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Calendario estrenos cine

2020

Viernes 19 de Junio de 2020

(2019) | 119 min.
Película escrita, dirigida, producida y coprotagonizada por el canadiense Xavier Dolan. Como el resto de su filmografía explora la complejidad de las relaciones familiares y amorosas, prestando especial atención a la homosexualidad, de acuerdo con su propia condición gay. Arranca con una reunión de amigos veinteañeros, dentro de poco Maxime dejará el país rumbo a la lejana Australia, y todo el grupo se reúne en una casa de la familia de Matthias. Éste tiene miedo de que su hermana Erika les estropee la diversión, porque está estudiando cine, y va a estar también en la casa; y en efecto, acaba enredándoles en el rodaje de un corto, donde Maxime y Matthias deben darse un beso en una de las escenas. Tal circunstancia despertará recuerdos y atracciones reprimidos desde la adolescencia, porque se ve que se gustan bastante más de lo que justifica la amistad y la camaradería. Lo que pone patas arriba el mundo de Matthias, que se debe cuestionar cómo ha enfocado su vida hasta ahora, al compartirla con una mujer. Dolan sigue mostrando su dominio de la puesta en escena y la dirección de actores, y es hábil a la hora de definir personajes, que nunca parecen de cartón piedra. Y sabe reírse de la pedantería cinéfila de una estudiante que considera que algo puede ser al mismo tiempo impresionista y expresionista, o de las actitudes burguesas de la familia de Matthias. También pinta las dificultades de Maxime con su madre, a la que va a dejar atrás con su mudanza a Australia. De todos modos, en su desarrollo el film resulta premioso en exceso y se le nota su intención de aleccionar al espectador para que se cuestione sus preferencias sexuales, creando tensión con las situaciones incómodas que afrontan los protagonistas al rodar el corto –un recurso narrativo muy artificioso, pero que justifica toda la trama–, o acompañando, en el caso de Matthias, a un cliente, a un club de striptease.
5/10
(2018) | 128 min.
Original documental del italiano Stefano Savona, que nos acerca a la tragedia del clan de los Sumani, una familia palestina de Gaza, víctima de los bombardeos de Israel a principio de 2009. La cinta arranca con testimonios de los supervivientes en la actualidad, para ir contextualizando lo que ocurrió. Para lo que se combinan imágenes reales en se pueden ver los destrozos causados por los israelís, con otras de animación, muy sugerentes, en blanco y negro, como si estuvieran efectuadas con tinta china, de trazos impresionistas, con inteligente usos de las líneas y un efecto de temblor que subraya, a modo de subtexto, la indefensión de los civiles inocentes. Y a ello se añaden las imágenes recreadas de los ataques con drones, con las que se logra un notable efecto dramático, señalando la delgada línea que separa la vida de la muerte en ciertos lugares de la Tierra. Quizá la extensión de la cinta, más de dos horas, resulta excesiva, hay momentos en que el relato se hace tedioso. Pero es preciso reconocer que Savona entrega un relato medido, donde se pone en la picota el modo de proceder de Israel en Gaza, aunque sugiriendo que algunos militares actúan en conciencia y se niegan a obedecer órdenes criminales. En el otro lado, se subraya el dolor de los Sumani, gente sencilla y pacífica, a la que ayuda su fe musulmana a aceptar pruebas tan terribles. Y se apunta al uso político y partidista de las muertes por parte de organizaciones como Hamas, que desean manipular el sufrimiento para exhibir “mártires” que justifiquen su recurso a la violencia. Resulta conmovedor el modo en que se muestra la reacción de los niños a la tragedia con la que siempre han vivido, sobre todo la de la pequeña Fuad. Y se agradece la mirada esperanzada que simboliza la boda con la que se cierra el film.
6/10

Viernes 26 de Junio de 2020

(1989) | 170 min.
El regreso de un director de cine a su pueblo natal despierta los recuerdos de cuando era chavalín y se embebía de cine en compañía de Alfredo, el entrañable proyeccionista de títulos maravillosos que le llevaron a dedicarse, ya adulto, al mundo del cine. Con este film, Giuseppe Tornatore rindió un sentido homenaje al cine y su memoria. Son inolvidables la música de Ennio Morricone y el personaje del pequeño Totó, interpretado con inaudita expresividad por Salvatore Cascio.
