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Lista de cine

Las 100 mejores películas de acción (2020)

Actualizado el 25/06/2020

Admitámoslo. Muchos presumimos de ver el cine más sesudo e intelectual, pero el que más o el que menos disfruta viendo trepidantes secuencias en las que el héroe se la juega y tiene que hacer frente a intensas persecuciones y acabar con el villano a guantazo limpio. ¿Quién no ha vibrado cuando la situación parece desesperada, al protagonista le superan en número, pero aunque sea a duras penas logra sobrevivir? ¿Cuáles son las 100 mejores películas de acción de todos los tiempos?

Repasamos las 100 mejores películas de acción de todos los tiempos. Por supuesto, si algún lector quiere sugerirnos algún título que no figure pero que esté entre sus favoritos, puede escribir a decine21@decine21.com e incluiremos su película próximamente.

Abundan los títulos de los 80 y 90, quizás la época dorada de este tipo de cine, cuando las sagas de Arma letal y Jungla de cristal, entre otras, llenaban los cines, y florecían los héroes de armas tomar, capaces de acabar a guantazos con los más peligrosos enemigos. Fue también cuando estos largometrajes eran los más buscados en los videoclubs de todo el mundo. Esto no quiere decir que no hayamos seleccionado cuidadosamente los más interesantes de todas las décadas.

Algunos combinan la acción pura y dura con otros géneros, por lo que tenemos algun que otro western, trepidantes cintas de espías y muchos filmes de ciencia ficción. No faltan, como no podía ser de otra manera, los grandes éxitos del cine de superhéroes, que causan furor en los últimos años. Los hay para todos los gustos.

Por si sirven de ayuda, también hemos confeccionado la lista de las mejores actores masculinos del cine de acción y de las mejores heroinas del cine de acción.

 

Las 100 mejores películas de acción (2020)
(1992) | 120 min. | Aventuras
América del Norte, durante las guerras coloniales entre Francia e Inglaterra. Hawkeye es un hombre blanco que vive con su padre adoptivo indio, Chingachgook, y el hijo de éste, Uncas, últimos supervivientes de la tribu de los mohicanos. Un día rescatan a dos hermanas británicas, Cora y Alice, de una emboscada mortal de indios hurones. Y las llevan al fuerte donde está su padre, oficial inglés. Pero las tropas francesas y sus sanguinarios aliados, los hurones, cercan el fuerte. El director Michael Mann, artífice de El dilema y Collateral, despuntó con esta maravillosa y épica adaptación, bastante libre por otra parte, de la inmortal obra del novelista norteamericano James Fenimore Cooper. Impresionante interpretación de Daniel Day-Lewis, bellísima Madeleine Stowe, música increíble y pegadiza de Trevor Jones y asombrosas escenas de acción. Memorable y de una belleza fascinadora resulta el comienzo del film, cuando los tres indios persiguen por los bosques a una pieza de caza. A lo largo del film hay momentos además que quedan grabados en el imaginario del cinéfilo, como la escena de la cascada, la violenta emboscada contra los ingleses a la salida del fuerte o los enfrentamientos finales en el camino de rocas. Un film de aventuras y acción de los que marcan una época.
7/10
(2014) | 117 min. | Acción | Ciencia ficción Tráiler
Doug Liman, responsable de filmes estimulantes como El caso Bourne, primera entrega de la saga de espías, y de otros decepcionantes, como Jumper, dirige Al filo del mañana, superproducción futurista destinada a arrasar en las taquillas. Adapta libremente la novela "All You Need Is Kill", del japonés Hiroshi Sakurazaka. En Al filo del mañana, Cage, desertor de una guerra que enfrenta a la humanidad con una letal fuerza alienígena, queda atrapado en un bucle temporal, de tal forma que cada vez que muere vuelve a despertar a la misma hora. Con ayuda de Rita Vrataski, heroica combatiente que tiene la clave de lo que le está ocurriendo, tratará de aprovechar la ventaja que le da saber lo que va a suceder para detener al enemigo. Cumple sobradamente su objetivo, con secuencias de acción llamativas, sobre todo la que se repite constantemente, que viene a ser la alternativa al desembarco en playa de Omaha en Salvar al soldado Ryan, pero con monstruos del espacio exterior y armamento sofisticado. Los efectos especiales y los diseños de criaturas y máquinas de Al filo del mañana no revolucionarán el género pero son lo suficientemente eficaces. El guión de Al filo de la mañana –más inteligente y agudo de lo habitual en este tipo de blockbusters– aparece firmado por tres profesionales, entre ellos Christopher McQuarrie, oscarizado por Sospechosos habituales, y cuyo nombre parece en los últimos tiempos ligado a Tom Cruise (Jack Reacher, Valkiria). Este equipo le saca mucho jugo al punto de partida, que como Una cuestión de tiempo bebe claramente de Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, esta vez en clave de ciencia ficción. También se dan aquí repeticiones temporales que dan pie a ingeniosos recursos del protagonista para avanzar en su objetivo. Se aprecia el esfuerzo de Cruise por no repetirse a sí mismo, pues en esta ocasión da vida con bastante corrección a un cobarde forzado a convertirse en héroe, distanciado de sus personajes habituales. También Emily Blunt sorprende en cierta medida con un registro de mujer guerrera a priori fría y deshumanizada. Ambos están muy bien respaldados con secundarios de la talla de Brendan Gleeson (el general al mando de la operación) y Bill Paxton (un sargento que pone en vereda al personaje de Cruise).
6/10
(2012) | 143 min. | Acción | Thriller
James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.
7/10
(2001) | 100 min. | Acción
Brian (Paul Walker) es un poli loco del motor. Le encantan los bólidos y él mismo tiene un “buga” preparado por él que no tira nada mal. Por las noches se une a un grupo de gente como él a los que les encanta correr con sus coches por las calles de Los Angeles. Pero lo hace por trabajo, no por placer. Pues busca a unos ladrones que pertenecen a ese mundillo de la velocidad. Pronto se hace amigo de Dominic Toretto (Vin Diesel). Lo malo es que quizá esté relacionado con el caso que investiga. Carreras a todo trapo. La emoción de los motores puestos al límite, con sonido ensordecedor, la adrenalina disparada y la música a tope. Y por su fuera poca cosa, también hay tiempo para enamorarse. Rob Cohen, que ya filmó con Sylvester Stallone automóviles destrozados en Pánico en el túnel es el responsable de la cinta.
