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Estrenos HBO

(2019) | 98 min. | Histórico | Documental
En el año en que otro Apolo, que llevó al hombre a la Luna, ha copado el espacio de los medios de comunicación, llega este documental consagrado al centenario Apollo Theater neoyorquino. Sito en el barrio de Harlem, desde su fundación se ha convertido en lugar emblemático de expresión de la cultura afroamericana. Dirige Roger Ross Williams, quien hace un recorrido histórico contando con el testimonio de alguno de los protagonistas de un lugar al que dio un impulso decidido el legendario Ralph Cooper, y en cuyo escenario han desfilado personajes tan importantes como Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Leslie Uggams, Louis Armstrong, The Supremies, Stevie Wonder, James Brown, Ray Charles y un largo etcétera de artistas. El film de Roger Ross Williams recuerda los cambios sociales que acompañan a la evolución del club nocturno-teatro, desde los inicios en que el público que acudía a los espectáculos, blanco, a una actualidad en que abundan temas musicales con contenido social y protestas por los restos de racismos que aún quedan en un país, Estados Unidos, que pasó de la esclavitud a la segregación, hasta situaciones de discriminación y diferencia social que perduran en nuestros días. La narración es correcta, con mucho material de archivo bien escogido, aunque quizá le falta un pelín de creatividad para poner en valor lo que supuso y sigue suponiendo el Apollo, que, se nos dice, no debería quedar relegada a la consideración de reliquia del pasado. Tiene su interés el recordatorio del descubrimiento de talentos con el procedimiento de micrófono abierto, en que algunos potenciales cantantes eran invitados a mostrar sus habilidades, lo que le pasó a Joe Gray, cuando la habitual espectadora de la primera fila le invitó a tomar el micro.
6/10
(2018) | 110 min. | Biográfico | Drama
Danny Tate es un reportero en horas bajas por culpa del alcohol, que entre otras cosas ha destruido su matrimonio. Ahora lleva un mes sobrio y en su revista le dan una segunda oportunidad, debe entrevistar al célebre escritor Gore Vidal, pero al precio de escribir también una pequeña pieza sobre Hervé Villechaize. Se trata del actor francés enano que alcanzó la popularidad por su pequeño papel en la cinta de 007 El hombre de la pistola de oro, y sobre todo, por la longeva serie televisiva La isla de la fantasía, que coprotagonizaba con el actor mexicano Ricardo Montalbán. Asumir ambos encargos el mismo día en Los Ángeles resulta no ser compatible, y tras enfurecer a Vidal por llegar tarde a su entrevista, deberá conformarse con el tiempo que le dedica Hervé, lo que resulta ser una experiencia catártica. Proyecto muy personal de Sacha Gervasi, con filmografía breve pero intensa, es el guionista de La terminal y el director del documental Anvil. El sueño de una banda de rock, sus mejores trabajos. Aquí se basa en una experiencia propia, Danny Tate viene a ser su “alter ego”, pues él entrevistó en efecto a Hervé, lo que se plasma en la foto polaroid que se nos muestra al final de la película. Y ha logrado embarcar en el proyecto a Peter Dinklage, admirador de Hervé, al que puede entender perfectamente, las dificultades por su estatura las ha compartido también él; el trabajo del popular actor de Juego de tronos, incluso imitando su marcado acento francés, es destacable. Todos los actores están bien escogidos, incluidos los secundarios, Andy García interpretando a Montalbán, Mireille Enos como la mejor amiga de Hervé, y David Strathairn como su agente. También tiene mérito la composición de Jamie Dornan, confrontando sus demonios del alcohol, y la necesidad de pasar página. La película tiene un sabor agridulce, donde acaba prevaleciendo la amargura: porque a pesar de que los lazos entre Danny y Hervé se estrechan, hay un pesimismo de fondo, un nihilismo donde sólo cabe disfrutar brevemente de la vida, a veces con una promiscuidad desaforada y sin sentido, sobre todo cuando fallan las conexiones afectivas y no se encajan las decepciones. Cuando no existe un proyecto de vida, y las oportunidades se esfuman, cabe escoger la peor de las salidas, parece señalar un film que no juzga a las personas, se limita a mostrar sus acciones y decisiones.
