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Calendario estrenos cine

2020

Viernes 03 de Julio de 2020

(2019) | 124 min.

Enfrentado contra las tierras baldías de la Australia colonial, donde los ingleses dominan con un puño sangriento y los irlandeses perduran, Ned Kelly (George MacKay) descubre que proviene de una línea de rebeldes irlandeses llamados Sons of Sieve, un implacable ejército de bandidos cruzados inmortalizados para aterrorizando a sus opresores en Irlanda. Alimentado por el famoso luchador Harry Power (Russell Crowe) y alimentado por el injusto arresto de su madre, Ned Kelly recluta a un grupo salvaje de guerreros para planear uno de los ataques más audaces de anarquía y rebelión que el país haya visto.

(2019) | 86 min.
Dos jóvenes hermanos, Gilda y Lucas, viajan desde Buenos Aires a un lejano lugar de Argentina para cumplir el ultimo deseo de su madre, recién fallecida. En la casa familiar donde se instalan no se sienten cómodos y nada más llegar están deseando marcharse, pero una huelga de transportes les deja confinados allí más días de la cuenta. Los miembros de la familia es una película que desprende tristeza, dos seres perdidos que parecen buscar un asidero, un sentido vital, pero respiran y se mueven pesarosos, como extraterrestres en tierra extraña. Hablan de cosas raras, de cosmogonías y esoterismos, y practican con cartas astrales y la energía de los cuerpos. No hay excesivo cariño, por decirlo suavemente, en los personajes de Mateo Bendesky. Él resulta ser un pasmarote antipático, de carácter arisco y nada risueño, parece peleado con el mundo; ella, algo más madura, no es precisamente una compañía alegre y optimista, dependiente de suertes, maldiciones y gafes cósmicos, vive envuelta en supersticiones. Y tampoco encuentran demasiadas facilidades en las pocas relaciones con las gentes del lugar. Con una puesta en escena sobria y diálogos realistas, creíbles, la realización de Bendesky es poco imaginativa, no acaba de captar el interés del espectador y eso aunque incluya algunos planos más trabajados, como el del sueño en la playa, o audacias narrativas como la de los personajes del videojuego. El guión, por supuesto, es parte del problema, una historia de infelicidad familiar poco constructiva, aunque al menos edifique sobre las ruinas una relación fraternal no exenta del todo de esperanza. Los actores están correctos.
4/10
(2019) | 106 min.
La historia real de Abby Johnson, una mujer que después de ocho años trabajando en una clínica abortista de Bryan, Texas, abandonó su empleo y se convirtió en una ferviente Pro Vida. Durante su época de terapeuta en Planned Parenthood, Johnson supervisó y promovió decenas de miles de abortos antes de arrepentirse y dejar la empresa en 2009. Una película que ayuda a abrir los ojos y horrorizarse ante el inmenso negocio del aborto promovido por miles de clínicas de Planned Parenthood. Los directores Chuck Konzelman y Cary Solomon (guionistas de películas como God’s Not Dead o El poder de la cruz) adaptan el libro escrito por la propia Abby Johnson, “Unplanned”, en donde narra su experiencia personal y las diferentes circunstancias que la llevaron a dar un giro radical a su vida. Sorprende en este sentido la ingenuidad de la protagonista a la hora de valorar los verdaderos intereses de su empresa, así como una ligereza excesiva que le lleva a no plantearse seriamente lo que hace, también cuando su entorno más cercano –padres, marido– le muestran su completo desacuerdo con el aborto. De todas maneras, esta actitud tan frívola ante algo tan importante, concede por otra parte realidad a los hechos, pues presupone la visión puramente económica y egoísta de la vida que se vive actualmente en la sociedad occidental, perfecto caldo de cultivo para mujeres vulnerables que atraviesan un momento crítico. En este sentido cobra gran fuerza esa frase que pronuncia la protagonista hablando de su propia vida: “Desconfía de una decisión que no le contarías a tu madre”. Producida por el actor Eduardo Verástegui (Bella), es indudable el valor humano de una película que demuestra la atrocidad del aborto y el engaño planetario de una organización como Planned Parenthood, que bajo una supuesta preocupación por los derechos de las mujeres se dedica a lucrarse de ellas. El film, rodado con ritmo y oficio, ofrece algunas imágenes crudas y realistas de lo que acontece durante un proceso abortivo, aunque se procura no herir la sensibilidad. La actriz Ashley Bratcher resulta convincente en su interpretación y está arropada por un reparto desconocido pero eficaz. Puede achacarse al conjunto un exceso de sentimentalismo que va in crescendo en el metraje, un modo de proceder a la americana que quizá sea discutible para algunos espectadores pero que también se puede valorar injustamente. Porque Unplanned tiene sobre todo la fuerza de la realidad, de la experiencia de una mujer concreta que sintió y sufrió, cuyo corazón dijo basta y que más tarde se convirtió en una fuerte referencia antiabortista y fundó la asociación And Then There Were None (“Y entonces no había nada”), en referencia a un aborto que presenció y que le llevo a abandonar su trabajo. Educada en la religión protestante, Abby y su marido –padres de siete hijos– se convirtieron al catolicismo en 2012.
7/10
(2018) | 100 min.
Treintañero con complejo de Peter Pan, el palestino Salam sigue viviendo con su madre y ha desencantado a su novia, Mariam, de la que todavía está enamorado, pero que ha perdido la esperanza de que madure. Consigue que le dé trabajo su tío, Bassam, productor de una telenovela, “Tel Aviv On Fire”, que arrasa incluso entre el público judío, sobre una espía palestina que se infiltra en el ejército israelí, con el objetivo de enamorar al general Yehuda para después liquidarle. Puesto que habla hebreo a la perfección, Salam sólo tiene que asegurarse de que los diálogos en este idioma no tengan fallos. Una de sus sugerencias irrita tanto a la guionista que dimite, por lo que inesperadamente el recién llegado acaba ascendido a la labor de escribir el libreto. No se le ocurren ideas, pero encontrará un colaborador inesperado, Assi, autoritario comandante a cargo del puesto de control en la frontera palestino-israelí que Salam debe atravesar cada día para ir a trabajar pasando de Jerusalén a Ramala. Dicen que el padre de Ernst Lubitsch se irritó cuando supo que éste iba a tratar un tema tan peliagudo como el nacionalsocialismo en clave de comedia en Ser o no ser, pero que tras entrar a regañadientes en una proyección, se rió tanto que acabó yendo a verla a diario. Lo mismo podría haberle ocurrido a Sameh Zoabi (Idol), palestino nacido en Israel, que se atreve a sacarle punta nada menos que al trágico conflicto de Oriente Medio. El resultado puede calificarse como un pequeño milagro, pues abundan las secuencias que desatan la carcajada, tiene un tono optimista, y no oculta las injusticias, criticando los abusos de poder, pero al mismo tiempo guarda muy bien el equilibrio. El guión, coescrito por el propio Zoabi, utiliza muy bien los paralelismos entre la dirección a la que deriva el culebrón en el que trabaja el personaje central, donde la protagonista musulmana acaba enamorándose del militar enemigo, y la dura realidad, en la que ambas partes del conflicto lo tienen complicado para llegar a un entendimiento. Pero también aprovecha los elementos de audiovisual dentro del audiovisual, por lo que quien conozca un poco el sector sonreirá de principio a fin, sobre todo escritores, que muchas veces tienen que soportar que todo el mundo opine sobre su trabajo, pertenezca o no a la producción. Se homenajea a los clásicos de Hollywood, por ejemplo se aprovechan muy bien las citas de El halcón maltés. Sin embargo, la puesta en escena no se parece en nada a la de aquel tipo de cine, pues combina el cinema vérité en la mayor parte de secuencias, para dar mayor sensación de realismo, con una fotografía colorida, en las escenas que corresponden al show televisivo, que parece sacada de cualquier film de Pedro Almodóvar. Todo un acierto haber reclutado como protagonista nada menos que a Kais Nashif, conocido sobre todo por dar vida a un terrorista a punto de autoinmolarse en un atentado en el durísimo drama Paradise Now. Contra todo pronóstico, da mucho juego en el terreno cómico, y tiene una gran química con Yaniv Biton, que humaniza muy bien a la otra cara de la moneda, con un militar israelí rígido pero con sentimientos y familia. También tienen especial valor las secuencias de Nashif con Nadim Sawalha, su tío Bassam, pues radiografían el choque entre la generación de Yasir Arafat y los palestinos más jóvenes, críticos con el estancamiento y acomodamiento de sus predecesores, pero también más esperanzados y pacifistas.
7/10
(2020) | 98 min.
En un momento del metraje de La lista de los deseos, una de las protagonistas enuncia diversas películas sobre el cáncer, como La fuerza del cariño o Planta 4ª. Se 'olvida' de mencionar Ahora o nunca, donde dos enfermos terminales viajan para completar la lista de deseos que no llegaron a cumplir. No parece una omisión casual, ya que la película española tiene un argumento similar. Poco después de acoger en su casa a Mar, su mejor amiga, que ha roto con su pareja, a Eva le diagnostican cáncer de mama. En su primera sesión de quimioterapia conoce a Carmen, una superviviente que aunque lleva varios años padeciendo la terrible enfermedad, sigue luchando. Ella la convencerá para iniciar juntas un viaje en furgoneta por el sur de España, al que también se apunta Mar, con una lista de sueños que les quedan por vivir. Por desgracia, Álvaro Díaz Lorenzo, autor de títulos tan poco estimulantes como Los Japón, no tiene el talento de Rob Reiner, responsable del film protagonizado por Jack Nicholson y Morgan Freeman, por lo que mejor no comparar, ya que sería como hacerlo con El Ete y el oto y E.T., el extraterrestre. El propio Díaz Lorenzo ha escrito un guión con chascarrillos de tres al cuarto (aunque al menos son menos groseros que los de Café solo o con ellas, su horripilante debut), a los que ha añadido algún elemento dramático facilón, y que se repita muchas veces la frase de "no necesitamos a los hombres", por aquello de apuntarse a la cuarta ola del feminismo, que tan de moda está. Pese a todo, ha tenido la enorme suerte de contar con un estupendo reparto, pues pocas actrices españolas actuales tienen la vis cómica de María León (Eva), Victoria Abril (Carmen) y Silvia Alonso (Mar), que con mucha espontaneidad hacen olvidar las limitaciones del producto, logran alguna carcajada, y tienen el mérito de resultar creíbles en los momentos dramáticos. Entre los secundarios cabe citar al malagueño Salva Reina, con mucha gracia natural. Por lo demás, en la lista de deseos de espectadores y críticos seguirá figurando en primerísimo lugar que acaben por fin algún día las comedias españolas casposas.
4/10
(2019) | 92 min.

