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(2020) | 117 min. | Thriller | Drama
Kyle y Swim, criminales de poca monta, están al servicio de Frog, capo mafioso al que nunca han visto, para el que trasladan droga desde Arkansas a Texas. Bright, asistente del jefe, les requiere para poner en marcha una red de venta de estupefacientes, usando como tapadera que trabajan como guardabosques, y con ayuda de Ella, una enigmática mujer. El habitual actor Clark Duke, que triunfó como uno de los secundarios de la comedia The Office, en versión americana, debuta como director y coguionista de un largometraje, con la adaptación de una novela de John Brandon, en la que también interpreta a uno de los protagonistas. En líneas generales recuerda al cine de Quentin Tarantino, al tratarse de una historia coral del submundo criminal, contada con un montaje acronológico, y con diálogos sarcásticos, y porque cuenta con Vivica A. Fox, vista en su film Kill Bill, y hasta incluye una tortura que tiene que ver con una oreja, a lo Reservoir Dogs. Aunque el film funcione, y ofrece una mirada a la parte más desfavorecida del sur de Estados Unidos, quizás acaba pesando esa fascinación por el autor de Knoxville, pues no resiste comparaciones, y se echa de menos un poco de originalidad. La peícula tarda en arrancar, y algunos monólogos de personajes agotan. Además, tienen más interés los fragmentos protagonizados por los veteranos Vince Vaughn y John Malkovich, que los de los teóricos protagonistas, un soso Liam Hemsworth (Kyle), y un locuaz pero falto de carisma Swim (el propio Clark Duke). Se echa por tanto de menos que salieran más. En todo caso, el film cuenta con competentes secundarios como la citada Fox, y presagia que su primerizo autor podría tener una carrera interesante con la perseverancia adecuada.
5/10
(2018) | 92 min. | Acción | Thriller | Policiaco
Infame película policíaca de robos no resueltos y fugas carcelarias, con un guión de Mike Maples con más agujeros que un queso gruyère. Los responsables de un atraco se encuentran con sus socios en su descampado, pero se produce un tiroteo que deja el terreno sembrado de cadáveres. El único atracador superviviente se queda amnésico. Tras siete años en prisión unos tipos organizan su fuga para chutarle un fármaco que le permite recobrar la memoria. Entretanto un veterano policía que no logró resolver el caso debe colaborar ahora con el FBI. No hay por donde coger a esta película sin personajes dignos de ese nombre, da pena ver a Sylvester Stallone deambulando por ahí, aunque tiene la suerte de estar poco tiempo en escena. Y no le va mucho mejor a Matthew Modine, las escenas en que se marea después de que le inyectan la medicina con la que debe recordar, son bastante risibles. El director de serie casi Z Brian A. Miller acumula clichés, como los típicos tablones policiales con fotos y post-its, y los tiroteos están filmados y montados muy descuidadamente. Un film prescindible.
3/10
(2020) | 93 min. | Romántico | Drama
Henry Page es un adolescente de esos que no entienden lo que se suele decir de esa etapa vital, que si el desconcierto, las hormonas disparadas, una infelicidad sin aparente motivo... A él no le ha pasado nada de eso... hasta ahora. Porque en su último año de instituto se incorpora a su clase una chica muy especial, Grace Town, que lleva una muleta, y a la que le encantan los poemas de Pablo Neruda. Un profe, detectando el talento literario de los dos chicos, les pide que se encarguen del periódico del instituto. A él le encanta la idea, pero la otra muestra cierto desapego. El caso es que arrastra el trauma de la muerte de su novio en un accidente de automóvil, que a ella le dejó coja, de ahí que guarde las distancias con los que le rodean. Pero tal vez la atracción entre los dos ayude a Grace cara a que cicatricen las heridas del alma... O no. Adaptación engolada de una novela de Krystal Sutherland, sigue a dos adolescentes poco convencionales, la media de los chicos de su edad no muestran precisamente sus mismos gustos “culturetas”, reconozcámoslo. Esto ya es un lastre para que el espectador al que va dirigido el film conecte. Pero es que el director y adaptador de la novela, Richard Tanne, demuestra muy escaso sentido del ritmo y aporta pocas ideas capaces de sacar de la modorra al público potencial, todo suena a pretencioso y pelín pedante, incluida la subtrama lésbica metida con calzador. En realidad se muestra tan anodino como en Michelle & Obama, la película también romántica en que describía el amor entre el luego presidente Barack Obama y su mujer Michelle. Las averiguaciones sobre Grace en internet, las reuniones del equipo de redacción para pensar temas para el periódico, las consideraciones sobre la muerte o la primera experiencia sexual de Henry no revisten excesivo interés; ello por no hablar de las explicaciones biológicas, lo que ocurre en un cerebro con penas de amor. Y la pareja protagonista, Lili Reinhart y Austin Abrams,, no tiene la chispa que permita salvar estas obvias dificultades.
