Decine21

Cartelera

Golem La Morea

Polígono Galaria, 2, 31191 Navarra (Navarra)

Películas en cartel

(2021) | 116 min.
Traumado por haber perdido su licencia de guardaespaldas, Michael Bryce acude a una psicóloga, que le recomienda dejar las armas por una temporada, y pasar unas vacaciones en Italia. Pero una vez instalado en el lujoso resort que escoge como destino, se reencuentra con la estafadora de armas tomar Sonia, que acude a buscarle para que le ayude a salvar a otro viejo conocido de Bryce, el sicario Darius Kincaid, con el que ella acaba de contraer matrimonio, deseosa de formar una familia, pero en la luna de miel ha sido secuestrado por unos desalmados. Accede a echar una mano, siempre y cuando eso no implique empuñar ningún revólver. Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson protagonizaron en 2017 la comedia de acción El otro guardaespaldas, a la que le faltaba aportar alguna novedad al subgénero de las buddy movies, pero que incluía resultones golpes de humor y secuencias de acción a cascoporro, por lo que se convirtió en un taquillazo. El mismo realizador, Patrick Hughes recupera a ambos protagonistas, que exprimen su vis cómica en un registro exagerado y disparatado, acorde al tono del film, y también a Salma Hayek, que esta vez tiene mayor presencia, ya que sus apariciones esporádicas en la anterior tenían su gracia. El trío parece competir a ver quién suelta más palabrotas y más burdas, pero a ratos cumple con su objetivo de hacer reír. Se suman esta vez Antonio Banderas, como villano griego de opereta, y Morgan Freeman, en un papel que no conviene desvelar, aunque ambos están desaprovechados, valen para mucho más que unas pocas escenas absurdas. El argumento –con Banderas planeando destruir Europa por sancionar económicamente a Grecia– parece sacado de un cómic de segunda fila. En cualquier caso, Hughes demuestra buena mano a la hora de ejecutar momentos vistosos tan violentos como inverosímiles, el caso de un tiroteo en Florencia, que muestra que ha dispuesto de un presupuesto más o menos holgado. El realizador acierta al incluir algún golpe que se burla de la obsesión por la corrección política, por ejemplo en un momento en el que el personaje de Reynolds acusa de racista al de Samuel L. Jackson, y al no tomarse demasiado en serio el producto, un liviano blockbuster de verano.
5/10

