Decine21

Cartelera

Cines MN4

Calle Alcalde José Puertes, 46910 Valencia (Valencia)

Películas en cartel

(2020) | 124 min.
Mediados de los 90. A Isabel, estudiante de prácticas en un periódico de Cantabria, le asignan ocuparse de la sección de esquelas. Ahí se publican los misteriosos textos que cada año envía un individuo anónimo, donde manifiesta el intenso amor que sentía hacia su esposa. Al investigar esta historia, la becaria descubre el drama de Gonzalo, joven arquitecto que durante el verano de 1958 viajó a Jerez de la Frontera para construir la nueva bodega de su mejor amigo, Hernán Ibáñez. Una vez allí, éste le indica que está a punto de casarse con la joven Lucía Vega, pero Gonzalo no puede evitar sentirse atraído por ella. Carlos Sedes tiene en su haber numerosísimos episodios de series de Bambú, como Gran Reserva y Gran Hotel. Ahora, la productora le ha puesto al frente de un largometraje con muchos elementos en común con aquéllas, por ejemplo las bodegas de la primera, o que arranca en Cantaloa, el pueblo ficticio donde transcurría la segunda. También comparte su cuidada ambientación histórica, al servicio de una trama propia de un culebrón. No se entiende que hayan sido necesarios hasta seis guionistas, entre ellos Ramón Campos y Gema R. Neira, pesos pesados de la empresa, para construir un guión bastante convencional, inspirado muy libremente en un hecho real: las curiosas esquelas donde cada año un individuo recordaba a su mujer fallecida. También parece que planea la estela de la epistolar Querido John y otras adaptaciones de novelas melosas de Nicholas Sparks. Tiene cierta fuerza su homenaje a los viticultores jerezanos que se abrieron camino en el mercado internacional. De factura impecable, destaca una fotografía cálida de Jacobo Martínez (Fariña), y las interpretaciones del trío protagonista, con Blanca Suárez y Javier Rey a su nivel habitual, y un trabajo especialmente memorable del menos conocido Pablo Molinero (La peste), que se distingue por una enorme naturalidad. Por el contrario, se abusa de los elementos folclóricos, en el film se estimula el tópico de que los habitantes del sur improvisan bailes de sevillanas en cualquier sitio, y canta “La Traviata” que una conocida bodega ha pagado por el emplazamiento de sus productos en el film. No todos los giros funcionan y la historia avanza con mucha lentitud hasta llegar a un final poco creíble. Por otro lado la subtrama moderna apenas tiene fuerza, y sus protagonistas, Guiomar Puerta y Carlos Cuevas, carecen de química.
5/10

Hoy Lunes 25

  • 18:20

Mañana Martes 26

  • 18:20

Miércoles 27

  • 18:20
(2020) | 104 min.
Remake con reparto y producción a lo grande, del film del cineasta y pintor Harry Hurwitz, al que le encantaba en sus bizarras y poco conocidas obras abordar el cine dentro del cine. George Gallo coescribe y dirige un film atravesado de abundante humor negro, que pone patas arriba las convenciones del mundillo cinematográfico, aunque sin dejar de mostrar en el fondo un amor apasionado por el Séptimo Arte. El film sigue al cochambroso productor Max Barber (Robert De Niro), que respalda cintas sin demasiado éxito, y al que hasta ahora ha financiado el gángster Reggie Fontaine (Morgan Freeman). Le ayuda en su trabajo su sobrino, el entusiasta Walter Creeson (Zach Braff). Tras su enésimo fracaso, Fontaine exige a Barber el pago de una importante deuda, y al productor no se le ocurre otra cosa que reclutar en un asilo de actores decrépitos a la vieja estrella del western Duke Montana (Tommy Lee Jones), con tendencias suicidas por la edad y la falta de correspondencia de un viejo amor de juventud. Creeson cree que el proyecto es sincero, recuperar a un actor legendario, pero en realidad lo que Barber espera es que su actor principal muera en el rodaje “accidentalmente” para poder cobrar el seguro. A priori uno podría creer que va a contemplar un film de actores ya talluditos de reconocido prestigio –De Niro, Freeman y Jones suman unos cuantos Oscar–, reunidos y empaquetados en un producto infame de usar y tirar, al estilo de la olvidable Plan en Las Vegas, donde coincidieron dos de ellos. Pero lo cierto es que la película está bien rodada, con situaciones y diálogos muy divertidos, funcionan bien las distintas escenas en que se trata de acelerar el óbito de Duke, algunas tan espectaculares como la del puente colgante; el planteamiento hace pensar en una de las mejores comedias de la Ealing, Ocho sentencias de muerte. De vocación gamberra, y hasta salvaje, resulta ser diversión de la buena, una cinta muy digna.
6/10

