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Lista de cine

Las mejores películas sobre la pasión por los libros, las bibliotecas y el amor a la lectura

¿El libro o la película? ¡Estúpida disyuntiva! Que incluso superan por elevación las películas cuya trama muestra un amor y apetito feroz por la lectura.

Ofrecemos aquí una lista de las películas que mejor han sabido recoger la pasión por los libros: el intercambio de opiniones entre lectores, el pasar de las páginas con deleite, el vivir las tramas como si uno fuera un personaje más... Si se te ocurre alguna más, no dejes de decírnoslo escribiendo a decine21@decine21.com poniendo el tema de tu correo electrónico "Las mejores películas sobre la pasión por los libros, las bibliotecas y el amor a la lectura".

Las mejores películas sobre la pasión por los libros, las bibliotecas y el amor a la lectura
(1994) | 92 min. | Aventuras
Bastian (Jason James Richter) es un intrépido adolescente que se deja llevar por su desbordante imaginación. En su nueva aventura, debe escapar de un grupo de gamberros de su colegio, conocidos como Los Bestias. Al refugiarse en su mundo de fantasía, se vuelve a encontrar con sus antiguos y fieles amigos. Están Falkor, el Dragón Blanco de la Suerte, el gigantón Comerrocas, los Gnomos cascarrabias y, por supuesto, la Emperatriz Infantil. Ahora Bastián debe recuperar su libro de La historia Interminable, en poder de Los Bestias, para poder regresar al mundo real. De nuevo se presenta la fantástica aventura de un niño que mezcla la realidad con la fantasía hasta confundirlas. Basada en la inolvidable novela homónima del escritor Michael Ende. La acción es continua y la imaginación no tiene límites. El público infantil pasará hora y media con la boca abierta.
3/10
(2007) | 106 min. | Drama | Romántico Tráiler
La premisa de este film se enuncia en la frase de Jane Austen que se cita explícitamente al principio –"¿No es la descortesía con los demás la esencia misma del amor?"–, y con una ingeniosa secuencia de entrada, encadenado de situaciones muy corrientes en el tecnificado mundo actual –tarjetas de crédito que el lector no lee, billetes que una máquina no "traga", salida del ticket del parking muy lejos de la mano que intenta alcanzarlo, automóviles "inteligentes"...–: aunque los tiempos cambian, las personas son las mismas y sus anhelos de amor, felicidad y estar a gusto permanecen. California. Cinco mujeres y un hombre conforman un club de lectura de los libros de Jane Austen. A lo largo de seis meses, de febrero a julio, irán leyendo las seis novelas de la escritora británica ("Emma", "Mansfield Park", "La abadía de Northanger", "Orgullo y prejuicio", "Sentido y sensibilidad" y "Persuasión"), y la reunión mensual la presidirá cada vez un miembro del grupo. Ellos son: Sylvia, al que su cansado marido Daniel acaba de pedir el divorcio, encaprichado con otra mujer; su joven hija Allegra, lesbiana y aficionada a los deportes de riesgo; Jocelyn, que ha persuadido a Grigg para que se incorpore al club aunque nunca ha leído a Austen, porque quiere emparejarle con Sylvia, aunque él está más interesado por la propia Jocelyn; Prudie, joven y sensible profesora de francés, casada con un patán que sólo piensa en partidos de fútbol, y a la que tira los tejos un guapo alumno; y Bernadette, "alma mater" del grupo, la más avispada y fan de Austen, aunque lleva acumulados seis matrimonios, seis. La trama, adaptación del libro de Karen Joy Fowler, sigue de cerca los avatares sentimentales de los personajes citados y sus alrededores. Jane Austen está de moda. O bien, nunca pasó de moda. 2007 ya vio un acercamiento biográfico al personaje (La joven Jane Austen) y además de las múltiples versiones fílmicas y televisivas de su obra, existe una traslación libre a la época actual, Clueless. Fuera de onda. El título que nos ocupa sigue esta última línea de subrayado de la vigencia del legado de la autora. Vigencia que se explica sobre todo por la finura para captar los pliegues de la psicología humana, masculina y, sobre todo, femenina. Aquí la guionista y directora Robin Swicord sabe tejer las historias amorosas, y que parezcan dignas de Austen, aunque pagando la cuota cultural del momento presente, lo que significa entre otras cosas una historia de amor lésbico, la