No solo reinventa el clásico cuento de Blanca Nieves y los siete enanitos, sino que está concebida como una comedia familiar que pretende sensibilizar y poner en tela de juicio los prejuicios sociales relacionados con los estándares de belleza de nuestra sociedad, enfatizando la importancia de la belleza interior.

(2017) | 138 min.
Una versión más de la inmortal novela de Leo Tolstoy “Ana Karenina”, pero con la singularidad de que está atravesada de elementos de otra obra, “La guerra con Japón”, de Vikenty Veresaev. En efecto, idea un encuentro del hijo de Ana, Sergey, ya adulto y médico del ejército ruso, con un avejentado Aleksey Vronskiy, oficial herido en la campaña de Manchuria contra Japón, y que no ha logrado superar el suicidio en las vías del tren de su amante. Mantendrá varias conversaciones con Sergey, en que éste le pide cuentas acerca de cómo trató a su madre. De modo que en diversos flash-backs conocemos cómo surgió su amor, la reacción del marido engañado, que solo piensa en las consecuencias sociales y concede un perdón ambiguo, y el ostracismo de los amantes, sobre todo para ella, que carga con la peor parte de la situación. Originalmente estamos ante una serie televisiva, que ha sido editada para poder ser estrenada en salas de cine como largometraje. Dirige Karen Shakhnazarov, responsable de la estimable El tigre blanco. Se trata de una producción vistosa, con buen reparto, y en que la fuerza de los temas tratados, amor, matrimonio, infidelidad, el precio que pagan los hijos, la hipocresía social, etcétera, ayudan a mantener el interés. Pero no se logra una película equilibrada, sino que la narración avanza irregularmente, con claros altibajos. La estructura recurriendo a Veresaev no aporta gran cosa, aunque al menos intenta arriesgar añadiendo un punto de originalidad que no chirría. Sin embargo, la huérfana china, que quizá trata de subrayar el desvalimiento de los hijos, no está bien introducido.
5/10
(2020) | 86 min.

Una comedia dramática sobre una mujer promiscua que deja a su marido y se instala en la habitación de hotel al otro lado de la calle, desde donde se ve el piso que acaba de abandonar. Allí revisará sus amores pasados y la relación con su marido. Con Chiara Mastroianni, Vincent Lacoste, Camille Cottin y el músico Benjamin Biolay (en el papel del marido cornudo, que para más inri es el ex de la Mastrionni en la vida real).

(2019) | 87 min.

Leo (Leonardo Ortizgris) le promete a su novia Fer (Marcela Guirado) que será más responsable y se ofrece a cuidar de su hermano Tomás (Hozé Meléndez), quien tiene autismo, mientras ella practica una cirugía. Pero Leo y su amigo Chris (Alan Estrada) rompen la promesa y deciden llevarse a Tomás a la boda de un famoso productor donde tocarán junto con sus excéntricas coristas y, sobre todo, descubrirán lo especial que es Tomás.

