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Justo antes de iniciar el rodaje de su nueva película en San Sebastián, Woody Allen ha desempolvado su clarinete para llevar a caro una gira por diferentes puntos de España junto a su banda de Jazz, The Eddy Davis New Orleans Jazz Band.

Tras Bilbao y Pedralbes llegó el turno de la capital de España, inaugurando las Noches del Botánico, que tienen lugar durante las próximas semanas en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de Madrid, un emplazamiento que me despierta la nostalgia, pues está justo enfrente de la Facultad en la que estudié Periodismo. Pese a que se trata de un lugar muy agradable para celebrar este tipo de acontecimientos, tengo que decir que empañó un poco la noche una organización no demasiado acertada, pues las entradas tenían mal puesta la hora de inicio (al parecer se mandó un mail para rectificar que nunca vi), y después cuando por esperar estás muerto de hambre, se alargan las colas para poder comprar algo de comida en unos puestos rudimentarios (en realidad una especie de autocaravanas) que ni siquiera tienen (al menos la pizzería) las listas de precios obligatorias según la normativa vigente, ni son capaces de entregar un ticket conforme a la legislación. Muy lamentable.

 

woody AllenEn cualquier caso, el público se olvidó de todo una vez que Woody Allen salió al escenario, deslumbrando con su innegable carisma. Está lejos de ser un virtuoso del instrumento, es más se nota su diferencia de nivel con respecto al resto de músicos, realmente valiosos veteranos, y quienes le han visto actuar anteriormente aseguran que sus 82 años pesan, ya no toca como antes. Todos cantaban en momentos determinados en solitario, menos el cineasta. Pero da igual, está claro que el responsable de Annie Hall anima la función, es el alma del conjunto, desvía las miradas hacia él incluso en los momentos en los que espera a incorporarse a la pieza, cuando curiosamente se queda completamente inmóvil, con la cabeza recostada, y siguiendo  los compases con el pie, único gesto que indica que no se ha quedado dormido.

botanicoEl realizador, actor y guionista despertó la pasión cuando se dirigió al público, en dos ocasiones. Primero, casi al principio, para recordar que toca con esos amigos con la única finalidad de divertirse. "Pero si algunos de vosotros queréis venir a vernos sois bienvenidos", bromeó. Al final para presentar a los maestros con los que había compartido el escenario. El público aplaudía constantemente, en España no tenemos en cuenta las dudosas acusaciones de acoso sexual a las que dos tribunales han dado carpetazo. En hora y media de actuación, la banda rescató grandes clásicos del jazz de Nueva Orleáns, como "Down By the Riverside" o "Sweet Georgia Brown", de Louis Armstrong, las más conocidas. Pero despertó auténtico furor "Para Vigo me voy" de Compay Segundo, por su letra en español, si bien el vocalista no parecía tener ni idea de nuestro idioma.

Por último, me gustaría comentar que me resultó llamativa la cantidad de espectadores que desertan de la cita, a la mitad. O sea que se levantan y se van, a veces en grupos numerosos, como si de una película española se tratara. Se ve que no sabían muy bien qué iba a hacer en directo Woody Allen, posiblemente se imaginaban que fuera a contar chistes, y con la voz del doblador español, claro.

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