atracción por un alumno con la diferencia de edad consiguiente, o el divorcio, elementos no presentes, como es de imaginar, en la Inglaterra de la Regencia de Austen. Lo que se agradece es que en la resolución de las historias domine el espíritu austeniano, que ahí haya una cierta lealtad a la escritora. El film está bien llevado, y cuenta con un reparto estupendo. Pueden despistar algunos diálogos, que apreciarán únicamente los conocedores de Austen, porque, al discutir los libros, si uno no sabe quién rayos es Mr. Darcy, por citar sólo a un personaje emblemático, pues acaba un poco perdido cuando se alude a sus acciones; aunque la cosa está elaborada con la idea de que el desconocedor pueda seguir el conjunto en sus líneas maestras. Por supuesto algunas historias interesan más que otras. Puestos a resaltar una nos quedamos con la de Jocelyn y Grigg, que entreverada con la de Sylvia retrotrae a "Emma", pero con elementos contemporáneos muy divertidos aportados por el gusto literario de Grigg, un fantástico Hugh Dancy, actor que está creciendo y "el chico" con más presencia en la película.
6/10
(1998) | 110 min. | Romántico | Comedia
Nueva York. Joe y Kathleen conviven con sus respectivos novios. Pero no están satisfechos. En cuanto aquéllos salen de casa, enchufan sus ordenadores via Internet, y mantienen una peculiar relación, cada uno bajo un seudónimo personal. Se cuentan preocupaciones, gustos, aficiones... ¿Estarán hechos el uno para el otro? Quién sabe. Pero mientras este amor incipiente gana intensidad, los dos se encuentran por casualidad en el mundo real. Y con bastante mala fortuna. Pues Kathleen regenta "The Shop Around the Corner" (guiño a la película de Ernst Lubitsch), tienda especializada en libros infantiles; y Joe es propietario de una enorme cadena de librerías, extendidas a lo largo y ancho de los Estados Unidos, que planea abrir una nueva justo enfrente del local de Kathleen. Comedia romántica a tope, género del que la directora Nora Ephron es especialista. Ephron juega con el hecho de que los protagonistas –deliciosos Meg Ryan y Tom Hanks– ignoran que el hombre o la mujer que odian es, a la vez, ése que tan bien les cae en sus charlas por Internet. Amor y situaciones divertidas se conjugan perfectamente. A la vez, se invita a pensar en lo impersonales que se han vuelto las relaciones en el mundo actual, razón por la que alguna gente se refugia en las animadas charlas de Internet. Otra idea presente es que las grandes empresas, con muchos dólares y poca personalidad, están echando fuera del campo al pequeño empresario amante de su negocio y de cuidar al cliente de modo personalizado.
6/10
(1999) | 110 min. | Romántico | Comedia Tráiler
William es el dueño de una tienda de libros de viajes en Londres, en el barrio de Notting Hill. Un día entra a la tienda Anna Scott, actriz hiperfamosa de Hollywood, pero a la que el poco cinéfilo William no reconoce. Lo que sí surge es el flechazo instantáneo. Pero cortejar a una persona tan famosa, que no puede dar dos pasos sin que le asalten los admiradores, resulta ser bastante complicado. Pese a todo Anna se siente atraída por el torpe y tímido William: disfruta visitando el piso que comparte con el inefable Spike, o tratando con gente normal, como son los familiares de William. ¿Será posible este amor entre un desconocido y una estrella, carne de cañón para columnas de cotilleo y paparazzi desaprensivos? Esta película es una verdadera delicia, en la tradición de las mejores comedias de Hollywood tipo Historias de Filadelfia. Hay lugar para el humor, servido con ingenio. Tenemos una historia de amor atractiva, en la que tienen fiel reflejo las distintas dificultades a superar. Y contamos con dos actorazos como la copa de un pino: Julia Roberts, a la que bien podríamos calificar como la Katharine Hepburn de nuestro tiempo, y Hugh Grant, que trata de seguir los pasos de un James Stewart o un Cary Grant. El guión es de Richard Curtis (que dio el golpe en su día con Cuatro bodas y un funeral) y la dirección la acomete Roger Michell (Titanic Town, Persuasión). A las muchas y divertidas situaciones del film se ha sumado el descubrimiento del actor Rhys Ifans, que da vida a Spike, el cutre y maloliente compañero de piso de Hugh Grant, quien pese a su aspecto externo tiene buen corazón.