6/10
(2019) | 92 min. | Histórico | Drama
Una de las mejores películas de los últimos años sobre el mundo de la política y el contexto actual facilitado por las nuevas tecnologías y el descontento social. Aborda un acontecimiento muy reciente y aún inconcluso,  la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el célebre referéndum sobre el Brexit, siguiendo los pasos del que dirigió la campaña a favor, Dominic Cummings. Con el lema "Vote Leave" y consignas como la de recuperar el control, la supuesta cifra que le cuesta semanalmente al país estar en la Unión, y el miedo a la inmigración y a la incorporación de Turquía, y tomando el pulso a la realidad social con los big data para dirigir mensajes específicos a los indignados o marginados que no suelen participar en las elecciones, se nos cuenta cómo se dio la vuelta a lo que parecía una segura victoria del "I'm In", estamos dentro de Europa. El guión de James Graham facilita la comprensión de la lucha política, mostrando a los diversos actores de los dos bandos, populistas, conservadores y laboristas, establishment, gobierno, gurús, intelectuales, burócratas, gente de la calle y tecnólogos. La dirección de Toby Haynes, conocido por dirigir capítulos de series como Black Mirror y Sherlock, resulta tremendamente ágil, y se beneficia de la interpretación de Benedict Cumberbatch, que da el tipo perfecto de personaje encantado de dar la vuelta a la tortilla, de tener una clarividencia de la que los demás carecen, aunque a la postre su modo de proceder puede llevar a su país y al mundo entero... a ninguna parte. Curiosamente el actor durante la campaña se mostró partidario de la permanencia en la UE, lo que da idea de su amplitud de miras al interpretar a alguien que logró el resultado contrario al que él deseaba. Y es que una de las virtudes del film es no demonizar al protagonista, ni tampoco convertirlo en un héroe. Hay un esfuerzo de objetividad, e incluso ese encuentro de Cummings con el jefe de la la campaña a favor de seguir en la Unión, tras verse en el metro frente a frente, tiene su magia. La cinta logra despertar un miedo y respeto a las redes sociales y los big data, pues sabe comunicar el poder de manipulación de estos medios, al dibujar la trastienda desde la que se procura marcar tendencias, aprovechando gustos e inquietudes de los indecisos que no tienen una opinión marcada sobre algunos temas. Los pasajes de los grupos que sirven para marcar estrategias electorales ayudan a entender que incluso en democracia se puede jugar e invertir lo que piensa la gente, con enorme facilidad.
7/10
(2018) | 113 min. | Drama
Interesante muestra del subgénero de drama carcelario, dirigido con buen pulso por una mujer especialista en documental, Madeleine Sackler. Y quizá es el verismo bien llevado uno de los aspectos que más destacan en O.G., pues los filmes que transcurren en una prisión con frecuencia sucumben a efectismos fáciles. Louis es un afroamericano, preso convicto por asesinato, que ha pasado veinte años en prisión. Dentro de pocos días saldrá en libertad condicional. Trabaja en el taller de automóviles de presidio, y sus últimos días de estancia en la cárcel coinciden con la llegada de un nuevo interno, el joven Beecher, al que de algún modo toma bajo su protección, querría que no cometiera errores como el convertirse en pieza prescindible de las bandas rivales. Con ritmo tranquilo, el film aborda cuestiones de gran interés, bien insertadas en la trama, como la de las dificultades de una reinserción social tras permanecer tanto tiempo encerrado, y las dificultades del arrepentimiento, de perdonar y aceptar el perdón, que conforman una de las mejores escenas del film, en que Louis tiene un cara a cara con la hermana del hombre al que asesinó. Jeffrey Wright interpreta muy bien al protagonista, asume muy bien su envejecimiento prematuro, su deseo de cambiar de vida, y las presiones que recibe de distintas partes –otros presos, los guardianes que quieren su colaboración para evitar enfrentamientos, las víctimas– en esos últimos días de confinamiento.
