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Lista de cine

Las 100 mejores películas sobre el racismo, la segregación y la marginalidad por el color de la piel en Estados Unidos (2020)

El tráfico de hombres como mercancía al nuevo mundo, y más concretamente a las colonias británicas, trasladó a los futuros Estados Unidos un problema de gran entidad, que no se resolvería con la abolición de la esclavitud. La discriminación y la segregación han seguido dando lugar a injusticias y falta de oportunidades, con grandes estallidos de violencia. Ofrecemos una larga lista sobre la también larga lucha por la conquista de los derechos civiles para todos los estadounidenses.

Las 100 mejores películas sobre el racismo, la segregación y la marginalidad por el color de la piel en Estados Unidos (2020)
(2019) | 130 min. | Drama Tráiler
Tony Vallelonga, apodado Tony Lip, trabaja como gorila en un local de moda, que sin embargo va a cerrar unos meses por reforma. Casado, con dos hijos, anda necesitado de dinero por lo que acepta convertirse en chófer y protector del Dr. Shirley, reconocido pianista negro, que ha actuado para el presidente, a punto de iniciar una gira por el profundo sur, donde se meterá en problemas por los prejuicios raciales. Con su hermano Bobby, Peter Farrelly revolucionó la comedia americana, sobre todo con Algo pasa con Mary, muy influyente por su humor extremadamente salvaje y soez, por lo que pese a que sus autores demostraban cierto nivel, no resultaba un producto aconsejable para los paladares más sensibles. Todo lo contrario que su primer trabajo en solitario, donde abandona el tono disparatado, inspirándose en una historia real, y navegando entre varios géneros, pues sobre todo se trata de una road-movie dramática, pese a que queda espacio para algún momento de cierta comicidad, mucho más contenida. El mismo realizador firma un convincente libreto, con Nick Vallelonga, hijo del protagonista real, y un tal Brain Hayes Currie, mas experimentado como actor secundario que como guionista. Se pueden sacar similitudes con Paseando a Miss Daisy, que también desarrollaba la relación entre un conductor y su señora, pues en ambos casos se enfrentan dos personajes opuestos, con diferencias raciales, allí un afroamericano y una anciana judía. De la misma forma, guarda semejanzas con numerosos films de encuentro entre dos individuos contrapuestos, que se ayudan el uno al otro a evolucionar. Pero no se trata de una mera repetición de esquemas ya inventados, no sólo tiene personajes memorables con entidad propia, sino que trata con originalidad temas como la discriminación que se daba en un pasado no muy lejano, y la hipocresía por parte de quienes por un lado veneran al artista Shirley, virtuoso del piano, pero después ven con malos ojos que coma en los restaurantes para blancos, o que use el mismo cuarto de baño que ellos. De hecho, el libro verde aludido en el título era una guía de viajes para hombres de color, que aconsejaba sobre alojamientos que no fueran a darles problemas. Farrelly se apoya en una puesta en escena bastante clásica, casi se diría que desfasada, donde se deja trabajar al actor, sin grandes despliegues de cámara, en ese sentido a veces recuerda al cine de Clint Eastwood. Pero sobre todo saca tajada a su principal arma, dos grandes protagonistas. Viggo Mortensen se ha trabajado el acento e incluso se ha transformado físicamente para dar vida a un italoamericano de buen corazón, padre de familia modélico, pero de modales rudos, y que habla por los codos, metiendo constantemente la pata. Mahershala Ali borda a su antítesis, un tipo refinado y elegante, que se siente desarraigado, pues por su éxito sus hermanos no le aceptan. Gracias al talento de ambos, por ejemplo una secuencia aparentemente sencilla, en la que el primero recomienda al segundo comer pollo frito con las manos, se convierte en todo un manjar cinéfilo para chuparse los dedos. No eclipsan al resto del reparto, formado por actores muy bien escogidos. Se podría citar a Linda Cardellini, vecina con la que mantenía un idilio Don Draper en Mad Men, aquí convincente esposa de Tony, pero hasta los secundarios más episódicos dan bien la talla. Para leer un extenso análisis del guión de la película pincha aquí.