7/10
(2012) | 97 min. | Comedia | Drama | Romántico Tráiler
Jesse Fisher trabaja en el departamento de admisión de alumnos de una universidad neoyorquina. No es la ocupación con la que había soñado, y sus mejores amigos siguen siendo los libros, con cuya lectura disfruta sobremanera. Un día le llama Peter Hoberg, profesor de su antigua universidad, pidiéndole que acuda al homenaje que le van a brindar con motivo de su jubilación. Acepta encantado pues era uno de sus profesores favoritos. Y durante su estancia conoce a Zibby, una joven estudiante, muy madura para sus 19 años, con la que establece una conexión muy especial, que continuará tras su marcha a través de una relación epistolar. ¿Se pueden salvar los 16 años que les separan y convertir aquello en amor? Después de la grata sorpresa que supuso el debut como director y guionista del actor Josh Radnor con Happythankyoumoreplease, el cineasta reincide asumiendo ese triple papel en Amor y letras, una magnífica película de personajes, que habla sobre la ubicación de cada uno en el mundo, y la ayuda que puede suponer a tal fin el cultivo de la literatura y, en general, de las artes liberales a que alude el título original. Ello evitando la tentación de la pedantería, riéndose de los aires de superioridad ante los best-sellers que sería obligado despreciar. El profesor a punto de jubilarse (Richard Jenkins), la profesora cínica y sabelotodo (Allison Janney), la librera que lo dice todo con una mirada (Elizabeth Reaser), el “bufón” de cuya real existencia casi dudamos (Zac Efron), el joven depresivo aspirante a actor (John Magaro) y, por supuesto, la joven madura y responsable pese a su edad, que ha descubierto la música clásica (Elizabeth Olsen), y el treintañero que conduce la historia, amante de la literatura, desencantado con la vida que lleva y dubitativo por sus nuevas palpitaciones amorosas (Josh Radnor), son tipos muy bien perfilados –¡qué gran reparto!– e insertados en una historia que funciona a la perfección, la maquinaria narrativa está perfectamente engrasada. Amor y letras invita a descubrir a las personas, a saber mirar a la gran ciudad y sus habitantes cuando uno deambula por las calles con nuevos ojos, a detectar las necesidades de quien tienes al lado y a estar disponible, actitudes tan humanas y que resulta necesario reivindicar. La atracción romántica se trata con cierta hondura, arriesga y acierta Radnor al no tomar los caminos más fáciles, los conflictos de este modo están bien elaborados y presentan los matices que otorgan credibilidad al conjunto. El equilibrio entre humor y drama está medido y servido con enorme inteligencia, y se invita a pensar en la educación que dan los otros, y la que uno debe procurarse personalmente, poniéndose deberes para el cultivo del espíritu.
8/10
(1989) | 124 min. | Drama Tráiler
Existen pocas películas que hayan conseguido llegar hasta el público tanto como esta impresionante y profunda creación dirigida por el australiano Peter Weir (Gallipoli, El año que vivimos peligrosamente, El show de Truman). Otoño de 1959. La Academia Welton, un internado privado muy tradicional, situado en las montañas de Vermont, va a comenzar el año lectivo con un nuevo profesor de literatura llamado John Keating (Robin Williams). Éste, con métodos bastante heterodoxos, va a lograr poco a poco que sus alumnos comiencen a pensar por sí mismos y les descubrirá que cada uno tiene en sus manos hacer de su vida algo extraordinario. Su arriesgada propuesta es recibida de distinta manera por unos adolescentes todavía inmaduros e idealistas, hasta que desemboque la tragedia. Pero ninguno de ellos podrá olvidar jamás al profesor que les cambió para siempre. Película magníficamente rodada, que cuenta con un guión (Tom Schulman) realmente sobresaliente, que fue premiado con un Oscar. Robin Williams logró uno de los mejores papeles de su carrera y algunos de los alumnos se convirtieron en estrellas consagradas. La música de Maurice Jarre no tiene desperdicio. Una película sobre la educación, distinta, arriesgada e impresionante.
