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Calendario estrenos cine

2020

Viernes 06 de Marzo de 2020

(2018) | 118 min.
La historia real de Bryon Widner, nacido en un hogar desestructurado, y criado por unos padres blancos supremacistas que le inculcan su ideología neonazi de odio, al igual que a un grupo numeroso de inadaptados que pululan a su alrededor. El encuentro con Julie Price, madre soltera con tres hijas, que canta en uno de los conciertos de este grupo extremista para ganar algo de dinero, le cambia la vida. Cobra conciencia del sinsentido de la rabia y dolor que han impregnado siempre la atmósfera que ha respirado, y del amor que le puede dar esa familia. Pero salir de su entorno habitual, al igual que desprenderse de los tatuajes que cubren su piel, una eficaz metáfora del proceso que emprende, no es tan sencillo. Película aleccionadora escrita y dirigida por el israelí Guy Nattiv. A pesar de sus buenas intenciones, y de la calidad interpretativa de los actores –Jamie Bell y Danielle Macdonald componen algunos de los momentos más conmovedores del film, y también están bien los padres adoptivos, Vera Farmiga y Bill Camp, y el activista negro al que da vida Mike Colter–, no deja de atravesar la cinta un tono plomizo y reiterativo bastante incómodo, donde no se logra explicar al espectador el proceso que sigue el protagonista para acometer su transformación y posible redención. No llega al nivel de American History X, en la misma línea y más lograda.
5/10
(2019) | 109 min.
Tras la muerte de toda su familia en accidente de avión, Stephanie se ha dejado ir y abandonada a la prostitución está sumida en un agujero negro. Un día un cliente le dice que el avión siniestrado no explotó por casualidad: fue un atentado terrorista y los resposnables siguen tan campantes por la ciudad. La mujer tardará tiempo en asumir tal noticia. Hasta que decide vengarse y para ello contactará con un ex agente del MI6. La norteamericana Reed Morano, directora de algunos capítulos de El cuento de la criada o de películas singulares como ¿Estamos solos?, es la responsable de este thriller de acción y espionaje cuyos planteamientos corren a la par al de otras películas con puntos similares, entre ellas Gorrión rojo, Matar o morir o Anna. Se trata de mostrar cómo una mujer que ha sufrido una situación traumática decide transformarse en una vengadora contundente y decidida. El ámbito en que lo hace varía; puede ser dentro de una organización de espionaje en el marco de la guerra fría, actuar por su cuenta o, como en caso de El ritmo de la venganza, a raíz de una trama de terrorismo internacional. Dentro de lo que cabe, en este caso la evolución de la protagonista, Stephanie, es más verosímil que en otros, pues aquí nunca deja de ser alguien vulnerable y llevar a término sus planes no será nunca fácil. En este sentido cobra importancia la primera parte del film, el entrenamiento propiamente dicho (competente Jude Law) y la concienciación de la operación que ha decidido llevar a cabo. Pero, lamentablemente, más tarde la película no está a la altura. La culpa la tiene el inconsistente guión, que ni siquiera dibuja un desarrollo comprensible, sino que introduce varios personajes de los apenas se sabe nada y que sólo sirven para desconcertar. Y la protagonista parece tener una varita mágica. Falla, pues, lo más importante. Lo mejor que se puede decir de El ritmo de la venganza es que es medianamente entretenida y que ofrece algunos momentos de acción muy realistas, peleas crudas o una espectacular persecución automovilística rodada con gran pericia. También se salva la composición de Blake Lively, quien transmite estupendamente al principio una desoladora desorientación para ir cogiendo soltura hacia el final, aunque nunca deje de ser ella misma. Pese a estar ambientada en Londres, Escocia, Madrid, Tánger, Nueva York y Marsella, el rodaje tuvo lugar en su mayor parte en España (Madrid, Cádiz, Almería) y se agradece también que no se meta la pata burdamente con cuestiones, digamos, culturales.
5/10
(2020) | 84 min.