Hoy Lunes 25

  • 16:30
  • 19:00

Mañana Martes 26

  • 16:30
  • 19:00

Miércoles 27

  • 16:30
  • 19:00
(2020) | 90 min.
Ángel, chico del extrarradio de Madrid, tiene claro que hará lo que sea para subir en el escalafón social. La oportunidad le llega cuando en una discoteca conoce a Estrella, una chica que le encandila, pero que tiene un novio celoso y posesivo, Poli, con el que inicia una pelea. Pese a todo, Poli le retará a que colabore con su banda de “aluniceros” para llevar a cabo un robo. Así comienza una carrera criminal, en la que Ángel se convertirá en protegido de Rogelio, capo que lleva a cabo sus actividades delictivas a sus anchas porque ha llegado a un acuerdo con un alto cargo de la policía corrupto. El problema llegará cuando Sole, la hija de Rogelio, se encapriche de Ángel, que sin embargo sigue enamorado de Estrella. Daniel Calparsoro sabe de sobra que rueda bien, pero que le falta apoyarse en buenos guiones, por lo que en esta ocasión ha recurrido a un sólido profesional de este campo, Jorge Guerricaechevarría, habitual del cine de Álex de la Iglesia, aunque ha brillado más cuando ha trabajado para otros realizadores, como Daniel Monzón (Celda 211) y Paco Plaza (Quien a hierro mata). Éste escribe un guión que recoge elementos del cine quinqui, al tener como protagonista a jóvenes marginales en la línea del Vaquilla y el Torete, pero que no tienen como principal motivación salir adelante como sea, sino la ambición, lo que también recuerda a películas de gángsteres, sobre todo a El precio del poder, de Brian de Palma, pero también a otros largometrajes en torno a la ascensión y caída del protagonista en el mundo del hampa. Por desgracia, una vez colocadas estas piezas sobre el tablero, el metraje se hace repetitivo, y se alarga hasta la extenuación. No consigue mantener el interés Calparsoro pese a que cuenta con un amplio despliegue de producción, que le permite jugar a convertirse en Michael Mann, en Heat. Por supuesto no llega a la genialidad de aquél, pero compone algunas secuencias de acción de altura, como la persecución que acaba en los túneles. Tampoco salva la función el esforzado reparto, que combina los rostros jóvenes de Miguel Herrán (A cambio de nada, La casa de papel) y Carolina Yuste (Carmen y Lola), con veteranos como Luis Tosar (Rogelio) y Fernando Cayo (el policía Duque, empeñado en cazar al protagonista). Una pena, porque podría haber sido un film que diera mucho más de sí. Lo peor, la música de reggaetón pensada para atraer al público más joven, pero que puede rallar el cerebro del resto del público.
5/10

Hoy Lunes 25

  • 16:10
  • 18:20

Mañana Martes 26

  • 16:10
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Miércoles 27

  • 16:10
  • 18:20
(2020) | 97 min.
Anthony es un octogenario que ha vivido solo en su casa en Londres, bajo la atenta mirada de su hija Anne. Con dificultades cada vez mayores para valerse por sí mismo, por un claro deterioro cognitivo y síntomas quizá de Alzheimer, Anne le ha buscado varias cuidadoras, pero aguantan poco debido al carácter imposible del progenitor. Ahora que ha conocido a un hombre, y planea mudarse a París, Anne se plantea si bastará con una enfermera para que cuide a su padre en casa, o si convendrá ingresarle en una residencia de ancianos, donde quizá esté mejor atendido. El francés Florian Zeller debuta en la dirección de largometrajes adaptando su propia obra teatral, que ganó el premio Molière en 2014 y ha triunfado en escenarios de todo el mundo. Ha contado con la valiosa ayuda en el guión del también autor teatral, guionista y eventual director Christopher Hampton, muy familiarizado con la obra de Zeller ya que la ha traducido al inglés, y que ha podido además aportar su conocimiento del medio cinematográfico. Aunque se nota el origen teatral de la película, también por unos escenarios casi siempre interiores y únicos, Zeller ha conseguido dotar de cualidades cinematográficas al juego de la confusión que vertebra el film, donde conviven el drama, el contrapunto humorístico y la intriga. De modo que el espectador puede identificarse con el protagonista Anthony y sus dudas acerca de qué es real, qué producto de la demencia y qué resultado de los esfuerzos de los que le rodean por tratarle como a un niño, manipulándole u ocultando parte de lo que le ocurre. Y se pierden las coordenadas espaciotemporales, no acabamos de saber seguros acerca de dónde, cuándo y con quién estamos. En compañía de Anthony, nos desplazamos sobre arenas movedizas. El drama del envejecimiento y el decaimiento físico y psíquico, que afecta a las relaciones padre-hija, hasta el punto incluso de convertir en nebulosa una tragedia familiar que les marcó profundamente, se cuenta de modo maravilloso, con el dilema de cuidar al que lo necesita o dejar esa tarea en manos de profesionales, porque también quien está en la plenitud de la vida debe seguir adelante con sus proyectos e ilusiones. Hay amor y cariño, y hay dolor, a la hora de ver cómo se prodigan los cuidados, algo que hacen de distinta forma la familia directa, la política y los profesionales. La película cuenta con media docena de soberbios actores. Anthony Hopkins resulta verdaderamente conmovedor como el anciano homónimo, da todo un recital interpretativo mostrando la vulnerabilidad de quien se encuentra perdido y lo sabe, pero también resultando insoportable con su carácter explosivo, o mostrándose especialmente tierno. Y Olivia Colman también sabe dar matices a una hija que quiere a su padre, pero que no es ajena a las presiones de su entorno a la hora de tomar decisiones para procurar que estén bien él y ella. Creo obligatorio mencionar a los otros actores, Olivia Williams, Rufus Sewell, Mark Gatiss, Imogen Poots, que desarrollan muy bien unos roles que alimentan el juego de confusión por el que nos lleva Zewell para que reflexionemos sobre la grandeza y fragilidad del ser humano, que siempre y sobre todo necesita amor, como vemos en la última escena del film.
8/10