4/10
(2020) | 115 min. | Romántico | Drama | Musical
Película dirigida por los hermanos Erwin, Andrew y Jon, que se han especializado en historias de personas que afrontan los desafíos de la vida desde su fe hondamente cristiana, como las contadas en October Baby o La canción de mi padre. Mientras estés conmigo comparte con el segundo título citado la importancia de la música en la trama, y que hechos reales constituyen su punto de partida. En efecto, el film se basa en la vida del cantante Jeremy Camp, y de unas vivencias que ha plasmado en un libro. Para Jeremy Camp ha llegado el momento de abandonar el nido e ir a estudiar a la universidad. Ha tenido la suerte de crecer en un hogar cristiano, con unos padres que le quieren, y dos hermanos estupendos, aunque uno padece una discapacidad intelectual capaz de sacar de quicio al resto en algunos momentos. Parte con una guitarra, regalo de toda la familia, y ya en el campus acude al concierto de un joven estudiante al que admira, Jean-Luc, y ahí tiene un flechazo instantáneo, se enamora irremediablemente de Melissa. A ella él también le hace tilín, pero se muestra reticente, porque su amigo Jean-Luc querría que la relación entre ambos fuera algo más. La aparición de un cáncer en el horizonte cambiará la vida de todos para siempre. Con una realización correcta, la película de los hermanos Erwin aborda temas de entidad, como el nacimiento del amor, el sentido del sufrimiento, y el poder de la oración. Se plantea que Dios puede obrar milagros, o no, pero que el más importante de todos, al alcance de quien lo practique, es el del amor, que se manifiesta en tantos detalles, y en capacidad de aceptar la voluntad divina. Todas estas cuestiones se abordan con un estilo muy americano, que puede no agradar a todos los espectadores, sobre todo en ciertos momentos un tanto empalagosos –en la línea del título romántico Un paseo para recordar de Nicholas Sparks–, pero con indudable hondura y coraje, en un paisaje social donde a muchas personas les cuesta hablar de las cosas que importan, el sentido de la vida en suma. Las metáforas de las galaxias y estrellas, que ya muertas aún brillan en todo su esplendor en su última explosión, son certeras. Las canciones de Camp son bellas, especialmente la que da título al film en su versión original, “I Still Believe”, que canta el actor principal, K.J. Apa. En el reparto destacan también Britt Robertson y el veterano Gary Sinise, el célebre teniente Dan de Forrest Gump con abundantes canas.
6/10
(2019) | 89 min. | Ciencia ficción | Thriller
Una película homenaje a las de avistamientos y encuentros con extraterrestres que poblaron filmes como Ultimátum a la Tierra o la serie Dimensión desconocida, y que luego recibiría guiños de Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase. Prueba de ello son detalles como el lugar donde transcurre la acción, la inexistente ciudad de Cayuga en Nuevo México (en referencia a la productora de la serie de Rod Serling), el nombre de la emisora de la radio (WOTW, iniciales de “The War of the Worlds”, La guerra de los mundos) o la frase “He esperado esto desde que tenía...” que aparece en Encuentros. También tiene importancia la tecnología de la época, ahí están presentes las grabadoras, las comunicaciones telefónicas, las ondas de la radio y las viejas televisiones en blanco y negro. La acción transcurre en la década de los 50 en una noche en Cayuga, un pequeña población reunida en gran parte en el pabellón deportivo donde se disputa un partido de voleibol. Fay, estudiante ahí y chica del cable en una centralita telefónica, muy unida a Everett, que tiene un programa de radio, le pide ayuda primero en el manejo de una grabadora magnetofónica, y luego para detectar el origen de una extraña señal telefónica que ha captado. Emitida desde la emisora, recibirán la extraña llamada de un oyente, mientras otras personas aseguran haber visto en el cielo nocturno un enorme objeto volador. El debutante Andrew Patterson, director y coguionista con Craig W. Sanger entrega una película de particular encanto y tremendamente dinámica, hecha con ajustado presupuesto pero que traslada la impresión de notable producción. Contiene elegantes planos, algunos secuencia de bastantes minutos de duración, con encuadres originales, y que dejarán sin resuello al espectador, corriendo de un lado para otro con Fay, a veces acompañada de Everett. Los actores protagonistas son desconocidos pero cumplen a la perfección con sus roles, especialmente Sierra McCormick, que da el perfil de chica intrépida, inteligente y curiosa, preocupada de su hermanito. El final resulta misterioso, sobrio y elegante.
6/10
(2019) | 93 min. | Acción | Thriller | Drama
Una notable película de terrorismo aéreo, notable en sus modos narrativos y en la sobriedad del planteamiento, bien resuelta por el alemán debutante en el largometraje Patrick Vollrath, nominado al Oscar por su cortometraje Alles wird gut. La narración arranca con los procedimientos rutinarios del vuelo 7500 que hace la ruta Berlín-París. El capitán Michael Lutzmann y el copiloto Tobias Ellis se ponen al mando de aparato, los pasajeros ocupan sus asientos, y Gökce, una auxiliar de vuelo madre del hijo de Tobias, pasa a saludarle un momento. Pero a pesar de los procedimientos de seguridad habituales en los aeropuertos, tres terroristas, extremistas musulmanes, secuestran el avión blandiendo cuchillos de cristal. Pero el que debía haberse hecho con el control de la cabina es reducido, no sin antes herir al piloto y copiloto, que encerrados ahí impiden la entrada a los otros dos. Intentarán aterrizar en Hannover, aunque las amenazas y la histeria de los terroristas van “in crescendo”. Vollrath, coguionista además de estar detrás de la cámara, sabe contar su historia con ritmo impecable, creando una perfecta atmósfera tensa, y ello evitando cualquier tentación de trucos efectistas. Tiene el virtuosismo de rodar prácticamente toda la película desde el interior de la cabina, gran parte con fotografía nocturna, de modo que lo que ocurre fuera sólo lo percibimos gracias a las comunicaciones por radio o megáfonos, por un circuito cerrado de televisión, o a través de las ventanas de la cabina. Además prescinde de la música –la única concesión ocurre en los créditos finales–, lo que intensifica el efecto de suspense de un modo muy efectivo. El film dosifica las incidencias, algunas de alto contenido dramático, y con las pinceladas justas sabe retratar a los personajes, sobre todo al protagonista, perfecto Joseph Gordon-Levitt, muy creíble como gran profesional y hombre que acaba de constituir una familia, sometido a una situación límite, y a uno de los jóvenes terroristas, Vedat, interpretado por Omid Memar, que conjuga ingenuidad, resolución y espacio para las dudas, de un modo muy creíble. El modo en que discurre todo resulta bastante creíble, y remata muy bien el final, con ese pequeño y elocuente detalle de un teléfono móvil que empieza a sonar.
