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Tom DiCillo, independiente con "Delirous"

Tom DiCillo es una de las imágenes más genuinas del cine independiente estadounidense, gracias a títulos como Johnny Suede, hecha en 1990 con un entonces desconocido Brad Pitt, o Vivir rodando. Tras unos cuantos años en el dique seco vuelve a la carga con una apasionada mirada el mundo de la fama, Delirious.

En sus películas siempre hay una reivindicación de la inocencia. Me gustaría saber cómo conserva esa mirada inocente sobre el mundo.

Me resulta difícil mantener esa inocencia en mis películas. Es un tema que me interesa mucho, porque en el mundo en el que me muevo hay muy poca inocencia. En el mundo del entretenimiento no existe, y yo veo el mundo desde el punto de vista de la pureza, la inocencia. Además me interesa mucho la batalla entre lo que es inocente y lo que no, y cómo eso se refleja en la pantalla. Yo en mis procesos creativos vivo esa batalla, entre mantenerme puro e inocente o no. He tardado seis años en sacar la película adelante, y en ese tiempo había muchas tentaciones de romper esa pureza, como, por ejemplo, ofertas que me hicieron para no meter a Steve Buscemi en la película. Querían que contratara a un actor más famoso, como Billy Bob Thornton.

El personaje del fotógrafo es despreciado por sus padres. ¿Cree que es importante el apoyo de la familia en la profesión? ¿Hay algo autobiográfico en esto?

Es un asunto que me parece muy importante, aunque no hay datos personales míos. No es una película biográfica, pero el hecho de haber introducido a una familia, me ha permitido introducir algunos detalles de mi propia vida en mayor medida que en otras películas. No quiero dar detalles, pero mi familia está loca, por completo. Tiene un punto trágico. Este tema de la familia a lo que sí hace referencia es al ciclo que hacen muchas personas, que les lleva a volver a la familia en busca de aceptación, de amor, y que eso nunca llega. Porque el ser humano necesita de esa aceptación, de ese cariño.

En la familia también está el asunto de la culpa, de los tentáculos de la culpa. En la película se habla de los dos personajes como de dos hermanos. Entonces en el momento en que a Toby le empieza a ir bien, él se siente culpable de que le vaya bien y al otro no. Tobey es capaz de percibir el dolor de Les y por eso le resulta más difícil marcharse.

¿Ha sentido alguna vez la fascinación por los famosos?

Sí, claro. En una de esas historias además, está implicado Steve Buscemi. Estaba en Londres presentando la película Doble contratiempo y Steve hacía lo propio con Animal Factory. Estábamos en una fiesta cuando Steve me tocó el hombro y me dijo “Tom, te presento a Paul”. Cuando me di la vuelta me quedé anonadado porque era Paul McCartney, me quedé sin habla. Sólo podía pronunciar sílaba sueltas. Y eso lo he metido en la película. Una fascinación similar siento por Max Von Sydow, pero sin embargo no lo siento por otros actores como Tom Cruise.

Sus películas hablan de la búsqueda de un lugar en el mundo.

Esta película me ha costado hacerla seis años. Es mucho tiempo, y ahora lo que cabe preguntarse es si ha encontrado su lugar en el mundo. Puede que mi lugar en el mundo sea ése, reflejar esa lucha para sacar las cosas adelante. De hecho, el personaje de Toby es fantástico, pero me gusta más Les, precisamente por esa característica de lucha, de supervivencia, de salir adelante. Cada vez tengo una idea más clara del tipo de películas que quiero hacer.

Ojo, esta pregunta contiene información sobre la trama de la película

¿Se le pasó por la cabeza que Les matara a Toby?

Uno de mis objetivos era que Les fuera un ser humano de verdad. Entonces más que matar a nadie me parecía más interesante hacer creíble que él pudiera matarlo. Esto me parecía más interesante que hacer directamente un personaje maligno o diabólico. Sin embargo, el final sigue siendo muy trágico, porque Les no volverá a ver a Tobey jamás.