8/10
(2017) | 143 min. | Thriller | Drama Tráiler
23 de julio de 1967. Una redada de agentes de policía, en su mayoría blancos, en un club de un barrio negro de Detroit, desata disturbios y vandalismo generalizado. Los acontecimientos estropean la gran oportunidad de The Dramatics, un conjunto musical de jóvenes negros, pues desalojan la sala en la que van a actuar. Acabarán ocultándose en un motel, frente al cual un muchacho de color, Melvin Dismukes, ejerce como vigilante de seguridad privada, para evitar que saqueen un supermercado. Kathryn Bigelow retoma la violencia policial de tintes racistas, tema que sus más fervientes seguidores recordarán que tocó en el film de ciencia ficción Días extraños (1995), donde dos policías blancos liquidan a un rapero politizado, pero una prostituta graba un archivo de sus recuerdos que demuestra los hechos. Aquí se reconstruye una terrible historia real, la tragedia del Motel Algiers, con la que se intenta con la mejor de las intenciones indignar al espectador presentando hechos injustos y violencia desmedida. También se sugiere que la situación continúa igual hoy en día, pues se siguen desatando sucesos similares. Quizás todo resulta algo artificioso; lo mismo ocurre con una escena hacia el final donde se deja claro que no todos los servidores de la ley son unos salvajes. Conclusión acertada pero el momento se ha metido con calzador. La mujer que mejor ha filmado secuencias de acción del cine de Hollywood se luce con una vibrante planificación en los momentos violentos, a veces cámara en mano, reforzando el realismo, muy en la línea de sus películas de guerra, con imágenes entremezcladas de informativos de la época. El guión de Mark Boal, colaborador de la realizadora en sus dos filmes anteriores, En tierra hostil y La noche más oscura (Zero Dark Thirty) narra con claridad lo sucedido, pero le falta algo de profundización en sus personajes, sobre todo en los polis malos. Aunque el conjunto actoral logra resultar convincente, sobre todo John Boyega –el guardia de seguridad–, Will Poulter, cómplice de Tom Hardy en El renacido –como agente sin escrúpulos–, y Anthony MacKie –un huésped acusado de proxeneta–, queda la impresión de que se está viendo un documental. Todo muy creíble, pero el drama se ve desde fuera.
6/10
(2016) | 127 min. | Drama Tráiler
Una de esas películas capaces de elevar el espíritu, que hacen pensar que todo es posible cuando uno se deja guiar por la divisa del trabajo bien hecho y de hacer lo correcto. Se basa en hechos reales, y su título alude a los tres personajes femeninos retratados, tres mujeres negras que en los años 60 en Estados Unidos, con la segregación racial plenamente vigente, fueron capaces de labrarse una asombrosa carrera profesional en la NASA, la agencia espacial americana, tarea que compatibilizaban con su trabajo en casa como madres de familia. En el elocuente prólogo en que las seguimos en la niñez, descollando por su pasión científica, vemos cómo son capaces de descubrir bellas y perfectas figuras geométricas en los elementos cotidianos que les rodean. En 2014 un desconocido Theodore Melfi sorprendió con St. Vincent, una divertida comedia con su punto dramático protagonizada por Bill Murray, que se atrevía a plantear en cine la idea de que podemos ser santos en la vida cotidiana, buenas personas, una aspiración que tal vez nos cuesta distinguir en los que nos rodean, quizá porque ni ellos mismos son conscientes de que justamente eso es lo que desean. Ahora, en el fondo, aletea idéntica idea en Figuras ocultas, película de hechuras más clásicas, por partir de personajes auténticos. Y sabe destacar a los personajes que habitualmente estarían en segundo plano, dejando precisamente en este lugar a los heroicos astronautas, incluido el mítico John Glenn, que en otros filmes habrián tenido un protagonismo absoluto, más en esa carrera contrarreloj con los soviéticos durante la guerra fría, por no quedarse atrás en la carrera espacial. Melfi dirige, produce y coescribe con Allison Schroeder con talento, pues tiene la virtud de no atascarse en las aristas de las injusticias que les toca vivir a las tres protagonistas, sin que ello signifique su omisión. La idea es hacer prevalecer el tono amable, se diría que la divisa de Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson –estupendas Taraji P. Henson, Octavia Spencer y la recién llegada Janelle Monáe– es poner a mal tiempo buena cara, y seguir esforzándose un día y otro en hacer las cosas mejor, ya llegará en su momento el reconocimiento, si tiene que llegar. De modo que situaciones como la de tener que perder literalmente un cuarto de hora en ir a la carrera al cuarto de baño, porque en la zona donde trabaja Katherine no hay aseos para "gente de color", se convierte en algo próximo al vodevil, se critica inteligentemente por reducción al absurdo. El guión es modélico a la hora de describir las funciones de Johnson como calculadora, Vaughan como supervisora in pectore que acaba siendo una experta en el recién adquirido superordenador IBM de fichas perforadas, Jackson completando su estudios para ser la primera ingeniera sfroamericana. Y no cae en buenismos anacrónicos a la hora de describir a los personajes blancos de la NASA, grandes profesionales y capaces de detectar lo que es injusto, pero humanos e hijos de su tiempo, lo que puede verse en el jefe del proyecto Kevin Costner, en la encargada de personal Kirsten Dunst, o en el ingeniero celosillo Jim Parsons, dando la vuelta a su Sheldon de The Big Bang Theory.
