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Lista de cine

Las 100 mejores comedias españolas

En España hemos destacado en todos los terrenos cinematográficos, últimamente abunda el cine de terror y el thriller de calidad, y hasta hemos rodado algún título bélico decente.

Pero no cabe duda de que si hubiera que escoger un género nacional, todo el mundo estaría de acuerdo en que habría que quedarse con la comedia, nos gusta reír, incluso de nuestros grandes problemas. Recopilamos las 100 mejores comedias españolas de todos los tiempos, con el deseo de que todos podamos echarnos unas buenas risas. No todas son perfectas, pero se agradece el intento.

Las 100 mejores comedias españolas
(1956) | 93 min. | Comedia
Una fábula de buenas intenciones, coproducida entre España e Italia, muestrario del mejor Berlanga que continuaba la línea de su exitosa Bienvenido Mr. Marshall. Impagable Edmund Gwenn como protagonista, muy bien rodeado de Valentina Cortese y José Isbert. El profesor Hamilton, un sabio que ha inventado una máquina que podría ayudar a conseguir la paz en el mundo, ha desaparecido de la faz de la tierra, motivo por el cual le busca la Interpol. En realidad lo que desea es desaparecer, así que se hace pasar por un vagabundo. Y así encuentra refugio en un pequeño pueblo donde olvidar los problemas que le ha ocasionado su invento y ser feliz. Filmada en la localidad de Peñíscola (Castellón de la Plana) fue premiada en la Mostra de Venecia por la OCIC. Según el catedrático Román Gubern: 'Es la primera película antiatómica del cine español que pone en cuestión el imperialismo americano'.
8/10
(1957) | 84 min. | Comedia
Una de las mejores comedias de Berlanga que, sin embargo, tuvo muchos problemas con la censura por lo delicado del tema, al abordar la hipocresía que a veces rodea a la religión. Rodada en pleno franquismo, tardó dos años en ser estrenada, y el censor, el padre Garau, metió tanta mano en la historia, que Berlanga pidió con ironía que firmase como coguionista del film. Rodada en la localidad de Alhama de Aragón, en Zaragoza, su argumento nos cuenta como las 'fuerzas vivas' de un pequeño pueblo se inventan la aparición de San Dimas para atraer turistas a su olvidado balneario. Sin embargo, nada sale como estaba previsto. Cuenta con un gran plantel de secundarios, entre ellos Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez. Obtuvo una Mención Especial en la Semana de Cine de Valladolid.
8/10
(1954) | 83 min. | Comedia
Tercera película de Berlanga como director en solitario, contó con una producción de lujo a cargo de Benito Perojo, y un guión realmente elaborado gracias a la participación de Juan Antonio Bardem, José Luis Colina, Berlanga y el mismísimo Edgar Neville. Por si esto fuese poco, el reparto es de primera categoría con nombres como José María Rodero, Julia Caba Alba y José Luis López Vázquez. Una crítica, bastante amable eso sí, de la clase media española aunque la acción se trasladase hasta 1914. Allí, los padres de Loli quieren que ella les acompañe a sus vacaciones de verano en la playa para que conozca a un muchacho formal e ingeniero con el propósito de emparentarlos. Pero Loli está más interesada en un estudiante llamado Enrique que, para su desgracia, ha suspendido algunas asignaturas y ha de quedarse repasando para septiembre.
6/10
(1961) | 87 min. | Comedia
Hilarante astracanada, obra del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, y adaptada y protagonizada para la ocasión por el todoterreno Fernando Fernán Gómez. La trama versa sobre el matrimonio concertado entre doña Magdalena Manso y don Pero, duque de Toro, aunque ella ama en realidad a don Mendo, pobre pero honrado. Destacan los diálogos en verso, con rimas divertidísimas. Desde luego, la ristra de chistes y juegos de palabras es realmente prodigiosa.