Hoy Lunes 25

  • 15:30
  • 18:00

Mañana Martes 26

  • 15:30
  • 18:00

Miércoles 27

  • 15:30
  • 18:00
(2019) | 94 min.
El relato fantasmagórico “Otra vuelta de tuerca” de Henry James ha tentado a muchos cineastas, el caso más afortunado de adaptación es sin duda ¡Suspense!, de Jack Clayton, e incluso hay filmes claramente inspirados en él, como Los otros, aunque Alejandro Amenábar no reconozca la influencia. La historia de una joven institutriz, requerida para acudir a un caserón para ocuparse de los dos niños Miles y Flora porque su padre viudo está viajando todo el tiempo, daba sobre el papel y en los filmes citados a una historia de corte gótico espeluznante, sobre todo porque personajes que se asocian a la infancia y a la ternura resultaban la mar de inquietantes. Por desgracia la videoclipera directora Floria Sigismondi, asociada a series de moda como El cuento de la doncella y American Gods, demuestra ser poco sutil en el tratamiento de la historia, a la que ha querido conceder un toque moderno y morboso con las imágenes, sin lograr adentrarse con un mínimo de coherencia en la psicología de los personajes. Es como si quisiera convertir la cosa en un cuento de Stephen King –incluida la presencia en el reparto de Finn Wolfhard–, pero en malo. Mackenzie Davis da vida a la joven ilusionada con su nuevo trabajo, pero que pronto empieza a verse envuelta por una atmósfera turbadora. El problema es que se juega a un efectismo algo desquiciante, con personajes nada convincentes a la hora de hacer la vida imposible a la recién llegada, añadiendo el toque del chico en plan seductor, o unos adultos algo grotescos, el ama de llaves y el criado. Algo ha fallado en la producción del film, lo que queda en evidencia en su brusco final.
3/10

Hoy Lunes 25

  • 19:10

Mañana Martes 26

  • 19:10

Miércoles 27

  • 19:10
(2020) | 97 min.
Delicada incursión en el mundo de la infancia a cargo de la guionista y directora Pilar Palomero (1980), que debuta en el largometraje con maestría. Elige esa difícil etapa, en los estertores de la niñez, previa al paso a la adolescencia, cuando las preguntas, las dudas y la reafirmación de la propia personalidad comienzan a salir a la luz y pugnan por encontrar su propia voz. La directora zaragozana presenta un universo femenino cercano y cotidiano a través de los ojos de su protagonista, Celia, una chica de once años y de pocas palabras, observadora y dulce, que estudia en un colegio de monjas y vive sola con su madre. Sin grandes alardes presenciamos el día a día de la pequeña, sus amistades en el colegio, especialmente con la chica nueva llegada de Barcelona; la educación religiosa que recibe por parte de las monjas; las primeras experiencias y rebeldías, como montar en moto, pintarse los labios, hablar de cosas de mayores, la curiosidad sexual, escuchar música estridente, beber alcohol, bailar en un local. Están maravillosamente mostrados numerosos instantes de la vida difíciles de definir, como esas miradas, esas medias sonrisas que lo dicen todo, las vergüenzas que asoman a la superficie, palabras a media voz, silencios. Y es el momento también de los asaltos de la curiosidad, de preguntarse si Dios existe o no, de indagar en la historia de sus padres, en la existencia de una familia ausente a la que no conoce, instantes también de enfrentamiento con los adultos, de desconcierto. Pueden apreciarse a su vez algunos detalles hoscos de una visión más bien sesgada de la educación religiosa, aunque Palomero no desprende demasiada acritud. Como se ve, pocas cosas de relieve acontecen en Las niñas, aunque por otro lado todo lo que sucede tiene una inmensa carga de realidad, la potencia de un retrato verosímil de un tiempo crítico de la vida de las niñas, de todas las niñas. Palomero narra con un oficio que se diría de años, con una sensibilidad grande y una aguda mirada hacia el detalle. La atmósfera parece salida directamente de los años 90, tan cercanos y tan lejanos ya, pero sin que exista un afán por destacar el aire retro de modo artificial. Todo el reparto es femenino y además de una correcta Natalia de Molina, destaca sobremanera la jovencita Andrea Fandos en el papel de Celia, la absoluta protagonista. Entrega un trabajo asombroso.
6/10