Mañana Jueves 24

  • 17:30
  • 20:00
(2020) | 143 min.
Traslación al cine del exitoso musical ganador del Tony “In the Heights”, de Quiara Alegría Hudes y Lin-Manuel Miranda, ambos de origen portorriqueño, y el segundo bien conocido por Hamilton. El camino de la producción ha sido largo y no exento de obstáculos, incluida la presencia en el proyecto al principio del luego apestado Harvey Weinstein, y una subasta del proyecto donde Warner sería el mejor postor. Tiene el mérito de no contar con un reparto de estrellas consagradas –Miranda es el nombre más conocido, y además de ser el cocreador del musical tiene un pequeño papel, aunque hay actores del musical original como Olga Merediz–, que lo hacen muy bien, y de evitar clichés como las bandas o las drogas. En general todo está concebido para llegar al gran público, tratando de sortear el riesgo de llegar solo a las minorías representadas, o sea, a los hispanos. Está ambientado en el barrio neoyorquino de Washington Heigths, donde una variada comunidad latina trata de hacer realidad sus sueños. O sueñitos. Pues ejerce de narrador Usnavi, que regente un simpático bar, “El sueñito”, que cuenta a unos niños cómo pudo ponerlo en marcha, en lo que era la ilusión de su vida. Él es de origen dominicano, y sus padres murieron cuando era pequeño, de modo que se ha criado junto a Claudia, conocida por todo el barrio como “Abuela”, pues su papel de matriarca es proverbial, junto a su lema de “Fe y paciencia”. Usnavi está enamorado de Vanessa, que trabaja haciendo la manicura en un salón de belleza, aunque le encantaría ser diseñadora, mientras que él ha heredado un bar destruido por un huracán en su país de origen, y querría convertirlo en “El sueñito” regresando ahí. En el barrio vive también Nina, cuyo padre Kevin, que regenta una compañía de taxis, se ha sacrificado para que salga de ahí y pueda tener unos estudios en la elitista universidad de Stanford. De ella está enamorado Bernie, empleado de Kevin. Y en fin, hay otros habitantes del barrio, ya con presencia menor. El planteamiento por supuesto es el del esfuerzo por hacer realidad el sueño americano, pero sin renunciar a los elementos idiosincráticos de la propia cultura. Esta idea sencilla es la que vertebra todos los conflictos, porque se puede ver el barrio como un lastre, o aceptarlo como el lugar natural donde madurar como persona, cultivar el amor y sacrificarse por los otros. En la línea de popurrí que se está imponiendo en nuestro mundo globalizado, la dirección corre a cargo de Jon M. Chu, conocido por Crazy Rich Asians pero también por películas danzarinas como Street Dance. La película es sin duda vistosa, con animadas coreografías, que se diría un anticipo de la esperada versión de Steven Spielberg de West Side Story. No deja de resultar curioso que en ambos casos tengamos una mirada judía del mundo latino, pues Hudes tiene también estas raíces de las que se muestra orgullosa. La narración se sigue con interés, aunque quizá falte cohesión y desarrolllo al conjunto, el típico fallo de algunos musicales. Las canciones compuestas por Miranda siguen su pauta de combinar estilos diversos, rap, hip-hop y salsa, y tienen indudable pegada. Los números con bailarines llaman la atención por su dinamismo, ya sea en las calles o en la piscina pública, con los inevitables planos a lo Esther Williams, jugando con un verano caluroso en torno a un apagón que deja sin luz a toda la ciudad, y por tanto sin aire acondicionado. Aunque quizá el que más llame la atención es el que implica a una pareja, Nina y Bernie, ya hacia el final, que no desentonaría en una película de Spider-Man por el modo en que se mueven por la fachada de un edificio. Aunque no seré yo quien deje de reconocer sus buenas intenciones, resulta un tanto pueril y queda postizo el discurso a favor de los “dreamers” y sin-papeles, a propósito del primo de Usnavi con manifestación incluida y abogado que tratará de ayudarle a regularizar su situación.
6/10