5/10
(2017) | 113 min. | Romántico | Acción | Thriller | Musical Tráiler
Una sorpresa. Edgar Wright, director y guionista, ha logrado algo ciertamente increíble, una especie de milagro: un equilibrio de géneros, maridaje perfecto de acción, criminal a lo Tarantino con humanidad, romántico con un punto de inocencia, musical… No es fácil explicarlo con palabras, hay que verlo para creerlo. Baby es el apodo de un joven de aspecto aniñado, siempre con gafas de sol y auriculares con los que escucha música adecuada a la acción en la que se encuentra inmerso. De pocas palabras, parece estar en babia, pero es listo, muy listo, y capta todo lo que le dicen. Es además un mago del volante, y el misterioso Doc ejerce una extraña y misteriosa influencia, pues esta mente criminal le obliga a ejercer de conductor en los vehículos con los que planifica audaces atracos, cada vez con un equipo humano distinto. A pesar de todo Baby parece buen chico, vive con su negro y discapacitado padre adoptivo, le encanta grabar conversaciones, que colecciona con fines misteriosos, y ahorra lo que le pagan por sus “trabajos”. Acaba de conocer a una dulce camarera, Deborah, flechazo a primera vista, y sueña con una nueva vida, que sería posible tras un último golpe. El británico Wright ya había apuntado imaginativas maneras narrativas en cintas muy dinámicas y con puntos de humor, como el film que le puso en el mapa, Zombies Party, aunque incurriera en desparrames como la apocalíptica Bienvenidos al fin del mundo. Aquí da pruebas de lo que puede dar de sí su talento cuando no se deja llevar por las gracietas fáciles. Baby Driver es divertida, emocionante y muy brillante, con un ritmo asombroso, el uso de la música como columna vertebral, con la que se orquestan coreografías que incluyen persecuciones automovilísticas, carreras por las calles, o personajes simplemente moviéndose en interiores, es de matrícula de honor, decididamente la película da lo que no esperas. Además, cuenta con un reparto perfecto, están muy bien escogidos los actores: Ansel Elgort, conocido por la saga distópica juvenil Divergente, y el dramático y romántico film Bajo la misma estrella, la última Ceniciente Lily James, un Kevin Spacey al que le basta la contención para hacer a su villano memorable, los compinches de atracos Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal, Eiza González, cada uno con rasgos propios, el padre adoptivo y sordo en la vida real CJ Jones.
8/10
(2008) | 93 min. | Acción | Thriller Tráiler
Un espía retirado del servicio se ve obligado a su pesar a volver a la acción cuando, durante un viaje por Europa, su hija es secuestrada en París. Los autores de tan inmundo delito son un grupo de mafiosos albaneses, y no sólo se han limitado a secuestrar a la hija de Bryan –que así se llama el ex espía– sino que además la obligan a prostituirse. Ni que decir tiene que el ex agente especial se jugará el todo por el todo para pararles los pies. Y lo que no saben es que está muy, pero que muy enfadado. El film está dirigido por el francés Pierre Morel, realizador semidesconocido que hasta el momento tan solo ha dirigido Distrito 13, un film de acción trepidante de gran éxito en Francia. Tanto ese film como éste llevan la firma del gurú del cine de acción galo, Luc Besson, que aquí, como suele hacer, ejerce también de productor. Junto a él escribe Robert Mark Kamen, guionista de la saga Transporter. La película apenas presta atención a otra cosa que no sea la pura acción, y ésta ha sido muy bien planificada, especialmente en escenas como la de la persecución en coche por la obra. La trama limita peligrosamente con hechos sórdidos y desagradables, pero en ningún momento se llega al mal gusto. Lo que sí asusta un poco es el bosquejo que se hace del entramado de la trata de blancas y de los métodos que utilizan para llegar hasta las jovencitas. Dan ganas de no salir de casa. En cuanto al reparto, destaca sobremanera un felizmente recuperado Liam Neeson, que aquí es el absoluto protagonista, pues el director narra la película únicamente a través de sus acciones. Su personaje es una máquina del espionaje, el rastreo y la lucha cuerpo a cuerpo y aunque todo en el fondo es un poco fantasioso, la puesta en escena es muy realista y Neeson logra que nos creamos la historia y que empaticemos con él. Le acompañan en pantalla, aunque levemente, la rubita Maggie Grace (Perdidos), que interpreta a la hija, y la bella actriz holandesa Famke Janssen (X-Men), ex mujer de Bryan.
6/10
(1980) | 124 min. | Ciencia ficción
Tres años después de arrasar en las carteleras con La guerra de las galaxias, la película más influyente en Hollywood de las últimas décadas, George Lucas dispuso de un presupuesto holgado, que le permitió unos efectos especiales más creíbles. Saturado por las labores de producción, el cineasta delegó la realización en el artesano Irvin Kershner (Los ojos de Laura Marsh) y tuvo la suerte de contar con dos guionistas de excepción, la novelista Lee Brackett, autora de películas como Río Bravo, y Lawrence Kasdan, uno de los grandes escritores y directores estadonidenses de los últimos años. Tras la destrucción de la Estrella de la Muerte, Han Solo, la princesa Leia, Luke Skywalker y el resto de la Alianza Rebelde se han refugiado en el desértico planeta helado de Tattooine, donde no parece haber vida. Pero las tropas imperiales, bajo el mando de Darth Vader emprenden una búsqueda incansable, y barren la galaxia mediante sondas imperiales. Aunque Han Solo logra destruir una, es demasiado tarde, y transmite señales que alertan de la posición de las tropas rebeldes. Emprenden una rápida evacuación, pero antes deben frenar a los gigantescos vehículos de asalto del Imperio. Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pero ésta es una de las excepciones a la regla, habiendo resistido mejor el paso del tiempo que la película original. Además, aumenta la intensidad dramática porque desarrolla por completo a los personajes. Han Solo se hace menos cínico por amor, y Luke Skywalker pasa de ser un joven granjero ingenuo a un maestro Jedi por su entrenamiento con Yoda.