Viernes 10 de Julio de 2020

(2013) | 89 min.
Un peligroso ente alienígena se transforma en una bella mujer. Con esta apariencia conduce una furgoneta por las calles en busca de hombres a los que secuestra, con fines perversos. Surrealista cinta de ciencia ficción con alguna idea, pero que sin embargo resulta pesada, pues más allá del punto de partida apenas avanza. El realizador parece deleitarse en el erotismo de las imágenes, pero esto al final resulta agotador. Scarlett Johansson se esfuerza por mostrar que su personaje va adquiriendo poco a poco humanidad, al entrar en contacto con sus víctimas, pero el guión no tiene mucho interés, y a ella parece que la han reclutado para mostrar su cuerpo, se anunciaba el film como la primera vez que se desnudaba en su carrera.
3/10
(2018) | 74 min.
La pequeña Jo está muy enferma. Su madre decide que salga del hospital donde la tratan y que el poco tiempo que le queda de vida lo disfrute en su casa, en la pequeña y humilde aldea de Maweni, en Kenia. La pequeña Jo es una fan absoluta del cine de superhéroes y fantasea continuamente con que ella es una superheroína. Su hermana mayor ideará pequeñas tretas para que esa ilusión parezca real. Una pequeña y entrañable película, llena de humanidad. Pequeña porque apenas dura 70 minutos y entrañable porque tanto la niña protagonista como los personajes que pululan a su alrededor desprenden un encanto y una bondad inconmensurables. Desde luego África es especial y aquí se describe una pequeña comunidad que en muchos aspectos funciona como una gran familia, gentes sencillas a los que el cariño y la compasión empuja a hacer el pino con las orejas para hacer felices a los demás, en este caso a una niña enferma, pero también a su madre y a su maravillosa hermana mayor. La inocencia de los niños es capaz de transformarlo todo. Aquí la gente no tiene dinero pero es inmensamente rica. Y el poder de las historias también puede hacer milagros con los corazones rotos. Supa Modo desprende un conmovedor amor por el cine. El debutante Likarion Wainaina elude ir por derroteros más dramáticos y traslada al espectador la idea del cine como fábrica de sueños, con escenas que recuerdan al cinematógrafo de antaño, cuando un narrador situado en la sala acompañaba con su voz las imágenes que se proyectaban en la pantalla. Ofrece también momentos mágicos genialmente resueltos –la explosión de la pelota, la rotura de la bolsa, el frenazo del camión– y eso aunque los efectos especiales sean necesariamente muy escasos. En el apartado artístico es sensacional el trabajo de la pequeña Stycie Waweru como protagonista, cuya alegría desbordante y la ilusión que pone en su papel de superheroína hace olvidar la pena a su alrededor. Eso no significa, claro, que al espectador sensible no se le escapen hacia el final unos lagrimones tan grandes como puños.
6/10
(2019) | 109 min.
Bernadette Fox es una enigmática mujer, de acusada personalidad, antaño arquitecta de prestigio, en la actualidad retirada de la vida pública en una urbanización de Seattle, ciudad a la que odia. Ahí vive con su esposo Elgie, programador gurú de Microsoft, y con su inteligente hija adolescente Bee. La chica logra arrancar a los padres la promesa de que se irán de vacaciones a la Antártida, un lugar que le fascina. Pero el ya habitual nerviosismo de Bernadette irá en aumento, lo que se manifiesta en un comportamiento impertinente con sus vecinas, en las compras electrónicas compulsivas con su asistente informático, y en el consumo de fármacos. Richard Linklater nunca defrauda. Estamos ante un cineasta interesado en el ser humano y sus motivaciones, algo que se trasluce en cada una de sus películas, desde la trilogía que inició con Antes del amanecer a la historia de veteranos de guerra La última bandera, pasando por su asombroso proyecto Boyhood, gestado a lo largo de doce años de paciente rodaje. Aquí aborda el tema del genio artístico, de su desarrollo y su posible frustración por dificultades que no se logran gestionar adecuadamente. En tal sentido, la cuestión de la arquitectura está introducida con gran realismo, de modo que el reportaje especial sobre uno de sus proyectos, colgado en internet, fascina, y se entiende la cuestión del corrimiento de tierras, o cierta idea que surge en un momento fundamental de la trama. Y ello está bien maridado con la dedicación informática de Elgie, terreno en el que es algo parecido a un geniecillo, aunque se le escapen ciertos problemas de Bernadette, o las aportaciones como “amateur” de Bee en una representación escolar, con un instrumento musical. Hay mucho e inteligente subtexto, como en la medalla de santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y que alude a distintas visiones de las cosas que todos necesitamos para funcionar en la vida. La película adapta una popular novela de Maria Semple, y en el guion, además de Linklater, han intervenido Holly Gent y Vincent Palmo Jr., que ya habían colaborado con él en Me and Orson Welles. Y se combina sabiamente el drama por la crisis familiar, por los problemas psíquicos y de convivencia de ella, pero también por la excesiva dedicación al trabajo de él, y los temores que surgen alrededor de la próxima partida de Bee a un internado. También tienen interés las relaciones humanas con las vecinas, donde se pinta ese ambiente que vienen retratando series como Mujeres desesperadas y Big Little Lies, de mujeres casadas y madres que tratan de brillar en su vida social. Ahí hay espacio para lo tragicómico. Una vez más Linklater acierta con un magnífico reparto, donde brilla Cate Blanchett, perfecta como neurótica asocial artista con encanto, verdaderamente esta mujer se transfigura en cada papel que asume, y es lo más parecido a una Katharine Hepburn que tenemos en la actualidad. También demuestran gran nivel Billy Crudup o Kristen Wiig, aunque merece la pena destacar el trabajo de la recién llegada Emma Nelson como la hija, está sencillamente maravillosa.
8/10
(2020) | 90 min.
Años después de cumplir condena por estafa, el maduro Humberto lleva una existencia tranquila, regentando un bar en Madrid. Viudo, tiene la espina clavada de que la cárcel le alejó de su hijo Jorge, que reniega de él. Pero le pedirá que le preste dinero, porque no ha podido evitar que robaran valiosas joyas de la tienda en que trabaja, y desea restituir lo que cuestan a la dueña. Humberto a su vez pedirá un préstamo que tendrá que devolver como sea, así que empieza a planear uno de los timos que ponía en práctica en los viejos tiempos. El gallego afincado en Argentina Beda Docampo Feijoo quizás no ha logrado un film memorable, pero acumula títulos interesantes, de tono amable (Amores locos, Francisco. El padre Jorge). Lo mismo ocurre con esta cinta que tiene ecos de los grandes títulos de timadores como El golpe, y otros más cercanos en el tiempo, como Nueve reinas. No llega ni de lejos a la altura de estos modelos, pero mantiene el interés al hablar del amor paterno-filial. Eleva el nivel un extraordinario reparto de actores españoles y argentinos. Sobresale Gonzalo de Castro (Humberto), aunque quede la sensación de que se le ha podido sacar más tajada, y Juan Grandinetti (Jorge). Pero también dan el tipo Cayetana Guillén Cuervo (una joyera), Carlos Hipólito (el marido de ésta) y una sorprendentemente seria Malena Alterio (la mano derecha de estos dos últimos).
5/10
(2019) | 61 min.
Sencillo e impactante documental, que sigue a Jordi Desquens, de 51 años, aquejado de una parálisis cerebral que le ata a una silla de ruedas, y con dificultades profundas en el habla, para expresarse debe utilizar una tabla con las letras del alfabeto, números y signos de puntuación. Su fe en Dios siempre le ha ayudado a sobrellevar la situación, pero el traslado de casa de sus padres a una residencia supone otra dura prueba. En esta tesitura, Jordi se plantea ir como peregrino a Lourdes. Maider Fernández Iriarte debuta en el largometraje, y lo hace sin efectismos, atrapando la personalidad del protagonista, lo que incluye los problemas a los que se enfrenta, y la capacidad de conservar la alegría a pesar de sus discapacidad. Formalmente sabe jugar con planos cerrados al principio, donde no vemos a Jordi ni a su interlocutora, la directora, y en que el tablero de letras acapara todo el protagonismo visual, para luego ir abriéndolos, mostrándonos a ambos. La película invita a pensar en lo afortunados que son los que tienen la dolencia de Jordi, pero también a que en todas las situaciones es posible atrapar la felicidad. En este contexto las creencias religiosas se presentan como arma poderosa, pero sin aspavientos ni intentos de aleccionar, mostrando simplemente cómo esta es la realidad en el caso del protagonista. Casi todas las escenas son en la residencia, aunque también hay acertadas imágenes del viaje a Lourdes.
6/10
(2019) | 108 min.
A Leo, joven promesa del boxeo, le diagnostican un tumor cerebral. Mientras asimila que le queda poco tiempo de vida, ayuda a una desconocida que se le cruza a la carrera por la calle, la joven Monica, noqueando al tipo que le persigue. La desvalida muchacha ejerce la prostitución para un jefe de los yakuza que ahora cree que está implicada en un plan para robarle una enorme cantidad de droga. El prolífico Takashi Miike ha llegado a rodar hasta ocho largometrajes algunos años, en concreto en 2001 y 2002. Por desgracia, no todas sus obras están al nivel de las historias clásicas de samuráis 13 asesinos y Hara-KIri: Muerte de un samurái, posiblemente las dos mejores, ni siquiera llegan a la altura de la durísima pero con ideas interesantes Audition, la más conocida; atesora también en su filmografía grandes bodrios como la surrealista ida de olla La felicidad de los Katakuri. Esta cinta, que a ratos quiere ser la versión japonesa de Amor a quemarropa, que tenía guión de Quentin Tarantino, se queda a medio camino. A veces conmueve la historia de amor entre los protagonistas, tiene un tono más positivo de lo habitual en el realizador y funcionan sus secuencias de acción ultraviolentas, con un tono de cómic, a ritmo frenético. Los actores Masataka Kubota y Sakurako Konishi logran despertar empatía hacia los protagonistas. Les secunda un plantel de secundarios irregular, pues algunos resultan un tanto exagerados. Desconcierta a ratos, con detalles como cuando a Monica le aterroriza el espectro de su progenitor en calzoncillos. También resulta extraño que se recurra a un segmento animado de estilo pop en un momento concreto, para ahorrarse unos planos que habrían sido caros de recrear con efectos visuales, y que habrían precisado de especialistas. Estos profesionales están desapareciendo en Japón, por lo que resultan complicados de encontrar.
5/10
(2020) | 80 min.
El experimentado documentalista granadino Germán Roda se distingue por encontrar historias de enorme interés, que logra narrar quizás sin maestría pero con la suficiente convicción. Ocurre con 600 años sin descanso. El Papa Luna, sobre la figura de Benedicto XIII (1328-1423) y Juego de espías (Canfranc-Zaragoza-San Sebastián), sobre una red de agentes españoles que pasaban información a los británicos durante la II Guerra Mundial.  En esta ocasión, reivindica con toda justicia la figura de Marcelino Orbés, aragonés nacido en 1873, que se incorporó muy joven a una compañía artística de Barcelona, donde primero colocaba las sillas para el espectáculo, pero que acabó convirtiéndose en acróbata y payaso. Usando como nombre artístico Marceline, triunfó en países como Francia y Holanda, antes de establecerse durante cinco años en el Circo Hippodrome de Londres, donde llegó a trabajar con un jovencísimo Charles Chaplin, en el que debió influir, pues también interpretaba a un personaje bondadoso pero torpe, como el posterior vagabundo conocido en España como Charlot. Posteriormente se trasladó a Nueva York, donde arrasó, siendo calificado por The New York Times como "el hombre más divertido de la Tierra", y por Buster Keaton como "el mejor payaso del mundo". Sorprende que un ídolo del 'show bussiness' como Marceline haya quedado relegado por completo al olvido, pocos serán los espectadores que tengan referencias suyas antes del visionado de este logrado trabajo de investigación. Y surge la inevitable reflexión sobre por qué se le desconoce en España, quizás descuidamos un poco lo nuestro. Roda compone un trabajo sencillo, pero que atrapa con su combinación de imágenes documentales interesantes, aluvión de datos y recreación dramática de momentos destacados de la vida del protagonista. Quizás esto último sea lo menos logrado, pues pese a sus buenas intenciones acusa la falta de medios. Al menos, en estas secuencias realiza un correcto trabajo el actor Pepe Viyuela (Filemón en La gran aventura de Mortadelo y Filemón) que da vida a Marceline. También resulta emotiva su sentida apología del payaso clásico, capaz de combinar el humor con el drama.
6/10