Cine de mujeres. La directora Gracia Querejeta ya ha entregado en otras ocasiones trabajos que se centran en cuitas femeninas, como la aclamada Siete mesas de billar francés, pero nunca de modo tan directo como en Invisibles, un título que ya hace referencia al estado en que muchas mujeres sienten su existencia al frisar los 50 años: parece que nadie las ve, se perciben como accesorias y sus perspectivas de futuro están cada vez más desdibujadas. La directora madrileña aporta su personal visión a la crisis que sobreviene, las inseguridades, la insatisfacción. La película está rodada prácticamente en el único escenario de un parque, en donde tres amigas quedan cada jueves para caminar y charlar. Invisibles se estructura así de un modo extraordinariamente sencillo: largos parlamentos y diálogos repartidos en secuencias que corresponden a un día de la semana, a lo largo de dos o tres meses. Hay un trabajo meritorio en el guión de Querejeta y su colaborador Santos Mercero a la hora de definir a cada una de las mujeres: la hermética Julia, profesora de matemáticas que vive un matrimonio sin amor y está aburrida de los hombres; la ejecutiva Elsa, en sus tiempos una triunfadora comehombres y ahora obsesionada con ser objeto de deseo, una seducción cada vez más difícil; y la quejica Amelia, que se deja humillar por su hijastra por miedo a no perder el favor de su pareja, tras dos anteriores relaciones frustradas. El film se ve con gusto, porque las conversaciones están bien escritas y la naturalidad de las actrices es considerable, aunque esto incluya en ocasiones un lenguaje soez bastante directo. El tono tragicómico está muy logrado por momentos, sobre todo con la actriz Nathalie Poza (qué gracia tiene lo de llamar a la amiga deprimida para sentirse mejor), mientras que Emma Suárez aporta magníficamente el toque de la mujer liberal que en el fondo se siente superior a sus amigas y Adriana Ozores cumple a la perfección con su rol de mujer dura, cabal pero cínica, que está de vuelta de todo. Y funcionan las esporádicas apariciones masculinas de Pedro Casablanc y Fernando Cayo. Pero hay en la visión femenina que da la directora un poso bastante insatisfecho y triste de la vida, incluido un hondo cansancio por los hombres, muchas veces vistos aquí como un simple enemigo, mera fuente de problemas. Desde luego no hay en estas mujeres nada que se parezca al amor, a la confianza, a la esperanza de una entrega o a la ilusión por sentirse amada, más bien lo contrario: una especie de desaliento vital inunda a las protagonistas, incapaces de escapar de sus frustraciones, sus tristezas y desengaños. El contrapunto sería el tramposillo personaje de la amiga huida (Blanca Portillo), aunque también su decisión de vida resulte un tanto disparatada en su “modélico” giro de perspectiva de género.
5/10
(2020) | 102 min.
Los Lightfoot son una familia de elfos. El hermano pequeño es Ian, un jovencito apocado y sin amigos, de fisonomía debilucha y carácter triste, sobre el que parece pesar como una losa el hecho de que su padre murió cuando él aún no había nacido. El hermano mayor, Barley, es todo lo contrario, un hombretón chistoso y vitalista que es un auténtico friki de un tiempo pasado, donde la magia estaba presente en el mundo. La vida de los dos hermanos va a cambiar cuando Ian cumple dieciséis años y su madre les da el regalo que su padre les había preparado para cuando fueran mayores. Se trata de una vara mágica gracias a la cual podrían traer a su padre de vuelta a la vida durante un día más. Pudo pensarse que con Toy Story 4 la compañía del flexo estaba abusando de las secuelas, señal clara de que se quedaba sin ideas. Pero nada de eso. Pixar sigue en plena forma y así lo demuestra con Onward, una estupenda y simpática película de animación que vuelve a caracterizarse por un ritmo fenomenal y una historia divertida en donde la aventura, la valentía y los lazos familiares son las señas de identidad. Tras las cámaras se encuentra un director de la casa Dan Scanlon (Monstruos University), mientras que el gran Pete Docter, peso pesado de la compañía con éxitos como Monstruos S.A., Up o Del revés, figura como productor ejecutivo. El guión crea un universo ficticio de criaturas mitológicas o fantásticas y ofrece una historia sencilla que retoma la presencia de los magos y la magia e invita a reflexionar sobre los propios talentos, ocultos en la vida cotidiana a la espera de sacarlos a la luz. Planea sobre el argumento la idea de misión, de valentía a la hora de lanzarse y emprender los riesgos derivados que hay que tomar para alcanzar la meta, aunque eso implique quizás el heroísmo de la renuncia. En tiempos actuales también destaca el tono clásico de la aventura, donde aparatos tecnológicos y móviles no pintan lo más mínimo. Y recupera además en algunas secuencias ideas nostálgicas a lo Indiana Jones. Se incluyen también momentos sobresalientes, como el imaginativo diálogo con la voz de la cassette, un modo ejemplar y lleno de ternura de mostrar la ausencia del padre y el derivado sentimiento de orfandad, temas que constituyen en realidad el motor de toda la trama. Los dibujos son técnicamente magníficos y tiene encanto especial la fisonomía del protagonista. Quizá haya algún desequilibrio en la definición de personajes, algunos menos desarrollados, como el del centauro, y alguna subtrama despiste más que entretener (la misión de la madre y la mantícora), pero sí está logrado el contraste y la compenetración entre los dos hermanos, pieza principal de esta película sobre la fraternidad. Onward quizá no se encuentra entre las mejores obras de Pixar pero desde luego alcanza un nivel más que notable y gustará especialmente a los peques de la familia.