7/10
(1988) | 125 min. | Thriller Tráiler
La acción nos sitúa en el sur de los Estados Unidos, en 1964. Una época de convulsiones sociales y conflictos raciales en la Norteamérica más profunda. El terror ha renacido en los márgenes del Mississippi de la mano del Ku Klux Klan. Dos hombres blancos y uno negro, defensores de los derechos civiles de la población negra, han desaparecido misteriosamente. Dos agentes del F.B.I. con unas personalidades muy dispares, interpretados por Gene Hackman y Willem Dafoe, son los encargados del caso. Pero la violencia no ha hecho más que empezar, y tendrán que poner en juego sus vidas si quieren solucionar la situación. El caso trasciende a todo el país, y enseguida se organizan movilizaciones y protestas. Arde Mississippi está basada en unos sucesos reales, que tuvieron lugar durante el llamado "Verano de la libertad". Las voces de los líderes negros comenzaban a sobresalir en Estados Unidos, pidiendo justicia e igualdad de derechos con los ciudadanos blancos. Dirigida con sobriedad por el prestigioso Alan Parker, artífice de El expreso de medianoche, la película mantiene la tensión en todo momento y consigue implicar al espectador en la acción. La interpretación de Gene Hackman es soberbia.
8/10
(2016) | 123 min. | Drama Tráiler
Una película delicada, sobria, creíble. Drama humano basado en hechos reales. En condiciones normales, la historia de los Loving, Richard y Mildred, sería una preciosa aventura de la cotidianeidad, de interés sobre todo para sus protagonistas, un hombre y una mujer que se aman tiernamente, se casan, y constituyen una familia, tienen tres niños a los que sacan adelante con su trabajo, y de este modo procuran ser felices en su hogar. Pero son las circunstancias las que lo cambian todo. Richard es blanco, Mildred negra. Corre el año 1958 y su viaje a Washington para casarse y burlar las leyes raciales de Virginia, propicia su ingreso en prisión al poco de regresar, de modo que deberán declararse culpables y abandonar el estado para no seguir entre rejas ni incumplir las reglas antimestizaje. El matrimonio acepta inicialmente la injusticia, pero el paso del tiempo y el avance en la lucha por los derechos civiles les brinda una oportunidad para cambiar las cosas. Casi dan ganas de pensar que a Jeff Nichols, director y guionista, le gusta alternar los thrillers con los dramas de corte más realista, a Take Shelter le siguió Mud, y a Midnight Special, Loving. En cualquier caso, en su entera filmografía demuestra una gran capacidad narrativa y de creación de personajes memorables, que se enfrentan a conflictos de entidad, e incluso el recurso al género no le lleva a abandonar los grandes temas a los que se enfrenta el ser humano. Además, estéticamente, es preciosa la fotografía de época sin colores llamativos, y su cuidada partitura musical. El film que nos ocupa se prestaba al cliché, la típica película “buenista” que describe la lucha titánica de unos personajes para que se les reconozcan sus derechos. Nichols se arriesga ciñéndose a los hechos, y mostrando la sencillez de Richard y Mildred, que no tienen sensación ninguna de estar contribuyendo a cambiar la historia y dejar huella: personas sin estudios, simplemente buena gente, que quieren ser felices. El marido, fantástico Joel Edgerton, parco en palabras, no es un genio, ni siquiera en lo que podría describirse como “sabiduría popular”, pero se muestra resolutivo y tiene clara una cosa, quiere a Mildred, quiere a sus hijos, desea cuidarlos y procurar su bienestar; él no hace mal a nadie, y no entiende que la policía y el juez no les dejen tranquilos. Y ella, todo un descubrimiento la sobre todo televisiva Ruth Negga, sabe dominar el miedo ante el acoso del sistema legal, es atenta con sus familiares, cría a sus niños, y sabe abrir serenamente la puerta que podría resolver judicialmente sus problemas. Por supuesto, se describen los hitos de la senda hacia el reconocimiento de los derechos de los Loving, con la intervención de los abogados de la Unión Americana de las Libertades Civiles y los recursos hasta llegar al Supremo; y con una interesante idea de fondo, cómo una norma legal puede dar carta de naturaleza a las mayores injusticias, aceptadas en tal tesitura como inevitables, es lo que hay. Pero el acierto es que no dominan la historia, que es sobre todo la historia de amor de una familia, atravesada de detalles y sucesos corrientes: el trabajo de Richard en la construcción, su afición al motor y las carreras de coches, las cervezas con sus amigos negros, ver la televisión con su mujer, los juegos de los niños en la calle… Hay muchos personajes secundarios, el entorno familiar y de amigos, las autoridades, los abogados, todos muy bien interpretados por actores desconocidos, excepto Michael Shannon, una presencia constante en el cine de Nichols, y que compone memorablemente a un fotógrafo de Life, breve pero poderoso papel.
