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Llega a los cines Predator, todo un ejemplo de perseverancia y fe ciega por parte de Fox, pues no se sabe muy bien por qué insisten en seguir con la franquicia, cuando todas las secuelas apestan. Depredador 2 está considerada uno de los grandes fracasos de la historia del cine, hasta el punto de que casi acaba con el estudio. Pero parece una auténtica obra maestra al lado de las execrables Alien vs. Predator y Alien v Predator 2. No querías café, pues toma dos tazas. Hasta la fecha la última entrega había sido Predators, de 2010, un poco mejor que aquéllas (hazaña nada difícil), pero también decepcionante.

Para asegurarse de que esta vez no iban a meter la pata, los ejecutivos de la casa han puesto al frente del producto a un autor con cierto prestigio, nada menos que Shane Black, considerado todo un ídolo por los guionistas de Hollywood, porque creó su propio estilo escribiendo los guiones de Arma letal, donde pasó a la historia aquella frase de “Soy demasiado viejo para esta mierda”, que decía Murtaugh, y El último boy scout, en la que Bruce Willis comentaba cosas como “Yo no digo que sea gorda, pero en el carnet lleva una foto aérea”.

Quien haya visto estos dos títulos sabrá que la marca de fábrica de este escritor consiste en que se limita a alternar explosiones, con frases cuarteleras de tipos metiéndose el uno con la madre del otro, sin perder la camaradería. No desvelo las de Predator para no hacer ‘spoilers’ pero una bromita sobre hacerle una circuncisión a un indigente superó todas mis previsiones de burricie. Puedes leer mi crítica aquí.

DepredadorMe ha recordado la vieja leyenda urbana de que uno de los primeros papeles de Jean-Claude Van Damme en el cine consistió en interpretar al monstruo en la primera entrega. Si alguna vez os metéis a periodistas de cine y os conceden una entrevista con el karateca belga, os prohibirán tajantemente mencionar aquel film, o por lo visto os asestará una patada de las suyas. También corre el rumor de que en sus inicios de operó los abductores de las piernas para poder estirarlas más y poder pasártelas por encima de la cabeza con el fin de que te mueras de miedo; eso le hizo al productor Menahem Golam cuando éste entró casualmente al restaurante en el que el aspirante a divo trabajaba de camarero. Se asustó tanto que por si acaso le rompía algo, decidió… darle trabajo en el cine.

El caso es que siempre he vivido con la intriga de si realmente esta estrella estuvo detrás del alienígena cazador de seres humanos. Cuando preparábamos el libro "Alienciclopedia", descubrí una entrevista que desconocía, con técnicos de efectos especiales del estudio de Stan Winston, responsable de la película, que detallan lo ocurrido.

Al parecer, a Juan Claudio le habían dicho que firmara el contrato para enfrentarse a Arnold Schwarzenegger en la pantalla. ¡El sueño de su vida! El tipo llegó emocionado –convencido de que por fin iba a demostrar su habilidad con las artes marciales al público– a la localización de Centroamérica donde tuvo lugar el rodaje. Pero una vez allí le explicaron que se tenía que poner un traje de langosta con el que se pasearía por la selva. Se trataba de un diseño provisional para sobreimpresionar luego en postproducción a la criatura. No se podía utilizar el color verde, según la costumbre habitual, pues iba a estar la selva de fondo, así que para que resaltara, lo fabricaron en un tono rojo bastante ridículo. Para colmo de males, pesaba bastante, por lo que Van Damme apenas podía moverse dentro.

Van DammeEl hombre se desencantó del todo. Especialmente porque pensó que le habían dado un papel de adefesio, o sea que iba a salir en el corte final con aquella botarga colorada, que le daba aspecto de mamarracho. Renunció al trabajo, y cogió el primer vuelo de vuelta que encontró.

 

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