Hoy Lunes 25

  • 16:00
  • 18:45

Mañana Martes 26

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Miércoles 27

  • 16:00
  • 18:45
(2020) | 94 min.
El alma se le cae a los pies al jovencito Peter cuando se ve obligado a dejar su cuarto para trasladarse a la buhardilla. Y es que además de sus padres y sus dos hermanas, el hogar familiar va a completarse con un nuevo inquilino, el abuelo, que ha quedado recientemente viudo. Pero Peter no está dispuesto a dejarse robar su habitación tan fácilmente y emprende una guerra para hacerle la vida imposible al recién llegado. Y el abuelo decide responder a la agresión… Simpática comedia familiar sobre la lucha generacional que se produce entre un abuelo y un nieto. El guión de Tom J. Astle y Matt Ember es bastante simple, pues prácticamente se limita a mostrar la serie de graciosas jugarretas que van sufriendo ambos contendientes. Las canicas, la espuma de afeitar, la serpiente… arrancarán seguramente sonoras carcajadas (sobre todo a los espectadores más jóvenes), así como ese momento en que el abuelo se queda colgado de la cornisa. Por contra, quizá podría habérsele sacado más partido a la subtrama colegial. Basada en la novela de Robert Kimmel Smith, En guerra con mi abuelo es también eficaz al mostrar que el cariño familiar no siempre viene acompañado de una perfecta armonía, pero también que esas diferencias son cosas que se pueden paliar con amor genuino y la ternura necesaria. Dirige la película Tim Hill, especializado en comedias infantiles como Alvin y las ardillas o Hop. Aquí hace un correcto trabajo y sabe sacar partido al reparto, pues todos cuentan. Aparte del trabajo de Robert De Niro en el papel del abuelo, de lo mejor son las divertidas apariciones de sus amigotes vejestorios, interpretados por viejas glorias como Cheech Marin, Jane Seymour o un genial Christopher Walken.
5/10

Hoy Lunes 25

  • 15:50

Mañana Martes 26

  • 15:50

Miércoles 27

  • 15:50
(2019) | 126 min.
Cuando faltan pocos días para Nochebuena, la coreógrafa Anja regresa a su residencia de Oslo tras la exitosa gira internacional de su compañía. Allí le espera su compañero, el director de escena Tomas, con el que tiene tres hijos, que se suman a otros tantos que él tiene de relaciones anteriores. Pero tras un chequeo médico, a Anja le diagnostican un tumor cerebral que tiene pinta de ser metástasis de un cáncer de pulmón que había superado un año antes. Se pondrá de acuerdo con Tomas para ocultar el problema a sus vástagos hasta que un ‘scanner’ esclarezca si tiene solución, pese a que los doctores no se muestran optimistas. Durante el curso de unos días terribles, Anja y Tomas tratarán de recuperar el amor, pues se habían ido alejando por las circunstancias. Segundo trabajo como realizadora y guionista de la noruega Maria Sødahl, autora de Limbo, que durante muchos años había ejercido como directora de casting. Ha compuesto un drama muy sentido, en el que se nota la abundancia de elementos autobiográficos, pues ella misma atravesó una experiencia similar a la de su personaje, que superó con apoyo de su marido, Hans Petter Moland, también realizador, con títulos como Venganza bajo cero. Se nota que conoce la realidad que trata en el film al abordar asuntos como el sentimiento de culpa por haber fumado –el tabaco podría ser la causa de la enfermedad–, el temor por el destino de unos hijos a los que va a dejar solos, la angustia por conocer el tiempo que queda de vida, los efectos secundarios de la medicación, etc. Sólo se apuntan –de forma un tanto difusa– preocupaciones trascendentales por la existencia de Dios, cuando los protagonistas planean casarse, y recurren a un sacerdote para que la ceremonia tenga lugar en una iglesia, en lugar de en un frío hospital. En cualquier caso, el film es una impactante historia de amor, pues Sødahl hace hincapié en la relación de pareja, en la necesidad de reconciliarse y aparcar posibles problemas cuando se aproxima el fin, y en que se hace indispensable el apoyo sentimental en los peores momentos. De acabado formal cuidadísimo, el film cuenta con una actuación impresionante de Andrea Bræin Hovig, que ha desarrollado su carrera sobre todo en la televisión en Noruega. A su lado, un Stellan Skarsgård magistral como pareja que se muestra fuerte, pero que necesita llorar en solitario; el actor ha recuperado las ganas de actuar tras la serie Chernobyl, después de años como secundario bien pagado con papeles facilones en superproducciones. A destacar también el realismo de los jóvenes actores que dan vida a los hijos.
7/10