8/10
(2019) | 97 min.
Una familia se reúne para pasar un fin de semana en una pequeña isla desierta de la costa de chile: un matrimonio, sus dos hijos adolescentes y los padres de la mujer. En realidad la estancia responde a un plan ideado por el matrimonio para pedir ayuda económica a los suegros, pues la hija y el yerno tienen planes para invertir en la isla. El sitio es aparentemente idílico, pero la casa es vieja, mugrienta, fría y desapacible, carece de instalaciones de salubridad, agua corriente, etc. Inquietante película chilena, debut en la dirección de Jorge Riquelme Serrano, que imprime ya desde el comienzo una atmósfera rara, insana. La familia protagonista parece unida, sin embargo esconde ángulos ciegos, intereses oscuros, sobre todo en la relación de los suegros con el yerno, pero también en todo su comportamiento, incluidos abusos sexuales repulsivos, imperdonables, mostrados con explicitud. Las cosas no son tan fluidas como parecen, ni siquiera normales en esta familia, tampoco entre los jóvenes hermanos, él y ella. Y una desaparición irá revelando poco a poco el desquiciamiento de los personajes, la ira que les invade. Estamos ante un extraño y sórdido thriller familiar, que llega a resultar agobiante y retorcido. Formalmente la película está cuidada, con encuadres iniciales hermosos, como esa variedad de planos cenitales, algo que viene ayudado por la belleza de la localización, una pequeña isla de naturaleza frondosa, llena de humedad, rodeada de aguas cristalinas. A lo largo del metraje la banda sonora escogida para algunos momentos aumenta la sensación de que algo turbio se cierne sobre la convivencia de los personajes. Algunos pequeños detalles (esa alergia al gato) ayudan a incrementar esa impresión. Los actores están todos convincentes y entre ellos destaca la presencia de los más conocidos Alfredo Castro y Paulina Gálvez.
4/10
(2019) | 109 min.
Un coche avanza por una solitaria carretera envuelta en niebla. Se presiente un accidente inminente y, efectivamente, el coche acaba cayendo por un barranco. Dentro iba la esposa de Ingimundur, policía de la localidad, hombre de pocas palabras. Ahora, apartado del servicio, acude regularmente a un psicólogo y está arreglando su casa para acoger a su hija y a su nieta Salka, la única persona que parece alegrarle la vida. El cine nórdico suele ser distinto. Es más, diríase que cuanto más septentrionales son los países de producción más singulares son las películas. A veces es la trama la causa de esa diferencia, otras es el estilo narrativo, otras los personajes y otras –las más veces– se trata de una mezcla variada de las tres cosas. Y Un blanco, blanco día está coproducida por Islandia, Dinamarca y Suecia, aviso para navegantes. Ambientada en un paraje frío de los campos islandeses, ya desde el comienzo el director Hlynur Palmason aporta un toque dramático e inquietante al film, con la subyugante toma del coche que cae al precipicio. La niebla, el frío, la ausencia de población transmiten un vacío al que pronto se unirá el laconismo del protagonista y lo puramente epidérmico de sus relaciones (con la excepción del trato cariñoso, tierno, con su nieta Salka). Como suele ocurrir el espectador prevé que en un momento dado algo en Ingimundur va a explotar, como así sucede. La tristeza, el dolor, la pérdida saldrán al exterior. La cuestión es cómo afectará esa catarsis a los demás. Un blanco, blanco día se desarrolla de modo lento y el espectador no se va haciendo una composición de lo que sucede hasta la mitad del film. El director islandés habla de los secretos que albergamos, de la fidelidad y el engaño, de la venganza, a su modo del amor, pero por momentos es muy críptico. Ofrece eso sí momentos de rara contemplación, como esos iniciales en donde con cámara fija nos enseña el paso de los días, las estaciones, los cambios de clima, la variedad de colores, de ruidos de la naturaleza en un único emplazamiento, inmóvil. El actor Ingvar Sigurdsson (Las marismas) está notable como protagonista.
5/10
(2019) | 92 min.