¿Cómo fue su experiencia de ser jurado hace años en el Festival de Cine de San Sebastián?

Fue fantástico. Era la primera vez que participaba en un jurado. Al principio me resistí un poco porque como cineasta yo estaba acostumbrado a oír a la gente calificando mi película como buena o mala, y yo creía que no era justo el sistema de enjuiciamiento. Experiencias en mis propias películas me habían enseñado cómo tomaban las decisiones algunos jurados, y para mí fue horrible, porque me llegaron evidencias de que algunas decisiones se tomaban en base a criterios políticos o diplomáticos. Al igual que Toby, yo era muy inocente y pensaba que las decisiones se debían tomar en base al valor de la película. Era una de las cosas que tenía claras antes de venir como jurado, que la base de las decisiones tenía que ser la película. Pero la experiencia fue muy divertida e hice amigos.

La película tiene un aspecto onírico, de cuento de hadas.

Yo tenía la película muy clara en mi mente, desde el principio. Visualmente estaba claro que iba a ser un cuento de hadas, aunque no para niños, evidentemente. En ese cuento de hadas cabe perfectamente el personaje de Buscemi, porque en todas esas historias hay algún trol. Fue ese personaje y su ambiente el que intenté recrear con Les, pues la parte trágica de los cuentos de hadas también está presente en la película. Hollywood en sí mismo es un cuento de hadas, un mito.

Esta sensación de cuento de hadas acabó afectando a toda la película; desde el apartamento de Les a donde vive K’Harma, que parece una torre de princesa de cuento. Una de mis secuencias favoritas de la película es el regreso a casa de Toby después de pasar la noche con K’Harma. No se podía alargar el rodaje de la escena, porque sólo teníamos cuatro horas para hacerlo. Esto demuestra la velocidad a la que trabajamos, pues el rodaje completo de la película duró 24 días. Ahora me sorprendo al verla y me pregunto cómo pudimos captar tanta belleza en tan poco tiempo. Trabajar tan deprisa y con tanta intensidad me ayudó a que al final la película no fuera demasiado bonita, que no fuera preciosista. Las decisiones creativas se tomaban a una velocidad alucinante. Dentro de esto, un alto porcentaje de lo hecho salió bien, aunque también cometimos errores. El color, la ropa, etc., iban ligados a decisiones muy rápidas.

¿Qué opina del cine independiente norteamericano?

Siempre lo he visto como una lucha continua, una pelea constante. Pero ahora no creo que haya cine independiente, eso es algo que ocurrió durante un período de tres años y ahora mismo no existe. Si se quiere hacer una película y se pretende que lo que se haga sea una visión fiel de tu propia visión, te vas a encontrar muchísimos problemas en Hollywood. Teníamos a Buscemi, a Michael Pitt y a Elvis Costello –que entró simplemente por las ganas que tenía de participar, porque era amigo de Steve– y aún con todo no conseguía dinero para hacer la película.

¿Qué tiene la película para que sea inasumible para los grandes estudios?

No toméis mis palabras como una señal de vanidad, pero yo no me metería a hacer películas si no pensara que tengo ideas originales, que merecieran la pena para llevar al cine. Dentro del mundo del espectáculo cuando presentas ideas novedosas o innovadoras la reacción inminente suele ser de miedo o temor. Posiblemente si Les hubiera violado a Toby y hubiera matado a K’Harma, seguramente los estudios independientes me habrían dado el dinero.

Trabajó con Brad Pitt en Johnny Suede. ¿Cómo reaccionaría él si se encontraran en una fiesta?

Voy a ser totalmente sincero, no es que antes no lo haya sido, que también. Pero ahora me voy a abrir totalmente. A Brad Pitt lo seleccioné a través de un casting, cuando nadie lo conocía. El último día de rodaje de Johnny Suede en el año 1990 me acerqué a Brad Pitt y le di un abrazo. En un segundo sentí al abrazarlo cómo me rechazó, y en ese momento tuve la sensación de que no lo volvería a ver. Como le pasa a Toby, yo tuve la sensación de que era la última vez que lo veía.

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