Miércoles 15 de Julio de 2020

(2020) | 93 min.
El solitario preadolescente Shaggy conoce en la playa al perro callejero Scooby Doo, que se convertirá en su inseparable mascota. Poco después, el dúo coincide durante la celebración de Halloween con otros chicos, los guaperas Fred y Daphne, y la cerebrito Velma, con quienes investigarán el secreto de una mansión encantada. Años después, los chicos se han convertido en intrépidos jóvenes, que continúan desentrañando casos paranormales, pero Pierre Nodoyuna, temible villano, mandará a sus esbirros robóticos a cazar a Scooby, pues le necesita para sus planes. William Hanna y Joseph Barbera crearon en 1965 la producción televisiva animada Scooby-Doo, que triunfó en todo el mundo, y desde entonces ha dado lugar a otras series, filmes, y dos entregas en imagen real con el can recreado mediante efectos visuales, Scooby-Doo, y Scooby-Doo 2: Desatado, dirigidas en 2002 y 2004 por Raja Gosnell. Ahora, Tony Cervone, autor de cintas de estreno doméstico del propio perro y otros personajes como Tom y Jerry, debuta en una cinta dirigida a las salas de cine, reconvirtiendo a Scooby y a sus amigos en animación digital, que ahora tiene más tirón. Se le pueden achacar múltiples defectos, por ejemplo, tiene una calidad técnica correcta, pero no sobresaliente, y el guión funciona, pero no resiste comparaciones con lo mejor de Disney y Pixar, sobre todo porque le falta algo de frescura. Sorprende que tenga más elementos del cine de superhéroes, tan de moda, que de las aventuras del célebre Gran Danés, y aparecen como secundarios otros personajes de la factoría de Hanna Barbera, como Pierre Nodoyuna, su perro Patán y el Capitán Cavernícola, todo apunta a crear un universo compartido, al estilo de lo que la productora, Warner, ya ha hecho con sus personajes con poderes de DC. Pero funciona como entretenimiento familiar, y tiene un mensaje positivo destinado a los más jóvenes sobre la importancia de la amistad, y lo útil que ésta puede resultar, entre otras cosas para afrontar las situaciones que provocan pánico.
6/10

