapta una novela de Ernest Pérochon cuyo centro neurálgico lo conforma la campiña francesa, los duros trabajos de la granja en la tranquila retaguardia. De hecho aparte del plano inicial de cadáveres tendidos en la retaguardia, la única escena bélica, onírica, consiste en una pesadilla de George que curiosamente arranca en la habitación familiar donde duerme. La idea es mostrar un frente de combate diferente, donde las que están en primera línea son las mujeres, guardianas del hogar y de un estilo de vida que tiene mucha mayor lógica que una guerra atroz con muerte y destrucción, donde el enemigo no es muy diferente del soldado que les combate, “son granjeros, maestros, como nosotros”, y en que un día se avanza diez metros para el día siguiente retroceder otro tanto, con el único saldo de un montón de cadáveres. La película está compuesta como una maravillosa sinfonía pastoral en que todo transcurre casi siempre con sencillez y naturalidad. Los trabajos del campo están fotografiados en la hora mágica, son momentos líricos muy bellos, que nos hacen evocar Días del cielo de Terrence Malick. Incluso sirve como documento del modo en que evolucionan las tareas del campo a medida que pasan los años, desde los bueyes que tiran del arado, a las modernas máquinas que se van incorporando, el tractor y la cosechadora. Las ocupaciones domésticas, las sobremesas, las oraciones al acostarse o las reuniones en la iglesia, forman parte de una cotidianeidad muy auténtica. Francine, una chica buena y laboriosa, se convierte poco menos que en un miembro más de la familia. El dolor por las pérdidas en el campo de batalla se procura llevar lo mejor posible. Es una lástima que al entrar en las cuestiones más dramáticas, como el amor creciente de Francine y George, o las inevitables contrariedades, se acabe adoptando un tono que se acerca peligrosamente al folletín, distinto al sobrio tono dominante; por fortuna ocurre sólo en algunos pasajes, cuando asoman las debilidades propias del ser humano, los celos, el desbaratamiento de los planes que una se había trazado, el comportamiento injusto. Pese a todo, Beauvois se recupera de estos baches de su agridulce historia, y los personajes están medidos, no hay histrionismos ni aspavientos. Destacan sobre todo los personajes femeninos. Iris Bry, que da vida de modo extraordinario a la recién llegada Francine, supone todo un descubrimiento, habrá que estar atentos a su trayectoria. Nathalie Baye demuestra que la veteranía es un grado con su Hortense, y también componen bien sus personajes Laura Smet y Mathilde Viseux.

7/10
El diván de Stalin

2016 | Le divan de Staline

En una casa secreta, Stalin, ya en avanzada edad, va a descansar unos días y un joven pintor, Danilov, presenta al dictador su proyecto artístico de un monumento póstumo a su gloria. Lidia, la amante de Stalin, ha seleccionado a Danilov y su trabajo entre otros artistas y ha sido la encargada de presentarle a Stalin. Para esta elección, también se juega la vida en este encuentro que para ella y Danilov es un juego de estafa, mentiras y terror.

La profesora de historia

2014 | Les héritiers

Una historia basada en hechos reales, acontecidos en 2009 en el instituto Léon Blum en Créteil, Francia. De hecho el coguionista Ahmed Dramé, también actor, se inspira en su paso por ese centro educativo, donde asistió a las clases de la profesora Anne Gueguen. Esta mujer lleva 20 años dando clase, e inicia su presentación del curso con humildad, manifestando su deseo de que los chicos aprendan y no se aburran demasiado. Entre sus alumnos adolescentes los hay de variados orígenes étnicos, y no son los mejores estudiantes del mundo. Lo que no le arredra para proponerles participar en un concurso nacional colectivo para colegios, sobre el tema de la resistencia y la deportación en los años de la Segunda Guerra Mundial. Concretamente les propone explorar qué fue de niños y adolescentes en esa terrible época. Y aunque inicialmente no se encuentran muy motivados, y creen que la meta les sobrepasa, una adecuada orientación de Anne, ayudada por otra compañera profesora, puede que sea lo que necesitan para aprender con este singular trabajo, empleándose a fondo y en equipo. La desconocida Marie-Castille Mention-Schaar, directora y también coautora del guión, entrega un film meritorio, pletórico de naturalidad, que supone un canto a la profesión docente, y una mirada esperanzada a la juventud, los herederos del título original, que también encuentran en su vida diaria situaciones en que asoman los prejuicios o las actitudes racistas, pero que en cualquier caso, aprendiendo historia, pueden prepararse para procurar no repetir los errores de los que les precedieron. El trabajo de una grandísima actriz, Ariane Ascaride, como la profesora motivadora, se combina bien con el de sus jóvenes alumnos, la mayoría actores no profesionales, o con la participación de un auténtico superviviente de los campos, en aquella época un adolescente, Léon Zyguel. Las escenas en las aulas y alrededores tienen el sabor de la autenticidad, y el conjunto tiene el mérito de invitar a cultivar un sano espíritu crítico y el deseo de aprender y enseñar a los demás, valorando a cada persona y respetando su dignidad, y ello sin didactismos plúmbeos, con gran efectividad. Se propugna así, con gran efectividad, una sana rebelión en las aulas contra la mediocridad, aprender y convivir con los otros alumnos en armonía siempre merece la pena.