7/10
Hace mucho, mucho tiempo, en los 70, en la relativamente lejana galaxia de Hollywood, George Lucas revolucionó el cine con la saga de La guerra de las galaxias, responsable directa de que la mayor parte de películas actuales de Hollywood se dirijan hacia un público cada vez más joven. Contra todo pronóstico, y a pesar de que Lucas tuvo grandes problemas para encontrar financiación para su película, se convirtió en un gran éxito. Por eso, el cineasta aseguró a los cuatro vientos que tenía pensado que la película fuera el capítulo cuarto de una extensa saga. El tiránico Imperio domina la galaxia, a pesar de la resistencia de la Alianza Rebelde. Antes de ser capturada, la princesa Leia esconde los planos del arma principal del Imperio, la Estrella de la Muerte, en un droide que irá a parar a las manos de Luke Skywalker. Éste intentará salvar a la princesa, con ayuda del jedi Obi-Wan-Kenobi y el contrabandista Han Solo. Aunque la estética se ha quedado bastante desfasada, continúa funcionando porque recupera el espíritu de las viejas películas de aventuras, y el argumento mezcla tópicos del género, con otros sacados del cine negro, el western y las películas de aviación. Aunque hoy en día los efectos especiales parecerán ingenuos, tienen el valor de estar hechos sin recurrir al ordenador, y en su momento fueron un hito. Además, Lucas fundó con los técnicos que había reunido la empresa ILM, que hoy en día siguen siendo los números uno en su campo. El reparto combina ilustres veteranos, como Alec Guinness y Peter Cushing, con jóvenes simpáticos, como el entonces desconocido Harrison Ford y los malogrados Mark Hamill y Carrie Fisher. La filosofía de la fuerza, aún siendo algo simplona, es bastante positiva y parte de principios religiosos.
7/10
(2018) | 144 min. | Acción | Thriller Tráiler
Ahora, el agente del IMF Ethan Hunt se enfrenta a Los Apóstoles, discípulos del anarquista Solomon Lane, al que logró capturar en el pasado. Mientras trata de evitar que se hagan con tres núcleos de plutonio, deberá elegir entre arriesgarse a perder el maletín que los contiene, o dejar morir a Luther, uno de sus hombres. Sexta entrega de la saga que lleva al cine la serie televisiva, creada por Bruce Geller, que tuvo un gran éxito entre 1966 y 1973. Vuelve a hacerse cargo de la realización y el guión Christopher McQuarrie, oscarizado por el libreto de Sospechosos habituales, que colabora muy frecuentemente con Tom Cruise en los últimos años, ya sea sólo como escritor (La momia, Valkiria) o también como realizador (Jack Reacher). En el primer tramo cocina el relato a fuego lento, para colocar bien las piezas, y desarrollar a los personajes, ya que a diferencia de los dos primeros filmes, aquí se da mucha importancia al elemento humano, por ejemplo se explica de una vez el final del matrimonio del protagonista con el personaje interpretado por Michelle Monaghan desde la tercera. La trama quizás resulta a veces un poco farragosa (conviene estar atento). Pero pronto abundan las secuencias que ofrecen la esperada espectacularidad, como un plano secuencia técnicamente brillante, que muestra un salto en paracaídas, todo indica que rodado por el propio Cruise, o una trepidante persecución en las calles de París, que en la realidad sí que sería una misión imposible, debido al enorme tráfico a todas horas de la capital francesa, pero no importa, porque en esta franquicia el espectador suspende con gusto la incredulidad, aquí los cambios de cara con sofisticadas máscaras vuelven a estar a la orden del día. Sobresale –por su combinación de tensión y humor– un combate que tiene lugar en el cuarto de baño del Grand Palais de la ciudad gala. La trama se articula en torno a la importancia de cada individuo, incluso cuando se tiene que elegir entre su vida o la de una multitud, por lo que Ethan Hunt no sería un superhéroe sin sentimientos al estilo de James Bond. 22 años desde el título iniciático, Cruise demuestra estar en forma para encarnar a este personaje, que conoce al dedillo, y que ha crecido emocionalmente en los últimos títulos. Está bien acompañado por habituales, como Simon Pegg, que aporta otra vez humor, el duro Ving Rhames (Luther), Rebecca Ferguson (como la agente Ilsa Faust), Sean Harris (el perverso terrorista Solomon Lane), y se acierta con los recién llegados Angela Bassett (directora de la CIA) y Henry Cavill (uno de los subordinados de esta última).
7/10
(1993) | 121 min. | Aventuras | Ciencia ficción
Obra maestra del suspense, la aventura y la ciencia ficción de un especialista como Steven Spielberg. Un rico empresario (Richard Attenborough) ha llevado a cabo uno de su sueños: convertir una remota isla del Pacífico en un paraíso natural donde se dan cita todo tipo de animales prehistóricos. Esta isla, llamada Parque Jurásico, ha sido posible gracias a las más avanzadas técnicas de manipulación genética, de modo que se han podido gestar especies extinguidas hacía millones de años. Cuando un grupo de científicos visita el parque comienzan sin embargo a tener pequeños contratiempos, que con los días se convierten en una pesadilla. Entre los animales hay verdaderos asesinos, como los "velocirraptores", una especie de agilidad y agresividad increíbles. Lo que parecía una visita de placer se convierte en una carrera hacia la supervivencia. Aventura y acción sin respiro nos ofrece esta impresionante superproducción, que cuenta con tres Oscar en su haber y una música fantástica a cargo de John Williams.