7/10
(2019) | 118 min. | Drama
Recién graduado en derecho en Harvard, el joven y ambicioso Daniel J. Jones tiene ante sí un futuro muy prometedor. Pronto pasa a formar parte del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos. Y la senadora demócrata que preside ese comité, Dianne Feinstein, le encomienda que trabaja en un informe sobre las prácticas de interrogación y detención de sospechosos de terrorismo por parte de la CIA, que se adoptaron tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Serán años de trabajo, en que un pequeño equipo de personas debe revisar millones de documentos que podrían evidenciar que los servicios secretos estadounidenses acudieron a la tortura para sonsacar a los prisioneros, conculcando su dignidad y derechos más elementales. La postura de la Agencia consiste en señalar que esos métodos de interrogación mejorada habrían logrado información sustancial sobre atentados, y salvado muchas vidas, pero las conclusiones de Jones no corroboran esta idea. Scott Z. Burns, director y guionista al que le gustan las historias basadas en hechos reales, que cuestionan la pragmática y cínica idea de que “el fin justifica los medios” –suyos son los libretos de Efectos secundarios, sobre la industria farmacéutica, y The Laundromat. Dinero sucio, sobre la crisis financiera y los paraísos fiscales–, se mueve como pez en el agua con esta historia que describe minuciosamente la investigación de Jones, y los obstáculos con los que se encuentra, en la CIA, en la Casa Blanca con las administraciones de Bush y Obama, e incluso con su valedora Feinstein, que trata de hacerle ver que a veces hay que llegar a fórmulas de compromiso. También se recuerda varias veces que Jones puede convertirse en un nuevo Edward Snowden, considerado por muchos como un traidor, y que está reclamado por la justicia estadounidense, por filtrar información sobre el programa de vigilancia casi universal que realizaba la CIA. La narración es casi de estilo documental, de hecho nada llegamos a saber de la vida privada de Jones, interpretado por Adam Driver, ni de los otros personajes, más secundarios, ya sea la senadora a la que da vida Annette Bening, los directores y agentes de la CIA, o de los detenidos sometidos a tortura. El desafío del film es lograr que este enfoque no resulte tedioso, y en gran parte lo logra, aunque sea inevitable enterrar al espectador con abundantes datos que pueden serle de difícil digestión. La idea es no dejar duda acerca de la inmoralidad de la tortura, que se muestra con imágenes ciertamente desagradables, incluidas las ya tristemente célebres de ahogamiento simulado. Y mostrar las dificultades para lograr que la verdad salga a la luz, aunque resulte vergonzante; sin dejar de preguntarse si no hay aspectos sobre los que resulta un enfoque más prudente hacer borrón y cuenta nueva. El film tiene la honradez de señalar cómo los obstáculos para reconocer y publicar los errores provienen del campo demócrata y republicano, y deja un resquicio de esperanza recordando que el informe final contó con el respaldo de Feinstein y el republicano John McCain.
6/10
(2020) | 97 min. | Aventuras
1977. Un pueblecito de Georgia. Christmas, una niña huérfana de madre, es una apasionada de la astronomía, y sueña con contactar con alienígenas. Por ello le entusiasma el proyecto de la NASA de grabar un disco con mensajes que portará una nave exploradora del espacio, en previsión de que llegara a contactar algún día con extraterrestres. Así que se empeña en participar en una competición de chicas exploradoras, cuyo premio es grabar un mensaje para el disco. Lo que supone formar un equipo con niñas muy particulares, e incluso con un niño, Joseph, lo que parece claramente un grupo de perdedores sin ninguna opción a ganar. Una película amable, dirigida al público infantil, ante la que cabe hacer varias lecturas, dentro de su intención de ser una cinta “blanca”. La ingenua es la de mostrar a una niña, que echa de menos a su madre, sentimiento que comparte con su padre, y a otro grupo de “outsiders”, con sus pequeños problemas: así, ella se hace pipí por la noche, y hay un chico que le encanta la peluquería, y formar parte de las “exploradoras”, aunque pueda resultar chocante, etcétera. Y por ser como son, auténticos, y no meterse en la horma de las “birdie scouts” ideales, son capaces de mostrar personalidad, pero al precio de soportar burlas crueles de otras niñas, y la incomprensión de la jefa local de las exploradoras. La otra, con más retranca, sería que nos quieren “vender la moto” de que un niño puede querer ser como una niña, una “birdie scout”, igual que una “madre exploradora” –la persona responsable de un equipo de “birdie scouts”– puede ser un padre; y no esto no sólo porque el reglamento no especifica el sexo de quien asume tal rol, sino porque cada uno es lo que quiere ser. En fin, sea como fuere, el dúo de directoras –que firman artísticamente como Bert & Bertie aunque sus nombres auténticos son Katie Ellwood y Amber Templemore-Finlayson– entregan una cinta architípica, de rivalidades de niñas y adultas, previsible casi todo el tiempo, aunque con un buen clímax en la competición final, en que Christmas muestra toda su dignidad hablando en público de su problemilla. A la protagonista le da vida la simpática Mckenna Grace, bien respaldada por los otros niños actores y los adultos Viola Davis, Jim Gaffigan y Allison Janney.