7/10
(2019) | 102 min.
La ópera prima de la mexicana Lila Avilés sigue con rigor casi documental el día a día de Eve, que ejerce como camarera de hotel, o sea que es una de las conocidas popularmente como ‘las Kellys’ en España, “las que limpian”, donde han acaparado la atención de medios de comunicación por la denuncia de su precariedad laboral. En el país azteca la situación no difiere mucho, a juzgar por las horas que pasa en su trabajo Eve, que no tiene tiempo para ver a su hijo, y que se esfuerza por desempeñar sus tareas cotidianas –sobre todo limpiar y hacer las camas– con el objetivo de que la asciendan asignándola a la planta 42, la más lujosa del caro hotel en el que trabaja. Su tediosa existencia se anima un poco cuando decide tomar un curso para conseguir un diploma de formación básica, conoce a Minitoy, una colega con la que intercambiará favores, y acepta ayudar con su bebé a una adinerada clienta argentina. Estamos ante un film minimalista, que reconstruye escenas cotidianas y anodinas, todo indica que la realizadora, también coguionista, se ha entrevistado con camaristas reales para que le cuenten anécdotas de su profesión, pues parecen bastante reales algunas de las que reconstruye (como la del arranque, el anciano hallado inesperadamente entre las sábanas). Pinta un panorama oscuro, se diría que se ha tratado pintar el reverso de Sucedió en Manhattan, cuento de hadas donde Jennifer Lopez interpreta a un personaje similar. Así, todo son abusos y frustraciones. Llama la atención la dificultad para que se cumpla un pequeño sueño de Eve, que le entreguen un vestido rojo hallado en una habitación que no ha reclamado nadie, después de que haya pasado el tiempo. La realidad de las camaristas se observa desde fuera, domina la frialdad, cualquier atisbo de sentimientos parece relegado al interior más profundo del personaje, del que apenas se dan datos personales. Resulta llamativa una escena en la que se desnuda para un limpiaventanas que observa siempre lo que hace, con el que ni siquiera ha entablado una conversación. Pese a todo, no resulta un film desesperanzado, se retrata a Eve como una mujer muy fuerte, que parece capaz de mantener siempre la dignidad y que logrará salir adelante. Lo mejor, el logrado trabajo de la actriz procedente de las teleseries Gabriela Cartol, sobre todo en las escenas con la argentina clasista, que le habla de viajes y artículos de lujo que ella nunca podrá tener, parece que Eve está por encima de actitudes prepotentes.
6/10
(2019) | 101 min.
