CONCURSOS
Se hacen públicos los ganadores del concurso "Seriófilos de cine"

Con reseñas de "Sherlock", "Breaking Bad" y "Juego de Tronos"

Luis Miguel Domínguez, Rafael Tintoré y Pablo Urueña, entregan las mejores reseñas de series de cine.

De nuevo ha costado al jurado dilucidar cuáles eran los mejores comentarios a las series de televisión que participaron en nuestro concurso seriófilos de cine, cerca de una treintena. Nuestra felicitación a los ganadores, pero también a los demás participantes que lo intentaron, y que nos ofrecieron una crítica razonada y ponderada.

Animamos a todos los participantes a seguir compartiendo su opinión de las series en nuestra web, sus comentarios serán sin duda muy valorados por todos los internautas de la gran familia de decine21, aunque no haya concurso de por medio.

Ganadores

Primer premio

Luis Miguel Domínguez, por su crítica de Sherlock, que prueba la vigencia de las andanzas del inmortal detective creado por Arthur Conan Doyle. Recibe como premio un lote que incluye el libro “The Wire. Toda la verdad”, un pack en DVD de la 4ª temporada de la serie televisiva “The Walking Dead” y un pack en DVD de la 2ª temporada de la serie televisiva “Homeland”.

Crítica

Si algo tienen en común todos los grandes personajes de la ficción, es que pueden reencarnarse una y otra vez sin que el público deje de responder al inagotable halo de fascinación que ejercen. Me cuesta imaginar qué héroes de la literatura o del cine de nuestros tiempos tendrán esa facultad dentro de veinte, treinta, años. ¿Se repetirán Dexter, Chev Chelios, McNulty, Lisbeth Salander, Harry Potter o Jigsaw por los siglos de los siglos en series, películas, franquicias, novelizaciones, spin-offs o reestructuraciones anacrónicas? ¿O serán sacrificados en las aras del usar y tirar en cuanto surjan otros héroes más atrevidos, o más viciosos, o más radicales, o con más poderes? Suceda lo que suceda, una cosa está clara: Sherlock seguirá allí. Y esto explica el porqué el nuevo Sherlock de la BBC, a pesar de haber sido arrancado de su poltrona victoriana y trasplantado a nuestros tiempos, sigue despertando suficiente interés como para acudir con renovado interés a la nueva cita en el 223B de Baker Street. En esta "Sherlock" además se introduce una novedad interesante: explicar detalle a detalle los procesos deductivos del detective a medida que se están desarrollando, de modo que se invita al espectador a acompañar la investigación como una parte más de las historias. Con el encanto añadido de poder adelantarnos al perplejo Dr. Watson y comprender mejor la amigable condescendencia con que el "genio" trata al buen hombre. Gracias a la inmejorable elección de un Benedict Cumberbatch nacido para encarnar a Sherlock y de un Martin Freeman perfecto y perplejo como el excelente Dr.Watson, la primera temporada de la serie arroja un balance muy positivo: aunque las aventuras, excepto la primera (que toma elementos de "Estudio en escarlata"), son mejorables todavía, no son tan relevantes como la reentré en sociedad de la inmortal pareja...más vivos, inteligentes y carismáticos que nunca, a sus 123 años.

Segundo premio

Rafa Tintoré, por su crítica de Breaking Bad y su particular mirada de un descenso a los infiernos. Recibe como premio un lote que incluye un pack en DVD de la 4ª temporada de la serie televisiva “The Walking Dead” y un pack en DVD de la 2ª temporada de la serie televisiva “Homeland”.