Mañana Jueves 24

  • 17:00
  • 20:00
  • 20:00
(2020) | 96 min.
En 2018 John Krasinski logró sorprender con una película de terror y suspense con aires de serie B, repleta de acción trepidante provocada por unos monstruos que obligaban a mantenerse en silencio, y atravesada por el drama donde era fundamental el amor en el seno de una familia, los Abbot. Como el listón había sido colocado muy alto, el anuncio de una secuela despertaba el lógico recelo. Además, su estreno previsto en marzo de 2020 se pospuso más de un año debido a la pandemia del Covid-19. Visto con retrospectiva, la decisión de Paramount debe calificarse de muy acertada. E incluso en un momento en que el mundo comienza a levantar cabeza ante la enfermedad, el lanzamiento ahora de la película inventa a su lectura casi como de parábola de lo ocurrido, en que una amenaza real que afecta al mundo entero, que debe luchar por la supervivencia, puede llevar a aguzar el ingenio y a darse amorosamente a los demás, o bien a desatar los instintos más primarios, aquello de que “el hombre es un lobo para el hombre”, “sálvese quien pueda”, etcétera, etcétera. La película se titula Un lugar tranquilo 2, pero como aperitivo y prólogo del film se sirve lo que bien podríamos denominar Un lugar tranquilo cero, porque se nos pinta con gran eficacia el día 1, o sea, cómo empezó todo, aunque por supuesto sin entrar en explicaciones detalladas que no aportarían nada al espectador. Luego la trama continúa pasados más de 400 días, con la situación con que termina el primer film. Por tanto seguimos a Evelyn Abott, con sus hijos Marcus y la sordomuda Regan, más el bebé recién nacido, buscando un nuevo refugio, y topándose con un amigo del pasado, Emmett, quien ha perdido la confianza en la naturaleza humana tras la muerte de su familia al completo. Aunque les ayuda en una situación de vida o muerte, él mismo se sorprende de haberlo hecho, pues los otros supervivientes con los que Emmett se ha topado tienen muy poco de humanos, se han convertido en algo muy parecido a las bestias. Sin embargo, una señal de radio captada por Regan, una canción que se emite ininterrumpidamente, ella la interpreta como una llamada a refugiarse en una isla. Como no le hacen caso, emprende un viaje en solitario sin que lo sepa Evelyn, que pedirá a Emmett que le traiga a su hija de vuelta sana y salva. En esta ocasión John Krasinski no solo dirige, sino que firma el guión en solitario, y se reserva una presencia actoral en el mencionado prólogo. Aunque se pierda el elemento sorpresa primigenio, hay inteligencia en las nuevas situaciones planteadas, atravesadas de genuino suspense, con sustos y hallazgos de buena ley. De nuevo tenemos pocas palabras, hay que evitar que las letales criaturas que no ven pero oyen puedan detectar a los protagonistas, de modo que se usa de modo exquisito el sonido. Y la excusa del viaje al lugar de la esperanza, permite mostrar a los personajes separados, y crear una enorme tensión con el montaje paralelo de algunas escenas en que elementos visuales y sonoros contribuyen a la cohesión. De nuevo se aborda el tema de la familia, en que unos se preocupan de otros. Y tiene gran mérito que se subraye la importancia del padre, sobre todo porque en esta ocasión está ausente físicamente, pero eso no resta un ápice al papel que juega en la familia. En tiempos en que tantas películas muestran familias desestructuradas y monoparentales, recordar lo que resulta ideal, no es ninguna tontería. Por otro lado, a la hora de acometer los problemas y resolverlos, se invita a confiar en las nuevas generaciones, a tal efecto el clímax, muy potente, resulta toda una declaración de principios. En el reparto repiten muy bien sus papeles Emily Blunt, John Krasinski, Noah Jupe y Millicent Simmonds, y como alguien herido en el alma resulta un acierto la incorporación de Cillian Murphy. Aunque hay momentos emotivos, se agradece la contención, nunca se cae en la sensiblería.
8/10