5/10
(2019) | 95 min. | Acción | Comedia
De niño, Miles soñaba con convertirse en héroe, pero ha tenido que conformarse con un anodino trabajo como programador de videojuegos, destinados a sacar cuartos a los padres de sus jóvenes consumidores. Para evadirse sigue una competición de modernos gladiadores que se baten en la vida real para retransmisiones online. Tras unas críticas a través de unos mensajes, le convertirán a la fuerza en uno de los combatientes, atornillándole una pistola a cada mano, y designándole como oponente a Nix, la rival más peligrosa que podría tener. Para evitar que se escabulla, han secuestrado a su ex novia. Daniel Radcliffe sigue empeñado en quitarse de encima el personaje de Harry Potter, pero no acaba de acertar, y además a veces se involucra en producciones irreverentes y groseras, como Swiss Army Man. Va un poco en esa línea esta mezcla de comedia negra y acción, donde abundan los chistes zafios. Supone el segundo trabajo como realizador de Jason Lei Howden, hasta ahora responsable de la poco conocida Deathgasm, y que proviene del campo de efectos visuales en películas de superhéroes Marvel.  En su arranque tiene cierta gracia por su crítica a aquellos 'frikis' que sueñan con llevar a cabo las grandes gestas de los héroes de los cómics y películas que siguen, pero se resisten a abandonar el sillón. Por desgracia, el tal Lei Howden agota con su tono gamberro, y su obsesión por los chistes de genitales. Además, acaba concentrándose en ofrecer a ritmo frenético secuencias de acción rodadas con ayuda de los medios más modernos, pero en el fondo poco frescas. Radcliffe se muestra cómodo sobre todo en los momentos de humor, mientras que su contrincante, Samara Weaving (Tres anuncios en las afueras), sobrina de Hugo Weaving, se perfila como una carismática estrella futura.
4/10
(2019) | 90 min. | Drama
Easter Cove. Un pueblecito de pescadores en la costa de Maine. Las hermanas Priscilla y Mary Beth Connolly acaban de perder a su madre. En pleno velatorio Mary Beth se entera de que tenía la casa hipotecada, difícilmente podrán salir adelante, o mantener la pescadería que regenta Priscilla. En esta tesitura una Mary Beth muy enfadada se plantea dejar para siempre un pueblo que odia, y bebe más de la cuenta por la noche en un pub, alternando con un extraño. Cuando se van juntos en coche, él intenta propasarse. Resultado: mata al tipo, que resultará ser el proxeneta Gorski, con quien trataba Enid, dueña de un burdel. Asustada, con la ayuda de su hermana Priscilla se deshará del cadáver, ambas están convencidas de que sería imposible convencer a la policía de que fue un caso de muerte en legítima defensa. Película escrita y dirigida por Bridget Savage Cole y Danielle Krudy, se trata del primer largometraje de ambas. En su mirada a los secretos que esconde una pequeña localidad, donde aparentemente nunca ocurre nada, hay bastantes puntos de conexión con los hermanos Coen, el film ha tomado sin duda como referencia a Fargo. Pero así como la serie que surgió de la película estaba muy lograda al idear nuevas tramas según la filosofía del original, con los mimbres de crímenes chapuceros en una localidad provinciana, aquí el resultado es bastante inferior, con indudables altibajos narrativos. Hay alguna buena idea, como la colisión del coche, pero el ritmo es premioso, y hay un fracaso absoluto a la hora de lograr algún tipo de empatía en el espectador. Como novedades, Derribad al hombre recurre a los cantos de los pescadores para puntear la narración, o concede la mayor parte del protagonismo a las mujeres: las dos hermanas, las prostitutas, la dueña del burdel, las señoras supuestamente biempensantes. No faltan los policías, jugando al contraste entre el gordinflón que no piensa demasiado, y hace la vista gorda ante determinadas actividades, y el jovenzuelo inteligente y en apariencia ingenuo. El reparto lo integran actores bastante desconocidos, el rostro que más sonará es el de Margo Martindale, secundaria de lujo con una dilatada carrera a sus espaldas.