9/10
(1993) | 131 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Sensible acercamiento a la figura del escritor británico C.S. Lewis, célebre por su obra apologética del cristianismo, y por su saga infantil "Las crónicas de Narnia". El film se basa en la pieza teatral de William Nicholson, inspirada a su vez por la obra de Lewis "Una pena en observación", transformada en guión cinematográfico por él mismo. En él se nos muestra a Lewis, o Jack, como le llaman sus amigos, como una figura pública bien asentada, prestigioso escritor y profesor universitario en Oxford, que vive una vida cómoda y ordenada con su hermano Warnie, según el "estuche" que él mismo se ha fabricado cuidadosamente. Un día recibe una carta de Joy Gresham, una escritora estadounidense admiradora de su obra que desea conocerle con su hijo. Creyendo que se tratará de un encuentro más, Lewis pronto queda fascinado por Joy, y nacerá algo llamado amor. Pero junto al amor llegará el dolor del que tanto ha hablado teóricamente en conferencias -"El dolor es el cincel con el que Dios habla a un mundo de sordos", suele tronar con convicción-, pues a Joy le diagnostican una enfermedad terminal. Aceptar trance tan doloroso es el desafío de Lewis, a quien como le recordará su amada, ha de tener en cuenta que "el dolor de hoy es parte de la felicidad de entonces". Richard Attenborough ha sido tachado, con cierta injusticia, de director academicista. Sea como fuere, en este su mejor film demuestra una exquisita sensibilidad al plasmar la historia en imágenes. Cuenta para ello con una trama rica en sugerencias -el estudiante que se duerme en las clases de Lewis, rival de su ingenio, que le sugiere acudir a Aristóteles para explicar que "la acción es el personaje" en las obras de ficción; el niño que desea ver el armario que conduce a Narnia en el desván de la casa de Lewis, y que, cuando llega la muerte, descubre su fondo de sólida madera...- y un espléndido reparto donde brillan, por supuesto, la pareja protagonista compuesta por Anthony Hopkins y Debra Winger.
7/10
(1986) | 131 min. | Thriller
Año 1327. En compañía de un joven e inexperto novicio, el monje Guillermo de Baskerville investiga una serie de muertes intrigantes acaecidas en una abadía Benedictina del norte de Italia. Aunque todo parece indicar que las muertes están ligadas a una de las profecias del Apocalipsis, Baskerville está convencido de que la clave del misterio se halla en la custodiada biblioteca del monasterio. Adaptación a la pantalla de la célebre novela de Umberto Eco. Tiene el atractivo de presentar una trama detectivesca en un monasterio del medievo, pero ofrece un dibujo oscurantista de la época, en que los frailes parecen, en su totalidad, gente deforme y degenerada. Destaca el trabajo de un estupendo Sean Connery, a modo de Sherlock Holmes con hábito, bien respaldado por el entonces prometedor Christian Slater, que sería el equivalente al doctor Watson.