Hoy Lunes 25

  • 16:10
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Mañana Martes 26

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Miércoles 27

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(2020) | 91 min.
Rachel no traviesa un buen momento. Anda escasa de dinero, está en proceso de divorcio y para colmo tiene a su hermano y a su novia viviendo en su propia casa. Por si eso fuera poco, mientras lleva a su hijo al colegio pierde un valioso trabajo por culpa de un atasco. Es comprensible que cuando en un semáforo el coche de delante no reacciona al ponerse el disco en verde, Rachel toque el claxon con vehemencia. En el siguiente semáforo, el conductor le exige entonces una disculpa pero Caren se niega. Craso error, porque el hombre con quien habla es un asesino despiadado. Correcto thriller de acción que supone el regreso a las pantallas del guionista Carl Ellsworth tras ocho años de ausencia. El creador de apañadas historias angustiosas, como Vuelo nocturno o Disturbia, entrega aquí una película tremendamente simple de planteamientos y también de desarrollo pero que consigue mantenerte agobiado en todo momento. Es Salvaje una especie de mezcla explosiva entre El diablo sobre ruedas y Un día de furia, aunque sin la intriga de la primera ni el calado de fondo de la segunda. Aquí todo es mucho más limitado, plano incluso; no hay momentos para la reflexión ni tampoco para el miedo, tan sólo cabe la huida desesperada de una víctima mientras el psicópata desquiciado la persigue y va sembrando de víctimas su camino. Tras las cámaras logra insuflar ritmo el director alemán Derrick Borte (La familia Jones), que demuestra pericia al filmar en la carretera. Sabe además preparar al espectador para la violencia desde la elíptica apertura, para luego ir incrementando poco a poco la brutalidad a lo largo del film (ojito a quién invitas a café). En realidad, el resultado hubiera sido mucho más suave si no hubiera contado con la composición monstruosa de Russell Crowe. Monstruosa en un doble sentido, porque el actor australiano está inmensamente orondo y su enorme masa corporal puesta al servició de su capacidad interpretativa impresiona y produce verdadero miedo. Le secunda magníficamente la actriz Caren Pistorius (Slow West), la mujer perseguida cuyo día se convierte de repente en un auténtico infierno.
5/10