6/10
(2018) | 116 min. | Biográfico | Documental
En 2014, la decisión de Robin Williams de quitarse la vida conmocionó al mundo. Pocos actores en aquel momento exhibían la comicidad que él tenía de una forma tan natural, era como una máquina imparable de generar chistes, que se reía hasta de su propia sombra, y que incluso cuando hacía bromas obscenas, de las tildables como de mal gusto, el modo juguetón con que las ejecutaba las hacía más digeribles, resultaba casi inevitable sonreírse o soltar la carcajada. Este documental de Marina Zenovich, que ya antes había manejado el género para hablar de Roman Polanski y Richard Pryor, es un esfuerzo serio por acercarse a Robin Williams, el hombre, el cómico y el artista, y meterse como sugiere el título en su mente, para tratar de entenderle un poco mejor, aunque sea imposible hacerse cargo de lo que le llevó al suicidio. En tal sentido no se omite su lucha contra las adicciones, ya en su juventud, cuando otro cómico popular, John Belushi, murió de sobredosis, o las enfermedades que le hicieron ser más consciente de su fragilidad, lo que incluye cirugía de corazón, Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy (DLB). Y en efecto, junto a las bromas ocurrentes y continuas, se adivina un lado más oscuro difícil de captar, y la sensación de que esto le cuesta comunicarlo a sus seres queridos, aunque no pretende ocultar sus problemas, muy reales; a veces, incluso trata de exorcizarlos en sus actuaciones en directo mediante un humor salvaje que tiene algo de patético. Con producción para HBO de otro especialista del género, Alex Gibney, el film incluye mucho material poco conocido de la juventud de Robin, con sketches y monólogos en clubes, intervenciones teatrales como "Esperando a Godot" o una versión en el lejano Oeste de "La fierecilla domada", y fragmentos de los shows televisivos con los que empezó a descollar, poco conocidos fuera de Estados Unidos, su personaje de hombre del espacio Mork en Días felices y Mork y Mindy. Por supuesto, también hay pasajes de sus películas más populares, como Good Morning, Vietnam o El club de los poetas muertos, con el "Carpe diem" que invita a hacer de nuestras vidas algo extraordinario. Entre los momentos desternillantes sobresale la ocasión en que está nominado a los Globos de Oro junto a Daniel Day-Lewis y Jack Nicholson, y estos dos son premiados ex aequo quedando él descartado. Por supuesto hay testimonios vibrantes y sentidos de colegas, amigos y familiares, aunque con buen sentido se evita saturar, y es posible que algunos hayan declinado decir algo, vista la emoción que embarga a los que hablan en algunos momentos.