5/10
(2017) | 100 min. | Romántico | Comedia
La fórmula de “comedia amable a la francesa” ha dado pie a muy buenos títulos, pero también se ha convertido en escudo de cintas insulsas como la que nos ocupa. Misión País Vasco sigue a la parisina Sybille, que trabaja en el mercado inmobiliario, y que por cuenta de su empresa intenta comprar una ferretería centenaria de un pueblecito del País Vasco francés, cerca de Bayona, para poner la sucursal franquiciada de un supermercado. Pero se topará con Ramuntxo, que no acepta el acuerdo con su anciano tío, al que cree que ha estafado la recién llegada. La cinta de Ludovic Bernard se mueve, en lo que a influencias se refiere, entre Bienvenidos al Norte y Ocho apellidos vascos, pero las comparaciones son odiosas. Falta chispa y escasean los gags tronchantes, al final todo son tópicos de “pez fuera del agua”, enamoramiento previsible de los sosos personajes de Elodie Fontan y Florent Peyre, e inclusión frívola del terrorismo. Prescindible.
(2019) | 100 min. | Acción | Aventuras | Biográfico | Drama
Película inspirada en hechos reales, imagina cómo comparten viaje en globo en 1862, despegando de suelo londinense, el auténtico científico meteorólogo James Glaisher y la piloto Amelia Wren –inspirada en la francesa Sophie Blanchard–, con el objetivo de llegar a alturas nunca antes alcanzadas, y probar que resulta posible predecir el tiempo basándose en las condiciones del aire de las distintas capas de la atmósfera. Durante la peripecia rememoramos las dificultades que ha debido superar Glaisher, sus colegas no creen que la meteorología pueda ser una ciencia, y el trauma que arrastra Amelia, por la muerte de su esposo Pierre Rennes en otra arriesgada ascensión en globo. Tom Harper ha demostrado ser un competente director en series como Peaky Blinders y Guerra y paz, además de que en cine dirigió el emotivo drama sobre una cantante Wild Rose. Aquí se asocia con el bastante activo guionista Jack Thorne –suyos son los libretos de Wonder y de series como La materia oscura y The Accident– para contar una historia que sabe combinar la espectacularidad de las imágenes del viaje en globo –lo que incluye las condiciones climáticas variables que deben afrontar, y peligrosas ascensiones en el “barco” volante–, con el drama humano. La ambientación es estupenda, y sirve para dar unas pinceladas acerca de la comunidad científica de la época, dominada por los hombres, y presentar una heroína creíble, que no parece un pegote colocado ahí para simplemente complacer las corrientes feministas imperantes en la opinión pública actual. Vuelven a dar una lección de arte interpretativo la pareja Felicity Jones-Eddie Redmayne, tras su excelente trabajo en La teoría del todo. Aprovechan los contrastes de su personalidad que subraya el guion. Aunque ambos presentan un carácter decidido y emprendedor, James es tímido y tiene la mirada sosegada del científico, mientras que Amelia se muestra intrépida y extrovertida y en el comienzo del vuelo sabe mostrar su faceta de “showwoman” que el público desea, para ellos la aventura es un fantástico entretenimiento. De todos modos, se apunta la idea de que no son tan diferentes, y por ello se saben complementar, pues James se muestra tozudo en la idea de ascender, hasta extremos temerarios en exceso, mientras que ella arrastra inseguridades por la tragedia que sufrió su marido.
6/10
(2019) | 90 min. | Terror | Thriller Tráiler
Película de terror, con punto de partida que promete, pero que resulta completamente decepcionante. Arranca con un grupo de jovencitos tomándose a cuchufleta una aplicación de teléfono móvil, Countdown, que supuestamente señala al usuario que se la descarga el tiempo de vida que le queda. Pero claro, cuando la muerte asoma, se termina la broma. La enfermera Quinn, que se ha apartado un poco de su familia –padre y hermana adolescente– tras la muerte de la madre, será una de los temerarios usuarios de la app, que empieza a temer por el tiempo que le queda, viendo que hay gente cercana que muere a la hora señalada. Por si fuera poco, un médico del hospital la acosa sexualmente. No. No esperaba una obra maestra, pero sí una película de sustos resultona, al estilo Scream, Destino final o Sé lo que hicisteis el último verano. El caso es que el debutante en el largo Justin Dec, director y guionista, no da pie con bola y entrega una película bastante insulsa, de personajes planos, incluidos dos curas absurdos, y pasajes terroríficos no muy inspirados. Protagoniza Elizabeth Lail, vista en You, y en el reparto de puede reconocer a Peter Facinelli, que tuvo sus “quince minutos de fama” gracias a la saga Crepúsculo, y que sigue sumando papeles de secundario de escasa enjundia.
3/10
(2015) | 110 min. | Romántico | Biográfico | Bélico | Drama
Cinta bélica basada en hechos reales, centra su atención en la figura de Lyudmila Pavlichenko, que como francotiradora del ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial llegó a abatir a más de trescientos soldados nazis. La película está estructurada alrededor de los recuerdos de Eleanor Roosevelt, que la conoció cuando Lyudmila formó parte de una delegación soviética que en 1942 trataba de lograr que Estados Unidos se involucrara en el esfuerzo bélico abriendo un segundo frente en Europa. De modo que vemos su etapa de estudiante, la increíble puntería que llama la atención, la camaradería, sus diversos intereses amorosos, y el embrutecimiento que produce el conflicto, todo ello contado con mucha humanidad. El desconocido director ruso Sergey Mokritskiy entrega un film vistoso, con buenas escenas bélicas de la defensa de Sebastopol, y de las batallas alrededor de Odessa. Y los saltos de Estados Unidos a Rusia no desconciertan. Cualquier película bélica rusa que tiene personajes femeninos de entidad, como es el caso, trae a la memoria el magnífico libro “La guerra no tiene rostro de mujer”, de la Premio Nobel de Literatura Svetlana Alexievich, y en efecto aquí el film muestra cómo la delicadeza y sensibilidad femeninas pueden verse embarradas por la crueldad de la guerra, hasta el punto de no ver personas en los blancos a los que se dispara. El film apunta a que la venganza no puede ser motivo válido para actuar, y que hay que buscar la vida en medio de la muerte propia de la guerra. Funciona muy bien Yuliya Peresild como protagonista, pues combina belleza con un rostro fuerte y determinado muy apropiado para el personaje. Está muy bien el resto del reparto, que ayuda a componer la relación con los oficiales y amigos; tiene encanto la relación la primera dama Eleanor, bien interpretada por Joan Blackham.
