Yo fui un friki en cuarentena por el coronavirus
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Zona friki

Yo fui un friki en cuarentena por el coronavirus

El segundo día de encierro en nuestras casas por decreto gubernamental un vecino cercano desesperado ha empezado a gritar "¡Me aburroooo!" todo el rato. En un momento determinado, otra señora le ha contestado "pues estudia".

En otros barrios me han contado que algunos ejercen de policía, recriminando a voces a los transeuntes que estén en la calle, sin saber si han ido a trabajar o a atender a algún familiar enfermo, lo que según la ley se puede hacer (incluso está permitido recoger el edredón de la tintorería, o comprar el Marca). En España todos somos árbitros, críticos de cine y se ve que también ahora agentes de la ley.

La locura empieza a hacer estragos por el aislamiento, salvo en el caso de los frikis, ya acostumbrados a no salir mucho de casa, por lo que la situación no ha variado demasiado. Estamos bien pertrechados con suscripciones a Netflix, nuestra colección de comics, libros de ciencia ficción y la consola de videojuegos, es más, nosotros deseamos en secreto que se perpetúe al máximo posible la situación, al menos hasta que nos terminemos el "Grand Thief Auto 5". También ayuda que mientras las personas racionales se abastecían a mansalva de comestibles y toneladas de rollos de papel higiénico, yo acudí a toda prisa en busca de libros y tebeos a la Fnac, donde por cierto, no había casi nadie, un par de descerebrados más deambulando por allí. Me gasté tanta pasta que me dieron la tarjeta de socio gratis para dos años. 

Bud Spencer Terence HillLos primeros días uno tiene buenos propósitos cinéfilos. La crisis puede ser una buena oportunidad de repasar la filmografía de Ingmar Bergman ahora que ha fallecido el gran Max Von Sydow, su actor fetiche, o de Theo Angelopoulos. Eso pensaba el sábado y el domingo, pues el lunes me puse Aterriza como puedas y Top Secret, de aquí a nada acabo revisando la filmografía de Bud Spencer y Terence Hill, mi placer culpable. No, no puedes ir por ahí de crítico sesudo reconociendo que te gustan las pelis de los italianos, ¡pero pegan guantazos como nadie! Si quieres que se pasen estos días volando, te confieso un truco que equivale a pactar con el diablo. Por la crisis del coronavirus te regalan vidas infinitas gratis en el Candy Crush. Te absorbe tanto que desearás que la cuarentena dure dos o tres años. Por desgracia, a cambio será como si te hubieras quedado sin alma: no podrás desengancharte nunca jamás.

Tengo amigos un poco peculiares. Estos días me han enviado todos los chistecitos y memes imaginables sobre la crisis del coronavirus, pese a tratarse de un problema muy serio. Tengo como a cuarenta personas enviándomelos minutos después de que se produzcan las noticias a las que hacen referencia. Pero ninguno me pasa noticias solidarias, así que cuando todo el mundo se puso a aplaudir el sábado a las diez de la noche... ¡pensaba que el Madrid había ganado la Champions o algo! No, como buen friki no sigo el fútbol. De pequeño era el último al que escogían cuando en el recreo formaban equipos, después del cojo, porque por lo visto él sabía parar los balones en la portería con las manos si soltaba las muletas. Así que no sé si estos días han cancelado los partidos, pero tendrán que retransmitir en televisión la liga de alguna isla remota a donde no haya llegado el COVID-19, los partidos que jueguen con sus hijos los que tengan un patio grande, o las partidas de FIFA en la Playstation. En caso contrario, la gente se desquiciará más todavía, y además de insultar se pondrán a tirar cosas. En vez de comer con los niños, se comerán a los niños.

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