6/10
(2018) | 122 min. | Cómic | Acción | Aventuras Tráiler
Estamos en el siglo XXVI es una sociedad distópica, la guerra con los marcianos 300 años atrás ha dejado profunda huella en la Tierra. En la ciudad aérea de Salem vive una élite inalcanzable, mientras que en tierra firme se encuentran los parias, un conjunto abigarrado de seres humanos, los cárnicos, y de cyborgs, que tiene partes de su cuerpo artificiales. En Iron City, en la zona de desguace, el doctor Ido experto en curar a cyborgs encuentra los restos de la desechada Alita, con un cerebro humano en perfecto estado, y a la que reconstruye en su clínica. Cuando logra que despierte, ella, de aspecto adolescente, no recuerda nada de su pasado, pero pronto sale a la luz que posee cualidades muy especiales, sus dotes físicas son realmente extraordinarias, propias de una guerrera; lo que no quita para que destaquen en Alita unos sentidos muy acendrados de la bondad, la lealtad y la justicia, como se advierte en sus relaciones con esa figura quasi paterna que es el doctor Ido, o con su nuevo amigo Hugo, que le guía en ese mundo hostil, donde se siente muy atraída por un deporte muy popular, el Motorball. Trepidante adaptación del manga de Yukito Kishiro, que ya antes había conocido una versión como serie de anime no demasiado apreciada por los fans. Teniendo detrás la mente creativa de James Cameron, que ejerce como coguionista y productor, puede imaginarse que técnicamente Alita: Ángel de Combate alcanza una perfección inusitada en sus aspectos visuales, tanto en el uso de efectos especiales CGI como en la presentación del 3D, usado con tanta inspiración como en Avatar, el proyecto que tan enfrascado le tiene, da la impresión de que el resto de su carrera sólo dirigirá las secuelas de ese film. Para la dirección, Robert Rodriguez se revela como una acertada elección, pues se nota que el cineasta de origen hispano admira la fuente original, y que posee un talento especial para el cine de acción. Estamos ante un film donde el entretenimiento de calidad es la meta principal, meta que se alcanza sobradamente. La recreación del universo futurista es espectacular, con muchísimos detalles, grandes planos generales de Iron City con edificios semiderruidos o del estadio donde se juega al Motorball. También es fabulosa la calidad y movimiento de los cyborgs, la simbiosis de las partes puramente mecánicas o de robots, con las humanas, manos o rostros, en muchos casos tratados visualmente, como los espectaculares ojos de Alita, todo un homenaje a los clásicos de los personajes del anime, con su redondez saltona. Y las peleas, persecuciones, etcétera, están muy logradas, nada que ver con el cansinismo de ciertas perezosas producciones de acción, está todo muy bien estudiado para asegurar la diversión. Quizá alguno considere que los elementos que componen la trama son muy sencillos o arquetípicos, pero sea como fuere, lo cierto es que funcionan a las mil maravillas. La chica sin memoria que necesita arraigar en algún sitio, conocer el sentido de su vida; los padres sacudidos por una tragedia que les marcó para siempre; los sentimientos paternales y filiales entre Ido y Alita, al modo de una revisión moderna del cuento de Pinocho; la élite controladora de los parias desde la distancia, sin mezclarse nunca con ella; los cazarrecompensas y demás tipos duros; el amigo que decepciona, pero donde siempre cabe el perdón. Rosa Salazar, abonada a las sagas distópicas –Divergente, El corredor del laberinto– asume con aplomo el protagonismo del film y logra hacer creíble la mezcla de pureza y fuerza de su personaje; y funciona muy bien el resto del reparto, incluidos tres oscarizados secundarios de lujo, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz.
7/10
(2017) | 133 min. | Cómic | Acción | Fantástico Tráiler
Tras el enfrentamiento de los Vengadores en Nueva York contra la invasión chitauri, Adrian Toomes trabaja recogiendo escombros provocados por la refriega al frente de sus empleados. Como le despiden de mala manera cuando agentes del gobierno se hacen cargo de la tarea, decide no entregar la basura alienígena que ya ha retirado. Con estos desechos creará con el tiempo un traje que le convierte en el temible Buitre, y también diversas armas tecnológicas que vende a delincuentes. Por su parte, Peter Parker siente auténtica devoción por su mentor, Tony Stark, alter ego de Iron Man, que le reclutó para ayudarle en la guerra civil contra el Capitán América y sus partidarios, y le regaló un sofisticado traje con el que mejora su eficacia en la lucha contra los delincuentes. Mientras, trata de llevar una vida normal en casa con la tía May, que piensa que el millonario le ha concedido una importante beca. En el instituto está a punto de celebrarse un importante baile, aunque Michelle, la chica que le gustaría como acompañante, no le hace demasiado caso. Parecía que la franquicia arácnida estaba ya sobreexplotada, y que reiniciarla por tercera vez en menos de dos décadas no era buena idea. Pero ha sido un acierto buscar savia nueva, encomendándole la realización al joven lleno de ideas Jon Watts –hasta ahora responsable de dos largos ‘indies’ poco conocidos, Clown y Coche policial–, que también forma parte del equipo de seis guionistas, se diría apasionados del universo Marvel, tanto en cine como en los comics. Quizás debe advertirse que el argumento está muy integrado en el resto de películas de personajes de la editorial, hasta el punto de que quien no esté al tanto podría perderse un poco. Y que ofrece numerosísimas referencias a las viñetas, a los filmes de Sam Raimi y Marc Webb, y hasta la banda sonora brillantísima de Michael Giacchino se convierte de repente en la sintonía de la serie televisiva del Trepamuros. Se reinventa al personaje con gran originalidad, pues se le ha convertido en un adolescente, iniciándose en la vida, que a pesar de su potencial carece de la suficiente experiencia para tomar las decisiones adecuadas. Establece una relación paternofilial con el millonario Stark, al tiempo que depende emocionalmente de su adorada tía May, aquí más rejuvenecida que nunca. Se incorporan también rasgos fundamentales de Spider-Man en los comics, sobre todo su sentido del humor a la hora de enfrentarse a los malos, y sus meteduras de pata. Todo funciona a la perfección gracias al trabajo del joven Tom Holland, al que le va mejor este papel que a Andrew Garfield, dándole un carácter muy juvenil, con locuras propias de su edad. Le apoyan bien la carismática Marisa Tomei (aunque se echa de menos que tenga más presencia), y Robert Downey Jr., que no necesita de muchas variaciones en su papel de ególatra con gracia. Se acierta también con el poco experimentado Jacob Batalion, como aliado friki del protagonista, la cantante Zendaya como contrapunto amoroso, o al darle cancha al guardaespaldas de Stark, Happy Hogan, de nuevo interpretado por Jon Favreau. El reparto depara alguna sorpresa, y por supuesto no falta un divertido cameo de Stan Lee, creador del Hombre Araña. Pero en cuanto a actores se refiere, se apropia de la función Michael Keaton. Tras triunfar como superhéroe, Batman, y una candidatura al Oscar por dar vida a un actor encasillado en este rol, en Birdman, aquí interpreta a un villano con entidad, pieza clave en las mejores películas del género, luciéndose sobre todo en un momento que transcurre en un coche. Con personajes tan bien definidos, grandes dosis de simpatía y un ritmo trepidante, funcionan a la perfección las secuencias de acción, que logran no ser tópicas a pesar de la saturación de supertipos en pijama. Se llevan la palma una en el obelisco del Mall de Washington, otra en torno a un barco que se parte en dos, y un enfrentamiento aéreo. Quien piense que la película no podría dejarle mejor sabor de boca, que espere a ver todos los títulos de crédito, con dos escenas extras, la segunda hilarante.