6/10
(1968) | 92 min. | Comedia
En un pueblecito de Aragón, la población cada vez es menor dado que sus gentes se van poco a poco marchando a la ciudad para vivir. Por ello, el alcalde quiere hacer publicidad de la zona y modernizar el pueblo, así que realiza un viaje con unos compañeros a los lugares más demandados de España para coger ideas. El glamour y elegancia de las zonas costeras chocará con los modales paletos y toscos de estos pueblerinos. Divertida comedia de Pedro Lazaga, en la que se compara la diversidad cultural entre la España profunda y los lugares costeros y llamativos para el turismo europeo que empezaban a abrirse en los años 60. Un reparto de lo mejor del cine cómico español de la época, como Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez o Antonio Ozores protagonizan la cinta.
4/10
(1986) | 105 min. | Drama | Comedia
Tras la Guerra Civil, Manolo y su hermano menor son enviados a un hospital porque tienen síntomas de tuberculosis. Allí la vida les cambiará por completo. Fernando Trueba contó con un guión del veterano Rafael Azcona.
4/10
(2019) | 98 min. | Comedia Tráiler
Javier es padre de familia numerosa, cinco hijos pequeños, la mayor preadolescente, muy dedicado a su trabajo de informático, el peso de educar a los niños recae sobre todo en su esposa. No ha sido capaz de conseguir los días de permiso para irse con su mujer a celebrar los 15 años de matrimonio, pero le anima a ella a que se vaya con su cuñada, él lo tendrá todo bajo control, y no le faltará la ayuda de la asistenta Rosaura, y en caso de necesidad puede acudir a su hermano. Pero llevar el día a día familiar va a resultar una tarea más absorbente y difícil de lo que imaginaba. Comedia familiar dirigida y protagonizada por Santiago Segura, quien asegura haber tenido como referente al clásico La gran familia de Fernando Palacios, aunque le falta algo de su peso específico, son otros tiempos en que la mirada es más leve, prima la superficialidad. El guión es del propio Segura y de Marta González de la Vega, con quien ya escribió otra comedia “blanca”, Sin rodeos. Y como en ese caso, se basa en una película previa de cierta repercusión en Argentina, Mamá se fue de viaje, que protagonizaba Diego Peretti. El film resulta simpático, y pone en valor el auténtico heroísmo cotidiano de algunos padres de familia, que se desviven día a día por sacar adelante a su prole, en vez de satisfacer sus metas narcisistas; pero la verdad es que podía haber dado más de sí. Es evidente que Santiago Segura tiene una gracia natural, y maneja bien a los correctos niños protagonistas, dos de ellos hijas suyas en la vida real. Algunos gags, por ejemplo los propiciados por las nuevas tecnologías, los chats, las apps y la moda de los youtubers, tienen su gracia. Y hay riesgo en un par de ocasiones en que se juega con calculada ambigüedad a ser políticamente incorrecto, rompiendo el saque con los estereotipos sobre las familias numerosas, o las preguntas incómodas de los niños. De todos modos, puede llegar a ser reiterativa la acumulación de pequeñas catástrofes propiciadas por los pequeños, y no se saca partido ni al viaje caribeño de las cuñadas ni a Leo Harlem. A veces uno duda si el director no ha temido que el otro cómico le robara la función, desde luego su charla con un pequeño acerca de los zombies chinos es tronchante, y se echan en falta más momentos como ése.