Una película impactante acerca de cómo una iniciativa tan loable como son las cooperativas en el mundo rural puede corromperse hasta extremos insospechados. Sigue a Inga y su esposo que trabajan duro en el campo, con sus vacas y sus cultivos. Ella no entiende que compren productos como abonos a la cooperativa, cuando les costarían mucho más baratos si los compraran en el mercado. Y es que en la práctica la cooperativa local se ha convertido en un monopolio con métodos no muy diferentes a la mafia, que obliga a los socios a seguir las consignas del líder, quien hace y deshace a sus anchas. Después de que el marido sufra un accidente, Inga empezará a tomar sus propias decisiones, lo que supone un auténtico terremoto en la comunidad, pues hay miedo a posicionarse, pero también sed de remediar una situación palmariamente injusta. El islandés Grímur Hákonarson sorprendió en 2015 con Rams, el valle de los carneros, que pintaba con realismo las dificultades de los que se ganan la vida en el campo en su país natal. Reincide en temática con un film de mujer fuerte “sola ante el peligro”, que sabe plantar cara a la adversidad, y ganar partidarios para su causa. Sorprende el vigor narrativo de Hákonarson, que atrapa la atención del espectador poniendo el foco en la protagonista, muy bien encarnada por Arndís Hrönn Egilsdóttir, una suerte de Frances McDormand a la escandinava, por así decir. Por momentos la cinta adquiere un tono casi épico, pero sin abandonar nunca el realismo que se pretende.
6/10
(2019) | 98 min.
La actriz australiana Rachel Griffiths destacó a partir de los años 90, con largometrajes como La boda de Muriel, y la serie A dos metros bajo tierra. Ahora debuta como realizadora con un biopic de Michelle Payne, que triunfó en su país como jinete. Hija menor en una familia de diez hermanos de Victoria, al sur de Australia, al fallecer su madre cuando ella tiene seis meses tiene que cuidar en solitario de todo el clan su progenitor, el entrenador de caballos Paddy Payne, que enseña a cada uno de los chavales a convertirse en campeón de hípica. Parece que espera menos de Michelle, a la que sobreprotegerá tras la muerte de una hermana por culpa de una caída. Tras encontrar a su caballo ideal, el Príncipe de Penzance, sopesará competir en el Gran Premio de Melbourne, pero antes tendrá que superar numerosos problemas, como alguna lesión, la obligación de perder peso para cumplir con el máximo exigido, etc. Al proceder de la interpretación, a Griffits se le da bien la dirección del casting, por lo que logra impecables trabajos de Teresa Palmer (Nunca apagues la luz, Hasta el último hombre), y el veterano Sam Neill, que da vida al padre. En el elenco sobresale Stevie Payne, uno de los hermanos reales de Michelle, aquejado de síndrome de Down, que se encarna con enorme espontaneidad a sí mismo. Por lo demás, estamos ante un architípico film de superación personal, que habla de las dificultades de cumplir los sueños de las mujeres en un terreno tradicionalmente masculino, pero también de la unidad en las familias numerosas. Quizás pierde algo de fuelle hacia la mitad, por la acumulación de obstáculos que debe superar la protagonista, lo que no empaña un film correcto.
6/10
(2019) | 109 min.
Alexandra es una jovencita de 12 años. Aunque es inteligente atraviesa un momento complicado y tiene problemas escolares. Dejará por unos días su casa materna en Estados Unidos para acompañar en un viaje de negocios a su padre, recién salido de la cárcel y a quien apenas conoce. Llegarán a la India para cerrar un trato de suministro de tejidos con una pequeña empresa local. Debut en el largometraje de ficción de la española Irene Zoe Alameda. Ofrece una historia de interés humano y de producción audaz, con diferentes localizaciones (Estados Unidos, España, India), que se centra sobre todo en la relación entre un padre y una hija que apenas se conocen y que contarán con unos días para recorrer el terreno perdido. Un suceso altamente traumático servirá de catalizador para que los lazos entre ambos se estrechen definitivamente. Se agradece la determinación de la directora y guionista a la hora de ofrecer un enfoque optimista, aunque muestre que subsanar errores del pasado puede no ser fácil, sobre todo cuando se trata de mentalidades adolescentes. Sin embargo, no logra del todo hacer creíble el guión (con momentos resueltos de modo muy simplista) y la relación entre los protagonistas. Se observa esfuerzo en la debutante Rocío Yanguas y en Fernado Gil, pero sus interpretaciones demandan una más sólida dirección de actores. En muchas ocasiones no cuadran los diálogos y réplicas de Alexandra con los de una niña de doce años y tampoco el modo de conducirse y algunas reacciones del padre son muy verosímiles. En cualquier caso, queda de fondo un sensible y amable relato sobre relaciones paternofiliales.