7/10
Steven Spielberg arrasó en las taquillas en 1993 con Parque Jurásico, adaptación de la novela homónima de Michael Crichton. El propio Rey Midas dirigió la secuela, El mundo perdido: Parque Jurásico 2, en 1997, pero cedió la realización a Joe Johnston en Parque Jurásico III, de 2001. Han tenido que transcurrir quince años para que llegue a las pantallas Jurassic World, la cuarta, en preparación desde hace más de una década, pero cuya producción se ha ido retrasando una y otra vez. Gray, un niño de once años, acude con su hermano mayor, Zach, a Jurassic World, un nuevo complejo con dinosaurios reconstruidos genéticamente, que se ha instalado en isla Nublar, el lugar que antaño fue la sede del accidentado Jurassic Park. Entusiasmado, el chico trata de olvidar por un momento la sospecha de que sus padres están en pleno proceso de divorcio, y disfrutar de las maravillas que le deparan las criaturas del lugar, donde trabaja su tía Claire. Mientras, Owen, un miembro del equipo del parque, revisa la seguridad alrededor de un nuevo habitante del parque, un híbrido de varias especies de aspecto mortífero gracias a los “milagros” de la genética, que contra todo pronóstico logra escapar... En Jurassic World ejerce como realizador Colin Trevorrow, que sólo tenía en su haber un largometraje de ficción, la producción independiente Seguridad no garantizada. Pero su fichaje ha sido todo un acierto, pues dosifica muy bien el suspense (se tarda mucho en ver finalmente a la criatura principal) y compone vistosas secuencias de acción con las que mantiene en vilo a los espectadores hasta el final. Algunas de ellas quedan en el recuerdo, como la de los niños en unos sofisticados vehículos esféricos, las tropas que descubren al monstruo camuflado, los protagonistas huyendo en una furgoneta, etc. Se nota mucho en esta ocasión la mano e influencia de Steven Spielberg, pues se tocan temas muy propios de su filmografía, como la desestructuración familiar o los intereses económicos, que son capaces de ignorar el riesgo de perder vidas humanas. Pero Jurassic World tiene como principal leitmotiv la imposibilidad de controlar por completo todos los detalles tanto de un macrocomplejo de ocio como de la vida personal. Funciona el reparto, en el que brillan especialmente los jóvenes Ty Simpkins y Nick Robinson, acompañados por Chris Pratt, conocido por su papel protagonista en Guardianes de la galaxia, que compone un héroe muy de film de aventuras clásico, la obsesa del trabajo y tía de los muchachos, una excepcional Bryce Dallas Howard (Manderlay), y en roles más secundarios Omar Sy (Intocable), Vincent D'Onofrio (Orson Welles en Ed Wood), Judy Greer (Los descendientes) o Irrfan Khan (el policia de Slumdog Millonaire). Michael Giacchino se muestra eficaz en la banda sonora, pero sobre todo porque le saca mucha tajada al tema central de la franquicia, que compuso John Williams.
7/10
(2014) | 136 min. | Cómic | Acción | Aventuras Tráiler
Tras haber permanecido hibernado varias décadas, Steve Rogers, más conocido como el Capitán América, no lo tiene fácil para adaptarse al siglo XXI. Además de echar de menos a sus coetáneos, y verse obligado a aprender tantas cosas nuevas, su código de honor como soldado choca con el pragmatismo actual y las nuevas tecnologías: le preocupa cómo se introducen en la vida de las personas, con la excusa de combatir a un peligroso y anónimo enemigo, y ahí tiene mucha importancia la agencia S.H.I.E.L.D. con la que colabora. Un nuevo y sofisticado sistema apadrinado por el secretario de defensa, Alexander Pierce, podría tener algunos agujeros según Nick Fury, quien va a sufrir un terrible atentado. Para aclarar las cosas el Capitán América sólo podrá confiar en la Viuda Negra y en un veterano de la guerra de Irak, Sam Wilson. Pero enfrente tienen poderosos enemigos, entre ellos el letal soldado de invierno. Agradabilísima sorpresa con esta nueva película del universo Marvel que tiene al Capitán América como protagonista, tras Capitán América: El primer Vengador. El hecho de que tras la cámara estuvieran los hermanos Anthony y Joe Russo no era a priori la mejor garantía de un buen resultado, pues en su haber no tienen gran cosa, los largometrajes Bienvenidos a Collinwood y Tú, yo y ahora... Dupree, más mucha televisión, sobre todo Community, donde sin duda han ganado en experiencia. El caso es que aquí siguen la estela de acción trepidante y sentido del humor de Marvel Los Vengadores, a lo que suman una trama intrigante bastante sólida, con mucha, muchas sorpresas. El libreto es de Christopher Markus y Stephen McFeely–ya con una sólida experiencia guionística en películas Marvel, más su contribución a toda la saga de Las crónicas de Narnia–, que saben dar con el equilibrio perfecto para no apabullar por un lado o por otro. El film basado en los populares cómics se beneficia argumentalmente de los miedos de hoy en día al terrorismo, que pueden convertirse en coartada perfecta para el recorte de libertades y los abusos de poder, para entregar una narración que atrapa. A la vez hay un cuidado dibujo de los personajes, sobre todo de Steve Rogers, interpretado por Chris Evans, que se enfrenta al conflicto de encontrar su sitio en una época que no es la suya, y en que los conocidos del pasado asoman con nuevo e inesperado rostro. Tiene, además, buena química con la Viuda Negra Scarlett Johansson, o con ese jefe que compartimenta la información, Samuel L. Jackson. La incorporación a la función de un veterano de la talla de Robert Redford es todo un acierto, aparte de que da la impresión de que el actor se lo ha pasado de lo lindo haciendo la película. Los efectos visuales son de primera división, esa inmensa nave industrial que alberga un supersecreto proyecto de defensa resulta apabullante, de nuevo da la sensación de que con las nuevas tecnologías cualquier cosa en la actualidad es susceptible de ser representada con éxito en la pantalla. Las escenas de acción, ya sea entre las cuatro paredes de un ascensor, a bordo de un inmenso barco, o en medio de una autopista, son un alarde del dicho circense 'más difícil todavía' y se encuentran bien integradas en la narración.