Hoy Lunes 25

  • 16:20
  • 18:50

Mañana Martes 26

  • 16:20
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Miércoles 27

  • 16:20
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(2020) | 95 min.
Segundas partes alguna vez son buenas, y yo aún diría más, muy buenas. Es el caso de Los Croods 2: Una nueva era, que llega siete años después de la primera entrega. Sus responsables, lejos de dormirse en los laureles de la excelente acogida del film original, y confiar en que el público acuda a los cines por pura inercia, se ha esforzado en pergeñar una trama repleta de hallazgos, capaces de hacer disfrutar a los miembros de cualquier de edad del clan familiar que se acerque a ella, todos se pueden sentir representados e interpelados. Seguimos nuevamente las andanzas de la familia Crood, la adolescente Eep, los padres Grug y Ugga, los hermanos Thunk y Sandy, y la abuela Gran, a los que se sumó Chico, que perdió a su familia, y de la que Eep está superenamorada. Grug es partidario de la unidad del clan a toda costa, aunque Eep y Chico hacen planes en privado –en privado, dentro de lo que cabe– para independizarse, andan en busca de lo denominan esperanzados “un mañana”. Y ese mañana llega en forma de algo parecido a un paraíso terrenal construido por el matrimonio Masmejor, Hope y Phil, padres de Alba, que además de tener amurallado lo que se diría un vergel rebosante de árboles frutales, disponen de muchas comodidades, como habitaciones separadas, ascensor, ropa “cool” e incluso chanclas. Resulta que los Más Mejor eran íntimos amigos de los padres de Chico, y ya empiezan a hacerse ilusiones de emparejar a Alba con el recién llegado, a quien ven como a un nuevo hijo. En cambio al resto de los Croods les consideran un poco... cavernícolas. Aunque con amplia experiencia de animador, Joel Crawford se estrena como director de largometrajes, y supera la prueba sobradamente, bien apoyado en un guión con muchos contribuyentes, desde los escritores del primer film, Kirk De Micco y Chris Sanders, a los hermanos Dan y Kevin Hageman, y a Paul Fisher y Bob Logan, que están detrás de muchas “legopelículas”. Narrativamente, la película es una delicia, porque aborda temas variadísimos, algunos muy actuales: la rebeldía adolescente y la sobreprotección de los padres, ya conocidos de la otra película, pero también el de creerse superiores al otro por tener determinadas habilidades y conocimientos de los que los otros carecen, o la búsqueda de espacios individuales para que nadie “moleste” e incluso, genial en una cinta prehistórica, se lanzan acertados dardos a... ¡la adicción a las pantallas! Las diferencias entre los Croods y los Masmejor van en la línea de Tarzán confrontado con la civilización, pero con un toque muy original hipsterpijo en los segundos. La trama está llena de ocurrencias que a priori podrían parecer disparatadas, como de auténtico desparrame, por ejemplo la prohibición de tomar plátanos, la aparición de animales superpintorescos y la posibilidad de comunicarse con ellos, las delicias de una sauna o lo relativo a los talentos ocultos de la abuela, por no hablar de la inclusión de momentos musicales o ralentíes inesperados, pero el caso es que estas audacias, lejos de chirriar, se convierten en piezas de un puzzle donde se acaba componiendo una imagen nítida y disfrutable. De nuevo la animación es de gran calidad, tanto en los momentos que podríamos describir como más oníricos o diferentes, véanse la degustación glotona de manjares, o la ilustración de diarios y cuadernos de bitácora, como en lo relativo a la textura de la piel y cabello de los personajes.
8/10

Hoy Lunes 25

  • 16:10
  • 18:00
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Mañana Martes 26

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Miércoles 27

  • 16:10
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(2020) | 151 min.
Entretenidísima nueva entrega de las andanzas de Diane Prince “Wonder Woman”, digna de ser disfrutada en pantalla grande, sin duda que Warner ha acertado apostando por su estreno de este modo, aunque en Estados Unidos conviva con su lanzamiento en streaming en HBO Max. Ya solo por la espectacular escena de apertura, que resiste perfectamente la comparación con la tradición de los arranques de los filmes de James Bond y de Indiana Jones, merece la pena. Esos primeros diez minutos de juegos olímpicos amazónicos, una verdadera gincana, constituyen una proeza técnica y de especialistas en los distintos ramos de escenas de acción y efectos visuales, que merece un rendido aplauso. Tras esta escena del pasado, con Diana niña, volvemos al presente de 1984, en que nuestra heroína trabaja en Washington ligada al Instituto Smithsoniano. Allí vive un poquito triste, echa de menos a su gran amor Steve Trevor, y solo entretiene su melancolía actuando como superheroína con su atuendo de Wonder Woman, o ayudando a una compañera de trabajo, la tímida y con autoestima muy baja Barbara Minerva. A las manos de esta llega como experta arqueóloga una misteriosa pieza que se encontró como botín de un atraco. Resulta estar ligada a la cultura maya, y sosteniéndola te concede un deseo. Todo el que se acerca a ella se ve tentado a emplearla, Barbara para convertirse en tan “cool” como su amiga Diana, Diana pidiendo el regreso a la vida de su amado Steve, y... el magnate del petróleo Maxwell Lord, que se apodera de la pieza, empieza a usarla para acrecentar su poder, lo que va a ir teniendo consecuencias catastróficas. Esta secuela, de nuevo dirigida por una mujer de armas tomar, también coguionista, Patty Jenkins, supera a la original en capacidad de enganchar. En su guión han participado también Geoff Johns, especialista en series de superhéroes, y Dave Callaham, que destacó en la trilogía de Los mercenarios. No es que sea un libreto perfecto, pero combina con inteligencia los conflictos de los personajes (Diana que añora a su amado, Barbara que ambiciona la popularidad, Maxwell que quiere ser poderoso) para desarrollar la idea de que hay que tener cuidado con lo que uno desea, y que ver satisfechos esos deseos y caprichos puede dejar... insatisfecho, y en cambio la renuncia y el sacrificio pueden dejar la conciencia más tranquila, es la alegría de hacer lo que hay que hacer, aunque cueste y no apetezca. Es cierto que pueden cargar las microrrevanchas feministas, o que se cae en el sentimentalismo con la subtrama amorosa, o con la relación de Maxwell con su hijito, y que esa especie de clímax de tintes apocalípticos que nunca se acaba resulta excesivo, aunque se apoye en la gran partitura de Hans Zimmer. Pero el balance del conjunto a la postre es más que notable. Y es que las escenas de acción son muy buenas, la ya citada del comienzo, pero muchas otras que salpican el relato, y que evitan ser rutinarias, a la vez que homenajean a otros títulos moviditos. Se puede decir que estamos ante un trabajo bien hecho. Y los actores se lo han pasado en grande, la atlética y escultural Gal Gadot, el galán guaperas Chris Pine, el villano de Pedro Pascal, a quien muchos no conocen por ir con su casco puesto todo el tiempo en The Mandalorian, o el personaje que más evoluciona y al que da vida con eficacia Kristen Wiig. La presencia de Robin Wright y Connie Nielsen es casi de cameo pero en fin, sirve para introducir la idea de que en la vida no hay que hacer trampas, si no ir con la verdad por delante.
6/10