Mañana Jueves 24

  • 16:20
  • 17:30
  • 18:30
  • 19:45
  • 20:45
(2021) | 114 min.
Siglos atrás, los dragones vivían en armonía con los humanos en el mundo de Kumandra, un paraíso que se fue al traste cuando la maldad de los segundos desató la aparición de los druun, bolas de energía de color amatista que convierten a quienes entran en contacto con ellas en estatuas. Un dragón solitario, Sisu, salvó a la humanidad, pero eso no pudo evitar que los supervivientes se dividieran en cinco tribus. Medio siglo después, la joven Raya, hija del jefe de Corazón, uno de esos clanes, custodia la Gema del Dragón, objeto ancestral que asegura mágicamente la paz. Cuando Namari, de un grupo rival, trata de robársela, la piedra se rompe, causando el retorno de los druun, y que uno de estos petrifique al progenitor de Raya. Puesto que todo se está convirtiendo en un lugar desolado, la muchacha se embarca en un largo viaje en busca de Sisu, que puede ayudar a que los humanos se unan para volver a destruir a los monstruos. A Hollywood le interesa mucho el dinero que puede aportar Oriente, sobre todo el gigantesco mercado chino, por lo que en los últimos tiempos muchas de sus producciones familiares están protagonizadas por héroes de esas latitudes y recogen sus tradiciones, como Más allá de la Luna, de Netflix, y la versión en imagen real de Mulán, de Disney. La compañía creadora de Mickey Mouse reincide con un film de amplio presupuesto que trascurre en una realidad similar a la Edad Media del sudeste asiático (las localizaciones están inspiradas en Camboya, Indonesia y otros países), con numerosos elementos fantásticos. Don Hall, que ya tiene experiencia en heroínas de localizaciones exóticas al estar detrás de Vaiana –con una historia similar a la de ésta, pero en Polinesia–, codirige la cinta con el mexicano Carlos López Estrada, en su primera incursión animada tras Blindspotting y Summertime. Visualmente apabullante, tienen potencia la secuencia de la persecución y las que transcurren en el desierto, la ciudad comercial iluminada con linternas, o el brumoso bosque. Se le ha sacado partido a la iconografía oriental, con animación digital bastante creativa y algunos pasajes narrados con dibujos tradicionales. Se ha optado por un diseño de personajes más realista de lo habitual en el estudio. Está muy cuidada la protagonista, Raya, que va creciendo, pues la trama se desarrolla a lo largo de unos años, aunque como es habitual en el cine de Disney, se le ha colocado al lado a uno de esos secundarios que al final roban las escenas, en este caso el expresivo dragón azul Sisu. Sin canciones, salvo la que acompaña a los títulos de crédito finales, el film tiene un tono menos infantil que el de productos como Frozen. El reino del hielo, todo indica que aportado por López Estrada, procedente del cine adulto, y por los guionistas, Adele Lim (Crazy Rich Asians) y el vietnamita-estadounidense Qui Nguyen, procedente de series televisivas. Se enmarca dentro del esfuerzo de Walt Disney por ceñirse a la era del #MeToo, para que se olvide a sus princesas del pasado necesitadas de un héroe masculino, por lo que aquí su protagonista guerrera reparte leña, y no busca el amor –el film no tiene subtrama romántica–. Al mensaje integrador y feminista se une, como no podía ser de otra manera, el toque ecologista, con una crítica al ser humano como desestabilizador de la naturaleza. El mensaje se completa con algunas píldoras sobre la autoconfianza y la importancia del trabajo en equipo. Quizás tarda un poco en arrancar, por la sobredosis de datos innecesarios sobre el mundo de Kumandra, y a veces la estructura recuerda a un videojuego en el que haya que pasar pantallas, venciendo a distintos enemigos, una y otra vez. Esto la aleja de los mejores títulos de la compañía, pero no la despoja por completo de interés.
6/10

Mañana Jueves 24

  • 17:30
(2021) | 118 min.
Un furgón blindado es asaltado en la ciudad de Los Ángeles, con el resultado de tres muertos, dos de los guardias que lo custodiaban, y un civil. Este suceso se nos narrará desde tres ópticas, la de los asaltados, la de la víctima civil y la de los asaltantes. Lo que nos permitirá entender por qué el lacónico H se postula para empezar a trabajar en Fortico, la empresa de seguridad y transporte de dinero en furgones blindados, que mueve millones de dólares sobre ruedas. Se supone que H pasa las pruebas por los pelos bajo la supervisión del veterano Bullet, pero naturalmente, y como otros trabajadores, tiene pasado, y en realidad ha trabajado en fuerzas militares de élite. Algún interés tiene en el atraco ocurrido hace un par de meses, y lo que quiere es dar con los culpables, también con pasado militar, aunque también deben tener algún cómplice dentro de Fortico, y ejecutar su venganza. Dos décadas después de Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes, vuelven a colaborar el director Guy Ritchie y el actor especialista en acción Jason Statham. La ocasión la propicia este remake del film francés Le convoyeur, de 2004, trasladando la acción a Los Ángeles. Realmente la trama es casi lo de menos, no se ha buscado una excesiva sofisticación a la hora de perfilar personajes y motivaciones. Es todo bastante elemental, con novato que es un tipo duro, acogido por los “seguratas”, una chica dura por aquello de rellenar cuotas, un mentor, un rival, un traidor... Y en el campo enemigo, profesionales entre los que no falta un auténtico psicópata de gatillo fácil. Ni siquiera el golpe de robar todos los furgones en un Black Friday, porque tendrán mucha pasta, está muy elaborado, aunque se nos pretenda colar que sí, el plan es entrar a lo bestia, y matar a lo bestia, la violencia abunda. Y pese a todo, el que quiera ver una peli de acción distraída, sin exigir demasiado, la disfrutará, porque la película no engaña demasiado. Lo que ocurre es que dentro de lo que es una serie B con generoso presupuesto se agradecería cuidar un poquito más el guión, alejarse de los clichés, y que los personajes tuviera la suficiente entidad como para que te importaran un poco. Lo que la verdad, no ocurre, la cinta está blindada al respecto. Lástima en lo que respecta al trabajo de Holt McCallany y Andy Garcia, que no da para mucho, aunque sean grandes profesionales.
5/10

