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ENTREVISTAS

El australiano Phillip Noyce se dio a conocer con su inquietante thriller Calma total. Los chicos de Hollywood se fijaron en él, y le encargaron dos títulos del agente Jack Ryan, Juego de patriotas y Peligro inminente. Su frescura pareció diluirse en filmes algo convencionales como El santo y El coleccionista de huesos. Con un film más arriesgado como El americano impasible demuestra seguir en plena forma.

El médico favorito de las televidentes de todo el mundo estuvo en Madrid una semana después del estreno en cine de Solaris: la culpa del retraso fue de la gripe. Además, el actor sufría los efectos de una lesión que sufrió jugando al baloncesto. A pesar de todo, George Clooney aguantó estoicamente en la rueda de prensa el aluvión de preguntas sobre su vida privada. Bromeó cuando le preguntaron si tenía pensado contraer matrimonio asegurando: “Me casé ayer”.

Durante su presencia en Madrid para presentar Frida, la película que le valió una nominación al Oscar, Salma Hayek sufrió un plantón de la prensa, cansada de esperarla 50 minutos. Era un obstáculo añadido al esfuerzo que había realizado la actriz para llevar a la pantalla la vida de Frida Kahlo, pues gracias a su fuerza de voluntad acometió un proyecto que en principio no interesaba a ninguna productora. En un salto cualitativo con respecto a su carrera anterior, la actriz es convincente como la mítica pintora cejijunta y con bigotes de vida desdichada, que hizo historia en la pintura, hasta llegar a ser tan recordada como su marido, el artista Diego Rivera. Al igual que Frida, Salma mantuvo el buen humor en la adversidad, y acudió rápido al lugar donde los fotógrafos habían desaparecido, y los redactores empezaban a levantarse; y supo mostrarse comprensiva con el enfado generalizado.

Cuando el director de Estrenos te manda a entrevistar a Josh Lucas, piensas que es una oportunidad única para preguntarle si en su próxima película Yoda continuará dándole al sable láser. Pero no, resulta que Josh nada tiene que ver con George: se trata de un destacado secundario americano, al que vimos como sufrido operario de limpieza de Session 9, y como amigo de Russell Crowe en Una mente maravillosa. Se ha hecho popular en Estados Unidos como marido rústico de Reese Whiterspoon en Sweet Home Alabama, éxito inesperado de taquilla.

Han pasado nueve años desde su último trabajo Sneakers (Los fisgones), que a su vez se rodó tres años después del anterior, Campo de sueños. A los más cinéfilos seguro que les suenan estos títulos, aunque no les diga nada el nombre del director y guionista de ambas cintas, Phil Alden Robinson (Long Beach, 1950). Por el segundo de los filmes citados consiguió centenares de plateas con los ojos llorosos y una nominación al Oscar al mejor guión. Su último trabajo, Pánico nuclear, se convirtió en un bombazo y reinventó el personaje de Jack Ryan, protagonista de las novelas de Tom Clancy.

Es de los pocos actores convertidos en estrella por papeles sin trama romántica, y casi se puede decir que es cierto lo que repite en todas las entrevistas: que ninguno de sus personajes ha atraído jamás a ninguna de las mujeres de la película. En cualquier caso, nadie duda de que los caracteres de Morgan Freeman (Memphis, 1937), son tan inusuales como interesantes, especialmente el chófer de Paseando a Miss Daisy, el condenado de Cadena perpetua o el amigo hasta la muerte de Sin perdón. En Pánico nuclear se convierte en el veterano director de la CIA.

Una chica india quiere ser futbolista. Con este sencillo argumento la directora británica de origen indio Gurinder Chadha ha encandilado al público. Chadha es fiel exponente de que las fronteras nacionales en el cine cada vez son más borrosas. Películas como La boda del monzón gustan a todo tipo de públicos. Y cineastas con raíces indias, como Chadha y el nuevo mago del suspense M. Night Shyamalan, demuestran sensibilidad para contar historias universales. Charlamos con la directora sobre su película, y sobre una industria cinematográfica, la india, que produce más películas que el mismísimo Hollywood.

Tiene cara maliciosa, y siempre está pronto para las bromas. Este escocés de 38 años, acaba de dar vida a uno de los personajes claves en los x-men: el rondador nocturno. Antes Alan Cumming ha participado en adaptaciones literarias varias: William Shakespeare (Titus), Charles Dickens (Nicholas Nickleby), Janes Austen (Emma); ha intervenido en pelis de espías muy diferentes (Goldeneye, con 007, y en la saga Spy Kids). También se ha codeado con directores de la talla de Stanley Kubrick (Eyes Wide Shut).

Procedente del cine publicitario, el madrileño Javier Fesser mezcla en su cine un estilo visual barroco, con el humor surrealista que enlaza con el de su hermano Guillermo, integrante del dúo Gomaespuma. Antes de debutar en el largometraje con El milagro de P. Tinto, había obtenido un éxito sin precedentes con sus cortos Aquel ritmillo y El secdleto de la tlompeta.

Cambió los mandos del Halcón Milenario por el periscopio, en una nueva demostración de que para eso de escoger papeles interesantes tiene precisamente “ojo de halcón”, y que posee la precisión de este ave rapaz para interpretarlos. Ya ha tenido suficiente “guerra de las galaxias”, por lo que su personaje en K-19: The Widowmaker intenta evitar la escalada bélica que se produciría si el submarino nuclear a sus órdenes estallase muy cerca del territorio estadounidense.

Por fin los españoles que hemos crecido con Han Solo y Rick Deckard le hemos tenido muy cerca, algo bastante inusual, pues oficialmente sólo se ha pasado por nuestro país para rodar unas secuencias de la tercera parte de Indiana Jones. En la multitudinaria rueda de prensa que ofreció en un hotel madrileño, destacaron dos cosas: lo arregladas que iban todas las asistentes femeninas y lo bien que se conserva el actor, que a sus sesenta años daría el pego de nuevo con el látigo y el sombrero.

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