8/10
(2016) | 110 min. | Drama
Tres momentos, una vida. Little, Chiron, Black, son los tres nombres con que es conocido un afroamericano en distintas etapas de su devenir: siendo un niño a las puertas de las adolescencia, como un adolescente en el umbral de la juventud, y convertido en joven recién ingresado en la edad adulta. Chiron, su nombre real, vive en el conflictivo barrio de Liberty, Miami, donde la población es presa fácil de las drogas, por consumirlas o traficar con ellas. Su madre es adicta al crack. Él tiene problemas de autoestima, es un chico sensible y frágil, sus compañeros de colegio, cruelmente, le insultan llamándole maricón. Tiene dudas de si es homosexual, y nadie le ayuda a afrontarlas. Vive solo con su madre, y le toma bajo su protección Juan, camello de origen cubano, que vive con su novia Teresa, y que conforman una especie de segunda familia más acogedora, pero no menos problemática. En el colegio, sólo parece sentirse a gusto con Kevin, pero realmente la confianza parece imposible, sobre todo cuando los matones acechan. Con este panorama debe forjar su carácter, madurar. Drama sorprendentemente sólido del hasta ahora desconocido Barry Jenkins, también guionista, que ha combinado elementos biográficos propios, con otros del responsable de la idea original, Tarell Alvin McCraney, quien había concebido un germen de obra de teatro que iba titularse "A la luz de la luna los niños negros parecen azules-tristes". Llama la atención el verismo de la dura trama, y la inteligencia con que se evita vender ideología, una tentación que de haberse materializado habría rebajado notablemente la fuerza de la historia. Así, dejando algunas puertas abiertas a la interpretación, al jugarse la carta de la ambigüedad –no hay que resolver todas las dudas, dar todo mascado–, sobre todo somos testigos de la dolorosa confusión del protagonista a la hora de crecer en un entorno donde se encuentra básicamente solo, no puede hablar y desahogarse. Es curioso, porque muchos personajes son conscientes de sus tristes carencias y contradicciones a la hora de plantearse ejercer a modo de padre, de madre, de amigo, y su impotencia, propiciada por la marginalidad donde se desenvuelven, acaba clavándose de modo fuerte en el ánimo del espectador. Ello sin estridencias, en un hábil juego de emociones contenidas. Jenkins rueda con elegancia, visualmente muestra poderío, y su numeroso plantel de actores lo hace estupendamente, increíble casting afroamericano. Tenemos al protagonista, encarnado por tres actores muy naturales –Jaden Piner, Ashton Sanders, Trevante Rhodes– pero también a los secundarios, más conocidos, Naomie Harris –la madre–, Mahershala Ali –el camello Juan–, Janelle Monáe –una actriz que empieza a despuntar–, donde los dos primeros tiene algunos momentos desgarradores, realmente memorables.
8/10
(2016) | 139 min. | Drama Tráiler
Adaptación a la pantalla de la obra de teatro homónima de August Wilson, escrita en 1987, con guión del propio autor, fallecido en 2005, y actores familiarizados con el texto, ya que interpretaron la versión escénica. Está avalada por premios tan prestigiosos como el Pulitzer y el Tony. Además de ser protagonista, mueve la cámara Denzel Washington, que asumió antes el rol de director en Antwone Fisher y The Great Debaters. La narración transcurre en Pittsburgh, en los años 50. Troy Maxon es un antiguo jugador de béisbol negro, al que la guerra no hizo ningún favor, pues su carrera deportiva se fue al traste. Ahora se gana la vida como empleado municipal de recogida de basuras. Y acumula bastante frustración, que disimula acudiendo al alcohol y con mucha labia. Aunque tiene una esposa adorable, Rose, minusvalora al hijo que tuvo en un matrimonio anterior, Lions, que se esfuerza por dedicarse a la música, y tampoco apoya al joven Cory, que querría seguir sus pasos deportivos, pero que es víctima de un rigorismo paterno que se diría en el fondo envidia pura y dura a su juventud. El origen teatral del film no se intenta ocultar, aunque se airee la trama con la recreación de alguna calle de la ciudad, y el patio, la casa, un bar... y haya una elegante concepción de planos y movimientos de cámara. Lo importante es el texto y los personajes, de gran intensidad dramática y complejidad psicológica, con un desgarro un poco a lo Tennessee Williams. Esta apuesta al principio no funciona, cuesta olvidar cierto artificio que envuelve la puesta en escena. Pero a partir de cierto momento, Washington nos atrapa, hasta conducirnos a un clímax fantástico. Incluso el "handicap" de las metáforas del béisbol, que se le escaparán al no versado en este deporte, tampoco pesa en exceso. Fences, "vallas", nos habla de las barreras metafóricas que, como la física que Troy quiere poner en torno a su casa, construimos como protección, pero que en el fondo nos aislan y capitidisminuyen, al crear complejos de inferioridad y facilitar caminos depresivos. El autoengaño, la falta de comunicación, el escapismo, el rigor con los otros y no con uno mismo, forman parte de la personalidad de Troy, formidable Denzel Washington. Aunque la que más sorprende interpretativamente es Viola Davis como su esposa, mujer fuerte, madre incluso con los que no son sus hijos de sangre, que ama aunque el otro le dé motivos sobrados para el rechazo, tiene algunas escenas sencillamente memorables. Aunque sean secundarios, el resto de actores compone muy bien a sus personajes: los hijos, Jovan Adepo y Russell Hornsby, el compañero de trabajo y amigo de Troy, Stephen Henderson, y el tío Gabriel, mal de la cabeza, una secuela de guerra, Mykelti Williamson.