Mañana Jueves 24

  • 19:45
(2021) | 103 min.
Antonio Prieto es un escritor necesitado de inspiración, que alquila por un mes un cortijo solitario en la España profunda de los años 60. El cercano pueblo de Quintanar es un lugar inquietante, poblado de personajes siniestros y parcos en palabras. Aunque Berta, la mujer que ha tramitado el alquiler es amable, su prima Justa, que viene todos los días a limpiar, resulta bastante seca, y sus hijitas, Sole y Rosita, también parecen bastante pintorescas con sus juegos y alusiones a leyendas y supersticiones locales. Se acerca la noche de san Juan, y hechos como el de un personaje deforme que es mantenido encerrado en un establo asombran a Antonio, que también parece sentir cosas raras. Pero el caso es que todo eso le está inspirando a la hora de teclear en su máquina de escribir. Debut en la dirección de largometrajes de ficción de Macarena Astorga, profesora de instituto que antes había firmado cortos y documentales. Su trabajo es meritorio en la creación de una atmósfera inquietante, pero quizá eleva tanto la expectativas que en el último tramo flaquea, a la hora de justificar cosas que hemos visto y preparar el desenlace sorpresivo se le acaban notando demasiado las costuras y deja una sensación de no haber sabido rematar algo que prometía. La película parte del guión escrito por Sandra García Nieto, que adapta su propia novela. No sé si ella lo admitirá, pero la trama de escritor en crisis resulta claramente deudora de El resplandor, novela de Stephen King y película de Stanley Kubrick. Entre los elementos comunes que podríamos citar se encuentran la serpenteante carretera de acceso al cortijo, la personalidad de este lugar, los personajes pintorescos que rodean a Antonio, incluidas las niñas, el escritor con bloqueo creativo inicial, la idea de locura... Pero también se aportan ideas propias y autóctonas, sobre todo en lo relativo a esas creencias malsanas que a veces se enquistan en la tradición de los pueblos. Resulta notable el esfuerzo de producción, con buena ambientación de la casa, y uso inteligente de lugares como la taberna, el cementerio o la ermita; choca en cambio un poco el improvisado cuartelillo de la guardia civil y que el sargento de Pedro Casablanc vista de paisano por razones ignotas. Además está logrado el maquillaje y caracterización de los personajes. Quizá tenemos el mejor trabajo actoral de Javier Rey hasta la fecha, y Paz Vega y el resto del elenco están bien escogidos.
5/10