Viernes 17 de Julio de 2020

(2019) | 93 min.
Una deliciosa y fresca cinta de aventuras contemporáneas, claramente deudora de la narrativa de Mark Twain, es como si estuviéramos viviendo nuevas andanzas de Huckleberry Finn o Tom Sawyer, ya que los protagonistas viajan, navegan y se meten en líos perseguidos por delincuentes, mientras forjan su singular camaradería. Describe la amistad improbable entre Zak, inocente y bondadoso joven con síndrome de Down fugado de la residencia de ancianos estatal que le acogía, y Tyler, tipo asocial con problemas desde la muerte de su hermano. Contra pronóstico, éste ayudará al otro en su peculiar sueño de conocer a un luchador de wrestling al que admira, y que podría introducirle en tan singular disciplina. Aunque les pisan los talones una cuidadora del centro, la dulce Eleanor, y dos matones que quieren saldar cuentas con Tyler. Los debutantes Tyler Nilson y Michael Schwartz escriben y dirigen su film con buen pulso, con un desarrollo de la relación de los personajes protagonistas en línea con la oscarizada Rain Man. La idea, también con Eleanor, es subrayar la fuerza de los lazos que llevan a constituir una familia. Arriesgan y logran nota alta en el clímax de la pelea, arriesgadísimo, pues la línea entre lo sublime y lo ridículo, ya se sabe, puede ser muy tenue, y el caso es que funciona a la perfección. Zack Gottsagen, que es realmente Down, demuestra una enorme naturalidad, al estilo de Jesús Vidal en la celebrada Campeones. Y está muy bien arropado por todo el reparto, donde Shia LaBeouf y Dakota Johnson saben mostrar su lado más encantador.
7/10
(2020) | 95 min.
José Miguel Salcedo, conocido como Makey, es un policía municipal que sueña con entrar en acción y formar parte de las más peligrosas operaciones. Su dedicación obsesiva al trabajo le costó su matrimonio y lleva muchos años distanciado de su hija. Tras una metedura de pata monumental, Makey será relevado de su puesto en Carabanchel y entonces decidirá trasladarse a Estepona, con la esperanza de recuperar el cariño de su hija. Simpática comedia española dirigida por Alfonso Sánchez, conocido sobre todo por ser uno de los compadres de las películas El mundo es nuestro y El mundo es suyo, que poco a poco se está labrando una estimable carrera delante y detrás de las cámaras. El director sevillano cuenta aquí para lograr el éxito con la inconmensurable ayuda de Leo Harlem en el papel protagonista, todo un seguro de vida, la verdad. Lo cierto es que es complicado tambalearse con tal pareja de humoristas y el resultado es bastante gracioso y ocurrente, una colección de gags y diálogos despiporrantes –lo del “hijo de Putin” es impagable– al tiempo la trama policiaca se va definiendo con bastante soltura y ritmo. Y se trata de humor para toda la familia, lo que se agradece. La historia, que tiene lugar en Estepona, combina bien el reencuentro familiar con las aventuras de Makey, que se verá implicado en asuntos de la mafia rusa. Lógicamente todo es ligero e irreal, tan tontorrón que no tiene ni entidad de tebeo –genial la huida de la cárcel–, pero qué más da: la cuestión aquí es pasar un rato divertido. No es cuestión de elegir entre los cientos de diálogos o gags concretos pero sí se puede destacar la originalidad de las referencias a clásicos ochenteros de acción, como Jungla de cristal o Arma letal, que harán la delicia de los frikis. Hay además una fenomenal elección de casting, que reúne a gente con una vis cómica fuera de toda duda, como Jordi Sánchez, Sílvia Abril o Mariam Hernández.
6/10
(2019) | 98 min.
Comienza un nuevo día en Berlín. Una mujer abre la ventana y se dispone a saltar. Pero algo la interrumpe y cesa en el empeño. Es Lara Jenkins, recién jubilada. Ese mismo día por la noche su hijo Viktor dará un concierto de piano que puede marcar toda su carrera. La madre comprará todas las entradas que quedan libres y se dedicará a regalarlas a sus conocidos, visitará a su madre, intentará hablar con su hijo antes del concierto, conversará con su ex marido... Siete años ha tardado el director Jan Ole Gerster en rodar su segunda película tras la bien recibida Oh Boy. Entrega ahora con La profesora de piano un drama duro y con pocos resquicios para el optimismo, aunque el director alemán elude ser totalmente oscuro y deprimente. Plantea una situación que cuadra muy bien con la exigencia musical propia de algunos países centroeuropeos, regidos por una estricta disciplina a la hora de desarrollar el talento musical. Pero esa ambición por la perfección tiene sus peligros: la sombra del fracaso es muy alargada. Y los traumas personales pueden ser hondos y nunca desaparecer y, lo que es más grave, son la perfecta tierra de cultivo para causar desgracias ajenas. Gerster lleva al extremo esa perspectiva artística en la relación de una madre con su hijo. Persona frustrada por no haber sido capaz de triunfar en el piano en su juventud, Lara se convirtió en profesora de su hijo. Pero ha vertido sus demonios hacia afuera y ha sido incapaz de no ahogar a Viktor con su patológica exigencia, de modo que el hijo ha sentido siempre el férreo peso de su madre hasta el punto de desconfiar de su propio talento como pianista. El guión de Blaz Kutin transmite bien esa insana influencia en el plazo del único día en que se desarrolla la historia. La mujer mantiene en todo momento una mirada negativa y casi de odio hacia el mundo, algo que va más allá de su hijo, para extenderse a su ex marido, a su madre, a sus compañeros de trabajo. Porque no sólo hay frustración en Lara, sino que su sentido crítico parece esconder también un miedo insoportable a que el hijo triunfe. La envidia es altamente corrosiva. La película, rodada con corrección y esta vez en color, deja un sabor de boca no del todo agradable, aunque ofrece una seria reflexión y sirve de serie advertencia a los padres. La soledad, el aislamiento, la desesperación, la desunión familiar lo envuelven todo. Sin embargo, el conjunto se sigue con interés sobre todo por el intensísimo y apabullante trabajo de la actriz Corinna Harfouch. Su rostro transmite una infelicidad enorme, nada disimulada, que llena de desasosiego la pantalla. Y tras su debut repite con el director el actor Tom Schilling, convincente en el papel del hijo.
6/10
(2020) | 91 min.
Miguel es un hombre que sufre los primeros síntomas del mal de Alzheimer. Su ex esposa y su hijo, hijo de una primera mujer y del que lleva distanciado muchos años, reiniciarán su relación con él, mientras el enfermo imagina situaciones variopintas y vive la vida más o menos despreocupadamente. Debut como guionista y director del actor Miguel Molina, quien también protagoniza un producto muy personal, con pocos alicientes en su planteamiento y que nunca acaba de funcionar. Asistimos a los desvaríos del alocado protagonista en una sucesión de escenas que dan la impresión de no tener una dirección concreta, en un constante tono de comedia, con Miguel Molina en lo que parece un perpetuo estado de ebriedad, mientras su enfadado hijo va poco a poco acercándose a un padre cuya cabeza se la va por momentos. Una peculiar despedida de lo que es Un tiempo precioso, la vida misma, los días que no se deben desperdiciar. Y en esta especie de reflexión sobre el Alzheimer, hay espacio para que el director recuerde a su padre, el célebre cantaor flamenco Antonio Molina, con referencias y añoranzas varias, especialmente con un par de canciones. Rodada con escasos medios, en localizaciones anodinas, con una luz ambiental a menudo deficiente, el resultado tiene un regusto a cine amateur que no es demasiado atractivo. No se puede decir que la planificación sea tampoco especialmente llamativa, aunque incluye algunos bellos planos, sobre todo en las localizaciones ibicencas de la segunda parte, donde por otra parte sí se le saca partido a la luminosidad natural. Entre el reparto destaca la presencia de Saturnino García en un rol fantasmal que homenajea a su Justino, un asesino de la tercera edad. Por su parte, Miguel Molina, para quien el film es algo parecido a un “poema visual”, hace un meritorio esfuerzo interpretativo.
3/10
(2019) | 85 min.
Cuando Jana era un bebé, sus padres ya le contaban las historias de GG Bond, superhéroe que se distingue por llevar siempre una piruleta de colores y que vela por el mundo fantástico en el que vive, al que libra de amenazas como invasiones alienígenas. Pero cuando crece, a Jana sus progenitores le prohiben que se evada de la realidad, pues se impone estudiar mucho para labrarse un futuro. Al tocar una luz que sale incomprensiblemente de un mural que pintó en la pared de su cuarto de pequeña, la muchacha se verá trasladada al universo mágico de GG Bond, de donde no será tan fácil regresar. China tiene todas las papeletas para dar que hablar en el futuro en el terreno de la animación digital dirigida al público familiar. Lo demuestra este título dirigido al alimón por Jinming Lu y Zhong Yu, en realidad una secuela de su film anterior GG: Boarding. En primer lugar porque pese a tener un presupuesto muy inferior al de las grandes producciones de Hollywood, su animación da el pego, quizás los personajes sean simplones, pero los fondos están cuidadísimos. Pero también porque empiezan a cuidar los argumentos. Esta variación de El mago de Oz puede no estar del todo rematada, pero está a años luz de producciones del país oriental de años anteriores, pues engancha, incluso al público adulto, con su tratamiento de temas como el fin de la infancia, la necesidad de preservar en cierta medida algo de la inocencia infantil, y las relaciones paterno-filiales. Tiene también oportunos golpes de humor y numerosas canciones que sin ser brillantes, resultan pegadizas. Un paso más de los chinos para llegar algún día a competir seriamente con Pixar y Walt Disney, aunque quede mucho camino por recorrer.
5/10
(2019) | 95 min.
Los padres del joven Ben se han divorciado, y él lo está pasando mal. Vive con su madre, pero tras saltarse las normas, ésta le envía a pasar el verano en una localidad costera con su padre, Liam, con el que trabajará en el muelle de un puerto deportivo para turistas. Allí se hace amigo de una compañera, Mallory, que tiene su edad. Pero desde la casa de su progenitor observará a unos inquietantes vecinos, llegando a la conclusión de que se han deshecho de su pequeño hijo. La obligada cuarentena internacional del coronavirus ha hecho mucho daño por norma general al cine. Pero por increíble que parezca, ha habido algún beneficiado, como los hermanos Brett y Drew T. Pierce, con un único largometraje hasta ahora en su haber, el desconocido Deadheads, que estrenaron el segundo, Madre oscura, durante la pandemia, en las pocas salas que continuaban abiertas en Estados Unidos, sobre todo autocines. Como resultado, un film de serie B destinado a pasar desapercibido aguantó la friolera de 6 semanas como número 1 en la taquilla estadounidense... ¡igualando en permanencia a Titanic y Avatar! Esto le ha proporcionado una inesperada publicidad mediática, y le ha permitido recaudar en su país un millón de dólares, lo que sería ridículo para cualquier producción media, pero que en este caso sus creadores no imaginaban ni en sus mejores sueños. Más allá de esta anécdota, el film tiene poco valor salvo para incondicionales del fantaterror. Imita la fórmula de las producciones ochenteras, al estilo de Stranger Things, pese a que no se ambienta en esa época. Por desgracia, sus adolescentes protagonistas con hormonas desatadas, resultan exagerados, y alguna secuencia (como una seducción en la piscina, o aquella en la que Ben observa realizar el acto sexual a sus vecinos, que han dejado la ventana abierta con estupenda iluminación) parece sacada de la típica comedieta de jóvenes obsesionados con el sexo. En lo referente al terror, los Pierce, hijos de Bart Pierce, responsable de los efectos especiales de Posesión infernal, parecen únicamente preocupados por este campo, y piensan que mostrando una criatura de aspecto terrorífico y mucha violencia gráfica lo tienen todo ganado. Sin embargo, parecen ignorar las reglas mínimas para lograr suspense, y ellos mismos han escrito un guión que en ocasiones resulta incluso ridículo, como cuando el personaje central descubre que su enemigo es una bruja, y consulta en internet la Witchopedia (brujipedia). Al menos tienen algún giro logrado, y su desconocido reparto, con el joven John-Paul Howard (Comanchería) a la cabeza no desentona, pese a que tampoco logra apasionar.
4/10