Hoy Lunes 25

  • 15:40
  • 18:10

Mañana Martes 26

  • 15:40
  • 18:10

Miércoles 27

  • 15:40
  • 18:10
(2020) | 97 min.
Antoinette es una simpática pero atolondrada maestra de escuela, que tiene una aventura con un hombre casado, Vladimir, padre de una niña alumna suya. Incapaz de esperar a reunirse con su amante durante el verano, en unos días en que él pueda esquivar a su familia, ella decide hacerse la encontradiza con el clan al completo en una ruta de senderismo de montaña. Para ello reservará habitación en un hostal, y emprenderá el camino con un asno, Patrick, que al principio se le resiste a ella, una completa urbanita, pero que al que empieza a tomar afecto. Caroline Vignal escribe y dirige un film agradable y ligero, con ribetes de vodevil, bucólico y pastoril gracias al hermoso paisaje y a los animales, la naturaleza relaja y ayuda a alcanzar algo parecido a la paz. Laure Calamy compone bien a la protagonista de cascos ligeros y risa floja, ingenuamente enamorada, y que no duda en contar su historia a sus compañeros de camino, de los cuales algunos la miran con ojos románticos y comprensivos, mientras que otros no aprueban que vaya tras un hombre casado. Mientras que un matrimonio de lugareños que regenta una de las casas rurales de hospedaje no deja de quedar sorprendido por cierto paralelismo con el caso de Robert Louis Stevenson, el escritor conoció a la que acabaría siendo su esposa, Fanny, una mujer casada y con hijos, haciendo excursiones por las zona, que plasmó en un libro de viajes. Se agradece la falta de pretensiones del film, que no pretende justificar las ilusiones amorosas de la protagonista, sino que se centra más en bien en los "encantos" del campo para una chica de ciudad que no ha caminado kilómetros y kilómetros nunca, y en los enredos que surgen, cuando finalmente se produce el encuentro de Antoinette con su amante y familia, apuntando a posibles modos de resolver felizmente el embrollo. Tiene encanto la relación estrecha que acaba estableciéndose entre Antoinette y el asno, un amor más puro tal vez que el que la impulsó a emprender su singular aventura.
6/10

Hoy Lunes 25

  • 16:00
  • 18:50

Mañana Martes 26

  • 16:00
  • 18:50

Miércoles 27

  • 16:00
  • 18:50
(2020) | 85 min.

Pequeño Vampir ha tenido 10 años durante los últimos 300 años. A pesar de vivir en una casa encantada con un alegre grupo de monstruos, se aburre enormemente ... ¿Su sueño? Ir al colegio para conocer a otros niños. Desafortunadamente, sus padres no le dejan salir de la mansión, ya que para ellos, ¡el mundo exterior es muy peligroso! Acompañado por su fiel bulldog Fantomate, Pequeño Vampir se escabulle sin ser visto en busca de nuevos amigos. Pronto conocerá a un niño humano, Miguel, pero rápidamente su amistad llamará la atención del aterrador Giboso, un viejo enemigo que ha estado persiguiendo a Pequeño Vampir y su familia durante siglos.