5/10
(2018) | 125 min. | Deportivo | Comedia | Drama Tráiler
Marco Montes pasa por malos momentos. Distanciado de su esposa, vive ahora temporalmente con su autoritaria madre. Para colmo, tras un altercado en un partido profesional de baloncesto pierde su trabajo de entrenador y además tiene la mala fortuna de ser detenido por conducir ebrio. La sentencia que tendrá que cumplir será la de hacer trabajos sociales durante tres meses. Su cometido: entrenar al baloncesto a un grupo de discapacitados intelectuales. Primer largometraje en imagen real de Javier Fesser en diez años, después de su incursión en la animación con su segunda película sobre los personajes de Ibáñez, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo y tras el lamentable esperpento de Camino. Puede decirse que con Campeones, Fesser recupera su mundo más personal, el de la mirada amable, llena de buenos sentimientos hacia personajes variopintos, diferentes, que no encajan en esta sociedad llena de egoísmo y donde las personas son incapaces de salir de su mundo enlatado, de su cerrazón, para entender y amar a los demás. Con un planteamiento bastante clásico (el hombre que cambia su visión de la vida al acercarse a los más necesitados), Fesser pergeña una historia repleta de humor, propiciado por la variada y extravagante galería de personajes con los que trabaja, la mayoría de los cuales no son actores profesionales. Es elogiable la armonía conseguida y el guión resulta ameno aunque es verdad que ofrece lo que se espera, ni más ni menos. La película carece de planos o escenas memorables y tiene algún tic extraño al estilo Fesser (la madre del protagonista), pero también reúne numerosos momentos divertidos, emotivos, originales, cuando el entrenador interactúa con sus jugadores. La trabajada caracterización de los personajes es el punto fuerte del film, que evita presentarlos como una masa informe y dota a cada uno de su propia identidad. Por supuesto, el eje alrededor del cual gira todo es la interpretación de Javier Gutiérrez, todo un seguro de vida, siempre convincente y con una gran capacidad de empatizar con el espectador, que sin duda compartirá sus miedos, prevenciones, frustraciones y transformaciones a lo largo del film.
6/10
(2018) | 90 min. | Comedia Tráiler
Fidel es un jefe de recursos humanos a quien no ha temblado el pulso a la hora de despedir a 300 trabajadores de su empresa. Incluso aprovecha para tener sexo con una becaria mientras la gente protesta en la calle. Pero, justicia inesperada, es captado por las cámaras de un movíl cuando sufre un incidente en tan obscena situación, y el vídeo se hace viral, logrando que los sentimientos que despierta entre la gente oscilen entre el odio y el choteo. En tal tesitura su familia se rompe y se queda sin empleo, por lo que sigue el consejo de su terapeuta de conocer a su madre biológica, Virginia, limpiadora en un hotel, e integrante de un grupo de baile y gimnasia con otras amigas, que se autodenominan "Las mamis". Un intento de suicidio deja a Fidel sin memoria temporalmente, podría ser la ocasión de mejorar como persona. Yolanda García Serrano y Joaquín Oristrell desarrollaron juntos muchos guiones en los 90 del pasado siglo, en películas como ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? o Todos los hombres sois iguales. Por su parte Oristrell había contribuido a los libretos de Fernando Colomo en filmes de la misma época, como Alegre ma non troppo y El efecto mariposa. Aquí, aunque el trío no renuncia del todo a la grosería, sobre todo en el desencadenante de la trama y en algún pasaje muy puntual, apuestan por una trama más blanca, y capaz de enganchar con el espectador actual, que quiere desconectar de sus problemas diarios y echar unas risas con situaciones con las que se identifique mínimamente. Y en tal sentido, se sigue con acierto la estela que todos querrían emular, la de la exitosa Ocho apellidos vascos. Se hace con una trama que recuerda a A propósito de Henry, pero aquí en clave de humor principalmente. El reparto en su conjunto está muy bien, aunque sobresalen Carmen Machi y Paco León, madre e hijo, claramente dotados para la comedia, y el inesperado progenitor, Luciano, un secundario bordado por Luis Bermejo. Hay muchísimos personajes secundarios, que con apenas algunos rasgos, cobran cierta tridimensionalidad, con su mezcla de patetismo y capacidad de provocar la risa, ahí están los dos hermanos en paro, el camarero que sirve el café, las distintas "mamis", la policía, la taxista, la enfermera, la profesora que les da clases... Hasta Colomo con su cameo bautizando a Fidel como "hombre lapa" contribuye al divertimento, igual que Manel Fuentes haciendo de sí mismo como presentador de un concurso de talentos. Hay un uso inteligente de la actualidad -despidos, la cultura de YouTube, el afán por estar en forma, la búsqueda de una posición social a cualquier precio...-, y de la música, con un rap y el baile, muy pegadizos. Además, el clímax de la película funciona a la perfección, con su buscado punto de emotividad.