Crítica

Un año después de su final, 'Breaking Bad' continua cosechando elogios y premios por su extraordinaria temporada de clausura, en la que Vince Gilligan consiguió aunar los dos grandes objetivos que toda serie tiene al acabar: cerrar todas las tramas y sorprender a la audiencia dentro de la lógica interna del relato. Sembrar y recoger; esta es la primicia del equipo de guionistas, encabezado por Vince Gilligan, de Breaking Bad. El potencial de la premisa –‘’transformar a Mr.Chips en Scarface’’- permite estrechar un relato continuo e in crescendo a lo largo de cinco temporadas, en los que los problemas y demonios de cada personaje se van apilando para acabar desencadenando unos finales trepidantes y catárticos. “Tú conoces el negocio, y yo la química”; esta frase de Walter White (Bryan Cranston), profesor de química recién diagnosticado de cáncer, a Jesse Pinkman (Aaron Paul), ex alumno suyo y traficante de drogas, marca el desarrollo narrativo; la unión de estos personajes para fabricar metanfetamina es el punto de partida del relato, pues desde entonces empieza a surgir la maldad escondida de Walter, que acaba intoxicando a todas las personas que le rodean. Las decisiones que toma desde el momento en que empieza a producir la droga más pura del estado acaban teniendo unas consecuencias letales; provocando innumerables muertes, tanto directa como indirectamente, dañando a su familia y llevándole por un sendero directo al infierno. Jesse, su compañero de fatigas, es el que sale más escaldado de las transgresiones de su mentor, con el que tiene una destructiva relación materno-filial; sus discusiones, confrontaciones, mentiras y secretos escondidos fueron acumulándose a lo largo de las temporadas para acabar derivando en un enfrentamiento épico. La riqueza de los detalles y la complejidad de los personajes eran dos de los puntos fuertes que se potenciaron en la temporada final, en la no dejaron ningún cabo suelto, resolviendo los oscuros secretos de Walt con Jesse, la investigación de Hank sobre Heisenberg y la destructiva relación matrimonial de los White.

Tercer premio

Pablo Urueña, por su crítica de Juego de tronos y la particular conexión que detecta con los culebrones. Recibe como premio un pack en DVD de la 4ª temporada de la serie televisiva “The Walking Dead”.

Crítica

Recuerdo cuando era pequeño y encendía la televisión después de comer. Numerosas telenovelas o “culebrones” inundaban las cadenas y una auténtica batalla de audiencias y de contenidos comenzaba: cuál era más dramática si cabe, qué protagonistas eran mejores, en cuáles había más “malos”: Cristal, Kassandra, Abigail, etc. Resulta cuanto menos curioso que semejantes dramas de masas, tan apartados y odiados por la crítica, hayan llegado a formatos actuales como el de Juego de Tronos, que reducido a su mínima expresión no deja de ser un “Culebrón fantástico”: intrigas, engaños, hijo/a abandonado/a o ansias de poder son algunos de los elementos comunes. Dichos elementos conforman el imaginario de Juego de Tronos unido al sello HBO tal y como ha sido característico en otras producciones con gran acierto: una ambientación artística y visual sin igual, un reparto coral sobresaliente y unas tramas que se alejan de lo convencional y que indagan en el aspecto psicológico de los personajes. Los parecidos con series HBO son más que notables, como es el caso de Oz, serie ambientada en una cárcel estadounidense donde distintas tribus intentan sobrevivir y hacerse con el poder. “Negros”, latinos, italianos, neonazis... La vida entre ellos, la vida con los demás, su día a día, qué pactos, alianzas y traiciones hay... ¿Les suena? Casa Stark, Casa Lannister, Casa Baratheon... Juego de Tronos sigue esa senda marcada desde hace años en la propia cadena. Si realmente alguien preguntase “¿De qué trata Juego de Tronos”? ¿Qué contestaríamos? ¿Una serie de dragones? ¿De caballeros y luchas? ¿De familias y traiciones? Es eso y todo a la vez. Otro de los grandes aciertos es que no hay realmente unos protagonistas y unos secundarios concretos. Dichos roles van cambiando a lo largo de las temporadas. ¿Dirían que los Stark son los protagonistas de la serie? ¿o son los Lannister? Ese juego al despiste es uno de los puntos a favor y de diferenciación con respecto a otras series cuyos papeles están más marcados. Louis L´Amour escribió “Lo importante no es el fin del camino, sino el camino”. El propio Rafa Nadal ha mencionado dicha frase en numerosas ocasiones tras un gran recorrido de triunfos. Y en Juego de Tronos no es para menos. Lo importante es ese camino que cada Reino, cada Casa, tiene a lo largo de su historia. Lo importante (para el espectador) no es el objetivo en cuestión: el trono de hierro, el objetivo real es ese camino hacia la consecución del trono.

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