7/10
(2014) | 129 min. | Acción | Comedia Tráiler
Sorprendente cinta de acción, que sabe dar una vuelta de tuerca a las típicas tramas de espías al estilo James Bond, que en sus versiones de agentes juveniles suelen tener un aire excesivamente naïf. Aquí la base argumental, un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, sirve para entregar un film ágil y vigoroso, con una violencia paródica e intenciones transgresoras, deudoras de Quentin Tarantino, no podemos olvidar que dirige el film el británico Matthew Vaughn, productor de Snatch. Cerdos y diamantes y Lock & Stock. Como en los referentes citados, el film arranca con una vistosa escena de apertura, una operación contra mujaidines llevada a cabo por los hombres de Kingsman, un servicio secreto, muy, pero que muy secreto. En la operación muere uno de los hombres, por salvar al resto, y al jefe, Harry Hart le toca comunicar la noticia a la viuda y a su hijo Eggsy. Pasados los años, Eggsy es un jovenzuelo problemático, al que Harry decide dar la oportunidad de suceder a su padre en Kingsman, será uno de los candidatos a ingresar en este exclusivo servicio secreto, superando difíciles pruebas. Entretanto, los jefes de Kingsman, presididos como en un moderno Camelot por Arthur, y con una mesa... rectangular, donde virtualmente se sientan Galahad y otros caballeros, detectan una amenaza para el mundo mundial: tiene la cara de Valentine, un multimillonario tecnológico estilo Steve Jobs, muy preocupado por el cambio climático, que ofrece gratis una tarjeta SIM a todo el que la solicite para acceder gratis a servicios de telefonía e internet... aunque, ya se sabe, nadie da nada gratis. Verdaderamente Vaughn ofrece elevadas e imaginativas dosis de acción, jugando con algunas ideas como la de que cualquiera puede morir a lo largo del metraje, nadie tiene la supervivencia asegurada. Se puede reír descaradamente del "product placement" con el que a veces se financian en parte las películas –véanse las hamburguesas de McDonald's–, pero usarlo, claro está, incluir a una letal asesina con prótesis en las piernas que dan mil vueltas a las del atleta Oscar Pistorius, hacer cecear a Samuel L. Jackson y reírse de los villanos de películas e incluir referencias cinéfilas de muy diverso porte. Algunos tópicos muy "british" –los pubs, la elegancia en el vestir...– se caricaturizan con inteligencia, y aun algún elemento decididamente zafio –Vaughn es el director también de Kick Ass. Listo para machacar–, tiene su punto ocurrente, la princesa sueca. Hay mucha ironía en el adrenalítico metraje, no se deja títere con cabeza, literalmente, en el clímax en que la complicidad de poderosos de todo tipo con el villano queda al descubierto de un modo sorprendente. Aunque la capacidad de riesgo tiene sus límites, y al concebir una escena clave de agresividad, en un espacio de oración, no se escoge, por supuesto, una mezquita o una sinagoga, sino una iglesia de "terribles" fundamentalistas cristianos... de los que no se teme una reacción violenta o quejas excesivas, por la película. Hay violencia, sí, hasta con su punto de gore, y a la vez un intento de contención, no ahuyentar al público más sensible parece importante para los responsables del film, que sin duda aspiran a romper la taquilla ofreciendo algo que no sigue cauces hipertrillados, lo que es de agradecer. El reparto cuenta con veteranos excelentes, como Colin Firth, Mark Strong y Michael Caine, y el jovenzuelo Taron Egerton supone todo un acierto. Todo apunta a que ha nacido una nueva franquicia de espías, y que ha nacido para quedarse.