6/10
(2020) | 112 min. | Fantástico | Terror | Thriller Tráiler
Se ha puesto de moda la idea de que los cuentos más o menos infantiles son en realidad historias crueles y retorcidas para adultos. Quizá con esta idea la pareja Oz Perkins, director, y Rob Hayes, guionista, han planteado su versión del clásico relato de los hermanos Grimm en algo oscuro y siniestro, aún más de lo que pudiera ser su versión original o de tradición oral. Con lo que quizá pierden perspectiva, pues no es, desde luego, una película para niños, pero tampoco es una película de terror al uso, de modo que puede tener dificultad para encontrar a su público. La cinta arranca con un cuento sobre una caperucita rosa, que habría salvado la vida siendo un bebé gracias a que su padre habría recurrido a las artes oscuras. Pasado el tiempo Gretel y su hermano pequeño Hansel viven con su despegada madre en medio del bosque, el padre murió en circunstancias “ardientes”. Como no hay mucho que comer, mamá les despacha y los hermanitos acabarán en una casa donde abundan los manjares, llevada por una siniestra señora o bruja, que puede que tuviera que ver algo con la maldición de la caperucita rosa. Para Perkins la trama parece ser lo de menos, su film es un mero ejercicio de estilo con empalagoso esteticisimo, cada encuadre y cada elemento que aparece en ellos están cuidadísimo, desde luego hay un enorme esfuerzo en la dirección artística y fotografía, donde no falta un poco de gore. Todo al servicio de una vacua narración, que ni asusta ni enternece ni apena ni nada. Protagoniza la cinta Sophia Lillis, actriz recién ingresada en la mayoría de edad y a la que se ve que le va la marcha del miedo, pues ha estado a los entregas recientes de It, la adaptación de la novela de Stephen King.
4/10
(2016) | 111 min. | Histórico | Acción | Bélico
Cinta bélica coreana de corte épico dirigida por John H. Lee, basada en hechos reales acontecidos durante la guerra de Corea. Un grupo de soldados surcoreanos logra eliminar a un pelotón del otro bando, y suplantando su identidad se infiltran en las filas enemigas. Deben obtener inteligencia, por ejemplo de la localización de las minas sembradas en la costa para impedir el desembarco de las tropas que comanda, bajo mandato de Naciones Unidas, el general estadounidense Douglas MacArthur. La idea es emular el desembarco de Normandía, clave en la Segunda Guerra Mundial, con otro desembarco, el de Incheon. Para ello el líder de los infiltrados debe ganarse la confianza de un oficial de Corea del Norte, ferviente comunista. La industria cinematográfica de Corea del Sur es muy potente, y lo demuestra el enorme esfuerzo de producción que hay detrás de Operación Chromite, donde las escenas de combate, con carros, artillería y buques de guerra, resultan muy vistosas. La película tiene un corte muy clásico, con cuidados momentos de acción. Y pinta situaciones como la del fanatismo de los comunistas, para los que el individuo no cuenta, cualquier persona es sacrificable en aras a la ideología y la implantación de la tiranía. Con sencillos trazos está bien pintada la camaradería entre los militares infiltrados, o la rivalidad entre Jang y Lim, que simbolizan a las dos Coreas, la de la libertad y la de la tiranía; e incluso hay espacio para la sensibilidad femenina, el personaje de la enfermera comunista que se replantea las cosas, por ejemplo. En el lado occidental tenemos el rostro actoral más reconocible, el de Liam Neeson, quien entrega a un convincente general MacArthur.
