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Biografía

Joseph Badalucco Jr.

Joseph Badalucco Jr.

Joseph Badalucco Jr.

Filmografía
Infiel (2002)

2002 | Unfaithful

El director inglés Adrian Lyne prosigue con su personal periplo acerca de las relaciones entre hombre y mujer, sin abandonar el enfoque sexual que ha caracterizado toda su producción cinematográfica. En la línea de Una proposición indecente (1993) y con algunas referencias a Atracción fatal (1987), Lyne narra cómo la infidelidad conyugal destruye por completo al matrimonio y a la persona. El director reconoce su deuda con La mujer infiel (1968), película de Claude Chabrol de idéntica temática: “Fue una de mis películas favoritas, una especie de obra de Hitchcock en la que un marido se da cuenta poco a poco de que su mujer está teniendo una relación amorosa. Siempre me ha encantado y la tomé como referencia para esta película, eso sí, muy libremente”. Definida por el mismo Lyne como un thriller erótico, Infiel cuenta el encontronazo callejero de Connie Sumner –ama de casa felizmente casada– con un desconocido que se dedica a la compra venta de libros. Ella consiente en entrar en su casa y a partir de ahí se enreda compulsivamente en una espiral de encuentros sexuales sin demasiadas explicaciones. Gran parte del atractivo del film está en su reparto, cuyo mejor exponente es Richard Gere, que interpreta con eficacia y credibilidad al marido engañado. Contrasta con un Olivier Martinez demasiado desastrado, extraño, lejano, y cuyo acento –también francés en el personaje– parece por sí solo capaz de ejercer una atracción irresistible sobre las mujeres. Tan simple como un libro de recetas.

3/10
Los Soprano

1999 | The Sopranos | Serie TV

David Chase ha sabido introducir un nuevo concepto a las tramas de gangsters que fueron la marca de fábrica de la Warner en los años 30, y que cineastas como Francis Ford Coppola (El padrino) y Martin Scorsese (Uno de los nuestros) asumieron con elementos propios (el tono operístico y la familia, el primero, un cinismo terrible el segundo): el secreto se llama "mafia + los tiempos que corren". Tony Soprano (James Gandolfini) debe soportar todo tipo de presiones (tensiones con su esposa Carmela; Anthony y Meadow, hijos adolescentes rebeldes; Livia, una madre muy pesada y posesiva, que le atormenta; Christopher Moltisonti, un sobrino impetuoso, que "trabaja" con él; Junior, el teórico nuevo "jefe de la familia", aunque está mayor y es Tony quien manda desde las bambalinas), mientra saca adelante sus "negocios" de "reciclado de basura", desde su cuartel general en un club de "streptease". Sus dificultades para conciliar familia y "trabajo" le conducen a acudir en secreto a una psiquiatra, cosa no bien vista entre los suyos, pues supone romper "la ley del silencio" que obliga a todo mafioso que se precie, aunque Tony sea discreto. Allí, entre el prozak y la terapia de la doctora Melfi, trata de no deprimirse; ella guardará el secreto profesional, mientras omita lo que no debe saber. Entretanto, Carmela, al que su marido engaña habitualmente, busca refugio en su parroquia, acudiendo a la religión y las obras de caridad de modo superficial, buscando algo que le haga feliz. La idea de contar las peripecias de una familia -como tantas otras series, con la peculiaridad de que se trata de una familia de gangsters-, está muy bien desarrollada, con buen ritmo y arquitectura guionística de primera, y un reparto perfecto. Así, a las clásicas subtramas de luchas inmorales por el poder, peleas con bandas rivales -aquí, con los nuevos tiempos, hay familias procedentes de Europa del Este-, asesinatos, etc., se suman cuestiones muy de nuestros días: insatisfacción vital, infidelidad, relaciones padres-hijos, adicción a las drogas, el modo de sobrellevar el envejecimiento y la enfermedad, la fascinación de lo prohibido... El tono de la serie es duro, en parte facilitado por ser una producción de HBO para televisión por cable, lo que evita cortapisas a las escenas de violencia y sexo, abundantes. A una óptica antropológica corta de miras -señala los problemas, pero no apunta soluciones, tal vez porque cínicamente no cree que las haya- se une un curioso sentido del humor, a veces combinado con los momentos violentos, a cargo de los sicarios de Tony, o provocado por las neuras de cada personaje: Cris quiere ser guionista de cine, Tony querría que la doctora cayera a sus pies, como otras mujeres...

7/10

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