6/10
(2018) | 96 min. | Ciencia ficción | Drama
En un futuro no muy lejano, el cuerpo de bomberos se dedica a quemar libros en vez de a apagar incendios. Estamos inmersos en una sociedad totalitaria donde se ha impuesto el pensamiento único, todo por el bien de los ciudadanos, naturalmente, no vayan a volverse majaretas de pensar or sí mismos. El bombero Guy Montag lleva más de 15 años ejecutando las órdenes de sus superiores, hasta el punto de que el capitán Beatty ve en él a su seguro sucesor. Pero Montag empieza a cuestionarse el porqué de su trabajo, y se pregunta si realmente los libros son tan peligrosos. Nueva pero decepcionante adaptación de la emblemática novela de Ray Bradbury, que en 1966 había sido llevada a la pantalla por François Truffaut con mucha mayor fortuna. En la era de internet, las multipantallas, la realidad virtual y las redes sociales, había expectación acerca de si se habría logrado un revisión de la poderosa fábula que aportara algo y se sostuviera con poderío. Pero lo cierto es que Ramin Bahrani, director y guionista, que en 2005 había llamado la atención con la cinta independiente Un café en cualquier esquina entrega un film bastante soso acerca de alienación de las personas que renuncian a pensar por su cuenta. Realmente las variaciones –Montag es afroamericano, la forma de conservar los libros apela a la codificación en el ADN animal, guiño ecologista, la ampliación multicultural de obras a conservar, desde Toni Morrison a J.K. Rowling...– son de detalle o de pura corrección política, y ni siquiera los efectos visuales están especialmente trabajados. Tampoco resulta fácil empatizar con los personajes, bastante planos, incluidos el capitán y Montag, que mantienen una especie de relación paternofilial, o la chica que ayuda al autocuestionamiento del protagonista. Michael B. Jordan se limita a poner supuestas caras de curiosidad o del tipo “hasta aquí hemos llegado”, mientras que despierta lástima Michael Shannon con un personaje supuestamente sufriente por su incoherencia.
4/10
(2017) | 95 min. | Drama
Película basada en hechos reales, acerca del nacimiento de la línea investigadora de las células HeLa (del nombre y apellido de la persona a que pertenecían en origen, Henrietta Lacks), pertenecientes al tipo conocido como “inmortales” por su gran estabilidad y posibilidad por tanto de dividirlas y cultivarlas en laboratorio, lo que ha permitido su uso para combatir numerosas enfermedades. Está estructurada alrededor de los esfuerzos de la escritora Rebecca Skloot para documentar quién era Henrietta Lacks, lo que le lleva a frecuentar el trato con su familia, de modo especial con su hija Deborah. De modo que se describe la enfermedad tumoral que acabó con la vida de Henrietta, y cómo sus células le fueron extraídas y usadas para investigación por el doctor George Otto Gey en la Universidad John Hopkins en los años 50, sin el consentimiento familiar. La idea es subrayar no sólo la importancia de estas células para la medicina actual y futura, sino mirar a un lado humano que se olvida con frecuencia, detrás de unos descubrimientos fascinantes había una mujer humilde afroamericana, descendiente de esclavos y sus amos, cuyo lugar de enterramiento ni siquiera está marcado. De modo que se invita a pensar en una inmortalidad inesperada, no sólo en la otra vida, sino también en ésta, mediante el cultivo de las células HeLa, que ayudarían a salvar a muchas personas. Y en cuestiones éticas como la de la privacidad del paciente y el uso que se puede hacer del material resultante de biopsias y otras pruebas médicas, que en Estados Unidos es libre, y puede dar lugar a patentes y explotación comercial. Aunque el tema es sugestivo, y el film está respaldado por la todopoderosa actriz y presentadora televisiva Oprah Winfrey –que se reserva el papel de Deborah– y la HBO, falta un punto de emoción. George C. Wolfe entrega una película algo fría, donde algunos momentos en que se quieren intensificar las emociones –el toma y daca entre Rebecca y Deborah, la segunda una mujer de mucho carácter, y también de frágil saludo–, resultan algo postizos y reiterativos. Al final parece una de esas muchas tv-movies de contenido didáctico, que amplían la cultura general del espectador, pero que no resultan memorables.