8/10
(2013) | 90 min. | Drama | Histórico
Oscar, afroamericano de 22 años en Bay Area, San Francisco, no es un “lumbreras”, pero sin duda es “buena gente”. Padre de una niña de 4 años, querría casarse y lograr la estabilidad familiar. Sabe que su madre sufre por sus coqueteos con el mundo criminal, y hace esfuerzos por tener un trabajo honrado y no aceptar trapicheos con drogas. Ya pasó por la cárcel y no quiere volver. El 31 de diciembre es el cumpleaños de su mamá, y se impone la entrañable reunión familiar, y luego bajar al centro a despedir el año. Pero el 31 de diciembre de 2008 va a ser diferente, por desgracia, para Oscar y sus seres queridos. Sencilla pero eficaz película basada en hechos reales, premiada en la sección “Un certain regard” de Cannes y en el Festival de Sundance con los premios del jurado y del público. Se entiende por la naturalidad y frescura con que cuenta la historia el debutante en el largo Ryan Coogler, también negro. No existe autocompasión o amargura en la precisión con que muestra, con mucha humanidad, una trayectoria que se da de bruces con la fatalidad, fruto de los miedos y prejuicios que persisten en la sociedad estadounidense. El protagonista de Fruitvale, Michael B. Jordan, logra hacer creíble a su personaje. La cinta hace un uso adecuado del flash-back para ponernos en antecedentes sobre el pasado que pesa en Oscar, pinta con vigorosos trazos sus lazos familiares, y nos lleva al magnífico tramo del tren y la estación, que se diría ha sido filmado por las cámaras que hoy en día nos acompañan por todas partes, no en balde se ve cómo una viajera capta con su teléfono móvil muchas de las escenas del altercado que tiene lugar.
7/10
(1915) | 100 min. | Bélico | Drama
Durante la Guerra Civil Americana, dos familias combaten en los diferentes bandos, lo que afectará sus vidas durante los años posteriores al conflicto. La película más renovadora del momento y la más influyente en la historia del cine. El pionero David W. Griffith inventó los primeros planos y el montaje de varias acciones en paralelo. Considerada la primera obra maestra del cine, también es objeto de una gran controversia, debido a la benevolencia con que el autor trataba al temible Ku-Klux-Klan. Entre los actores sobresale la mítica Lillian Gish, que rodó otros filmes con Griffith como Intolerancia o Lirios rotos.
8/10
(2016) | 117 min. | Histórico | Drama Tráiler
Siglo XIX. El niño nacido en una plantación de algodón Nat Turner recibe de su ama como regalo una Biblia. Años más tarde, su patrón anda necesitado de dinero, por lo que acepta una oferta para que Nat utilice sus dotes de predicador por todo el condado y así reprima cualquier deseo de los esclavos de rebelarse, recurriendo a la palabra de Dios. Las injusticias que llega a ver cambiarán a Nat para siempre. Esta reconstrucción de una trágica historia real supone la ópera prima como director, guionista y protagonista de Nate Parker, hasta ahora actor secundario en títulos como La vida secreta de las abejas o Non-Stop (Sin escalas). Obtuvo buenas críticas cuando se presentó en el Festival de Sundance de 2016, donde ganó el Gran Premio del Jurado al Mejor Drama, y el del Público. Entonces se preveía que haría carrera de cara a unos Oscar que buscaban redimirse en pleno debate racial. Sin embargo, un triste episodio dio al traste con sus posibilidades: el hermano de una mujer que había acusado de agresión sexual a Parker –quien resultó absuelto de tal acusación– anunció que ésta se había suicidado. En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, llama la atención el título, pues se ha buscado aposta que coincida con el del clásico de David W. Griffith, acusado de racismo, con una trama que justificaría el nacimiento del Ku Klux Klan. En este caso se ejecuta la jugada contraria, ya que se explica el origen de la violencia por parte de los esclavos negros. Relato desesperanzado, pero de corte mesiánico, con continuas citas y referencias al Dios del Antiguo Testamento, se centra en la fe, por un lado sincera y espontánea, pero muestra sobre todo las consecuencias de una mala utilización de la misma, bien sea para adormecer a quienes se está tratando de forma injusta, o como justificación de la violencia. Más dura incluso que títulos como 12 años de esclavitud, lo cierto es que aprovecha al máximo su limitado presupuesto. Y que cuenta con correctos trabajos interpretativos, del propio Parker, pero también de los secundarios, por ejemplo, el otras veces desaprovechado Armie Hammer, el extraordinario villano Jackie Earle Haley, la veterana Penelope Ann Miller y la joven Aja Naomi King. Por desgracia, todo esto y algunos momentos de altura no logran remontar un guión irregular que peca de maniqueísmo en algunos pasajes y personajes.
