Entrevistas

"Las películas de boxeo no han cambiado tanto"

Entrevista con Dolph Lundgren, Ivan Drago en “Creed II, la leyenda de Rocky”

¿Quién no recuerda cuando vio por primera vez al mastodóntico boxeador de la URSS que le sacaba la cabeza a Rocky, en “Rocky IV”?

 

Ivan Drago se convirtió en todo un icono del cine ochentero, y el actor sueco que lo interpretaba logró una enorme popularidad que explotó en numerosos subproductos de acción, algunos de infausto recuerdo como la inenarrable “Masters del Universo”. Ahora que ha retomado el personaje en Creed II, la leyenda de Rocky, Dolph Lundgren concede entrevistas a los medios para promocionar la cinta. Encontrarse con él en directo impresiona, no sólo sigue en plena forma, y el paso del tiempo le ha tratado bastante bien, sino que posiblemente sea el hombre más alto que este periodista haya visto jamás.

¿Cómo ha cambiado el cine de acción en los últimos 35 años?

Muchísimo. Marvel Los Vengadores habría sido imposible sin recurrir al CGI. Pero las películas de boxeo no han cambiado tanto porque al final no te queda otra que poner a los púgiles en el ring.

La saga de Rocky sigue siendo igual. No sólo tiene acción en los combates, que es lo que a la gente le gusta, sino que también le puedes meter un poco de drama, para que el público vibre con los personajes.

Ahora se entiende muy bien la motivación de Ivan Drago. Enhorabuena, porque ha conseguido convertir a esa especie de monstruo de Frankenstein en un ser humano. ¿Al leer el guión no se sintió intimidado ante semejante reto?

Cuando me ofrecieron el papel, confieso que no me moría de ganas de rodar la película. Tenía miedo de que después de haber interpretado a Frankenstein me fueran a ofrecer un Frankenstein 2. De hecho, cuando empecé a negociar con MGM, las cosas no iban muy bien, estuve a punto de rechazar el proyecto.

Cambié de idea cuando leí el guión, y hablé con el director. Me di cuenta de que querían que actuara y mostrara los cambios que había sufrido el personaje de Ivan Drago en las últimas décadas, y que se le iba a humanizar. Me pareció una propuesta bastante interesante y acepté sin dudar. Me encantan los personajes con arcos de evolución tan amplios como el que me ha tocado en este film.

DolphLungren1¿Cuál es la secuencia que más le ha costado rodar?

La más interesante, pero también la más difícil, fue el encuentro con Rocky en su restaurante. En cuanto leí el libreto me llamó la atención, porque la escena estaba muy bien escrita, con dos hombres que se reencuentran tras haberse enfrentado treinta y cinco años atrás. Era un desafío, primero porque tenía que condensar los cambios de toda una vida en unos minutos. Además, eran seis páginas de guión hablando con Sylvester Stallone… ¡en Rocky IV sólo dije una frase!

También tuvo su complejidad, pero nos quedó bastante bien, la escena del ring en el enfrentamiento final, con centenares de extras, aunque luego se añadieron a muchísimas más personas digitalmente. Stallone y yo estábamos en lados opuestos del cuadrilátero, y nos mirábamos como diciéndonos que nos habíamos metido en un fregado surrealista.

¿Cómo fue la relación con Florian Munteanu, que interpreta a su hijo Viktor?

En cuanto conocí a este joven actor me impresionó su talento; me entraron ganas de pasar mucho tiempo con él, para establecer un vínculo estrecho y que pareciera creíble que somos padre e hijo. Así que dimos juntos las clases de ruso, pues teníamos varios diálogos en este idioma. También nos entrenamos juntos. Como tuve en su momento una relación complicada con mi padre, y he llegado a recibir terapia, me parecía muy interesante tener que hacer de padre en la pantalla.

Se mantiene usted bastante bien físicamente, ¿no le quedaron ganas de subir al ring?

Inicialmente se había concebido una secuencia en la que me bato a puñetazos con Rocky. De hecho pasamos bastante tiempo rodándola. Pero después, el director consideró que no funcionaba, ni quedaba creíble, ni aportaba gran cosa, así que la suprimió. Era una pelea en la calle.

Tras interpretar a Ivan Drago, dijo que había sido un punto de inflexión en su carrera. ¿Retomarlo puede ser igualmente importante? ¿Puede suponer que se reconozca que tiene más registros?

Así es. Coincide con otro papel de progenitor, el que interpreto en Aquaman, que ha sido un gran éxito. Ambos tienen en común que pese a formar parte del bando de los villanos en el film, no son en blanco y negro. Aunque no gusten al espectador, se entiende por qué se comportan de una determinada manera.