6/10
(2016) | 94 min. | Romántico | Drama
Nueva España, 1552. Painalli y Coyolli son dos atléticos indios tamemes, acostumbrados a trabajar de porteadores y a moverse en los intrincados parajes americanos, ya sean selvas o desiertos. Saben salar los pescados, qué frutas dan fuerzas a los miembros corporales y qué cartas es preciso entregar con premura en qué manos. Saben atravesar puentes frágiles, tirarse desde grandes alturas para rescatar personas en los ríos y dormir con un ojo abierto. Conocen la naturaleza que les rodea y, sí, también, la naturaleza humana: la lealtad, la ternura, la envidia, los celos, la tristeza y la rabia. Su vida pacífica de pies ágiles se ve bruscamente modificada cuando un fraile español solicita que ayuden a transportar al más importante testigo en el juicio a un valeroso dirigente tameme, Francisco Tenamaztle, acusado de rebelión contra las autoridades españolas que regentan las encomiendas, y también de cometer un asesinato. Los religiosos, que en la película tienen fuerte carácter y ninguna malicia, están de parte del indígena y quieren mantener la paz en la encomienda. Ese testimonio, según el religioso, es vital para esclarecer la verdad y que las autoridades españolas de España, el Consejo de Indias, pueda impartir justicia con conocimiento de causa. ¿De quién se trata? Ese testigo tiene rostro terso y triste, manos delicadas y amor truncado en el corazón, pues guarda las pruebas y estas son demasiado verdaderas. Ese testigo es Doña Elisa, la noble española hija del comendador Don Miguel de Ibarra, un hombre aquejado de gota y de ambición. La película, con ritmo extraordinariamente bien conseguido, es capaz de mantener la atención de principio a fin y de transportar al espectador, por las selvas americanas y por las selvas de los sentimientos y motivaciones humanas. Sin caer en simplezas como “español malo/indio bueno”, muestra la complejidad de la especie humana, especie en la que caben el honesto Painalli, el rabioso Iztmin, el valiente fraile, la digna dama y el lujurioso alférez. Grandes logros del director y coguionista Alan Jonsson han sido mostrar cómo es la vida en los grandiosos escenarios de Iberoamérica, a pocas décadas de la llegada de los españoles, así como la capacidad de recrear los vestuarios, viviendas, lengua e incluso creencias. No poco importante es el protagonista invisible de la película, una música que acompaña cual sombra sigilosa pero constante el transcurrir de los acontecimientos, con extraña fidelidad y oportunidad. Su cámara nos enseña con fruición y mucho esmero cómo se salan pescados, cómo se coloca uno la cinta sobre la frente para que sujete bien la carga, qué cantidad de información pueden dar unas huellas sobre la tierra o cuántos recuerdos puede guardar el viejo árbol añoso. Y qué conseguidas imágenes aéreas, aquellas que muestran a los jinetes españoles cabalgando, mientras un indígena, corriendo sin montura, es capaz de llevar el mismo ritmo. Especialmente grata para el público español resulta la estampa humana que el director ha trazado de la protagonista, Doña Elisa, representada con convicción y hondura por María Valverde. Doña Elisa, situémonos, es una dama española del siglo XVI, muy cuidadosa de las formas y sensible a la maldad. Una mujer castellana, educada en la piedad madura y en la fidelidad sincera, que ha de viajar por la selva americana llevada por dos indios, ante los cuales no pierde jamás la compostura y va creciendo en apertura e incluso admiración por su “know how”. Doña Elisa es una joven mujer con enorme rectitud, que sufre en sus carnes ser hija de quien es y que afirma con dignidad que “lo que le da fuerza es su fe”, ante el indio que afirma deber la suya a los frutos de la tierra generosa. Doña Elisa, pues, es una mujer recta pero no tiesa. A lo largo de su viaje va aprendiendo que es preciso tener, además de la fuerza de la fe, la fuerza de los frutos de la tierra. Así como se agradece la ausencia de demonización facilona, también está muy lograda la manera en que el director evita toda vulgaridad y el fútil sentimentalismo, que sería poco creíble con los parámetros sociales de la época. Qué buen diálogo, aquel en que el indio le hace ver a la dama que no le es ofensivo cargar con ella, es su trabajo, y la dama hace el esfuerzo de no ser, justamente “una carga” para el indígena, pues le hace sentir mal tener que ser transportada como si no pudiera valerse por sí misma y tener que usar a otro ser humano, desde su óptica, como un animal de carga. Este diálogo revela hasta qué punto la mirada española más noble sobre el indígena fue, justamente, la de no poder considerarle como un animal, como un inferior, sino la necesidad de tener que ver en él a un semejante en humanidad. No es Doña Elisa el único personaje femenino que es retratado con cuidado y mucho acierto: también está siempre en el trasfondo la madre del tameme, quien cuida a su joven nieto en el poblado indígena, y que refleja ser una abuela coraje, un apoyo emocional siempre presente. Qué bellas las imágenes de esta abuela con su nieto. Ha conseguido Alan Jonsson algo admirable, con este, su segundo largometraje: que tanto mexicanos como españoles nos sintamos unidos por un pasado común nada despreciable, partícipes de una misma historia compleja, en la que se entretejen los personajes admirables y los mejorables. Una historia que aún no ha sido, en grandes zonas, contada en el lenguaje de la pantalla y que está llena de argumentos humanos, complejos, morales. Quizá hubiera sido deseable una mayor y mejor documentación sobre el siempre controvertido personaje de Fray Bartolomé de las Casas, del cual el tópico dice que hay que idealizar y la historia, tozuda como es, que hay que mirar con ojo bastante crítico, pues ni fue el defensor de los indios -tuvo esclavos él mismo- ni se desvivió por ellos -pasó poquísimo tiempo en su diócesis, pues lo suyo era la bronca y además con poco seso-. También quedan para siguientes largometrajes, sin duda, un trazado más preciso de la personalidad de Francisco Tenamaztle y, si fuese posible, una visión más equilibrada del papel de las encomiendas, que no fueron instituciones en las que el español abusaba y el indígena penaba, sino más bien instituciones complejas, en las que el español, el encomendero, tenía una encomienda –extraordinaria palabra española de fuerte personalidad–: la de cuidar y proteger al indio, que en muchos casos intentaba realizar con responsabilidad, pues ante quien tenía que responder era ante el rey de España; por su parte el indígena, a cambio de esa protección, cuidado y civilización, realizaba ciertos trabajos y aprendía oficios. Pero sin duda la carga de La carga merece que el espectador, especialmente el hispano, ponga altas las expectativas en las próximas producciones de Jonsson.