En un hospital con pocos recursos de Riad, la doctora Maryam afronta como puede en su día a día las reticencias de algunos pacientes masculinos, sobre todo de edad avanzada, para ser atendidos por una mujer. Cuando pretende coger un vuelo para un congreso médico en Dubai, se le impide embarcar porque su permiso de viaje ya no es válido. Debe renovarlo su padre, pero éste se ha ido de gira con su grupo de músicos, con el que actúa sobre todo en bodas. Sólo puede recurrir a su primo hermano Rashid, funcionario que se ocupa de inscribir a los candidatos a la alcaldía. Para que su secretaria le deje verle, deberá rellenar una solicitud, fingiendo que quiere presentarse a las elecciones. Haifaa Al-Mansour fue la primera mujer que dirigió en Arabia Saudí, donde hasta hace poco ni siquiera estaban permitidos los cines. Tras su experiencia internacional con la irregular Mary Shelley, que tenía como protagonista a Elle Fanning, vuelve a rodar en su país natal, con un film más en la línea de su notable debut, La bicicleta verde, que explora con sencillez, tono amable y elementos cercanos a la comedia las dificultades de las mujeres para dedicarse a profesiones tradicionalmente masculinas en el mundo árabe. Se nota que la historia tiene muchos paralelismos con su propia vida, como ocurría en su ópera prima. Pese a que el film viene a concluir que los cambios culturales llevan su tiempo, impera cierto optimismo a la hora de apostar con que la sociedad irá solventando las injusticias poco a poco, pero de forma irrevocable, siempre y cuando personas brillantes empujen hacia delante. Al-Mansour apuesta por la sencillez argumental, dando sobre todo importancia al desarrollo de los personajes. Esto permite un buen trabajo del reparto, sobre todo de las actrices protagonistas, las debutantes Mila Al Zahrani, como la llena de determinación Maryam, Nora Al Awadh, su hermana comprensiva, la fotógrafa de bodas Selma, y Dae Al Hilali, la menor, Sara, llena de prejuicios.
6/10
(2019) | 82 min.
Documental propagandístico a favor del derecho al aborto en Argentina, orquestado por Juan Solanas alrededor del proyecto de ley aprobado en el Congreso, pero finalmente rechazado por el Senado en agosto de 2018. Su condición militante resulta innegable, con muchas imágenes festivas en la calle manifestándose a favor del aborto, nunca se trata de establecer un diálogo ni hay un esfuerzo por entender la postura de los partidarios de la vida. Se limita a exponer de un modo algo plúmbeo –brilla por su ausencia el brío fílmico– el argumentario tradicional de los que consideran que hay que legislar el derecho a la interrupción del embarazo: condiciones insalubres en que se practica el aborto clandestino, el peso de las creencias impuestas por la jerarquía eclesiástica, la hipocresía y la doble moral, el feminismo que pinta a la mujer sometida históricamente por el patriarcado. Las declaraciones de partidarios, casi siempre mujeres políticas, médicas, teólogas, son discursivas, sin fuerza. Conmueven más las declaraciones sencillas de mujeres que han abortado fuera de la ley, porque estamos ante casos dramáticos de personas de carne y hueso que sufren, algunas muy modestas, aunque el espectador podría tener la sensación de que se las manipula a la hora de exponer su dolor, o el modo poco caritativo con que han sido atendidas hospitalariamente tras alguna complicación post aborto. El punto de vista pro vida tiene escasa presencia y se aborda de modo parcial, no hay declaraciones directas, y quizá preocupado Solanas de ser acusado de poco objetivo, ha incluido alguna intervención en el Senado contraria al proyecto de ley, pero son las menos. Incluso a la hora de recoger qué tiene que decir la Iglesia no hay un gran esfuerzo por entender su postura, sólo aparecen los que podrían ser descritos como “tontos útiles”, las declaraciones de dos sacerdotes que admitiendo la realidad de los abortos clandestinos, pueden ser utilizadas convenientemente para reforzar la postura de fondo del film. A este respecto, y tratándose del caso argentino, quizá se echa en falta recoger alguna declaración del Papa Francisco, como la que manifestó con sencillez en forma de interrogante en una entrevista con Jordi Evolé en La Sexta: “¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema?”.
3/10
(2020) | 109 min.