6/10
(2018) | 88 min. | Comedia Tráiler
Carmen está a punto de ver hecho realidad su mayor sueño: convertirse en la hermana mayor de su cofradía de Semana Santa en una localidad malagueña, será la primera vez que una mujer ocupe tal puesto. Siempre entregada en cuerpo y alma a la causa, contempla con horror cómo el elegido por los hermanos cofrades resulta ser Ignacio, alguien que sólo desea figurar, y cuya dedicación real a los preparativos para procesionar son más bien escasos. Aunque se esfuerza en encajar el golpe con deportividad, la prepotencia del otro se lo pone difícil. Debut en la dirección de largometrajes de Marta Díaz de Lope Díaz, cineasta formada en la ESCAC, que también coescribe el guión con Zebina Guerra. Se trata de una comedia amable y blanca, el cine español ha descubierto mirando el caso del vecino país francés que este tipo de filmes son muy agradecidos, el espectador sale siempre con una sonrisa dibujada en el rostro, y se ha lanzado a producir títulos en esta línea, de entre los que marcó un antes y un después la exitosa Ocho apellidos vascos, cuya secuela, Ocho apellidos catalanes, abordaba también colateralmente en el arranque la Semana Santa sevillana. Jugar argumentalmente con un tema como las cofradías de la Semana Santa siempre resulta delicado, muchísimas personas participan piadosamente en las procesiones, como cofrades o como espectadores, y existe el riesgo de herir sensibilidades. En tal sentido la directora se muestra respetuosa, lo relativo a la cofradía sirve más bien de pretexto para urdir una trama de enredo, donde Carmen, discutiendo con Ignacio, se mete en un buen lío, que deben ayudarle a disimular su hija, su vecina, y su más eficaz ayudante de la cofradía. La película no es perfecta, y el discurso feminista en algunos tramos puede cargar un poco. Pero en general estamos ante un film muy grato, con timing razonable y algunos pasajes tronchantes. En el reparto, perfecto, brilla la protagonista, una Gloria Muñoz de mucho carácter, muy bien arropada por secundarios como Carmen Flores, divertida vecina empeñada en hacer torrijas, que además fue reconocida como mejor actriz de reparto en el Festival de Málaga.
6/10
(2018) | 90 min. | Comedia Tráiler
Francesc es un niño que acaba de cumplir trece años. Huérfano de padre, es un chico solitario y taciturno y sufre bullying por parte de un compañero de clase. Por casualidad un día encuentra un libro en el baño de su colegio, “El mito de Sísifo” de Albert Camus. Francesc se enfrasca en la lectura y queda anonadado. Cuando se entera por su psicólogo de que Camus es un existencialista que frecuentaba el Café de Flore en París, decide que tiene que ir a conocerle. Ni corto ni perezoso se pondrá en marcha y en la primera etapa de su viaje se le unirá una joven algo mayor que él, Lluna. Estupendo debut en el largometraje de Sergi Portabella que ofrece una tragicomedia de alta calidad en torno a la crisis preadolescente de un chaval que comienza a abrir los ojos a los sinsabores de la vida. Ya sólo el planteamiento inicial la película cae la mar de bien. Que un chaval de trece años se planteé enigmas de la existencia tras leer a Albert Camus resulta tan regocijante como insólito, tan original como anacrónico, lo cual no significa para nada arbitrario o rebuscado. Francesc, el protagonista, necesita asir algo sólido a lo que agarrarse en su rutina cotidiana, caracterizada por el victimismo que le invade, por la tristeza ante la ausencia de su padre, por el miedo ante el bullying que sufre. Pero Francesc está deseando reafirmarse –ese acento en Rubió–, y será Albert Camus quien le sirva de guía, una especie de alter ego de la figura paternal que añora. La fascinación ante el escritor será tal que Francesc pasará automáticamente a autodenominarse Jean-François. Simplemente, genial. Portabella estructura la narración al modo de road-movie, en un