5/10
(2017) | 147 min. | Biográfico | Documental
Un documental sobre el rey Midas de Hollywood, un cineasta esencial como Steven Spielberg, interesante pero no memorable. La directora Susan Lacy ha contado con la colaboración del genial director, y de bastantes miembros de su familia, padres y hermanos, lo que permite declaraciones íntimas sobre el entorno donde creció y el trauma que supuso el divorcio de los progenitores. Curiosamente el propio Steven se divorciaría de Amy Madigan, para encontrar a la definitiva mujer de su vida en Kate Capshaw, de la que quizá se echan en falta declaraciones, sobre todo cuando el esposo asegura que su cine se hizo más maduro gracias en buena parte a ella, y a la amplia familia que formaron. En cualquier se da cuenta de la importancia del tema familiar y de la infancia en su filmografía, con particular atención a la relación padre-hijo. De todos modos la fuerza de las imágenes extractadas para seguir la carrera de Spielberg, y los valiosos testimonios de colegas como Brian De Palma, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola y George Lucas, más el de actores como Harrison Ford, Christian Bale, Jeff Goldblum, etc, el repaso a los colaboradores habituales como el compositor John Williams o el montador Michael Kahn, sostienen bien el relato. Conmueve saber que Lawrence de Arabia es película de cabecera de Spielberg, que le desafió a ser cineasta en serio y que la revisa todos los años, y queda muy, muy claro, esa capacidad visual para la composición del plano y los movimientos de cámara que son memorables. Se aborda como es natural el paso de películas de entretenimiento a adultas que marcaron la carrera de Spielberg a partir de El color púrpura, y no se deja de mencionar el encasillamiento facilón del que ha sido objeto con frecuencia –sentimental, disneyano, etcétera– antes de reconocerse su maestría, sobre todo a partir de La lista de Schindler. Muchas cosas se quedan sin tratar, y eso que la película dura más de dos horas, pero lo que hay resulta bastante notable y disfrutable.
6/10
(2018) | 104 min. | Biográfico | Documental
Sentido documental sobre el senador republicano que fue candidato a la presidencia estadounidense John McCain, cuando le quedaban apenas unos meses de vidas por habérsele diagnosticado un tumor cerebral. Es un completo recorrido por su trayectoria personal y profesional, con la idea latente de su honestidad, que le conduce a intentar hacer siempre lo correcto, aunque por supuesto no está libre de errores, que admite, o defectos de su carácter, como su proverbial impaciencia. George, Peter W. y Teddy Kunhardt saben mantener un tono ajustado, que incluye testimonios del propio McCain, pero también de sus familiares –sus dos esposas, sus hijos– y de los rivales políticos del propio partido –George W. Bush– y de los demócratas –Barack Obama, John Kerry, Hillary Clinton–. Resulta en cambio elocuente la ausencia de palabras ex profeso de su compañera de ticket en su campaña presidencial –Sarah Palin– y del actual presidente Donald Trump, una forma elegante de señalar que McCain no acababa de comulgar con su populismo. El film no esquiva las cuestiones incómodas, y por supuesto se aborda su período como prisionero en Vietnam, la ruptura de su primer matrimonio, o la investigación junto a otros senadores que fueron acusados de haber favorecido a una empresa que financiaba sus campañas, cargo del que fue absuelto, señalándose sólo su "mal juicio" sobre al asunto. Sobresale el coraje de McCain en su período de la enfermedad, la lucha por las causas justas, y su esfuerzo por encontrar terreno común bipartisano, algo por desgracia poco frecuente en el momento de su muerte. Como referente se pone al personaje de ficción Robert Jordan de la novela de Ernest Hemingway "Por quién doblan las campanas", como él mostraba el heroísmo y coraje de pelear por aquello que creía.
6/10
(2016) | 110 min. | Histórico | Drama
Película basada en hechos reales, acerca de las dificultades que surgieron en Estados Unidos en 1991 cuando George Bush presentó como candidato al Tribunal Supremo al afroamericano Clarence Thomas. De talante conservador, pero negro, parecía el candidato ideal para ser nominado, sin que los demócratas presentaran excesivas objeciones, pero la acusación de acoso sexual de una antigua colaboradora, Anita Hall, se convirtió en un escándalo mayúsculo, con declaraciones escabrosas ante el comité del Senado presidido por Joe Biden, emitidas por las televisiones en abierto en horas de máxima audiencia. Dirigida para HBO por otro afroamericano, Rick Famuyiwa, se trata de una tv-movie correcta pero algo convencional, como en el momento en que Anita acepta declarar ante el comité del Senado a pesar de su resistencia personal, la conciencia de que se juega su carrera. Reconstruye los hechos, con abundante material documental tomado de informativos de la época, y aunque ofrece los puntos de vista de unos y otros, late la idea de un machismo rampante entre las filas sobre todo conservadoras, que fue roto por el caso Anita Hall, que facilitaría en el futuro el acceso de la mujer al Concrego y al Senado. Las interpretaciones son contenidas, se evitan acertadamente los histrionismos.