6/10
(1994) | 97 min. | Drama
Película singular, cuyo camino puede facilitar El club de los poetas muertos. De nuevo un film insiste en el valor de la educación, en la capacidad del hombre para apreciar la belleza de las cosas. Nunca se hará bastante ante determinadas reformas escolares, que convierten a los alumnos que las sufren en poco menos que en "peleles", incapaces de pensar por sí mismos. Mike Figgis dirige y pone al día con gran acierto esta adaptación de la obra teatral de Terence Rattigan, llevada ya a la pantalla en 1951 por Anthony Asquith. Andrew Crocker-Harris (Albert Finney) es profesor de lenguas clásicas en un colegio de Oxford, obligado a jubilarse antes de tiempo so pretextos de salud. Con el fin de curso se desvelarán los hilos que han ido tejiendo el fracaso vital del profesor. Se casó con Laura (Greta Scacchi), una mujer a la que quería. Pero ambos son muy distintos y se han distanciado. Ahora ella le es infiel. Estaba ilusionado con su vocación docente pero no siempre logra transmitir el saber que querría. Además sus alumnos le tienen pavor. Pero Taplow (Ben Silverstone), que tiene con él clases particulares, le hará cambiar. Es éste un film de detalles que no sobran, y que funcionan muy bien en contraste unos con otros. La ambientación es magnífica, el tono casi siempre elegante. Y los numerosos personajes secundarios sirven a la historia: la mujer, que arrastra una vida frustrada; el simpático profesor de ciencias, que sin embargo engaña a Andrew y a Laura; un rector incapaz de conocer a profesores y alumnos; el sustituto de Andrew, nervioso ante la perspectiva de enfrentarse a los alumnos en las aulas; y el joven Taplow, un chaval muy normal con un corazón de oro. Albert Finney hace del profesor una interpretación magistral. Hay muchos matices en la descripción de su personalidad. Severo, con dotes para la enseñanza, amante de su especialidad y de la cultura, incapaz de rebelarse cuando sus superiores le pisotean. La versión Browning rezuma una amargura sutil. Al principio es imperceptible y no involucra al espectador, pero poco a poco le envuelve por completo, al percibirse lo que ha sido la vida del profesor. El engranaje narrativo es perfecto y prepara el camino a secuencias conmovedoras, capaces de mostrar lo mejor y lo peor del ser humano, y que hacen evolucionar positivamente a todos los personajes. Quizá lo que más sorprende del film es su defensa apasionada del latín y el griego en la enseñanza. La hace de un modo inteligente, mostrando la satisfacción que supone comunicar, en uno de cada cien casos, una sabiduría y un gozo por la belleza que hasta entonces se disfrutaban en solitario. La satisfacción es mayor si se consigue con un muchacho que tiene pensado estudiar ciencias el próximo curso. El paralelismo entre la infidelidad que sufren el protagonista del "Agamenón" de Eurípides y el profesor no es sólo un recurso más o menos hábil. Es una demostración del alcance universal de la obra del dramaturgo griego. No se critica el valor de las ciencias experimentales, o la popularidad del deporte –hay un profesor jugador de criquet que es el ídolo de los alumnos–. Se trata de recordar algo que hasta hace poco nadie ponía en tela de juicio: que sin humanidades no hay civilización que merezca ese nombre.
7/10
(1951) | 90 min. | Drama
El señor Harris es un frustrado profesor inglés ya que sus alumnos ven en él a un hombre de carácter y poco cercano. Además, en su vida sentimental tampoco le va muy bien. Ante la enfermedad que padece, el profesor quiere retirarse pero antes de irse, pronuncia un simbólico discurso que no pasará desapercibido. Emotivo drama ambientado en las aulas y protagonizado por Michael Redgrave, padre de las hermanas Lynn y Vanessa. Tuvo un remake con Albert Finney en 1994.