7/10
De dioses y hombres

2010 | Des hommes et des dieux

Conmovedora película basada en hechos reales acaecidos en 1996, el secuestro y asesinato de siete monjes cistercienses en Tibhirine, Argelia. El film sigue la vida cotidiana y pacífica de los frailes de una abadía en las montañas del Atlas, que celebran a diario la liturgia de las horas, realizan sus labores de estudio y cultivo de la tierra, y atienden a la población de la zona, mayoritariamente musulmana, en su modesto dispensario médico. Aquello es un modelo de convivencia y respeto de las creencias del otro, guiado por la caridad. Pero el clima político se está enrareciendo. Un grupo de fanáticos islámicos perpetra una matanza de obreros croatas cristianos que operaban a pocos kilómetros. Y se plantea a los monjes la disyuntiva de afrontar el peligro real de morir a manos de los violentos, o retirarse a una zona más segura. Las autoridades preferirían un decantamiento por la segunda opción, pero el abad Christian de Chergé, los padres Christophe Lebreton, Célestin Ringeard, Bruno Lemarchand y Amadée Noto, y los hermanos Luc Dochier, Paul Favre-Miville y Michel Fleury no lo tienen tan claro. Se debaten entre el amor de Cristo que les ha llevado hasta allí, la lealtad que deben a la población civil cuya vida peligraría si se fueran, y un elemental instinto de supervivencia.El francés Xavier Beauvois entrega una obra auténtica, sincera, emocionante. Sin trampa ni cartón, con un 'tempo' prodigioso, desde su primer tramo en que pone todas las piezas de la trama sobre el tablero. No hay espacio para el edulcoramiento, ni para poner el énfasis en ciertas facetas de la vida del monje, obviando otras por las razones que fueren. Vemos reflejado bien su día a día, y cómo el amor de Dios es lo que les permite seguir adelante, a tal respecto funciona a la perfección la escena en que el hermano Luc explica a una jovencita musulmana los síntomas del enamoramiento. También llama la atención cómo se reconoce la autoridad del abad, pero al tiempo la comunidad escucha todos los puntos de vista sobre lo que deben hacer, antes de tomar decisiones, ponderándolos en la oración. Lo propio de unas personas entregadas a Dios, como es el caso, sería su disposición a dar la vida si es preciso. Pero Beauvois, apoyado por un reparto excepcional -los actores convierten en reconocibles a cada monje, tarea nada sencilla-, nos pinta a personas de carne y hueso, con buenos deseos pero también atenazados por el miedo. La exposición de su parecer, y la evolución a medida que pasan los días, están muy bien perfiladas, resultan creíbles en el entrelazamiento entre su humanidad y su fe, débiles y a la vez fuertes. Lo que da pie a pasajes sublimes, en especial esa verdadera epifanía sostenida con la música de Tchaikovsky. No tiene la película de Beauvois una intencionalidad política, no se trata de un ajuste de cuentas o de una reclamación del esclarecimiento de unos hechos que continúan todavía sin resolverse. Resulta difícil, por no decir imposible, señalar a un personaje que quede en penosísimo lugar, de todos se da información justa para entenderlos. De hecho, y aunque veamos las consecuencias destructoras del odio y la manipulación de lo más sagrado, estamos por encima de todo ante una historia del triunfo del amor, muy bien narrada, una auténtica inspiración. Con toda justicia ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

10/10

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