¿Su físico condiciona el tipo de papeles que le ofrecen? ¿Supone una enorme presión mantenerse en forma?

Mi carrera ha consistido en una sucesión de papeles de acción, para los que tenía que estar en plena forma y poco más, al menos hasta estos dos últimos. Tenía que cuidarme, pero en realidad eso me ha gustado siempre, incluso cuando no rodaba cine, así que no me supone una molestia. Cuando te mira todo el mundo parece que tienes que estar perfecto siempre, pero yo lo llevo bastante bien.

Ahora voy a dirigir y protagonizar una pequeña película pugilística en Italia. Sí que tengo que quitarme la camiseta, pero no siento ningún agobio, lo importante ahora es el fondo dramático del personaje, y sin eso no funcionaría. Se entiende que ya no tengo 30 años y no tengo un cuerpo perfecto.

hijoCuando se rodó Rocky IV en los años 80, continuaba la Guerra Fría. ¿Qué papel juega ahora el sentido patriótico en el film?

Curiosamente el film se estrena en 1985, cuando se eligió a Mijaíl Gorbachov como secretario general del Partido Comunista de Rusia, hecho que señalará el fin de la Guerra Fría, aunque aún no se sabía qué iba a ocurrir. Un doble del mandatario aparece en la pelea, al lado del ring. Se supone que mi personaje era un representante del poder comunista, apoyado por todo el país.

La idea del patriotismo ya no está tan presente en esta entrega. Va sobre los seres humanos. Se ha dado una vuelta a la situación, porque mi personaje al perder el combate se convirtió en un marginal. Uno de los guionistas, Cheo Hodari Coker, ha tenido una infancia muy desgracia, y sabe lo que se siente cuando el sistema te da la espalda. Antes Rocky era pobre, no tenía nada y corría en la nieve. Ahora los Drago somos los que no tenemos nada y nos entrenamos a la intemperie.

Se puede entender que tanto Estados Unidos como Rusia tienen mandatarios discutibles en este momento. Quizás por eso el director ha preferido centrarse en las personas, sin meterse en política.

¿Es cierto que durante el rodaje de Rocky IV lesionó a Sylvester Stallone o es una leyenda urbana?

Después de filmar una pelea en Vancouver, Sly tuvo que acudir al hospital, aunque en aquel momento estábamos sobrepasados por el trabajo. No tuvimos suficiente cuidado, y además, él estaba un poco agotado. Por suerte no tuvo mayores consecuencias.

¿Se ha cansado de escuchar la frase “I Must Break You”, su frase de aquel film, traducida en España como “Voy a matarte”?

Es curioso, porque se escriben grandes historias, y diálogos maravillosos, que ganan el Oscar. Pero luego el público se queda con esas frases que parece que se salen de la pantalla, como “Alégrame el día”, “Volveré”, “¿Me estás hablando a mí?”, “Dile hola a mi pequeña amiga”, etc. Parece que “I Must Break You” se ha convertido en una de ellas. A lo largo de los años me la siguen repitiendo los fans que me encuentran por la calle. Es como “Tócala de nuevo, Sam” (Risas), salvando las distancias.

El tema central de Creed II, la leyenda de Rocky, es que tienes que apoyarte en alguien en los momentos en los que necesitas levantarte. ¿En quién ha tenido que sujetarse Dolph Lundgren en los momentos malos?

He estado varias veces en una situación complicada. Casi siempre me han ayudado mujeres, como mi ex esposa, que me sostenía en los momentos difíciles, sobre todo porque el cine es como una montaña rusa. Yo había tenido éxito y luego estuve quince años sin rodar nada importante. Iba cuesta abajo, y tuve la suerte de que ella estuviera allí. Mi actual novia también me ha echado un cable, sobre todo porque he tenido que ir a terapia.

Y por supuesto, siempre he podido contar con Sylvester Stallone. Vino a salvarme cuando me ofreció un papel en Los mercenarios, y ahora con esta película. Es un gran tipo.

De joven tuve muchos problemas, por la mala relación con mi progenitor que mencioné antes. Robaba y tuve problemas de adicciones. Por suerte, cuando tenía quince años tuve un profesor de Artes Marciales que me ayudó a recuperar el equilibrio. Cuando estás mal, siempre aparece gente buena con la que puedes contar.

¿Puede aclararnos detalles sobre este proyecto que ha dicho que va a rodar justo ahora?

En Malevolence, que dirijo y protagonizo, encarno a un luchador maduro. Es una película de bajo presupuesto, más centrada en los personajes que en la acción. Por primera vez desde Rocky IV me voy a subir al ring. Mis papeles son siempre así, físicos. En Aquaman pude centrarme en expresar la relación con mis hijos; como en la vida real tengo dos, me resultaba muy interesante.

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