4/10
(2017) | 105 min.

La tranquila ciudad de Batavia ya no es lo que era. La violencia, los robos y la gran tasa de criminalidad hacen de sus calles un lugar peligroso e inhabitable. En medio de ese caos vive Srimaya, una joven aspirante a actriz que no sabe que su sueño está a punto de hacerse realidad cuando en su camino se cruzan Bono, un director de cine independiente, y su ayudante Wawan, quienes buscan a una joven actriz experta en artes marciales para protagonizar su nueva película de súper-héroes. Más allá de la ficción, lo que pretenden Bono y Wanwan es convertir a la joven en una auténtica súper-heroína que limpie las calles de Batavia al tiempo que hacen de ella un fenómeno viral de las redes sociales…Ellos crearán a Valentine.

(2019) | 101 min.
Película rarita que ofrece una indigesta mezcolanza de religión y sexo. El director Gabriel Mascaro (Vientos de agosto) recrea un Brasil distópico –aunque la acción tenga lugar apenas unos pocos años después del rodaje, en 2027– en donde la religión ha ido tomando cuerpo en la sociedad hasta desplazar a otro tipo de tradiciones, de modo que el carnaval ha desaparecido y ahora la fiesta principal es la del llamado Amor Supremo. El guión cuenta la historia del matrimonio formado por Joana y Danilo. Ella trabaja de funcionaria, donde se excede en su cometido administrativo con la intención de tratar de recomponer matrimonios que desean divorciarse, mientras que él fabrica coronas de flores para entierros. Joana y Danilo no tienen hijos pero lo desean profundamente y ponen todos los medios que se les ocurren para conseguirlo. Con una sociedad en donde planea la idea de la segunda llegada del Mesías, seguimos los esfuerzos y estrategias del matrimonio por tener un niño, pues el embarazo se resiste. Y es aquí donde el estupor se adueña del espectador al observar los singulares caminos tomados por los protagonistas para tan loable intención: la asociación/secta –el Divino Amor del título– en donde los acólitos se reúnen para rezar, interactuar y mantener encuentros sexuales; las visitas al pastor en el centro automovilístico, donde se dispensan los consejos como si de gasolina se tratase; las sesiones de luz en los genitales… Son elecciones conceptuales que dan lugar a múltiples imágenes bizarras, surrealistas y muchas veces sumamente impúdicas que rompen continuamente el supuesto tono serio de la historia. La excentricidad de la propuesta viene acompañada por una puesta en escena realista, sin referencias futuristas e incluso con una fotografía de tonos tristones, salvo cuando entran en juego los colores rosas y las luces de neón, de aire retro y kitsch. De fondo, no cabe duda de que la sesgada y negativa visión de la religión por parte Mascaro va en connivencia con las innumerables sectas evangélicas que inundan el país sudamericano. El trabajo de la actriz Dira Paes es meritorio.
2/10
(2019) | 92 min.