6/10
(1934) | 111 min. | Melodrama
Melodrama que aún teniendo la cuestión racial como parte esencial de su argumento tuvo que aligerar bastante este hecho debido a la censura, que comenzaba a causar estragos en el mundo del cine. Beatrice Pullman es una viuda que contrata a Delilah, una mujer de color, para que le ayude en su negocio de jarabe de arce. Ésta se traslada a vivir con ella junto a su hija Peola, quien tiene la piel blanca y que reniega de su ascendencia racial. El transcurrir de los años hará que madre e hija se vayan separando, al tiempo que Beatrice encuentra un nuevo amor. Una nueva demostración del buen pulso narrativo de John M. Stahl (Que el cielo la juzgue) para las historias lacrimógenas, que incluso tuvo problemas en algunos estados del Sur de Estados Unidos por tratar el tema racial. Basado en la novela de Fannie Hurst, el film consiguió nominaciones al Oscar como mejor película, registro de sonido (Gilbert Kurland) y ayudante de dirección (Scott Beal). Douglas Sirk realizaría una nueva versión en 1959 con el título de Imitación a la vida, con Lana Turner en el papel que aquí realiza Claudette Colbert (Sucedió una noche).
7/10
(1959) | 125 min. | Drama Tráiler
Exarcebado melodrama de Douglas Sirk a cuento de la discriminación racial. El film sigue la pista a dos madres y sus respectivas hijas. Una es actriz blanca en horas bajas, la otra negra de humilde condición. Como la hija de ésta tiene la piel muy clara (su padre es blanco), oculta sus orígenes a sus amistades con idea de "trepar" en la vida a lo más alto. Lo que hace sufrir a su señora madre. Sirk fue un maestro del culebrón, en el más noble sentido de la palabra, y aquí hace derramar buenas lágrimas por los amores, ingratitudes y traiciones de los distintos personajes. Espléndido reparto.
7/10
(2013) | 133 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.
9/10
(2014) | 128 min. | Histórico | Drama Tráiler
Vibrante película nominada al Oscar, que cuenta con el apoyo en la producción de nombres como Brad Pitt y Oprah Winfrey –ésta también con un pequeño papel–, y que llega a los cines cuando se cumplen 50 años de las históricas marchas de Selma a Montgomery, Alabama, reclamando el derecho al voto para los negros en Estados Unidos. Aun reconociendo lo justo de la demanda, teóricamente ya una realidad, pero que está lejos de serlo en los estados del Sur, el presidente Lyndon B. Johnson no quiere tomar en sus manos esta “patata caliente” y legislar, sobre todo cuando ocupan su mesa otros graves problemas de los cuales no es el menor la Guerra de Vietnam. El carismático Martin Luther King, cuyo prestigio se acaba de acrecentar con el Premio Nobel de la Paz, establecerá en Selma la base de operaciones de esta nueva lucha pacífica por el voto. Mientras, el gobernador del Estado George Wallace no quiere dar su brazo a torcer, incluso recurriendo a la violencia, y el FBI de J. Edgar Hoover espía los movimientos de King, aireando sus problemas conyugales. Buena muestra de cine histórico, que evita los clásicos buenismos y didactismos en que resulta fácil caer cuando se retrata a gigantes en la lucha por las libertades. La afroamericana Ava DuVernay, que ya llamó la atención con una interesante muestra de cine “indie”, Middle of Nowhere, maneja bien el sólido guión del primerizo Paul Webb, que está punteado con breve frases sobreimpresionadas en la pantalla, como si formaran parte de los informes que el FBI elabora sobre King, e incluye múltiples personajes y grupos en la narración, con el mérito de lograr que el espectador no se pierda, sin ser pesado. El film combina los tintes épicos de ciertas escenas de muchedumbres, o la brutalidad de la represión en el puente Edmund Pettus, con el intimismo de los “tête à tête” entre los personajes, sus intercambios verbales con diferentes puntos de vista, y la soledad del líder, Martin Luther King, que se ha ido dejando en el camino la felicidad del hogar, que desearía recomponer, y cuyo principal guía es su fe en Dios, la oración unida a la convicción de la justicia de su causa. Resulta sugerente la idea de que la población de Selma fue escogida como catalizador ideal de un movimiento que corría el riesgo de no lograr avances considerables, y se hace justicia señalando las adhesiones de numerosos miembros de distintas confesiones a la marcha. Sobre el rigor histórico, hay quien considera que se arroja una imagen algo negativa del presidente, demasiado pragmático y complaciente con los métodos de Hoover, cuando habría sido un sólido apoyo de King, en cualquier caso su apoyo de fondo a las metas que persigue el otro quedan fuera de toda duda. Ésta es una de esas películas que merecería un premio al conjunto del reparto, todos los actores insuflan alma a sus personajes, hasta los que tienen una presencia mínima, como las niñas del atentado de una iglesia en Birmingham. Aunque por supuesto sobresale David Oyelowo que entrega a un inolvidable Martin Luther King.