Un terrorista secuestra al soldado de élite Ray Garrison para interrogarle. Si no canta, asesinará a sangre fría a su novia, a la que también ha capturado. Puesto que Garrison ni siquiera conoce la información que se le requiere, su enemigo acaba aniquilando a ambos. Le resucita la corporación Rising Spirit Technologies (RST), que ha utilizado nanotecnología para convertirle en un supersoldado con una fuerza descomunal, reflejos sobrehumanos y una enorme capacidad de regeneración. Para controlarle mejor, en teoría han borrado sus recuerdos, pero éste no ha olvidado del todo lo que le ha ocurrido, por lo que alberga deseos de vengar su muerte. Está preocupado Vin Diesel porque como protagonista sólo triunfa en las taquillas con las numerosas entregas de Fast & Furious. También le pone voz a Groot, un personaje del Universo Marvel, en películas de personajes de Marvel como Guardianes de la galaxia, por lo que ha pensado que la clave del éxito reside hoy en día en apuntarse a la moda de superhéroes procedentes del cómic. Así que ha escogido un personaje de la editorial independiente Valiant, que apareció por primera vez en 1992, apreciado por los incondicionales de las viñetas. Supone la ópera prima como realizador de largometrajes de Dave Wilson, hasta el momento dedicado al sector de los videojuegos. Se nota porque parece poco interesado en aspectos como el desarrollo de personajes, por lo que no logra remontar un libreto demasiado convencional, con diálogos que no pasarían un examen de primero de escritura de guiones; en todo caso le preocupan los efectos visuales y las secuencias de acción. Sin embargo, nada de esto resulta al menos un poco fresco, hasta la premisa recuerda demasiado a títulos como RoboCop. Al frente del reparto, Vin Diesel no decepciona, pues suple las carencias del film a base de carisma, pero su Ray Garrison no se desmarca demasiado del resto de papeles que le han dado la fama. No hacía falta un actor de la valía de Guy Pearce para interpretar al científico que crea al personaje central, un rol idéntico al que encarnó en Iron Man 3. Desentona sobre todo Lamorne Morris (New Girl), como científico que se supone que debe ser el contrapunto cómico, lo que no consigue en ningún momento. Sony planeaba convertir Bloodshot en una nueva franquicia, por lo que algunos de los actores han firmado para dos partes más, pero se ve que el material no da ni para una entrega.
5/10
(2018) | 116 min.
Franck Pasquier está en la flor de la vida. Va a tener gemelas con Cécile, de la que está muy enamorado, pero además ejerce con gran entusiasmo su profesión de bombero, pues se presenta a un examen para ascender como jefe de operaciones de socorro en incendios, y tiene tanta vocación de auxilio a los demás, que sobrelleva que muchos días no todo sale bien, algunas veces no se consigue llegar a tiempo. La vida le pone a prueba cuando requieren a su unidad como refuerzo para un aparatoso incendio en un almacén… Segunda cinta como realizador y guionista de Frédéric Tellier, que en la poco conocida El caso SK1 ya hablaba de los profesionales del riesgo, en aquélla de agentes de policía. Aquí describe muy bien el día a día de los bomberos parisinos, cuyo lema “Salvar o perecer” se recoge en el título, y que como muestran las imágenes se distinguen de los de otros lugares por ser militares, lo que conlleva rituales como honrar a los caídos en acto de servicio, o cantar “La marsellesa” a diario, mientras llevan a cabo entrenamientos exhaustivos para reducir al mínimo la posibilidad de que ocurra una desgracia. En cualquier caso, el film adquiere valor sobre todo en su segundo tramo, donde detalla el proceso de rehabilitación del protagonista tras un accidente laboral, sin concesiones al sentimentalismo barato, pero sin escatimar crudeza ni adornar la realidad de quiénes han sufrido un trauma tan duro que no resulta fácil reencauzar su vida. En un principio, el protagonista se desmorona y hasta contempla la idea del suicidio, no sólo no puede continuar desempeñando el trabajo que le llena, sino que pone en duda que su pareja pueda seguir amándole, y hasta parece imposible aceptar que con el rostro quemado, esté condenado a despertar miradas de horror cada vez que sale a la calle. El film señala muy bien el camino a seguir, se puede recuperar la actitud positiva si se busca el apoyo adecuado: la familia, la pareja, los profesionales que ayudan a los afectados por accidentes… Pese a que su papel le obliga la mayor parte del metraje a llevar mucho maquillaje, o incluso vendas o máscaras, realiza un trabajo modélico Pierre Niney, conocido como el francés que llevaba flores a la tumba de un soldado alemán en Franz. Quizás se echa de menos saber más del punto de vista de Cécile, pero Anaïs Demoustier, que también ha protagonizado Los consejos de Alice, logra defender a la perfección al personaje, aprovechando las oportunidades que le brinda el libreto, como cuando habla con un médico. Se debe mencionar también a Vincent Rottiers –que de niño protagonizó Los diablos–, aquí amigo del personaje central con problemas de salud. Al realizador le pierden a veces sus pretensiones estéticas, pero no cabe duda de que tiene un gran futuro.
7/10
(2019) | 125 min.