6/10
(2018) | 140 min. | Ciencia ficción Tráiler
Futuro próximo distópico. En el año 2045 el mundo real no resulta demasiado atractivo, no ha habido un crecimiento sostenible, mucha gente se hacina habitando en lugares insalubres, como la barriada de Las Torres. En cambio, tecnológicamente, hay un modo de evadirse al que todo el mundo se apunta: la realidad virtual de OASIS permite sumergirse en aventuras alternativas donde puedes moverte anónimamente con un avatar adoptando cualquier identidad y disfrutar de lo lindo. El creador del invento, el visionario multimillonario James Halliday, recién fallecido, ha decidido legar el control de su compañía a quien consiga tres llaves escondidas en ese mundo virtual a modo de “huevos de pascua”, y que obligan a resolver previamente ciertos enigmas. Alguien que podría lograrlo es el joven huérfano Wade Watts, que con el avatar de Percival se mueve como pez en el agua en OASIS. Pero deberá superar los esfuerzos de Nolan Sorrento, empresario sin escrúpulos que tiene un ejército de empleados a sus órdenes tratando de hacerse con el legado de Halliday. Adaptación del best-seller homónimo de Ernest Cline, coautor del guión con Zak Penn. El primero ya demostró su pasión por La guerra de las galaxias con el libreto de Fanboys (2009), mientras que Penn, habitual guionista en películas de superhéroes, imaginó el argumento de una película con tono comparable al de la que nos ocupa, El último gran héroe (1993). Repleta la trama de guiños ochenteros, con menciones de múltiples videojuegos, pero también de películas y elementos de la cultura pop, perfectamente integrados y muchos de ellos deliciosos, que no es cuestión de destripar en estas líneas, no es de extrañar que Steven Spielberg la haya escogido para regresar al pasado como director: hacía mucho, demasiado tiempo, que el cineasta no abordaba una película de corte fantástico destinada claramente al público adolescente y juvenil, más el nostálgico de los peterpanes que se resisten a crecer, del que se nutre en parte la exitosa serie Stranger Things. El film es trepidante, no deja un momento de respiro, y en líneas generales resulta sumamente entretenido, combinando la sensación de estar montado en una montaña rusa, con las bromas y conflictos “teen”, que retrotraen a Regreso al futuro. Quizá podía haberse aligerado algo el metraje, y no apabullar tanto con las escenas de acción videoconsolera, pero ciertamente los logros visuales son espectaculares, tanto en el mundo real como en el virtual. Por otro lado funciona bien el esquema del viaje del héroe aplicado a un adolescente, Percival, con interés amoroso, Art3mis, y aliados dentro del mundo virtual, pero con los que no tiene contacto en la realidad, lo que sirve para aleccionar acerca de no dejar nunca de pisar tierra, aunque sea un “mensaje” leve -igual que la invitación a tener valor para tomar decisiones en la vida, o las advertencias ante el poder de las grandes corporaciones- en lo que sobre todo es un espectáculo palomitero. Los actores están bien, con Tye Sheridan de protagonista, bien secundada por Olivia Cook, la heroína, Ben Mendelsohn, el villano, o Mark Rylance como tecnológo soñador de aspecto realmente insólito.
7/10
(2017) | 141 min. | Cómic | Acción | Fantástico Tráiler
Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.
6/10
(2012) | 142 min. | Acción | Cómic
Loki, el acomplejado hermano de Thor, aprovecha la apertura de un portal de acceso a la Tierra, en el contexto de un experimento militar, para apoderarse del Teseract, un artilugio cúbico que le puede dar la clave para adueñarse del planeta con un poderoso ejército alienígena. Enormemente preocupado, Nick Furia pone en marcha con discreción desde S.H.I.E.L.D., una misteriosa organización, el proyecto de “Los Vengadores”, una reunión de superhéroes que, unidos, pueden constituirse en los guardianes de la Tierra. Ellos son Iron Man (el famoso magnate Tony Stark), Hulk (el doctor Bruce Banner), el capitán América (Steve Rogers), Thor, la Viuda Negra (la agente Natasha Romanoff) y Ojo de Halcón (Clint Barton), y deben dejar a un lado sus egos, correr el riesgo de ser manipulados por los que mandan, y soportar con paciencia las provocaciones del petulante Loki, para cumplir sus objetivos. Furia cuenta con la competente colaboración de sus ayudantes Hill y Coulson. Marvel Los Vengadores es la película con mayor densidad de superhéroes Marvel por fotograma de la historia del cine. Tras irlos presentando uno a uno en anteriores filmes, los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby tienen al fin una historia que los reúne a todos, igual que ocurrió en el cómic desde 1963. Se pone tras la cámara Joss Whedon, bien conocido por ser el creador de la popular serie televisiva Buffy, la cazavampiros, además de haber participado en guiones de filmes tan importantes como Toy Story. Y hay que reconocerle el mérito de un libreto sólido y coherente, donde el argumento “salvar la Tierra” es mera excusa para construir razonablemente a los personajes y sus relaciones, con un divertido sentido del humor que descubre el matiz que define la personalidad de cada uno y da pie a determinados roces. Sirva de botón de muestra de sus gags el relativo a las malas relaciones fraternales de Loki y Thor, definidas con guasa como Shakespeare en malo, una divertida alusión a la dirección de Thor por parte del shakespeareano Kenneth Branagh. Incluir tanto personaje, y que ningún actor pueda quejarse de que no se le han dado un puñado de escenas interesantes, es un logro indudable de Whedon. Incluso los no-superhéroes tienen presencia, incluida Potts, la eficaz secretaria de Stark, o el científico Selvig. El estelar reparto parece encontrarse, definitivamente, muy a gusto, no parece que se hayan pegado para robar plano. El capítulo de los efectos especiales brilla por su espectacularidad en Marvel Los Vengadores. A estas alturas parece que queda poco por inventar, pero ver a Hulk arremetiendo contra un caza, o darse de bofetadas con Thor, el camuflaje de la fortaleza espacial y Iron Man tratando de solucionar ciertos desperfectos, más la espectacular invasión y destrozos de Nueva York por una especie de escorpiones gigantes, constituyen momentos que son un regalo para los sentidos, especialmente en una gran pantalla de cine. Sobre el uso del 3D, puede ayudar a hacer más vistosos algunos pasajes, pero la verdad, no aporta gran cosa, una vez más, aparte de justificar el sobreprecio de una entrada para sufragar los gastos del costoso juguete en que consiste el film.