viaje desde Barcelona hasta París, con meta en el mítico Café de Flore de los existencialistas. En medio del viaje el itinerario interior se irá desplegando de modo natural: las conversaciones con Lluna, su compañera de escapada, las medias verdades, las mentiras, las dudas, el incipiente enamoramiento, etc. Hay en todo ello un aura de cuento, de fábula aventurera muy refrescante, pese a que Portabella transmite con eficacia que el protagonista no vive precisamente su existencia como una comedia. Pero es que son justamente esa inocencia del protagonista, esos prontos, esas drásticas decisiones infantiles, esa audacia adolescente, los elementos que aportan un realismo posible a la trama. Hay que felicitar el trabajo de los dos jóvenes actores Max Megías y Claudia Vega, en sus papeles protagonistas. Su repentina relación y la correspondiente evolución es verosímil, a su modo tierna, encantadora. Y destaca, y mucho, la banda sonora de Gerard Pastor, tan presente, así como el preciso uso que hace el director del rítmico sonido de la cuerdas en momentos escogidos.
7/10
(2019) | 98 min. | Comedia Tráiler
Isidro está jubilado pero siente que aún puede hacer mucho más que gastar sus días como canguro de su nieto. Acude con ilusión a entrevistas de trabajo pero pronto se da cuenta de que ése no es ya el camino hacia su futuro. Desesperado, tendrá por fin una lúcida idea: la de fundar su propia empresa con ayuda de sus dos inseparables amigos, Desiderio y Arturo. El objetivo será crear una guardería. Magnífico debut en el largometraje del extremeño Santiago Requejo (1985), que cuenta con una larga y exitosa trayectoria en cortometrajes y piezas audiovisuales. Ofrece con Abuelos una mirada divertida, fresca y reconfortante a la edad madura, en tiempos en los que las virtudes propias que da la experiencia están rebajadas por el predominio tecnológico y la inmediatez de los negocios. Requejo enseña en este film que la juventud y el éxito no dependen tanto de la edad como de las ganas de emprender nuevos caminos y desafíos, no sólo profesionales, sino sobre todo interiores, personales, esos retos que precisamente los años y las dificultades nos pintan por imposibles. Hay que tener empuje para asumir ese planteamiento, sí, quizá haya que tomar decisiones arriesgadas y las dificultades –tedio, rutina, falta de autoestima, cansancio, escasez económica, familia– no se van a esfumar, pero hay que lanzarse y está en la mano de cada uno llevarlo cabo. El guión de Javier Lorenzo y el propio Santiago Requejo no da puntada sin hilo. Se ve que hay detrás una labor depurada de precisión, donde los diálogos nunca suenan a relleno, ayudan al avance de la narración, enriquecen la trama. Pero aquí interesan las personas y sobre todo se percibe un encomiable trabajo a la hora de perfilar a los personajes, muchos y muy variados. Resulta especialmente llamativo que hasta los más secundarios –el matrimonio de Carlos y Lola, la hija de Arturo, la mujer de Isidro- tienen su tiempo y su arco de evolución, nada se olvida. Y no digamos ya los tres amigos protagonistas, cada uno con sus cuitas y dudas, sus miedos y cobardías, sus afanes y alegrías, donde la fuerza de la amistad siempre ejerce de tapiz de fondo. La narración se desarrolla con soltura y, aunque los conflictos poseen entidad dramática, la historia se disfruta constantemente con una media sonrisa, si bien es cierto que en algún momento puede asomar la carcajada. Rodada con corrección y cierto clasicismo, el film está acompañado de un aparato técnico a la altura, con tonalidades cromáticas elegidas sin arbitrio en la fotografía de Ibon Antuñano y con la excelente música de Íñigo Pirfano, que envuelve de sentido las imágenes en escenas escogidas. Todo el reparto brilla en su trabajo, pero quizá destacan especialmente los españoles Ramón Barea, Ana Fernández y Roberto Álvarez y la argentina Clara Alonso.