Viernes 24 de Julio de 2020

(2019) | 132 min.
Dos capitanes de la policía, Jeong Han-soo y Han Min-Tae, rivalizan por un ascenso. Ambos tratan de resolver el asesinato de una joven, cuyo cadáver ha aparecido con las extremidades amputadas. Cuando Han-Su arresta a un turbio religioso que podría ser el culpable, el caso se da por cerrado, pero pronto Min-Tae encuentra evidencias de que su oponente ha metido la pata. El cine surcoreano vive un gran momento, no sólo por los cuatro Oscar –incluido el relativo a mejor película– de Parásitos, de Bon Joon-ho, sino también por la calidad media de sus producciones. Así lo demuestra este correcto título, debut como realizador de Lee Jung-Ho, guionista de The Tooth and the Nail, que apunta maneras. Su tono oscuro recuerda en cierta medida al de Memories of Murder, uno de los mejores trabajos del primero. En realidad versiona libremente el film francés Asuntos pendientes (2004), con cambios sustanciales, pues allí los agentes encarnados por Daniel Auteuil y Gérard Depardieu se enfrentaban a una banda de atracadores, que aquí son sustituidos por un asesino en serie. Se ha limitado también la trama romántica que daba tanto juego. Podría ser un film más redondo, pues abre algunas subtramas innecesarias. También queda la sensación de que prima la ligereza, pese a que el principio una frase impresa en la pantalla promete una reflexión sobre la ética que deben seguir los agentes de la ley a la hora de perseguir a auténticos monstruos, si a veces puede estar justificado ‘saltarse las líneas’, corriendo el riesgo de transformarse en otra bestia. Se apunta también una idea muy oriental que podría haber dado más juego, pues los polis se sienten como Sísifo, condenados a una tarea que nunca acaba, quizás como castigo por acciones cometidas en otra vida. También se echa de menos que se aporten más datos sobre el pasado de los protagonistas, que se supone que antaño se llevaban bien, para que se entienda del todo por qué están enfrentados. Y se abusa del recurso a que cada vez que se encuentren están a punto de pegarse pero les separan, además de que algunos segmentos resultan confusos. Pese a todo, Jun-Ho rueda brillantes secuencias de acción, sobre todo un asalto a un piso, y el tramo final, manteniendo en todo momento la intriga. Quizás las interpretaciones de Lee Sung-min (Han-soo) y Yoo Jae-myung puedan parecer exageradas a los ojos occidentales, pero no cabe duda de que ambos rebosan carisma.
6/10
(2019) | 78 min.
Comedia de enredo, que podía ser sin más una obra de teatro con cuatro actores, realizada con los medios justos, a penas algún plano exterior nos permite situarnos en Sevilla, viajar en un autobús turístico escuchando llamadas telefónicas indiscretas. El matrimonio o pareja compuesto por Pedro y Blanca tiene una vida sexual rutinaria, así que piensan en invitar a dos amigos solteros, Mía y Lucas, para experimentar lo que es un cambio de parejas a varias bandas. Lo que pone de manifiesto su crisis de convivencia, surgiendo las dudas de quién quiere a quién, o cuál es el secreto de la permanencia del amor. Estamos ante un film ligerito y frívolo, codirigido por Juanjo Moscardó Rius y Suso Imbernón, responsables también del guion con María Laura Gargarella. Pretende ser gracioso, pero no lo es mucho; e irónico, que lo es, pero sin excesiva agudeza. Al final queda simplemente como rareza sociológica sobre lo bajo que ha caído en nuestros días la antropología del amor, y ejercicio actoral para sus intérpretes, dos de ellos, Macarena Gómez y Luis Miguel Seguí, conocidos por la serie La que se avecina.
4/10
(2020) | 106 min.
En el curso de la elaboración de un artículo para The New Republic, el periodista Michael Block viaja a Louisiana y se topa con las fotografías de Christina Eames, artista que desempeñó una exitosa carrera en Nueva York. En la Gran Manzana intentará contactar con la fotógrafa, pero ésta ha fallecido y entonces se reunirá con su hija, Mae, conservadora de un museo de Queens. El encuentro entre Robert y Mae es eléctrico, hay atracción a las primeras de cambio y quedarán para verse de nuevo. Película romántica que gustará a los incondicionales del género y dejará un tanto fríos a los espectadores más cerebrales. Está escrita y dirigida por Stella Meghie, cuya querencia por este género se puede comprobar por el título de otra de sus películas, El amor lo es todo, todo. Aquí explora los obstáculos que se interponen al amor perdurable, las dificultades para mantener unidas a dos personas que se quieren. Es el eterno dilema de hasta dónde se está dispuesto a renunciar por amor: ¿es necesario relevar a segundo término otras prioridades personales, como el trabajo, el cambio de residencia o esa sutil decisión de evitar el dolor ajeno, entendido siempre desde nuestro punto de vista? Es Retrato de un amor una película sencilla de planteamientos, simple quizá, melosa a su modo, que explora el amor en esos ámbitos, narrada en dos tiempos distintos, dos generaciones de personas afroamericanas con dilemas similares. Tiene obviamente su carga sentimental y nostálgica, el dolor por los errores que ya no se pueden cambiar; aunque también advierte que sobre esas equivocaciones puede construirse otro futuro mejor, una historia de decisiones acertadas. En tiempos en donde la promiscuidad es la alternativa de tantos jóvenes, Meghie propone apostar por el amor conservado como la única salida hacia la felicidad. Ejemplar en este sentido es el dibujo de la familia del hermano de Michael, y aunque en la inicial relación entre los protagonistas no destaca precisamente la hondura, sus actitudes resultan siempre auténticas, unas miradas y unas complicidades que denotan a la perfección la increíble y casi mágica conexión que se ha producido entre ellos. Ayuda a asumir con naturalidad el romántico guión la cuidada fotografía de Mark Schwartzbard y la música casi constante de tonalidades sureñas y jazzísticas de Robert Glasper. Y hay que reconocer que la excelente dirección de actores logra insuflar personalidad propia tanto al personaje interpretado por Lakeith Stanfield, como al de su enamorada, encarnada por una esplendorosa Issa Rae.
5/10
(2020) | 89 min.
Daniel y Sara se ganan la vida comprando inmuebles para revenderlos tras reformarlos y vivir allí durante una temporada, con su hijo, Eric, de 9 años. El clan se instala en un antiguo caserón, sin saber que en los alrededores es conocido como "La casa de las voces", de hecho el niño empieza a escuchar a una entidad que trata de comunicarse con la familia, y el padre llega a grabar una psicofonía, un sonido del más allá. Se la mostrará a Germán, experto en casos paranormales que trabaja con su hija Ruth, técnico de sonido. Ambos tratarán de desentrañar lo que ocurre. Debut en el largometraje como realizador y coguionista del gaditano Ángel Gómez Hernández, hijo del autor de libros de cine de terror Ángel Gómez Rivero, tras diversos cortos. Uno de ellos, Behind, ha llamado la atención de Sam Raimi (Posesión infernal), que le ha reclutado para reconvertirlo en una producción de Hollywood, lo que será su siguiente trabajo. El chico apunta maneras, sobre todo porque sabe cómo mover la cámara, y también porque está claro que ha visto mucho cine, y conoce los mecanismos del suspense, lo que queda patente en alguna secuencia brillante, como la de la cámara térmica que puede ver una presencia que pasa desapercibida para las personas, o la inspirada secuencia de los dibujos al final. Pese a todo, el conjunto no funciona, le falta algo de inspiración, acaba recorriendo lugares comunes. Así, como ocurre en otro film español estrenado meses antes, Legado en los huesos, se apunta a la leyenda negra de la Inquisición Española. En cuanto al reparto, la mayoría de actores cumplen sin más, en papeles con poco lucimiento. Es el caso de Rodolfo Sancho (el padre), Belén Fabra (la madre) y Lucas Blas (el niño). Pero despunta Ramón Barea, que con su veteranía logra que 'cuelen' diálogos sobre el papel muy poco naturales, e insufla humanidad al parapsicólogo Germán. Está bien secundado por Ana Fernández (su hija Ruth), mientras que su esposa fallecida aparece brevemente en flash-backs con el rostro de la eficaz Nerea Barros. Germán y Ruth tienen posibilidades y de hecho se apunta a una posible secuela. En un film mejor rematado podrían ser una interesante variación de los esposos de Expediente Warren, pero españoles.
5/10
(2020) | 74 min.
Ópera prima de Dácil Manrique de Lara Millares, directora artística de Intacto, y numerosos spots publicitarios. Narra en primera persona su viaje desde Madrid, donde reside actualmente, a Gran Canaria, su lugar natal, con motivo de que su abuelo, Alberto Manrique, reputado pintor, había sufrido un íctus que le produjo pérdida de memoria (falleció poco después de acabar el rodaje). Decidió abandonar la isla tras sufrir un suceso traumático. A través de cintas en Super-8, y fragmentos del diario de su abuelo, recorre su periplo vital y artístico, desde que en su juventud forma con unos amigos el grupo LADAC (Los Arqueros del Arte Contemporáneo). Pese a que algunos miembros de la formación se fueron a triunfar a Madrid, donde lo consiguieron especialmente Manolo Millares y Chirino, e insistieron en que se marchara con ellos, él contrae matrimonio con Yeya, violinista de la Orquesta Filarmónica, y tras los primeros hijos (el matrimonio tendría ocho), renuncia a su vocación para trabajar como aparejador, de cara a mantener a los suyos. Criados éstos, tendrá la oportunidad de dedicarse en exclusiva a su arte, y Yeya de regresar a la música. La cineasta logra un trabajo estéticamente atractivo, intimista y muy sentido; se nota que sus abuelos le inocularon la pasión artística y su vocación profesional. Seduce al espectador, incluso al profano en el campo de la pintura y al que no tenga interés por el tema a priori, subrayando la dimensión humana del biografiado, pero la cineasta también habla de su necesidad de recuperar sus raíces. Quizás alguno puede reprochar su exceso de sentimentalismo en algunos pasajes, pero se debe reconocer el inmenso valor de algunas secuencias, como las que muestran la evolución de Canarias durante estos años, o cuando la abuela interpreta al violín “Hold the Line” de la banda de rock Toto.
6/10
(2019) | 101 min.
Simpática adaptación del libro homónimo escrito por Giacomo Mazzariol, con tan solo 19 años, donde cuenta su experiencia familiar personal, y que se ha convertido en un auténtico fenómeno literario en Italia por la chispa, el desparpajo y la ternura con que está escrito. Describe la ilusión con que Davide y Katia esperan el nacimiento de su cuarto hijo, junto a los tres hermanos, Chiara, Alice y Jack, noticia comunicada en el lugar de las grandes ocasiones... ¡el parking de un hipermercado! Jack está especialmente emocionado, pues empatarán en la familia chicos y chicas. Sin embargo, la noticia de que Gio viene con síndrome de Down supone un shock, aunque se presente a los niños como un regalo, el hermanito viene con superpoderes. El tiempo pasa, y Jack es un preadolescente que, aunque muy unido a Gio, se avergüenza de él hasta el punto de que oculta en su nuevo colegio, y a la chica que le gusta, Arianna, su misma existencia. Stefano Cipani debuta en el largometraje con esta historia familiar encantadora, que combina drama y comedia. La narración, la igual que ocurría en el libro del que bebe, adopta el punto de vista de Jack, también con el uso de su voz en off, y contiene momentos divertidos –por ejemplo, al principio Alessandro Gassman parece un trasunto de Roberto Benigni en La vida es bella al explicar la suerte que tienen con Gio–, con otros de cierta tensión, sobre todo cuando intuimos que los disimulos de Jack van a ser descubiertos. La historia es fresca y destaca la inocencia y alegría de Gio, y también algunos inesperados talentos, propios de un YouTuber o de un músico. La película plasma bien la idea de que el hijo pequeño se ha convertido sin buscarlo en el corazón de la familia. Lo hace bien todo el reparto, también los jóvenes actores, con mención especial para Francesco Gheghi, Lorenzo Sisto y Arianna Becheroni.
6/10
(2019) | 100 min.