6/10
Sorprendente entrega de la saga mutante, la mejor de las que ha dado el cine de los X-Men de Marvel, gracias a la capacidad de James Mangold de reinventar a los personajes de Lobezno-Logan y el profesor Charles Xavier, al situarlos en un futuro próximo, el año 2019, de tintes algo apocalípticos, que retrotrae al mundo Mad Max. Vemos el mundo en decadencia, con los mutantes prácticamente desaparecidos, con Logan trabajando... ¡como conductor de limusinas para gente pintoresca! Guarda escondido a su mentor el profesor Xavier, ya nonagenario, y que sufre unos terribles ataques que exigen medicación muy bien dosificada; su idea es ahorrar dinero para ir a un sitio mejor. La aparición de una mujer mexicana con una niña que no habla, Laura, altera su vida. Resulta tener poderes especiales, y estar perseguida por una poderosa organización; y sólo por dinero, Logan aceptará llevarles a un lugar llamado Edén, donde teóricamente se refugian otros mutantes. No conviene describir mucho más de la trama. Sí hay que señalar en cambio, lo imaginativo del arranque, y las muchas sorpresas que contiene un film con formato de road-movie, donde a Logan le toca emprender su muy personal "viaje del héroe", que tal vez le ayude a reencontrarse consigo mismo y exorcizar la mucha rabia que alberga en su interior. El guión, modélico y muy bien trabado, obra de Mangold, Scott Frank y Michael Green, combina la acción trepidante, con el desarrollo de los personajes y sus relaciones, lo que incluye pasajes que son como un remanso de paz, esa familia afroamericana que acoge a Logan, Xavier y la niña en su casa por una noche, que habla de la añoranza por tener un hogar, frente a otras poderosas tendencias. La mención al western Raíces profundas no es sólo un detalle para atrapar a cinéfilos incautos, que también, por qué no, sino que es una poderosa referencia que resuena en la particular relación que va surgiendo entre el deshumanizado Logan y una niña que es niña, pero que posee poderes letales que usa sin demasiados remordimientos, aleccionada por los cómics de los X-Men, que han alimentado la leyenda mutante. Aunque por supuesto que nos movemos en un mundo de superhéroes, con Lobezno y sus garras y metaesqueleto, Xavier y sus poderes mentales, y la presencia del interesante Calibán, llama la atención el tono realista, como de serie negra, que impregna la narración, al estilo de las series televisivas de Daredevil y Luke Cage. No son tan importantes las peleas y efectos espectaculares, que los hay, como el logro de atrapar el alma de personas cansadas y a punto de rendirse, y que no obstante, encuentran causas en las que involucrarse y tal vez redimirse. Hugh Jackman y Patrick Stewart repiten con sus conocidos personajes, pero quizá nunca antes les habíamos sentido tan cercanos. Es muy expresiva también la niña Dafne Keen, una recién llegada, aunque puede ser discutible si resulta apropiado involucrarla en algunas escenas de violencia bastante inusitada para personajes de su edad.
7/10
(2015) | 120 min. | Acción Tráiler
Un futuro postapocalíptico y distópico, en que ya nada es lo que era, queda apenas la lucha por la supervivencia y poco más, con un ejército de guerreros que se mueve en motos y vehículos pesados. En un mundo desértico y radioactivo, Inmortan Joe se ha hecho fuerte en La Ciudadela, desde donde gobierna una sociedad decadente, en que la mayoría de la gente vive en la miseria suspirando por un poco de agua, bien que escasea junta a la también preciosa y estimada gasolina. En esta tesitura personas como Max pueden ser valiosas por su grupo sanguíneo. También es el caso de las mujeres a las que guía en su fuga la Imperator Furiosa hacia las Tierras Verdes, y que a modo de cuidado harén, mima Inmortan Joe para que le procuren descendencia. Una persecución implacable posibilita lo que parecía una alianza improbable entre Max y Furiosa. Formidable reinvención de la saga Mad Max, a cargo de su propio creador, George Miller, tres décadas después de que entregara su conocida trilogía. Juega con los mismos elementos, aunque esta vez entrega una cinta de acción verdaderamente modélica, muy coherente narrativamente en su sencillez, con una imaginería y unas acrobacias verdaderamente fabulosas. Viene al pelo aquí aquello tan trillado de que Miller "no deja resuello al espectador en ningún momento". Es como si por fin el australiano tuviera a su disposición todos los medios materiales para hacer lo que ha querido, a la vez que una madurez y experiencia que le conceden sus 70 años recién cumplidos. Los conocedores de la trilogía descubrirán algunos guiños, sutiles, a lo anterior, porque la idea es ofrecer algo nuevo, con el mismo telón de fondo, en que se saca un formidable partido al desierto y a las nubes polvorientas, y a las interminables escenas que implican vehículos, casi todas, con momentos que retrotraen a los westerns clásicos o a Indiana Jones en su trepidación, aunque con los muchos caballos de los motores de esos tremendos camiones, donde no faltan las explosiones a granel y las colisiones, con violencia, sí, pero más contenida que en los salvajes títulos de los 70 y los 80, sobre todo los dos primeros. Verdaderamente el trabajo de los especialistas y el resto de técnicos es sencillamente asombroso, con pasajes y planos de gran belleza, y un uso de armas y maquillaje, que hace pensar a veces en Apocalypto, y una música en vivo en las persecuciones que recuerda a la idea de la cabalgata de las valkirias de Apocalypse Now, ambas cintas con tintes apocalípticos, por cierto. Llama la atención la importancia que se concede aquí a la mujer, en tal sentido se puede decir que Charlize Theron roba la función a Tom Hardy, la idea de que las féminas –y a la postre, las personas– no son cosas, tienen un valor en sí mismas, la encarnan Furiosa y sus chicas perfectamente, hay que reconocer la humildad del actor que encarna a Max, seguramente consciente de que ha pasado aquí veladamente a segundo término, incluso desvelando su nombre sólo en los últimos compases del film. También conviene destacar a Nicholas Hoult, que encarna a Nux, un guerrero que empezará a cuestionarse las sinrazones que han guiado su vida hasta entonces. Estamos ante lo que podríamos denominar un "cómic fílmico", muy bien llevado, y en que unas pocas ideas, de rabiosa actualidad, vertebran bien el relato. El mensaje ecologista está ahí, por supuesto, con una mención al agua y a los necesarios cultivos, las semillas que hay que preservar. En un mundo sin esperanza se entiende la existencia de los jóvenes "cafrekazes", dispuestos a inmolarse por su jefe para alcanzar un pretendido paraíso, alusión nada velada al fanatismo yihadista. Y ante el nihilismo y el autoengaño se presenta el sacrificio que vale verdaderamente la pena, las plegarias que sí vienen al caso, y los caminos –carreteras– de la esperanza y de la redención, que hay que saber transitar sabiamente, aunque a veces domine la furia... y la locura.
8/10