7/10
(2015) | 90 min. | Romántico | Comedia Tráiler
Los españoles Eva y Alex se conocieron en Inglaterra en 2005 en un curso de inglés, y por fin se disponen a casarse y darse el "sí, quiero", en compañía de familia y amigos, en el entorno rural donde aprendieron la lengua de Shakespeare. La novia, sus mejores amigas y su futura suegra se han adelantado a hacer los preparativos pertinentes, mientras que él, los dos padres, y el resto de invitados se van a sumar a la fiesta un poco más tarde. Con tan mala fortuna que una huelga de controladores aéreos les obliga a hacer un cambio de planes para viajar, y la boda se retrasa un día. Entretanto, Eva y compañía salen de marcha una noche, y entre copa y copa algo pasa que van a lamentar. Comedia de enredo, más o menos elegante y "blanca" para los tiempos que corren, que trata de reeditar con su tono amable el éxito de Ocho apellidos vascos, repitiendo Dani Rovira en papel protagonista, y sumándose también como secundaria de lujo Clara Lago, el protagonismo de la novia es para María Valverde. No inventa la pólvora, pues recurre a fórmulas ya probadas, pero María Ripoll maneja bien el previsible guión de Francisco Roncal y Jorge Lara, y la simpatía de los actores más las bromas en torno a costumbres de distintos países, resacones de distinto jaez, y el choque generacional o con la futura familia política hace el resto. La película, ligerita e intrascendente, con la idea de que el amor lo puede todo, y que la amistad y la familia son algo fetén, se ve con una sonrisa, sobre todo si te pilla en un buen día.
5/10
(2013) | 102 min. | Comedia Tráiler
Las familias no son exactamente como en las películas. Aunque sean musicales tan estupendos como el de Siete novias para siete hermanos. Sin embargo el patriarca de una familia sublimó tanto esa película, vista de joven, que quiso formar una familia numerosa a su imagen y semejanza, aunque se quedó en cinco hijos varones. Ahora el más pequeño, con apenas 18 años, va a ser el primero en casarse, siguiendo el idealismo paterno. La casualidad ha querido que la fecha elegida para la boda coincida con la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, a la que ha llegado inesperadamente nada menos que España. El evento familiar servirá para encarar cuestiones soslayadas como por qué la madre dejó el padre, el paro y la depresión de Adán, la huida a África de Caleb, la cortedad mental de Benjamín, el complejo de inferioridad de Daniel o el autoengaño de Efraín. Daniel Sánchez Arévalo, director y guionista, entrega con La gran familia española su cinta más conseguida. El cineasta se mueve en el resbaladizo terreno de juego del ingenio artificioso, pero hay que reconocerle su capacidad para el regate y el cambio de ritmo y tono, cuando es el momento entrega pasajes dramáticos y su particular reflexión sobre lo que es o no es la familia en la desorientada sociedad actual, o pasa al humor de buena ley o incluso al romanticismo puro y duro. Quien esperara por el título una especie de disección sobre la España contemporánea y sus ilusiones colectivas, tal vez quede algo defraudado, el Mundial es un atractivo telón de fondo para la narración, pero nada más. Sin embargo, sí sería un reflejo de cómo son algunas familias en las películas... del momento actual. Aunque no todo encaje como debiera, incoherencias que siempre cabe atribuir a las de una sociedad en crisis, donde la verdad, saber o no saber, no acaba de considerarse como algo que nos hace libres. Ciertamente estamos ante un trabajo en equipo, todos los actores tienen su peso, sería difícil señalar a alguien como el principal. Y sus personajes son amables, se dejan querer; a pesar de sus miserias y sus confusiones, son buena gente. Antonio de la Torre sigue demostrando su capacidad camaleónica como el primogénito Adán, y deja muy buen sabor de boca Roberto Álamo, con su entrañable Benjamín.