6/10
(2008) | 124 min. | Drama Tráiler
El peso de una relación inapropiada, aumentado por la dinámica de la Historia, a lo largo de toda una vida. En la Alemania de los años 50 Michael  Berg es un adolescente robusto y amante de la lectura, sensible y vitalista. Un día que se encuentra mal en la calle, le ayuda una mujer, Hanna Schmitz, revisora en un tranvía, atractiva, solitaria y enigmática. Cuando pasados unos días le lleva unas flores para agradecer su atención, comienza un juego de seducción por parte de ella. Atrapado en el recién descubierto vértigo del erotismo, comienza una larga relación clandestina, donde ninguno de los dos parece detenerse demasiado a considerar la diferencia de edad que media entre ambos -él tiene 15 años, ella 36-, los encuentros sexuales parecen convertirse en razón principalísima para levantarse cada mañana, aunque en ocasiones discutan, pues ella exhibe un extraño carácter con inesperados cambios de humor, y nunca habla mucho de sí misma. Como Hanna es analfabeta, uno de los aspectos más gozosos de la relación estriba en los momentos en que Michael le lee los libros que forman parte de sus tareas escolares. Un día, de repente, Hanna desaparece. Michael sigue con su vida, y estudia derecho en la universidad. El reencuentro con su antiguo amor se va a producir en circunstancias traumáticas, cuando Michael acude a un juicio contra antiguos criminales de guerra, que se celebra en Berlín.El director de Billy Elliot (Quiero bailar) continúa la línea de historias traumáticas y deprimentes marcada por su anterior film, Las horas. Stephen Daldry repite colaboración con el guionista David Hare a la hora de adaptar una novela del alemán Bernhard Schlink, que bucea en las heridas no cicatrizadas del traumático pasado nazi de su patria. Aunque Hare da algunas vueltas a la estructura narrativa, con saltos al pasado y al presente, la historia que se nos cuenta tiene tres etapas bien determinadas. Está esa apasionada relación entre un jovencito y una treintañera, narrada con consciente morosidad e innegable insistencia erótica, aunque se “revista” -es un decir, los actores aparecen desnudos en gran parte de estos pasajes- de preciosismo esteticista; un amor sin compromiso, corrupción de un menor inexperto, por tanto, poco amor, traspasado de gélida frialdad, porque no existe entrega mutua plena, Michael y Hanna son unos desconocidos el uno para el otro. Esto influye sobremanera en la segunda parte del film, alrededor del juicio, donde las sorpresas sobre la identidad de Hanna afectan aún más a un Michael que ya da la impresión de estar muy vacío en sus capacidades amatorias, véase la relación con sus padres y con una compañera de la universidad, su futura esposa. El tercer tramo de la historia es el que podría denominarse “carcelario”, donde la relación de los protagonistas continúa de una manera peculiar, los libros grabados en cassette; puede considerarse una idea bonita, al final lo que queda del “amor” es la búsqueda común en la superación del analfabetismo, más que una relación física, inevitablemente efímera.Deja este film -la última producción de los fallecidos en 2008 Anthony Minghella y Sydney Pollack- un regusto amargo, hay en él una especie de nihilismo fatalista que impregna cada fotograma. De algún modo se apunta a una culpa colectiva en el drama de la Alemania nazi, que no admite absolución, sólo queda pasar página, tratar de olvidar, meta imposible, y esperar que las nuevas generaciones, libres de dicha culpa, lo hagan mejor. Por lo visto sus artífices, por razones difíciles de entender, decidieron dejar fuera de la trama cualquier mención expresa a la redención o al perdón. Lo que no deja de ser paradójico, porque la escena final del encuentro de Michael con una víctima del holocausto está pidiendo a gritos ambas actitudes, y de hecho, tácitamente se hallan presentes. Queda pues una película bien narrada, con buenas interpretaciones, sobre todo de Kate Winslet, David Kross y Ralph Fiennes, pero que no conduce a ninguna parte.
6/10
(2012) | 116 min. | Bélico | Drama
Original película, que adapta una novela de Lloyd Jones. Transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el señor Watts queda atrapado y aislado en una remota isla de Papúa Nueva Guinea. Con idea de aprovechar su valioso tiempo durante el obligado retiro, decide abrir una escuela, y propone a sus alumnos la lectura de "Grandes esperanzas" de Charles Dickens. Una niña, Matilda, se apasiona con el libro y el personaje de Mr. Pips, hasta el punto de que cuando los "redskins" ocupan la isla y ven el nombre de Mr. Pips escrito en la arena, creen que se trata del nombre de un peligroso enemigo rebelde, o el de una organización clandestina. Aunque Hugh Laurie es el nombre que puede atraer a un posible espectador del film, éste tiene otras cualidades como la de animar a la lectura con una simpática trama de aventuras. Y sorprende la naturalidad interpretativa de la niña Xzannjah Matsi.