8/10
(1965) | 93 min. | Comedia
El mayordomo de un célebre abogado ejerce de juez de paz una vez a la semana. Le tocará lidiar con un gángster apodado "El Gato", que le propone su colaboración en una acción criminal. Una simpática comedia de Jean Delannoy.
5/10
(1992) | 130 min. | Romántico | Thriller
Frank Farner (Kevin Costner) es uno de los mejores guardaespaldas de Estados Unidos. Su método se centra en la concentración en el absoluto control de sus sentimientos. Trabajó para el Servicio Secreto norteamericano, pero un error le desvió de una brillante carrera como protector de los máximos representantes de su país. Un error al que aún da vueltas y que le martiriza. Es contratado por Rachel Marron (Whitney Houston), una superestrella del pop, caprichosa, insensata y rodeada de glamour, todo lo que Farner detesta. Pero irremediablemente, el amor nace entre ellos. Entretenida película, escrita por el prestigioso Lawrence Kasdan, guionista entre otras de El imperio contraataca (1980) o En busca del arca perdida (1981). Cuenta la relación entre dos personas desengañadas y reacias a poner en juego sus sentimientos. Contentará sin duda a los fans de Houston y Costner. Fue nominada al Oscar a la mejor canción.
5/10
(2002) | 110 min. | Drama
Una vida feliz, puede que no lo sea. Sobre todo cuando se construye sobre la falta de confianza, cuando no se conoce al otro. Es lo que ocurre en los años 50 en el hogar de los Whitaker. El matrimonio, con dos hijos, vive en una hermosa casa en una zona residencial. Todo es pulcro y aseado, sonrisas y pasteles de manzana. Pero lo cierto es que el padre no se ocupa de sus hijos, y mantiene una aventura homosexual, que le tiene acogotado. Mientras que ella va a descubrir que su cultura es bien escasa, y que no ha sabido ver a su alrededor problemas como el del racismo. El gran mérito de Todd Haynes es filmar un melodrama intenso, con personajes apasionantes, y dotarle del aire inconfundible de los grandes filmes del maestro Douglas Sirk. Y a la vez, conectar con la sensibilidad actual de una sociedad hastiada y aburrida de casi todo, que quiere encontrar un sentido a su vida (Julianne Moore encarna dicha sensibilidad de modo notable, en un papel semejante, pero más largo, al que hizo recientemente en Las horas) sin saber cómo.
6/10
(1990) | 97 min. | Drama
En los años 50 en un pueblecito del Sur de Estados Unidos, Montgomery, en Alabama, los prejuicios y las distintas clases son factores muy presentes entre la población. Entre blancos y negros hay hondas diferencias sociales, y los segundos sirven a los primeros. Es el caso de Odessa, una mujer negra, asistenta en la casa de Miriam Thompson, una mujer blanca de buena posición. Cada día Odessa toma el autobús para ir a trabajar a la casa de Miriam, pero tras un boicot de los negros en la línea, la mujer, madre de familia, tiene problemas para desplazarse. Por otro lado, y a pesar de los problemas raciales, Miriam es cordial y buena con Odessa, y entre las dos se estrecha la relación. Drama social sobre los prejuicios raciales, está desarrollado con inteligencia, evitando estereotipos ni didactismos empalagosos, y con reacciones muy creíbles. En todos los personajes hay rasgos propios de buenas personas, lo que no obsta para se den situaciones como la de la comida de Navidad, en que se habla despectivamente del boicot de los negros, mientras dos mujeres de color sirven la mesa. El director Richard Pearce que se basó en hechos reales, contó con el protagonismo de dos grandes actrices, muy contenidas en sus composiciones: Sissy Spacek (Cuando el río crece, En la habitación) y la simpática Whoopi Goldberg, en un rol muy diferente al que le dio el Oscar en Ghost.