Un retrato de nuestra vinculación con la política a través de un juego de reinterpretación a cargo de estudiantes de secundaria que reflexionan sobre conceptos como los sindicatos, el capitalismo o las revueltas sociales mientras interpretan y dirigen extractos de películas del Mayo del 68. ¿Qué valor tienen la revolución o el compromiso en su día a día? ¿Cómo perciben el mundo en el que crecen? Y, sobre todo, ¿querrán cambiarlo, destruirlo o construir uno nuevo?

Miércoles 29 de Julio de 2020

(2020) | 96 min.
Tras el triunfo de su app para organizar la agenda de padres, Javier puede ocuparse más que nunca de sus retoños, y parece tener bajo control asuntos como la diplomacia con las otras madres, la organización de asuntos como hacer regalos a las profesoras, etc., mientras su esposa, Marisa, trabaja fuera de casa. Pero ésta le desvela una noticia inesperada, van a tener un sexto hijo. Durante el período de gestación requiere reposo absoluto por una pequeña complicación médica, y les abandona la asistenta, Rosaura, por lo que la situación se desborda. Marisa toma la decisión de llamar a la abuela, Milagros, para que le preste ayuda, ante la desesperación de Javier que no puede soportarla porque le hace la vida imposible. Puesto que la simpática comedia Padre no hay más que uno tuvo éxito, Santiago Segura dirige la secuela, donde de nuevo ejerce también como protagonista y coautor del guión, otra vez junto a Marta González de la Vega, con la que colaboró en la anterior. Y aunque aquélla se basaba en una comedia argentina, Mamá se fue de viaje, esta vez se han inventado de cero todo el material. Si bien se mantiene la misma ligereza, se ha perdido el efecto sorpresa salvo en algún detalle, y todo transcurre por cauces más o menos rutinarios, aunque se debe reconocer que tienen las suficientes ideas para mantener el interés durante todo el metraje. También se asume algún riesgo, sobre todo con la Primera Comunión de una de las niñas, donde se ha guardado muy bien el equilibrio para agradar tanto a los espectadores creyentes como a quienes no sean religiosos, manteniendo la corrección política, pero al final la situación se aprovecha para criticar con acierto los excesos actuales en estas celebraciones. Al final logra su objetivo principal, hacer reír, con alguna secuencia lograda, como las apariciones del árbitro de fútbol infantil (un hilarante José Mota, que no es el único rostro ‘amiguetil’ que se pasa brevemente por la pantalla), y la de una folklórica que resulta no ser la esperada. Cumple de nuevo en su faceta interpretativa Santiago Segura, que explota su gracia natural, y está bien secundado por los actores ya vistos, como Toni Acosta, Silvia Abril, Leo Harlem, y el reparto infantil, que cuenta con Calma Segura y Sirena Segura, dos hijas reales del protagonista. La principal recién llegada, Loles León, anima bastante la función; aunque sobre el papel su personaje se podría haber aprovechado más, la actriz cautiva con su trabajo.
5/10