(1990) | 107 min. | Thriller
Antes de “matar” a un personaje, su creador debería pensárselo. Que se lo digan a Paul Sheldon, que harto de la heroína que ha protagonizado la mayoría de sus novelas, ha decidido cargársela y escribir por fin libros serios. Lo que no puede adivinar que tras un accidente de automóvil, le va a socorrer su fan más acérrima, que es un pelín susceptible. Rob Reiner, con guión de William Goldman, hizo una adaptación modélica del libro de Stephen King. Y Kathy Bates alzó su mano... con el Oscar.
6/10
(2010) | 82 min. | Comedia | Drama Tráiler
El cineasta francés Jean Becker suma a su filmografía otra pequeña y grata película. Lo cierto es que este cineasta, hijo del también director Jacques Becker (París, bajos fondos), es un consumado especialista en ofrecer historias sencillas, llenas de humanidad, servidas con toques de humor y amor nada forzados. Así al menos lo hizo en filmes tan celebrados como La fortuna de vivir, Conversaciones con mi jardinero o Dejad de quererme. Germain es un hombretón iletrado, de gran corazón, que vive en un pequeño pueblo francés. Considerado por todos como un tonto, Germain se gana el pan con pequeños trabajos y los pocos ingresos que genera la venta de las hortalizas de su huerto. Mantiene una relación sentimental con Annette, una joven y dulce conductora de autobus, y duerme en una roulotte situada en el jardín de la casa de su madre, una mujer neurótica que odia a su hijo y que le ha hecho la vida imposible durante toda su vida. Aun así, su hijo la cuida como puede. Pero la vida anodina de Germain va a cambiar cuando conozca en el parque a Margueritte, una simpática, culta y lúcida anciana que enseñará al tosco Germain los gozos de leer buena literatura. Becker se basa en un libro de Marie-Sabine Roger para lograr una hermosa pieza cinematográfica, que desprende ternura por todos los poros. Destaca sin duda la mirada costumbrista y llena de cariño hacia la vida rural, sencilla, plagada de personajes ordinarios, todos ellos con sus carencias, sus pequeños anhelos, y sus amistades diarias de taberna. Y por supuesto, hay un gusto exquisito por las cosas más elevadas de la vida, por la literatura y el arte, y por esa magnanimidad humana capaz de abrir el corazón a la belleza y al amor inesperados, por muy inalcanzables que parezcan. Hay que aplaudir además a la encantadora veterana Gisèle Casadesus en el papel de Margueritte, y también la elección del protagonista, pues Gérard Depardieu interpreta como nadie a Germain, hombre muy bondadoso y sensible pero que ha sido víctima de una infancia sin amor.
6/10
(2002) | 114 min. | Drama
La filosofía vital de Virginia Woolf en tres tiempos y a lo largo de unas horas, a través del devenir de tres mujeres. Una de ellas es la propia escritora, retirada en su casa a las afueras de Londres en 1929, mientras escribe 'La señora Dalloway', una de sus obras emblemáticas: apática y deprimida, temerosa de la servidumbre, cuyo rostro se ilumina con la visita de su hermana y sus sobrinos. Las horas de las otras dos, a quienes influye de modo decisivo la lectura de la novela de Woolf, transcurren en 1949 y 2001: Laura Brown es una mujer casada y con un hijo, ama de casa aburrida a punto de estallar, pese a su fachada de “feliz mujer americana”; la otra, Clarissa Vaughan, tocaya de la heroína imaginaria de Woolf, vive con una mujer: se separó de su marido, prestigioso poeta enfermo de SIDA, también bisexual, y su vida se encuentra plegada a numerosos convencionalismos. El guión de David Hare adapta con fidelidad la novela de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer. Y su puesta en escena por Stephen Daldry (Billy Elliot (Quiero bailar)) hace que la narración fílmica de tres historias paralelas, donde los ecos de una resuenan en la otra, parezca sencilla. Ello es gracias en parte a unas transiciones muy meditadas, que hacen buen uso de temas e imágenes comunes; y al trabajo interpretativo en su conjunto (todos los personajes tienen más o menos peso específico), en especial de ese trío de féminas encarnadas con poderío por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep. A nadie puede extrañar que la película, de factura impecable, haya acaparado nueve candidaturas a los Oscar, y que al fin Kidman se haya hecho con la preciada estatuilla a la mejor actriz.