6/10
(2016) | 149 min. | Bélico | Drama Tráiler
Durante la Guerra de Secesión, el granjero sureño New Knight sirve como enfermero en el ejército Sudista. Pero la muerte de un jovencísimo familiar, al que trataba de proteger, le hace replantearse por qué lucha, y llega a la conclusión de que los suyos no defienden una causa justa. Tras desertar se dedicará a proteger a sus convecinos del condado de Jones, al sudeste de Mississippi, a quienes el corrupto gobierno confederado de la región requisa todas sus pertenencias, condenándoles a morir de hambre. Acaban uniéndose a su causa otros soldados en su misma situación y esclavos negros en fuga, con los que forma una pequeña milicia. Tras Los juegos del hambre, el director y guionista Gary Ross reconstruye un capítulo, poco conocido (al menos fuera de Estados Unidos), pero apasionante de la Guerra Civil Americana, que tiene mucho que ver con la leyenda del británico Robin Hood. Se centra sobre todo en la cuestión racial, tan desgraciadamente de actualidad, y las dificultades para dejar atrás la esclavitud. El film tiene muchos elementos a su favor, como una impecable reconstrucción histórica, y brillantes interpretaciones, sobre todo por parte de Matthew McConaughey, que tras conseguir el reconocimiento en los últimos años, no parece que tenga pensado echarse a dormir, así que borda el papel de combatiente enojado, pero justo y heroico. No desentonan Keri Russell (la esposa), la prometedora Gugu Mbatha-Ray, vista en La verdad duele (esclava de una plantación) y Mahershala Ali (secretario de prensa de Frank Underwood en House of Cards), como Moses, lugarteniente del protagonista. Pero aunque comienza con fuerza relatando el conflicto bélico, Los hombres libres de Jones pierde fuelle en el último tramo. En su pretensión de mostrar que tras el asesinato de Abraham Lincoln nacieron multitud de problemas que bloquearon el abolicionismo, como el nacimiento del temible Ku Klux Klan, el guión del propio Ross hace aguas, parece quedarse en mostrar capítulos aislados que no acaban de funcionar. Tampoco están muy bien integrados en el conjunto una serie de flash-forwards prescindibles que muestran a un descendiente de Knight, que está siendo juzgado por violar leyes muy racistas.
6/10
(2015) | 133 min. | Deportivo | Drama Tráiler
La mejor película de la saga de famoso boxeador Rocky Balboa, junto a la primera, rodada 40 años atrás. Sabe tomar algunos de los mejores elementos del original, pero introduciendo una inteligente trama, completamente nueva, y muy adecuada para un Rocky avejentado, sencillo y cordial como siempre, pero solitario, las personas que más apreciaba ya no están en este mundo. Un día se presenta en el restaurante Adriane's de Filadelfia un joven negro, hijo ilegítimo del antiguo rival y amigo de Rocky, el gran Apollo Creed. Adonis atraviesa una verdadera crisis de identidad: está agradecido a la esposa de Apollo por haberle acogido en su casa generosamente tras fallecer su padre antes de que él naciera, cuando era un chico destinado al correccional. Pero ya adulto se debate entre la duda de dedicarse al mundo de los negocios y llevar una vida cómoda, o desarrollar un talento de púgil que está en sus genes. Decantado por la segunda opción, aunque rechazando que le liguen a su padre, acude a Rocky pidiéndole que le entrene para llegar a ser un día campeón. Estamos ante el primer film de Rocky no escrito por Sylvester Stallone, que fue nominado al Oscar por el inicio de la saga en las categorías de guión y actor. Pero sus sucesores en la tarea de guionistas, el casi debutante Aaron Covington, y el también director Ryan Coogler –formidable en su debut en el largo, la muy recomendable y no estrenada en España Fruitvale Station–, han capturado las esencias rockysticas: cambiando el color de la piel del tipo inadaptado que podría llegar a ser campeón de boxeo, pasamos del potro italiano a un joven negro, que conoce lo que es la calle, pero también la otra cara de la moneda, una vida acomodada. Al renunciar a esto último, los pasos de Adonis de entrenamiento en gimnasios modestos, el noviazgo con una chica encantadora, Bianca, cantante que se está quedando sorda, los trucos para mejorar la forma física como capturar gallinas, retrotraen por supuesto al original. Pero al tiempo tenemos muchos otros hilos narrativos bien desarrollados, no siendo el menor el de papel de mentor de Rocky, que concede al film un emotivo tono crepuscular, que invita a reflexionar sobre el sentido de la vida y las metas que merecen la pena. En tal sentido, está muy bien desarrollada la relación maestro-discípulo, resultando muy natural el joven Michael B. Jordan, que trabajó con Coogler en su anterior film, y Stallone, soberbio y creible al encarnar al hombre siempre dispuesto luchar. También Tessa Thompson atrapa el encanto de su personaje, la novia. No falta además el aire épico, de modo especial en el clímax, pero también en los entrenamientos, aunque justo es reconocerlo, Coogler no busca mimetizar lo antes hecho, y sabe entregar estos elementos típicos del subgénero con gran fuerza y personalidad. Igual ocurre con la partitura musical, Ludwig Göransson le da aires nuevos sin renunciar a lo que ya es un clásico, gracias a Bill Conti.
9/10