Una perra es atropellada en una carretera. Antes de morir recuerda los hechos más relevantes de su vida. Nació del cruce de un dogo arentino y una perrita sin pedigrí. Fue la menor de nueve cachorros. Tras ser abandonada, será vendida a un acróbata, que le pondrá su primer nombre, Ana, y con quien vivirá momentos felices y aprenderá muchas historias del oficio. Su segundo dueño será Istvan, un simpático transportista de la construcción que le podrá de nombre Sara. Luego vivirá con la madre de éste y luego en su casa con su caprichosa mujer. Más tarde su dueña será la pequeña Solange, que la llamará Marona. La directora rumana Anca Damian (Crulic), creadora muy personal, se acerca con ternura al mundo animal y muestra en dibujos y con sensibilidad la vida de la protagonista, que narra en primera persona sus aventuras caninas, sus alegrías y penas, el amor incondicional a sus dueños, y ofrece reflexiones sobre la existencia y su trato con los humanos. Algunas resultan especialmente poéticas e interesantes, como cuando habla de los sueños, de las ambiciones y de las dificultades de los hombres para ser felices o, un tanto fatalistas (“la felicidad es un instante entre momentos de dolor”, dice) . En algunas fases iniciales hay un tono siniestro, también por cierto aire expresionista que recuerda a los cuadros del alemán Ludwig Kirchner. Asimismo las contorsiones del acróbata dan lugar a una animación estilizada y flexible. Luego el estilo, el color dominante y la atmósfera de los dibujos cambia radicalmente, se vuelve más luminosa y eso mismo ocurrirá luego con cada fase en la vida de la protagonista. Pero en general domina a lo largo del relato un aura triste, de dificultades y sinsabores. Las vidas de Marona destaca sobre todo por lo original de las animaciones, todas muy variadas y con múltiples elementos, y en general bastante hipnóticas. A veces están hechas con trazos gruesos, otros más finos, pero siempre expresivos, con colores a menudo llamativos y fondos estáticos, sobre los que se mueven o desaparecen los dibujos en primer plano. Especialmente estético acaba siendo la representación de la perrita protagonista, siempre en colores blanco y negro. La animación tiene muchas veces sentido conceptual, como cuando el padre desaparece, o cuando expresan sensaciones o se habla de planetas o en la escenificación de los ambientes callejeros nocturnos, por poner algunos ejemplos. La música del francés Pablo Pico es evocadora y bella.
6/10
(2019) | 84 min.
A Sarah Greer, madre de familia, le interroga la detective Clarkson, del FBI, a la que cuenta lo que ocurrió a bordo del Mary, el velero en el que viajaba con los suyos, que ha sufrido una explosión cerca de la costa de Florida. Ella ha salvado la vida de milagro en un bote, junto a sus dos hijas. Todo comenzó cuando su marido, David, experto marino que trabaja como guía para turistas deseosos de pescar, tuvo el impulso de comprar a precio de saldo la vieja embarcación Mary, con la que aspiraba a independizarse de su jefe, y ganarse la vida por su cuenta. Para estrenarlo, el clan familiar planea un viaje al Triángulo de las Bermudas, acompañados de Mike, ayudante de David, y Tommy, joven conflictivo a quien los Greer han acogido y que ha iniciado un romance con la hija mayor, Lindsey. Pronto empiezan a sufrir pesadillas y ocurren incidentes alarmantes. Segundo largometraje como realizador tras la poco conocida Megan is Missing de Michael Goi, nominado cuatro veces a los Emmy como director de fotografía por las series Mi nombre es Earl, Glee, y dos veces por American Horror Story. Parte de un guión que refleja poca voluntad de lograr algo de calado, así como de dar un mínimo de originalidad a los numerosos clichés del género fantaterrorífico que recoge. El film podría definirse como El resplandor en un barco en lugar de un hotel, con toques de Christine, con navío en vez de automóvil malvado. Para disimular que el libreto hace aguas, el timonel recurre a sustos facilones o 'jumpscares', que no logran que se pase por alto la sensación de que la historia no llega a buen puerto, y de que la corta travesía de 84 minutos de metraje se haga larga. Al parecer, estuvo a punto de encabezar el reparto Nicolas Cage, lo que hubiera derivado en un naufragio absoluto, a juzgar por sus últimos trabajos. El tal Goi ha tenido la inmensa suerte de contar al final con una tripulación mejor, encabezada por Gary Oldman, que eleva por sí mismo la calidad de la cinta, pese a que su personaje es una especie de versión caricaturesca del capitán Achab, obsesionado con seguir adelante en su viaje marítimo, ocurra lo que ocurra, en este caso porque lo identifica con un cambio radical en su vida. Tiene a su lado a otra excepcional actriz, Emily Mortimer, y a las jóvenes Stefanie Scott (Insidious. Capítulo 3) y Chloe Perrin (Jurassic World), que dan el pego.
5/10
(2020) | 113 min.