5/10
(2016) | 114 min. | Documental | Thriller
Documental basado en un caso real, un suceso ocurrido en la pequeña localidad de Waukesha, Wisconsin, en 2014, cuando dos crías de 12 años apuñalaron hasta 19 veces en un bosque a una compañera de su edad; abandonada a su suerte, la víctima salvó la vida casi de milagro. Supuestamente las jovencitas agresoras habrían actuado siguiendo las órdenes de Slender Man, el Hombre Delgado, un personaje terrorífico que pulula en una página de Creepypasta de historias de miedo en internet, esbelto, con tentáculos y sin rostro. La idea es que si querían sumarse a la banda de Slender Man, y ser admitidas en su casa, debían cometer un asesinato. Debido a las leyes del estado, ambas chicas fueron juzgadas como adultas; una alegaría enfermedad mental, esquizofrenia, la otra habría sido inducida por la primera. La película dirigida por Irene Taylor Brodsky se sigue con interés, ya de entrada por lo espeluznante de los hechos descritos que invitan al debate sobre varias cuestiones: el modo en que ciertas leyendas urbanas e historias terroríficas que pululan por internet afectan a chavales inmaduros en un mundo incrédulo, la fascinación morbosa que produce cierto material que roza lo diabólico, el papel que juegan en todo esto los educadores, por acción y por omisión. Por otro lado, también surge la duda de cómo debe tratarse en un caso criminal a los menores de edad, cuya inocencia cada vez parece acabar a edades más tempranas, y cuál es el grado de voluntariedad en unos hechos que nunca intentan ocultar, que son premeditados, y a la vez de una irracionalidad aterradora. Lo que muestra el documental puede hacer pensar en otros casos reales, como el que ficcionó Peter Jackson en Criaturas celestiales. Se pueden ver a lo largo del metraje imágenes del juicio, con las crías esposadas de pies y manos, y los interrogatorios iniciales. También lo que circula en internet acerca de Slender Man, donde los fans suben todo tipo de animaciones y supuestas grabaciones del personaje. Y están las declaraciones de los padres de las agresoras, que transmiten en su perplejidad una pena infinita.
6/10
(2017) | 128 min. | Biográfico | Drama
La historia de una gran estafa reciente, la perpetrada por Bernie Madoff, que a través de su grupo de inversión, y siguiendo el llamado esquema de Ponzi, creó una gran bola de nieve gastando el dinero que recibía y captando nuevos clientes para tapar agujeros, algo que se convirtió en imposible de ser ocultado cuando llegó la gran crisis financiera de 2008. La entrevista con una periodista escritora del New York Times con Bernie ya en prisión sirve para entregar los necesarios flash-backs, para mostrar el modo en que llevó a la ruina a tantos, y el gran daño que infligió también a los suyos, su esposa y dos hijos que trabajaban para él, y que siempre negaron tener conocimiento de los trapicheos del patriarca de la familia. A sus 75 años el veterano Barry Levinson, que maneja un guión coescrito por su hijo Sam, y basado en parte en el libro de Diana Henriques, entrega un film interesante en la medida en que los hechos reales lo son, pero algo irregular de ejecución. Este film producido por HBO plantea cuestiones como el de la doble ceguera –si se reprocha a los hijos su supuesta ignorancia de los actos criminales del progenitor, también llama la atención que autoridades controladoras y actores financieros no se olieran el gran engaño–, a la que se puede sumar la del propio Bernie Madoff, por exponer a sus seres queridos al Calvario que siguió a su detención, declaración de culpabilidad y condena. Pero es algo reiterativo al exponer los sentimientos de unos y otros personajes, y el conjunto adolece de frialdad, faltan emociones genuinas. Y eso que el reparto es bueno, destacando quizá Michelle Pfeiffer y Alessandro Nivola –la esposa y uno de los hijos– que un Robert De Niro –también productor– eficaz, pero donde resulta imposible dejar de ver a... Robert De Niro.