5/10
(2010) | 100 min. | Comedia Tráiler
Diego está hecho polvo, pues la novia le ha plantado ante el altar en vísperas de su boda. Sus dos primos, Julián y Josemi, tratan de animarle llevándole a Comillas, el pueblo familiar donde veraneaban. Piensan que Martina, una chica que hacía tilín a Diego, podría ser un buen recambio. Se la encuentran con un hijo de padre desconocido. Además Julián conecta con El Bachi, el dueño del videoclub, convertido en un borrachín y con su hija dedicada a la profesión más antigua del mundo. Mientras que Josemi, hipocondríaco licenciado del ejército, se va a entender muy bien con el crío de Martina, que le hace descubrir cosas sobre su supuesta enfermedad. Daniel Sánchez Arévalo firma una comedia con puntos dramáticos, en la línea de sus anteriores trabajos Azul oscuro casi negro y Gordos. O sea, con treintañeros inmaduros –repiten con él los naturales Raúl Arévalo, Antonio de la Torre y Quim Gutiérrez–, guiados por las pulsiones del momento, buenos chicos en el fondo, pero irresponsables y con ideas demasiado primarias sobre el amor. En este caso destaca la camaradería de los primos, un canto a la amistad. Si puede haber cierta frescura narrativa, pesa lo de siempre: vertebración algo forzada de las subtramas de cada primo, abundancia de chistes zafios con una visión muy superficial del amor y la sexualidad, confianza excesiva en rostros “guapitos”, buen “rollito” y musiquilla “guay”.
3/10
(2010) | 95 min. | Comedia Tráiler
Sergio se dispone a viajar en avión con su novia Bea ante la atenta mirada de su padre, que ha ido a despedirles. No tan atenta, en realidad, pues Bea es ex novia, circunstancia que Sergio no se ha atrevido a contar, obligándola a ella a mantener la ficción de que las cosas van bien. Debido a un temporal de nieve sus respectivo y distintos aviones no pueden despegar, tendrán que pernoctar en un hotel. Puede ser la ocasión de recomponer la relación. Y para ello está Juancarlitros, el típico graciosete antiguo compañero de pupitre de Sergio, que casualmente viajaba en el mismo avión. Aspirante a humorista profesional, decide poner todos los medios para ayudar a su amigo, lo que incluye la complicidad de otros viajeros, una azafata y un empleado del hotel ecuatoriano. Borja Cobeaga sorprendió hace año y medio con Pagafantas, una comedia juvenil, fresca y desenfadada, con personajes y situaciones reconocibles por el público, buen timing y ocurrentes gags. Ahora repita fórmula con No controles, y a juzgar por el resultado obtenido, se posiciona en primera línea del género en el panorama hispano, lo que podría ser decir poco en el mediocre paisaje del cine patrio, pero que en realidad, digámoslo claro, es mucho. Cobeaga, director y coguionista, logra algo complicado y vital para el comediante, que es la complicidad con el espectador, la respuesta a sus guiños. De nuevo tenemos a un tipo inseguro y temeroso en sus cuitas amorosas –Unax Ugalde, en el reverso ‘humoroso’ del papel que entrega en la casi simultánea Bon appétit–, un ‘pringadillo’ gracioso y pesado pero leal a machamartillo con sus amigo –el divertido Julián López–, más una galería de personajes que cumplen bien sus respectivos cometidos, de apoyo al enamorado, o en el otro campo, de insoportable e insincero novio rival, o de chica a recuperar. El tono de las bromas es elegante, al menos dentro del panorama basto de otras comedias españolas, y la ristra de chistes que cierra el film durante los títulos de crédito son el perfecto colofón para salir de la sala con una sonrisa de oreja a oreja.
6/10