Película basada en la vida de Harriet Tubman (1820-1913), nacida esclava como Araminta Ross, que logra escapar de la plantación de Maryland después de que su amo no le reconozca la libertad a la que legalmente tenía derecho. Establecida en Filadelfia, se propone volver al lugar donde podrían esclavizarla de nuevo, para traer consigo a su esposo; pero inesperadas novedades le harán regresar con un nutrido grupo de esclavos, el inicio de su dedicación a la red conocida como “ferrocarril subterráneo”, que busca liberar al mayor número posible de afroamericanos. Mucho ha llovido desde que la afroamericana Kasi Lemmons escribiera y dirigiera en 1997 una inspirada película sureña con elementos mágicos, Eve's Bayou. Por razones que se me escapan su carrera después tras la cámara ha sido bastante irregular, pero ahora regresa con una historia real inspiradora de “vida ejemplar”, la de una mujer fuerte, con una sólida fe cristiana, que cree en la libertad de las personas, y que luchará con todas sus fuerzas contra la injusticia opresora de hombres blancos que se creen que pueden ser propietarios de seres humanos. La película atrapa por el interés del personaje, pero el guion coescrito con Gregory Allen Howard dista de ser perfecto. El reparto está muy bien, con mención especial para Cynthia Erivo, doblemente nominada al Oscar como actriz principal, y por la canción “Stand Up”. Pero es una lástima que algunos personajes estén algo desdibujados, como la Marie de Janelle Monáe, que acoge a Harriet, o el buscavidas Walter, muy bien encarnado por Henry Hunter Hall. Otros podían haber dado quizá más juego, como el reverendo Green al que interpreta Vondie Curtis-Hall, esposo de la directora. Aunque la narración es irregular, esto no impide que haya pasajes de gran fuerza, como el del paso del río, por el que se entiende que luego sea conocida, en su papel de liberadora de esclavos, como “Moisés”, algo subrayado por un himno religioso que recuerda el paso del mar Rojo, y la voluntad cerril del faraón de no querer conceder la libertad a los israelitas. También están muy bien traídos los momentos en que la protagonista reza a Dios pidiendo ayuda, aunque son algo más artificiales las premoniciones, con fogonazos en blanco y negro, que conectan con el mencionado film Eve's Bayou.
6/10
(2019) | 117 min.
La pareja de directores y guionistas compuesta por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte vuelve a demostrar su buena mano para entregar historias muy humanas, donde se trenza el drama y la comedia, como suele ocurrir en la vida misma. El film que nos ocupa está a la altura de su obra más conocida, la magnífica El nombre. Arthur y César son muy amigos desde la época escolar. Aunque sus caracteres sean muy distintos, la unión y el afecto entre ellos son hondos. El primero es biólogo, investigador concienzudo, sigue enamorado de su mujer, de la que se separó, y tiene una hija adolescente. El otro, en lo que respecta a alcanzar una posición en la vida es un desastre, no tiene trabajo ni una relación estables, su éxito con las mujeres es del simple seductor. Una confusión les va a acercar de un modo aún más estrecho, porque el uso de una tarjeta sanitaria, hace que César crea que a Arthur le han diagnosticado un cáncer terminal, aunque el realidad la situación es justo la contraria. El caso es que Arthur no se atreve a deshacer el equívoco, de modo que ambos amigos se ocupan uno del otro, al que creen que les queda poco tiempo. De la Patellière y Delaporte saben sacar mucho partido al equívoco para ahondar en la idea de que la vida se pasa en un suspiro, y en ese tiempo hay que dedicar el tiempo a las cosas que importan. De modo que más allá de las fantasías y ocurrencias que tienen algunas personas sobre experiencias que desean disfrutar antes de morir, aquí se incide en el valor extraordinario de la amistad, de darse a los demás, el amor verdadero, que lleva a perdonar y estrechar lazos. Las personas seguirán teniendo defectos, pero precisamente la grandeza de ánimo está en pasar por encima de ellos, mirando desde más arriba, para entregarse sinceramente al otro. Los cineastas responsables del film saben transmitir estas ideas, no impartiendo un sermón, sino como casi una cinta de aventuras, una de esas películas de colegas que tanto gustan a los americanos, pero con enjundia, lo que no está reñido con el sentido del humor, el film contiene pasajes muy, muy divertidos. Por supuesto la película se beneficia de la química que se establece entre dos grandísimos actores, que saben hacer reír y ponerse serios, Fabrice Luchini y Patrick Bruel. En esta ocasión los personajes femeninos tienen menor presencia, pero también lo hacen muy bien Zineb Triki y Pascale Arbillot.