8/10
(2017) | 118 min. | Comedia | Drama
Remake del exitoso film Intocable del dúo francés Olivier Nakache-Eric Toledano, que a su vez se inspiraba en un caso real, la relación entre Philippe Pozzo di Borgo and Abdel Sellou, un cuadrapléjico anclado en su silla de ruedas y su improbable ayudante negro. Aquí se mantiene en líneas generales una gran fidelidad al original, aunque americanizando la historia con el telón de fondo de Nueva York, el ambiente de lujo de Manhattan, y de las galerías de arte, y metáforas de béisbo. Pero por supuesto, lo principal es el armazón argumental. Un millonario en silla de ruedas, Phillip, viudo, amargado por su situación; y un afroamericano, Dell, en libertad condicional, con problemas familiares, pero que acepta las cosas como vienen y tiene un optimismo a machamartillo. Cuando Yvonne, la eficaz mano derecha de Phillip, está buscando un asistente capaz de aguantarle, y entrevista a decenas de candidatos, el descaro de Dell cae en gracia al tetrapléjico, que lo ficha ante el estupor de ella. Comienza una curiosa relación de extraña pareja, en que uno recupera las ganas de vivir, y el otro va sentando la cabeza. El nuevo director, Neil Burger, mantiene el equilibrio de drama y comedia, con buenos sentimientos, y el trío actoral principal, Bryan Cranston, Kevin Hart y Nicole Kidman, parece que se lo pasan "pipa". Los puristas dirán lo típico de "remake innecesario y bla, bla, bla...", pero al final se trata de versionar una buena historia, como siempre se ha hecho en el arte escénico. Y la cosa funciona.
6/10
(2019) | 98 min. | Comedia Tráiler
Javier es padre de familia numerosa, cinco hijos pequeños, la mayor preadolescente, muy dedicado a su trabajo de informático, el peso de educar a los niños recae sobre todo en su esposa. No ha sido capaz de conseguir los días de permiso para irse con su mujer a celebrar los 15 años de matrimonio, pero le anima a ella a que se vaya con su cuñada, él lo tendrá todo bajo control, y no le faltará la ayuda de la asistenta Rosaura, y en caso de necesidad puede acudir a su hermano. Pero llevar el día a día familiar va a resultar una tarea más absorbente y difícil de lo que imaginaba. Comedia familiar dirigida y protagonizada por Santiago Segura, quien asegura haber tenido como referente al clásico La gran familia de Fernando Palacios, aunque le falta algo de su peso específico, son otros tiempos en que la mirada es más leve, prima la superficialidad. El guión es del propio Segura y de Marta González de la Vega, con quien ya escribió otra comedia “blanca”, Sin rodeos. Y como en ese caso, se basa en una película previa de cierta repercusión en Argentina, Mamá se fue de viaje, que protagonizaba Diego Peretti. El film resulta simpático, y pone en valor el auténtico heroísmo cotidiano de algunos padres de familia, que se desviven día a día por sacar adelante a su prole, en vez de satisfacer sus metas narcisistas; pero la verdad es que podía haber dado más de sí. Es evidente que Santiago Segura tiene una gracia natural, y maneja bien a los correctos niños protagonistas, dos de ellos hijas suyas en la vida real. Algunos gags, por ejemplo los propiciados por las nuevas tecnologías, los chats, las apps y la moda de los youtubers, tienen su gracia. Y hay riesgo en un par de ocasiones en que se juega con calculada ambigüedad a ser políticamente incorrecto, rompiendo el saque con los estereotipos sobre las familias numerosas, o las preguntas incómodas de los niños. De todos modos, puede llegar a ser reiterativa la acumulación de pequeñas catástrofes propiciadas por los pequeños, y no se saca partido ni al viaje caribeño de las cuñadas ni a Leo Harlem. A veces uno duda si el director no ha temido que el otro cómico le robara la función, desde luego su charla con un pequeño acerca de los zombies chinos es tronchante, y se echan en falta más momentos como ése.
5/10
(2019) | 104 min. | Drama
Cinta con aire “indie”, presentada en Sundance, debut de su director y guionista Paul Downs Colaizzo. Se basa en hechos reales. Sigue la trayectoria de la oronda Brittany, una simpática joven, con facilidad para tratar a la gente, pero con la autoestima baja, en parte debido a su sobrepeso. Cuando su médico le advierte del peligro que se cierne sobre su salud, comienza a hacer ejercicio, practicando el “running”. E incluso encuentra apoyo en Catherine, una vecina pija de pinta imponente, y a la que consideraba casi perfecta, pero que en realidad ha tenido sus propios problemas personales y familiares. Con ella saldrá a correr y a prepararse para participar en la maratón de Nueva York. Se trata de una película correcta pero un tanto sosainas, donde asume todo el protagonismo Jillian Bell. La idea es señalar que la persona debe cuidarse al completo, “body” y espíritu, y que las apariencias engañan. Y que en la vida conviene no estar solos, sino cultivar la amistad, asidero fundamental para afrontar situaciones difíciles.
4/10