6/10
(2016) | 127 min. | Histórico | Biográfico | Drama
Un acercamiento a la figura de Lyndon B. Johnson, que accedió a la presidencia de Estados Unidos en circunstancias traumáticas, al ser asesinado John Fitzgerald Kennedy en Dallas cuando él era vicepresidente. El film arranca precisamente con el magnicidio, presentado brevemente con trazos impresionistas, para luego centrarse en la etapa presidencial de Johnson que le conduce a renovar en el cargo, esta vez sí, por mandato en las urnas. Entre los retos que afronta se presta especial atención a la cuestión racial, donde Johnson, procedente de un estado sureño, sufre muchas presiones de todo el espectro político y social, incluidos los movimientos pro derechos civiles, con papel esencial de Martin Luther King, y los senadores que no quieren ceder en cuestiones como la del voto negro. El presidente se considera no sólo heredero de Kennedy en la nueva legislación al respecto, sino que moralmente considera lo correcto cambiar las cosas, el problema es el cómo, pues necesita apoyos políticos para la reelección. Jay Roach, que fue abandonando las comedias que le habían popularizado para especializarse en películas de corte político –Recuento, Game Change–, vuelve a contar con Bryan Cranston –Trumbo– para reincidir en el subgénero y reivindicar la figura de un político al que tocaba estar inevitablemente a la sombra del carismático JFK. Cranston atrapa su poderosa personalidad, de alguien que podía aparentar poca sensibilidad y cierta tosquedad de modales, pero que supo moverse en las movedizas arenas de la política para sacar adelante sus proyectos. Está bien arropado por secundarios como Melissa Leo, que da vida a Ladybird, su esposa, Frank Langella, que encarna al senador sureño que fue para él una suerte de mentor y al que le toca ver cómo emprende el vuelo su pupilo, Anthony Mackie como un Martin Luther King que también tiene que vadearse en las aguas politiqueras, etcétera. La narración, de corte clásico, es eficaz, y sabe aglutinar, dentro de las limitaciones de dos horas de metraje, múltiples episodios y cuestiones políticas de la época, como la guerra de Vietnam, el asesinato de tres activistas pro derechos civiles, la actuación en la sombra del topoderoso director del FBI J. Edgar Hoover...
6/10
(2002) | 95 min. | Biográfico | Drama | Histórico
El veterano Albert Finney (Dos en la carretera) da fe de su buena forma, como ya demostró en las exitosas Erin Brockovich o Big Fish. En este film producido por Ridley Scott (Gladiator) asume uno de los grandes retos de su carrera al encarnar a Winston Churchill en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Le acompañan actores de primera categoría, entre ellos Vanessa Redgrave o la leyenda del teatro británico Derek Jacobi. La película centra su atención en los momentos en que Adolf Hitler acaba de acceder al poder en Alemania, y en Gran Bretaña triunfa la política de apaciguamiento. Algo a lo que Churchill, desde la Cámara de Representantes, se opone frontalmente. Y lo hace no sólo con su impresionante retórica, sino con los datos que le facilita Ralph Wigram, funcionario del Foreign Office que le pasó información reservada sobre el rearme impulsado por los nazis. El film, además de contar esta parte de la historia que condujo a Churchill, primero a su regreso al Almirantazgo y luego a convertirse en primer ministro, muestra su parte privada e íntima, al mostrar su relación con Clem y sus celos cuando ella parte varios meses en un viaje de placer, dejándole solo en casa.
5/10