Viernes 31 de Julio de 2020

(2019) | 100 min.
Pedro, un fotógrafo profesional, llega a la remota hacienda de Mr. Porter, en la Tierra del Fuego, con el encargo de hacer un retrato a su futura esposa Sara, casi una niña. El anfitrión no tiene prisa en recibirle, pero paga bien a Pedro, que se demora en un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, buscando la perfección en las imágenes que toma con la cámara, que exigen que los retratados no se muevan para salir bien en la foto. Es Blanco en blanco una película tranquila y contemplativa, de imágenes hipnóticas de fascinante belleza. El director y coguionista Théo Court no tiene prisa, y nos ofrece osados planos generales, encuadres estudiadísimos, del paraje inhóspito y salvaje cubierto por la nieve, de vegetación agreste. Y también nos sirve con pesimismo el paisaje humano, donde Pedro confía en la objetividad de su cámara, que recoge lo que ocurre delante de ella, pero convirtiéndose en cómplice de un estilo de vida decadente, donde una niña es forzada a casarse con un cacique, y donde los nativos son masacrados sin despertar más reacción que la de buscar la foto perfecta.
6/10
(2020) | 90 min.
Una de esas películas que admiten diversos niveles de lectura. El espectador más primario se quedará con que estamos ante una trama de “caza del hombre”, con un grupo de personajes que lucha por su propia supervivencia en un entorno hostil. Y el más sesudo se moverá entre la interpretación sesuda de la crítica a una sociedad muy polarizada, entre extremistas liberales y ultraconservadores, que se ven atrapados en la red de las teorías conspiranoicas que ellos mismos han creado, repartiendo estopa a unos y otros; y la de que, con la excusa recién mencionada, se entrega una película de intención comercial hiperviolenta, al más puro estilo Rambo, cayéndose en singulares paradojas. Al final, quizá esta sea la principal virtud del film, producción de una compañía en alza, Blumhouse: ser capaz de contentar gustos diversos con un film que, innegablemente, resulta muy entretenido, gracias a un ritmo trepidante. La narración juega en su arranque al desconcierto. En un avión de lujo viaja una serie de personajes hacia no se sabe dónde, y en su interior se desata la violencia. Por otra parte, una docena de personas que no se conocen entre sí, se despiertan en medio de un bosque con una especie de bozal, y un cajón lleno de armas. Deberán enfrentarse a un enemigo desconocido que quiere acabar con ellos, en una suerte de Juegos del hambre para adultos. ¿Estamos en Arkansas? ¿O en un país de Europa del Este? ¿Quién es el protagonista? Porque esta y aquel, que parecen los guaperas de la función, caen como moscas nada más iniciarse la partida. Sí, el film juega con esta artimaña, al más puro estilo Psicosis, hasta señalarnos con algo de claridad quién protagoniza la función. Y sin aclararnos los motivos de lo que ocurre hasta bien avanzado el metraje, de modo que el espectador puede elucubrar si esto es un experimento de ingeniería social, o si hay algo más elemental detrá de todo, el odio, la frustración y la venganza. Han armado el guion Damon Lindelof y Nick Cuse, que han dado pruebas de imaginar distopías y futuros cercanos desagradables en series como Perdidos y The Leftovers. Y dan muestras de inteligencia al no tomar partido por nadie, lo único que señalan es cómo la violencia y la crispación generan más violencia y crispación, en una espiral incontenible, donde pueden quedar atrapados inocentes que “pasaban” por ahí, y que hasta puede que tengan una hoja de servicios inmaculada sirviendo en el ejército en Afganistán. Craig Zobel ha sabido aprovechar el guion que tiene entre manos, y su gran mérito como director es que los cambios de escenario y personajes forman parte de una maquinaria muy bien engrasada. Los que amaron Kill Bill disfrutarán de la larga pelea de chicas, Betty Gilpin y Hilary Swank, primero a ritmo de música de Beethoven, singular homenaje en el 250 aniversario de su muerte, pero como tampoco hay que exagerar, luego pasamos a un chunda chunda debido a Nathan Barr.
6/10
(2018) | 87 min.

Nube es un gato que vive cómodamente con su hijo Rayo en un apartamento de la ciudad. Rayo adora a su padre, pero no quiere ser como él, que suele pasarse el día haciendo el vago. En cuanto Nube le habla de un legendario paraíso para gatos llamado Gatopía, Rayo decide construir un cohete para ir en busca de ese lugar. Ambos se embarcarán en un viaje lleno de aventuras en el que deberán afrontar los peligros del mundo exterior.

(2020) | 81 min.
Mina es una niña lista y vivaracha que vive con su padre después de que su madre les abandonara años atrás. Ahora se va a enfrentar a una difícil situación cuando van a vivir a su casa la nueva pareja de su padre con su hija , una jovencita insoportable y mimada, siempre pendiente de su imagen en las redes sociales y de las modas del momento. La convivencia entre las niñas se hará insufrible, pero entonces Mina descubrirá que puede influir en las personas adentrándose en sus sueños. Imaginativa película de animación de producción danesa, que supone el debut en el largometraje de Kim Hagen Jensen, quien anteriormente había trabajado en el departamento artístico de películas similares, como Marco Macaco y los Piratas del Caribe o La increíble historia de la pera gigante. En este caso ofrece una trama que recuerda en algunos aspectos a la por otra parte muy superior Del revés, ya que incide también en la realidad inconsciente que ocurre en el interior del cerebro de los seres humanos. Resulta atractiva la idea de que exista un mundo paralelo en donde se fabrican los sueños. Allí cada persona cuenta con su particular escenario, como si se tratara de una enorme colección de montajes teatrales que continuamente –cada noche– van modificando sus elementos ara crear diversas ensoñaciones. Las dos familias desestructuradas que presenta la trama sirven de sustrato para crear los conflictos entre los personajes –las dos niñas–, en donde los sueños serán el medio que influya en la realidad y devuelva la optimista armonía familiar, esquiva por los traumas propios de las familias monoparentales. En el aspecto técnico los dibujos son correctos, con una acertada paleta de colores que distingue el fulgor luminoso de la vida real y los tonos apagados y morados del mundo onírico. Destaca asimismo la simpatía de los personajillos que fabrican los sueños.
5/10
(2018) | 90 min.
Un tren atraviesa a diario las estrechas calles de un pueblo de Bakú, algo que afecta a todos los habitantes, que han de retirarse de la vía, que suelen ocupar para sus actividades cotidianas. Incluso a veces se lleva la ropa que han tendido en la calle, mantelerías o... un sujetador. El maquinista Nulan, al que le toca jubilarse, se va a empeñar en devolver esta prenda a su legítima propietaria. Aunque puede que en el camino logre enfurecer a la población masculina de la zona, que le ven como un donjuán o peor, un pervertido. Al director alemán Veit Helmer le van las historias algo surrealistas con punto kafkiano, como ha demostrado en títulos como Absurdistán y Baikonur. Aquí reincide en su personal universo con una película en la que apenas se escucha una palabra, todo es muy visual, deudor de Charles Chaplin y en su mecanicismo, de Tiempos modernos, del cine del francés Jacques Tati, e incluso del laconismo del finés Aki Kaurismäki. Aquí la excusa argumental es una variación del cuento de la Cenicienta, donde en vez de encajar un zapato en un pie, hay que hacer lo propio con un sujetador en los senos de una mujer. La película está bien llevada, y tiene algún momento tierno, la relación de Nulan con el niño que toca el silbato avisando del paso del tren, pero puede resultar algo pesada y reiterativa para el espectador no iniciado que carezca del necesario punto de complicidad. Lo hace bien el protagonista Predrag 'Miki' Manojlovic, inyectando la buscada impasibilidad a su personaje. En el reparto está la española Paz Vega.
5/10
(2020) | 104 min.
Una película noruega que promete más de lo que da, al seguir la línea de crear una particular historia de superhéroe, con unos superpoderes ligados a los dioses de la mitología nórdica, que en Marvel ha servido para crear el universo de Thor. Los propios noruegos ya han abordado el tema en la serie Ragnarok. Sigue a Eric, estadounidense de origen noruego, que en busca de sus ancestros ha terminado viviendo solo en un bosque, tras provocar un pavoroso incendio en el que murieron varias personas. Todo tiene que ver con unos superpoderes que posee, y que parece incapaz de controlar. De hecho, la policía le detiene tras matar accidentalmente a un joven que le estaba provocando. Trata de entenderle y ayudarla la joven psiquiatra Christine, que acaba de obtener el título y que está impactada por el inesperado suicidio de uno de sus pacientes. Aunque el punto de partida de la película dirigida por André Øvredal puede enganchar, el caso es que el guion coescrito con Geoff Bussetil y Norman Lesperance, va deslizándose por cauces rutinarios y previsibles, con comportamientos y vacilaciones de los personajes poco verosímiles, con los que poco pueden hacer el trío compuesto por Nat Wolff, el “superhéroe”, Iben Akerlie, la psiquiatra, y Priyanka Bose, un veterano policía local. Así que todo queda en un conjunto de efectos visuales, rayos y truenos, y objetos deformados. Especialmente insatisfactorio es el tonto desenlace, con unos servicios secretos estadounidenses comandados por una afroamericana que parecen el colmo de la estulticia.
4/10