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Si cuando era ‘ñajo’ (allá por el Pleistoceno, cuando se contaban chistes de Morán) le hubiera sugerido a mi progenitor que iba a saltarme las clases para guardar cola en un hotel esperando que apareciera alguna estrella de cine, me habría propinado tal bofetada que aún hoy tendría su mano marcada en rojo sobre la cara. Pero los tiempos adelantan que es una barbaridad, así que hoy en día cuando los redactores hemos acudido a entrevistar a los protagonistas de Crepúsculo, nos hemos encontrado el establecimiento en el que se hospedan asediado por una horda de adolescentes, de entre 14 y 18 años, cuyas madres no sólo tenían conocimiento de su presencia allí, sino que las acompañaban, y alentaban la gracia.

Observo también que desde que todo ciudadano lleva una cámara en el móvil, cada vez que le suena que está viendo a alguien más o menos conocido, aunque no tenga ni idea de quién es, se cree con el derecho inviolable a interrumpir lo que quiera que éste haga para hacerse un ‘selfie’ que exhibirá orgulloso cual trofeo en redes sociales. “Aquí con el director ése de Un monstruo viene a verme”, escribirá, junto a una fotografía de Álex de la Iglesia. Doy fe de que no se puede conversar dos minutos con Santiago Segura sin que entre cinco y siete personas se coloquen al lado para inmortalizarse con él. No le dejan ni comer.

Mas todo ello no es óbice para comportarse como un energúmeno ante los requerimientos de los fans, que al fin y al cabo dan de comer a estos artistas. Existen tipos bastante inteligentes de Hollywood, como Tom Cruise, que puede tirarse horas fotografiándose con sus seguidores, para desesperación de la jefa de prensa y del que le lleva la agenda, aunque luego a los periodistas nos trate a patadas. Por el contrario, otros se comportan como imbéciles. Seleccionamos las 10 estrellas del cine que peor tratan a sus propios seguidores.

Robert Pattinson1.  Robert Pattinson. Acaba de hacerse un Bienvenido Mister Marshall en San Sebastián, saliendo del coche a toda prisa para entrar en el María Cristina ignorando a la multitud congregada que llevaba horas esperándole. Pero una vez en una entrevista poco menos que puso a sus admiradores de lerdos. “Crepúsculo tiene un mundo paralelo de fans que se ha ido formando a través de internet”, comentó. “A veces me pregunto qué hacen estas masas de gente todo el día. Se sientan frente a sus computadoras y comentan cualquier cosa que tenga que ver remotamente con la saga”.

Javier Bardem2.  Javier Bardem. Ha salido a su madre. Un amiguete asegura que una vez iba con una cámara por la calle cuando le dieron unos golpecitos en el hombro. Al volverse contempló al protagonista de Jamón, jamón, que había entrado en cólera y le recriminó que no podía pasear por la calle Montera sin que le dejaran en paz. Ni le dio tiempo a aclararle que estaba haciendo instantáneas para un trabajo de la facultad de Bellas Artes, y que ni le había visto.

sean penn 13. Sean Penn. Atacó a un extra durante un rodaje, así que no resulta sorprendente que demostrara toda su ira con un desafortunado seguidor que le intentó fotografiar en los pasillos de un hotel. “¿Créeis que somos animales del zoo?”, le gritó antes de arrebatarle el móvil para tirarlo al suelo.

leonardo dicaprio lobo4. Leonardo DiCaprio. Muchas comprobarán que el actor tiene poco que ver con el idílico Jack Dawson de Titanic. Asegura que sí firma autógrafos, previo pago de su importe, o sea que gratis nada de nada. ¿Necesitará pasta para sus apuestas como cuando iba a las timbas de la Princesa del Póker, Molly Bloom, retratada en Molly’s Game?

madonna 600x4005. Madonna. Me encanta, también como actriz. Pero tras demorarse una hora en salir al escenario para un concierto en Manchester, recibió abucheos del público. “Siento la espera”, dijo finalmente. “Por cierto, para todos los bastardos que están protestando, cierren la maldita boca. No estoy ahí detrás comiendo chocolate, pintándome las uñas o poniéndome extensiones”. Divas.

Russell Crowe6.  Russell Crowe se pone como Gladiator con los ciudadanos de a pie, le arrestaron por tirarle un teléfono a un empleado de un hotel, escupió a la rapera Azealia Banks, y cuando le pidieron que cantara en directo en un programa televisivo, se quejó por tener que usar “el micrófono del enano”, ya que éste no llegaba a su altura, y regañó al público porque a su juicio le vitoreaban a destiempo. “Si no sabéis aplaudir, quedaros quietos”, refunfuñó.

Catherine Zeta Jones7. Catherine Zeta-Jones. Una devota le conoció en un preestreno cuando tenía ocho años. Le dijo con entusiasmo que ella de mayor también quería ser actriz. Se volvió hacia ella, la miró de arriba abajo y exclamó: “Eres bonita, puede colar”. Y siguió con su conversación. Desencantada, la chavala entendió que había elegido la carrera equivocada, pues corría el peligro de ser juzgada sólo por su apariencia.

chevy chase8. Chevy Chase. Ignoro cómo puede existir alguien que admire al peor actor que ha pasado jamás por una pantalla, poniendo gestos absurdos en títulos tan execrables como Fletch, el camaleón o Espías como nosotros. Pero otro cómico, un tal Rob Huebel, confiesa que era su ídolo hasta que le conoció en una fiesta, momento que quiso aprovechar para confesarle que había sido su inspiración. Éste se volvió, le golpeó en la cara y le dijo “¿No ves que estoy hablando con alguien?”.

christian bale9. Christian Bale. En la vida real poco tiene que ver con el dulce niño del avión de juguete de El imperio del sol, sino que se parece más bien al asesino desquiciado de American Psycho. Según un libro de memorias de su asistente, cuando una admiradora insistió demasiado en que le respondiera a su correspondencia, le pidió que la asesinara. “Un destornillador en el ojo hasta el cerebro previene que grite. Cuéntame cómo sale”, le escribió por mail.

Jennifer lopez10. Jennifer López. No pasa de ‘correctita’ ni como cantante ni como actriz (no, guapa, no eres la maldita Meryl Streep). Si no fuera por ese trasero que según los rumores aseguró por cinco millones de euros, tendría que trabajar fregando escaleras. Pese a todo, se niega hablar con el sector al que ella denomina ‘gente común’, o sea que no sólo no interactúa con los aficionados a su arte, sino que una vez una azafata en un avión le preguntó qué quería beber, pero ella no respondió. Se giró hacia su asistente y le dijo “Por favor, respóndale que me gustaría tomar una Coca-Cola”. Así las gasta.

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