6/10
(2019) | 95 min.
Sensible documental del cineasta peruano Javier Corcuera, dedicado a la figura de su compatriota Javier Heraud, notable poeta limense y guerrillero, muerto acribillado a balazos en 1963 a la temprana edad de 21 años. Corcuera ha dejado constancia de su interés por las cuestiones sociales en trabajos como La espalda del mundo, realizado con la colaboración de Fernando León de Aranoa. La película está vertebrada con la exploración que hace Tania, sobrina nieta de Javier Heraud, acerca de quién era el artista, buceando en cartas familiares, y hablando con sus tías, o con una compañera de la universidad en La Habana. El director procura poner en valor sobre todo el valor de la obra poética de Heraud, con la lectura muy sentida de fragmentos de “El río” y “El viaje”, que evidencian su alta calidad literaria. Y recurre a imágenes bellas del río, bien acompañadas de sonidos naturales del discurrir de las aguas. Resultan muy emocionantes la carta que dejó escrita a su madre en caso de muerte, y la que la propia madre escribió reflejando los sentimientos que la embargaron entonces. Por supuesto, Corcuera también se refiere a sus viajes por París y Cuba, y a los deseos de justicia para Perú, que le llevan al comunismo y a convertirse en guerrillero. Pero prevalece el planteamiento de poner el acento en el idealismo juvenil, dejando orillado su coqueteo con la violencia, que empañaría su memoria. A este respecto es muy elocuente la escena en que una de las entrevistadas explica que ella custodia unos negativos en que se ve a Heraud como guerrillero con las armas en alto, pero que los destruirá cuando ella muera, porque piensa que dan una visión distorsionada de quién era el poeta, en un momento del film calificado de Rimbaud peruano, por lo joven que murió y el valioso poemario que legó al mundo.
6/10
(2017) | 74 min.
Documental que muestra la preparación del desfile con el que el grupo Mangueira, la escuela de samba más popular de Brasil, consiguió el primer premio de Carnaval en Río de Janeiro en 2016, catorce años después de su última victoria. Los numerosos artistas que participaron en el mismo –más de cuatro mil entre músicos y bailarines– eligieron como leitmotiv rendir un homenaje a la ya anciana Maria Bethânia, una de las cantantes más famosas de la Música Popular Brasileña, hermana del también célebre Caetano Beloso, que acumula la friolera de cincuenta años de trayectoria. El pluridisciplinar creador brasileño Márcio Debellian, director de diversos espectáculos, y responsable de un par de documentales, consigue transmitir la pasión de sus compatriotas. Sus imágenes de la minuciosa preparación de vestidos, ornamentos variados y las impresionantes carrozas cautivan. Ilustra muy bien sobre los símbolos que se utilizan en estos festejos, que provienen en su mayor parte de las fiestas de los negros brasileños y el candomblé, peculiar rito que combina elementos del animismo africano con otros procedentes del catolicismo. El guión peca un poco de pretenciosidad, de repente se habla de la historia de Santo Amaro porque es la ciudad natal de Bethânia, se denuncia el racismo en el país, o se ilustra a los espectadores sobre el nacimiento de la samba. Pero tienen interés los numerosos testimonios de los responsables de las coreografías y el show, y sobre todo de la propia homenajeada, que hace gala de una enorme humildad, y de una fe religiosa sincera, pese a su extraña mezcla de creencias. Además, la música y los bailes que aparecen en el largometraje transmiten alegría.
5/10

Domingo 08 de Marzo de 2020

(2019) | 90 min.

La actriz y directora Asia Argento invitará al espectador a descubrir las dos caras de la pintora, siguiendo un hilo conductor que consiste en las propias palabras de Frida: cartas, diarios y confesiones privadas. El espectador descubrirá cómo la obra de la pintora tiene sus raíces en la pintura tradicional del siglo XIX, en los 'retablos' mexicanos, así como en el arte y el compromiso de los hombres de su tiempo, desde el compañero de toda la vida, Diego Rivera, hasta Trotsky. Gracias a su pintura, pero también a su escritura y su estilo inconfundible, a lo largo de los años Kahlo se ha convertido en un modelo a seguir que ha influido en artistas, músicos y diseñadores de todo el mundo.

Viernes 13 de Marzo de 2020

(2019) | 111 min.
