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(Cuidado, destripamos parte del argumento de la serie).

Se le ha roto de tanto usarlo a Pablo Iglesias el amor que profesaba a Juego de tronos. Como buen enamorado, en un momento dado parecía que no hablaba de otra cosa que del objeto de su pasión; me pasaba como con las novias de algunos amigos, que por pura pesadez las he cogido manía. La citaba en Twitter, le regaló al rey Felipe VI cuatro temporadas en Blu-ray, y hasta coordinó un libro, "Ganar o morir: lecciones políticas en Juego de tronos", donde sale él en la portada en el Trono de Hierro que ha popularizado la ficción de HBO.

juegodetronosLe apasionaba sobre todo el personaje de Daenerys Targaryen, una oprimida que tras ponerse al frente de un ejército se convertía en liberadora de los esclavos, supongo que se sentía identificado con ella, prometía convertirse en una gobernante justa que iba a cambiar el mundo para siempre, y se consagraba como el icono del feminismo que necesitaba el siglo XXI (¿por qué no Arya Stark o Samsa, que tienen una evolución mucho más cercana al movimiento? Ah, se me olvidaba que no son rubias que salgan todo el rato desnudas, así que llaman menos la atención). "Daenerys sabe que tendrá que empoderarse también sobre poniente entero, sobre los Siete Reinos, a lomos de sus ejércitos y sus dragones, o de lo contrario la paz que conquiste para ella como mujer y para los esclavos será temporal", escribe el dirigente de la formación morada sobre su personaje preferido en el citado volumen. "Los débiles necesitan el poder del trono, más que los fuertes, pues éstos ya tienen su poder privado y con él oprimen a los débiles y se defienden de otros fuertes".

Pero ahora en los capítulos finales, la serie ha tomado un rumbo para mí bastante interesante, y coherente, que los guionistas han ido perfilando desde el principio. A la khaleesi se le ha subido la corona a la cabeza, ve opositores por todas partes a los que ejecuta sin piedad por si acaso se sublevan, mira con recelo a su propio amante, Jon Nieve, porque se ha enterado de que en realidad le corresponde la corona a éste, o sea que tiene miedo de que reclame lo que es suyo (y eso que a éste le importa tres narices). Enloquecida, al final  al frente de su dragón arrasa Desembarco del Rey, para acabar con su enemiga mortal, Cersei Lannister, sin importarle acabar de paso con la vida de mujeres y niños pacíficos que habitan la ciudad. Felicito a los responsables de la serie por el impactante capítulo cinco de la octava temporada. 

juego de tronos 22277 g3El giro advierte de que tengamos cuidado con los supuestos mesías, pues el poder puede hacerles perder el oremus, y acaban convirtiéndose en tiranos peores que aquellos que vinieron a combatir, al estilo del chavismo, por poner un ejemplo. Y claro, ahora ya el mensaje no gusta tanto a quienes han caído en desgracia entre sus seguidores sin darse ni cuenta de por qué traicionaban los principios que supuestamente defendían, por comprarse un casoplón de 600.000 euros en Galapagar. "¿Nadie tiene la sensación de que han matado la complejidad de la trama", escribe resquemoroso en un tuit el líder de Podemos". Después ponía un emoticono con cara de tristeza. Cuando empezó la serie, se puso de moda entre quienes tenían hijas ponerle Daenerys, o Khalesi, craso error... ¡todavía no había acabado la trama! ¿Le cambiarán ahora el nombre a las criaturitas? Ahí tuvo suerte el Coletas, pues se convirtió en progenitor de dos varones, e Irene Montero se apresuró por si acaso a llamarles Leo y Manuel, pues no le sonaba del todo bien Khal Drogo Iglesias.

 
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