Mañana Jueves 24

  • 20:00
(2021) | 112 min.
En 1981, Ed y Lorraine Warren participan en un exorcismo para expulsar a un demonio del cuerpo de David Glatzel, un niño de ocho años. Pero éste no parece surtir efecto, y Ed sufre un infarto, así que Arne Johnson, novio de Debbie, la hermana del chaval, invita a la fuerza maligna a que abandone su cuerpo y le posea a él. Éste acepta, por lo que se mete dentro de este nuevo huésped. Tiempo después, Arne comete un asesinato –le asesta veintidós puñaladas al encargado de una residencia canina–, por lo que se enfrenta en los tribunales a la pena capital. Tras la recuperación en el hospital de Ed, los Warren convencerán a la abogada del acusado, Meryl, de que utilice como atenuante la condición de posesión demoníaca, pues prometen que pueden demostrar que esto ocurre en la vida real. Al investigar las circunstancias del asunto descubrirán que en la zona ha ocurrido otro horrible crimen, que parece estar relacionado. Tercera entrega dedicada a los Warren, sin contar los spin-offs, La monja, tres entregas de Annabelle –en la última de las cuáles también aparecía el matrimonio de exorcistas-parapsicólogos– y La llorona. Esta última tenía como realizador a Michael Chaves, que aquí sustituye en la realización a James Wan, relegado a productor y coautor de la historia en la que se basa el guión, escrito por David Leslie Johnson-McGoldrick, que ya se ocupó de la segunda parte. Como cabe esperar, se basa en otro de los “archivos de casos reales” de los protagonistas, cuya carrera abarcó más de cuatro mil expedientes. Puesto que Chaves carece de la maestría de su predecesor para maquinar sustos de altura, los reduce –sin que eso signifique que no se incluya alguno bueno–, abandona el esquema de película de casa encantada, utilizado en las anteriores, y se adentra en el terreno de thriller sobrenatural de investigación, con algo de intriga. Sigue presente la estética vintage, en los escenarios y peinados, que reflejan muy bien que ha transcurrido en la ficción una década desde la primera entrega, y la ambientación inquietante. Ya merecería la pena sólo contemplar la interpretación de Patrick Wilson y Vera Farmiga, que reflejan que sus personajes han acumulado más experiencia, pero también están algo cascados por el paso del tiempo. Al mismo tiempo siguen dotando de enorme encanto a los Warren, los más paternales investigadores de lo paranormal vistos en una pantalla. Esta entrega profundiza en su relación de pareja, rememorando incluso el momento en que se conocieron y enamoraron, y se trata con cierta seriedad la evolución del amor matrimonial, pues tienen una pequeña discrepancia –no están de acuerdo en la naturaleza del demonio al que se enfrentan–, pero se complementan, se cuidan y luchan por estar juntos. No se ha pretendido rodar un film romántico ni mucho menos (sólo pensar que se basa en hechos reales provoca escalofríos), pero esta parte de la trama conmueve, al igual que la relación entre los jóvenes Debbie –que apoya a su novio durante el juicio– y Arne –capaz de sacrificarse para salvar al hermano de ella–. Resultan convincentes al dar vida a estos últimos los prometedores Sarah Catherine Hook (con limitada experiencia en alguna serie televisiva como Ley y orden: Unidad de víctimas especiales) y Ruairi O’Connor (Enrique VIII en The Spanish Princess). Se aborda también la relación entre las posesiones demoníacas y los tribunales. “Si la Justicia acepta la existencia de Dios en los juramentos, viene siendo hora de que también acepte al Demonio”, explica Ed Warren. De hecho, el veredicto real del caso en el que se basa el film da que pensar, pese a que convenga no desvelarlo para quienes lo desconozcan. Los apasionados del cine de terror agradecerán el homenaje explícito a El exorcista, en una imagen de un sacerdote con maletín parado junto a una farola, que viene a reconocer el valor del mejor film sobre posesiones jamás rodado. Tampoco viene mal algún pequeño golpe de humor, como cuando Ed le indica a la letrada que si no cree en demonios… ¡le enseñará a la muñeca Annabelle!
7/10

Mañana Jueves 24

  • 17:15
  • 18:30
  • 20:00
  • 21:00