Desde que era un niño prodigio, Dovidl Rappoport se ha preparado para su gran momento de debutar tocando el violín en un prestigioso escenario londinense. Pero esa gran noche de 1951 no aparece, desaparece sin dejar rastro dejando colgada a la familia que le acogió, y al que era su gran amigo, Martin Simmonds. Con un juego narrativo de flash-backs y flash-forwards, se nos cuenta la infancia de Dovidl, cuando su padre judío residente en Varsovia lo dejó a cargo de los Simmonds, que prometen respetar sus creencias religiosas. El chico tiene un gran talento, pero es de carácter difícil, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el incierto destino de su familia le hacen mella. El canadiense François Girard vuelve a abordar una trama donde tiene importancia primordial la música, como lo hiciera anteriormente en El violín rojo y El coro. En esta caso adapta una novela de Norman Lebrecht, que convierte en guión Jeffrey Caine, responsable de los libretos de El jardinero fiel –otra adaptación– o Exodus: Dioses y reyes, trama judía por excelencia, la bíblica historia de Moisés y el éxodo del pueblo de Israel. Girard acierta al crear intriga, y funciona la estructura narrativa de indagación sobre el paradero de Dovidl por parte de un Martin adulto, que le lleva a viajar a lugares diversos como Varsovia y Nueva York, y los recuerdos del pasado y de cómo se forjó la amistad de los dos protagonistas. Aunque hay algún momento más forzado, o del que se habría agradecido un mejor desarrollo –las mujeres en las vidas de ambos, apenas esbozadas, el otro músico polaco que perdió la cordura–, capta la atención del espectador, y se acepta el momento-revelación que tiene lugar la noche del concierto perdido, hay que decir que a partir de ese momento la película se eleva, con grandes momentos musicales. Y dejando espacio para las ideas de rechazo y aceptación de la voluntad de Dios ante las desgracias y el sufrimiento, siempre entretejidas en la historia del holocausto, el destino terrible de tantísimos judíos en los campos de exterminio como el de Treblinka. Los actores están muy bien, tanto en la versión adulta de sus personajes –Tim Roth y Clive Owen–, como en los que interpretan su infancia y adolescencia, estos absolutos desconocidos.
6/10
(2019) | 107 min.
Una película basada en sorprendentes hechos reales. Fahim es un chaval auténtico prodigio del ajedrez, en su cabeza puede ver las jugadas más sorprendentes, siempre con destellos de genialidad. Su padre, huyendo del régimen represivo que impera en Bangladesh, logra llegar con el pequeño a París, donde se esfuerza por lograr asilo político, con idea de traerse lo antes posible al resto de la familia. Lo que no es tan sencillo. En la espera, que podría terminar con su expulsión, lleva a Fahim a la escuela de ajedrez de Créteil. Allí le preparará para ser un campeón el maestro Sylvain Charpentier, lo que también le servirá a este para superar sus inseguridades, siempre le ha quedado la espina de no haber triunfado en el tablero en su juventud. Una de esas películas aleccionadoras, que se ve con sumo agrado. Se suma a otros filmes de chavales campeones de ajedrez, En busca de Bobby Fischer y Reina de Katwe, donde se recuerda que aunque es importante ser buen ajedrecista, aún más importante es ser buena persona. Pierre-François Martin-Laval, director y guionista, se muestra mucho más inspirado que en su fallido adaptación de la bande-dessinée de Gaston LaGaffe. Logra hacernos vibrar con los logros deportivos del protagonista, pero sobre todo con el aspecto humano: la relación con el profesor, y con la gerente del club, las vicisitudes del padre, que hace lo que puede para ganarse la vida, la relación de Fahim con los otros niños ajedrecistas, donde no falta el rival con mal ganar y mal perder, formado a imagen y semejanza de su maestro. Hacen muy buen tándem el niño Ahmed Assad y Gérard Depardieu, en un papel que parece hecho para él, y que compone casi con los ojos cerrados.
6/10
(2018) | 66 min.

Klara es una joven vaca que vive en la ciudad con su madre y sueña con convertirse en una estrella de la música. Un día, recibe una carta de su padre, a quien no ha visto en muchos años, y viaja al campo para encontrarse con él. Allí, le ayuda a salvar su granja, descubre quién es el granuja que se come las manzanas, hace su primer amigo y entiende que hay muchas maneras de convertirse en una estrella...