Maggie Sherwoode es la asistente personal de una diva de la canción, la popularísima Grace Davis, que aún sigue arrastrando a multitudes a sus conciertos, aunque no graba un nuevo álbum desde hace años. ¿Se le ha pasado el arroz musical a la cantante? Maggie piensa que no, y hasta está haciendo arreglos de sus canciones por su cuenta, pues sueña con ser productora discográfica. Pero a pesar de que ha bebido la pasión por la música desde pequeñita –su padre es periodista radiofónico del sector–, nadie parece creer en sus cualidades, y a Grace le asaltan muchos miedos e inseguridades, a pesar de su condición de estrella. De pronto, casualmente, conoce en un supermercado a un joven afroamericano, David, que es un encanto, y encima parece tener cualidades de cantautor. ¿Y si le diera a entender que es productora, y tratara de dar impulso a su posible carrera? Podría ser la oportunidad de su vida. Agradable película, que por su título en España, evoca uno de punto de partida parecido, Personal Shopper de Olivier Assayas y Kristen Stewart, aquí como ayudante tomaría el relevo la cada vez más en alza Dakota Johnson, que entrega una gran interpretación. La directora, Nisha Ganatra, es bastante desconocida, aunque tiene experiencia televisiva y ha sido consultora de la serie Transparent. Con un guion de la debutante Flora Greeson, entrega una historia más o menos previsible, aunque incluye un giro sorpresivo en el último tramo bastante de culebrón, un elemento que se justifica con un recurso simpático pero con trampa, al aludir la protagonista de que “esto es un plan urdido desde mi infancia”. Puede pensarse en filmes como la última versión de Ha nacido una estrella o Yesterday, a la hora de introducir adecuadas canciones, siguiéndose la estela del segundo título a la hora de suavizar posibles aristas del mundo de la fama. Y se lleva bien la idea de saber posicionarse bien en las distintas fases de la vida, o lo bien que viene tener cerca gente que nos aprecia, consejeros capaces de decirnos lo que piensan para ayudarnos, aunque duela: hay que saber hablar, y el silencio, callar, puede ser un error que acaba pasando factura. Los melómanos apreciarán las muchas referencias musicales, por ejemplo en la comparación de canciones que aluden a California, y a los artistas detrás de ellas. O las grabaciones y arreglos de los distintos temas. Además de Johnson, hacen un buen trabajo los demás actores, los menos conocidos Tracee Ellis Ross –que estuvo en la serie CSI– y Kelvin Harrison Jr., más otros secundarios como Zoe Chao, Bill Pullman, Ice Cube y June Diane Raphael.
6/10
(2019) | 110 min.
Adaptación en forma de anime de “Indigno de ser humano”, una novela futurista del japonés Osamu Dazai, que se suicidó a la temprana edad de 38 años. Imagina en un tiempo por venir no muy lejano una sociedad bastante deprimente. Por lo visto se encuadra en el Steampunk, que sería el sucesor del Ciberpunk. Porque los seres humanos han prolongado su tiempo de vida hasta por lo menos los 130 años, gracias a unos nanorrobots que se introducen en el cuerpo y lo reparan de lo que antaño era causa de muerte segura. Una organización tipo “Gran Hermano”, la SHELL, se encarga de mantener un sistema que no deja de ser injusto: hay grandes desigualdades sociales, y la polución obliga a la población a llevar mascarillas. Además, cuando la personas se desconectan de este sistema controlador, se convierten en “Lost”, unos seres deformes de futuro muy incierto. En esta tesitura el joven Yozo Oba, que se mueve en la ruta 16, podría ser un elegido con poderes capaces de traer a la humanidad un poco de esperanza. La motorista Masao Horiki le ayudará a descubrir su destino, mientras que una avispada trabajadora de SHELL detecta la especial condición de Oba. Fuminori Kizaki entrega uno de esos anime de trama bastante obtusa, que reclama al espectador ser un incondicional del género y sus claves para disfrutarlo. De correcta animación y cuidada paleta de colores, a priori presentaba interés al abordar cuestiones ligadas al transhumanismo tan en boga, ese deseo de vivir eternamente, aunque paradójicamente se carezcan de razones de peso para desear seguir viviendo.
4/10