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Biografía

D.M. Marshman Jr.

D.M. Marshman Jr.

D.M. Marshman Jr.

Filmografía
Taxi (1953)

1953 | Taxi

Sin nada que ver con otras películas sobre este gremio como Taxi Driver, Taxi de Carlos Saura o El taxi de los conflictos con Peret, sí que tiene en común con estos títulos que su protagonista es un taxista. Ed trabaja llevando su coche en Manhattan y es continuamente machacado por su madre para que encuentra una buena esposa. Hombre de buen corazón, finalmente la encuentra en una de sus pasajeras: una muchacha irlandesa que acaba de llegar a la ciudad en busca de su marido, y que corre el peligro de ser deportada de nuevo a su país. Está basada en la historia corta “Sans laisser d'adresse”, escrita por Alex Joffe y Jean Paul, y su tono de comedia dramática –con algunos toques de suspense– nunca acaban por resultar efectivos.

4/10
Perseguida (1953)

1953 | Second Chance

El boxeador Russ Lambert, traumatizado porque ha matado a un hombre en el ring, acepta participar en un combate en México, donde conoce a una mujer que huye de un pasado tormentoso como novia de un gángster. Su romance hará que sean perseguidos por este delincuente. Melodrama de cine negro rodado en los peores tiempos de una RKO al borde la quiebra pero que, puestos a lanzarse al vacío, decidieron rodarla en technicolor y en el nuevo sistema de 3D, lo que entusiasmó al público que la convirtió en un éxito. El rodaje tuvo lugar en escenarios naturales de Ciudad de México donde su actor principal, Robert Mitchum, tuvo un altercado violento con un estudiante durante una cena. Le acompañaba en el reparto la exótica belleza Linda Darnell, otra de las numerosas amantes del productor de la cinta Howard Hughes

4/10
El crepúsculo de los dioses

1950 | Sunset Boulevard

El cine ha mirado con frecuencia al otro lado de la cámara. A la cabeza de ese “cine dentro del cine” está El crepúsculo de los dioses, que ahondó en lo que oculta la imagen glamourosa de Hollywood. Nadie antes de Billy Wilder había dirigido una película sobre el lado oscuro de la meca del cine. Era la novedad de una historia en el fondo antigua: deseos de brillar, nostalgia de la posición de antaño, anhelo de riqueza, abuso de los sentimientos del otro y del poder… Temas previos a Hollywood, y que todavía hoy dominan la vida de los hombres. Con D.M. Marshman Jr. y Charles Brackett, Wilder puso patas a una trama: la relación entre una vieja gloria del cine mudo y un joven. Ella vivía anclada en el pasado, en una mansión decadente. Él sería guionista, con ganas de triunfar en Hollywood. Pero tras la idea vino el bloqueo. ¿Y qué más? Nada. Pasaron semanas. Hasta que saltó la chispa: ¿y si la vieja dama matara al joven guionista? De ahí salió el resto: el guionista estaba sin blanca; la estrella caída era rica y le compraba poco a poco, primero su tiempo y trabajo, luego su amor; ella tenía un mayordomo con un pasado misterioso… Aquello cobraba forma de tragedia griega, con personajes que desean brillar en el Olimpo de Hollywood, y caen en pecados no muy distintos a los de los dioses helenos. En el film hay un juego de espejos entre realidad y ficción donde las fronteras se difuminan. El film lo producía Paramount, y la historia transcurría en sus dominios. La diva juega al bridge con viejos compadres del cine, que lo eran en la vida real. Además se usaron fragmentos de La reina Kelly, film inacabado de Erich Von Stroheim con Gloria Swanson. Y el momento en que Max dirige al equipo de noticias, adquiere enormes proporciones: Von Stroheim vuelve a mandar tras la cámara, Swanson brilla como protagonista de su trágica vida. El inicio es fascinante, con un recurso poco ortodoxo: la narración de un muerto. No importa romper las reglas de la lógica, si se hace con garra. “Hay que dar saltos peligrosos, pero con un impulso que impida ver la inverosimilitud”, decía Wilder. Para rodar la escena de la piscina se colocó un espejo en el fondo. Al recoger el reflejo con la cámara fuera, se conseguía el efecto de que el plano pareciera tomado desde el agua. Una buena historia necesita buenos actores. El entonces desconocido William Holden encajaba con la idea del director de Joe Gills: “Un joven macho americano, robusto y normal, que pusiera de relieve la decadencia que lo rodeaba.” Primordial era el papel de la vieja gloria. Mae West, Mary Pickford y Pola Negri lo rehusaron, pero no Gloria Swanson, que fue nominada al Oscar. Erich Von Stroheim, el mayordomo, agradecía que Wilder le escuchara: “Algunos directores con los que he trabajado no aceptan sugerencias de un director de hace 30 años. Eso rompe el corazón.” Para Betty, novia de Joe (interpretada por Nancy Olsen), Wilder se inspiró en Audrey, su esposa. Cecil B. DeMille apareció como antiguo director de Norma. También intervinieron el genial Buster Keaton, H.B. Warner y Anna Q. Nilsson. Keaton cuenta en sus memorias que “hacer un trabajo de un día (...) llegó a parecerme más una juerga que la feliz oportunidad de ganar 1000 pavos rápidos.”

9/10

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