Hoy Lunes 25

  • 15:40

Mañana Martes 26

  • 15:40

Miércoles 27

  • 15:40
(2019) | 78 min.
Mágica cinta de animación alemana, que se inspira en las leyendas populares de la ciudad de Colonia acerca de los Heinzelmännchen, también conocidos como los Elfkins, duendecillos que por las noches ayudan a los humanos a sacar adelante sus tareas sin que éstos lo adviertan. Desde que una mujer les sorprendió ayudando a un sastre, los Elfkins decidieron alejarse del mundo de los hombres, de modo que viven en el subsuelo viviendo de los recuerdos, por ejemplo con representaciones teatrales de lo que hacían antaño, y desarrollando sus habilidades, pero solo para ellos mismos. Sin embargo, tras doscientos años así, la traviesa Helvi decide salir al exterior, acompañada de Kipp y Butz. Allí descubre su vocación de repostera cuando conoce al pastelero Theo, que ha heredado el talento de su padre con los dulces de artesanía, pero que está enemistado con su hermano Bruno, partidario de métodos industriales, aunque el resultado sea casi indigerible. Theo debe pagar una deuda a Bruno, o perderá su pastelería; por fortuna los Elfkins le van a echar una mano, probando su ingenio y talento. Ute von Münchow-Pohl mejora los resultados obtenidos con su anterior film Rabbit School, con esta historia de pequeños gnomos o pitufillos más o menos encantadores, que tan buen resultado han dado en cintas como Gnomeo y Julieta o Los pitufos, basados en la "bande dessinée" de Peyo. Aunque el tono puede ser a veces demasiado infantil, confiando en los gags de trompazos, el guión de Jan Strathmann está bastante elaborado, planteando el conflicto de los hermanos pasteleros, y el descubrimiento de la auténtica vocación de los elfkins, que debiera ser el de cualquier persona cabal, ayudar a los demás. La animación 3D es sencilla y eficaz a la hora de convertir a pastelero Theo en un momento dado en marioneta, y en los procesos de fabricación de pasteles. Los personajes tienen encanto y están bastante cuidadas las texturas de los objetos. Se rinde homenaje a Colonia mostrando su hermosa catedral gótica.
6/10

Hoy Lunes 25

  • 16:10
  • 18:20

Mañana Martes 26

  • 16:10
  • 18:20

Miércoles 27

  • 16:10
  • 18:20
(2019) | 107 min.
En una mansión situada en una enorme finca alejada de la ciudad vive Samuel, un jovencito que no puede caminar desde su niñez debido a un accidente de coche, cuando su padre intentó escapar con él de aquel lugar. Su padre falleció en el siniestro y ahora Samuel vive en esa casa como en una burbuja, al cuidado de su tétrica madre Elena, con algunas personas del servicio y la visita ocasional de algunas personas. Todo allí es tristeza y monotonía y Samuel tiene prohibida cualquier relación con el exterior, pero eso va a cambiar cuando en la casa reciben la visita de Denise, una vivaracha jovencita de quince años. El italiano Roberto de Feo coescribe y dirige su segundo largometraje, a partir de una historia creada por él mismo, en donde nos sumerge en una tenebrosa aventura de opresión y angustia. Desde el comienzo se nos priva de ciertos elementos del relato para crear un gran misterio sobre la realidad de lo hechos, el por qué de lo que ocurre y las intenciones de la madre de Samuel, una presencia femenina amenazadora, casi terrorífica, que emponzoña continuamente la convivencia en la lujosa mansión. El espectador sabe que algo se le escapa, algo que acabará llegando y que, como se esperaba, da un giro a todo el argumento. A la postre, sin embargo, se constata el empeño del director por retorcer la trama forzadamente, con personajes siniestros como el torturador, momentos sombríos como la pesadilla, el suicidio o esa primera reunión casi fantasmal en el cumpleaños del pequeño Samuel. Son elementos que se revelan artificiosos una vez que comprendemos la situación en donde se desarrolla la historia. Aunque podría hacerse mención a algunos temas de fondo como el descubrimiento del amor o el riesgo de educar en la libertad y la verdad, lo cierto es que estamos sobre todo ante una película de género: lo más destacado de La maldición de Lake Manor es su meritoria ambientación terrorífica. De Feo evita los sustos fáciles y prefiere el tono denso y lúgubre y logra sacar mucho partido a las penumbras, las angulaciones y los rictus inquietantes. En verdad, la planificación y el uso de la luz son admirables y todo eso enmarca la película en algo parecido a una pesadilla gótica bastante asfixiante. De entre el reparto destaca sin duda la actriz Francesca Cavallin (Coco Chanel), que saca todo el partido posible a su oscuro papel de madre.
4/10

Hoy Lunes 25

  • 16:00
  • 18:40

Mañana Martes 26

  • 16:00
  • 18:40

Miércoles 27

  • 16:00
  • 18:40