8/10
(1994) | 78 min. | Animación | Aventuras
Richard Tyler es un niño timorato y aprehensivo. Una tarde se ve sorprendido por una tormenta, y se ve obligado a refugiarse en una biblioteca pública. Allí conoce a un peculiar encargado, que le proporciona una trajeta de socio especial, que le permite adentrarse en un mundo de fantasía que le llevará a conocer a personajes de célebres novelas tales como Moby Dick, Dr. JeKyll y Mr. Hyde, la isla misteriosa, etc... En este maravilloso viaje Richard aprenderá lo que es el valor. Sin duda, influenciada por La Historia Interminable de Michael Ende, El guardián de las palabras es una gran película de fantasía, que mezcla la utilización de personajes reales con dibujos de animación. Richard Tayler es interpretado por el que entonces fuera considerado niño prodigio de Hollywood, Macaulay Culkin (Solo en casa). El film fue doblemente dirigido por Joe Johnston, que se encargó de las escenas de acción real y por Maurice Hunt que actuó como director de las escenas de animación.
4/10
(1993) | 115 min. | Drama
Debut en la dirección del actor Mel Gibson, que también se reserva el papel protagonista. El film adapta una novela de Isabelle Holland, que arranca con los problemas académicos y afectivos de un chaval, Chuck, al que falta la cercanía de un padre. Como Chuck desea ingresar en una academia militar, necesita ayuda extra que no puede proporcionarle la escuela. Y Justin, un hombre amargado por un suceso misterioso que le dejó desfigurado su rostro quemado, y que vive sin compañía en una casa apartada, se convertirá inesperadamente en el maestro que le da valiosas clases particulares, donde no sólo aprende la materia necesaria para el anhelado ingreso, sino que realmente descubre el valor del conocimiento y de la amistad. El enriquecimiento será mutuo, pues también Justin recupera la alegría de vivir con los progresos de su pupilo. Gibson apuntó ya en este título magníficas maneras como cineasta. El actor tuvo la inteligencia de arriesgar en la temática -no estamos ante una historia dulzona y sensiblera-, pero al tiempo se ató a una estructura dramática no muy complicada, esmerándose en la dirección de actores. Destaca el chaval que le da réplica, Nick Stahl.
7/10
(2017) | 106 min. | Drama Tráiler
François Foucault es profesor de lengua en un prestigioso instituto de París. Soltero e hijo de un escritor también profesor, se muestra muy exigente en sus clases. No deja pasar una a los alumnos, y considera que los centros educativos de la periferia no funcionan porque sus docentes tienen poca experiencia y no saben inculcar disciplina y mostrar su autoridad. Una opinión en tal sentido, deslizada en una reunión social, propicia la propuesta ministerial de pasar un año en un instituto del extrarradio para que elabore un informe que permita mejorar la situación. A regañadientes, pero atrapado en sus propias palabras, no tiene más remedio que aceptar el traslado. Descubrirá que el alumnado, compuesto en su mayor parte por inmigrantes con situaciones familiares complejas, es difícil de manejar. Y tendrá que hacerse cargo de los desafíos que afrontan a diario sus colegas profesores. Debut en el largometraje de Olivier Ayache-Vidal, encuadrable en el subgénero del drama en las aulas, los esfuerzos de los maestros por dar una buena educación, y lo que cuesta que los estudiantes se den cuenta de que vale la pena hincar los codos y prepararse para el futuro. La cinta se sigue con agrado, y del algún modo busca un equilibrio, el justo medio entre el profesor Foucault -el veterano Denis Podalydès-, que a sus dotes pedagógicas debe incorporar un mejor conocimiento del mundo real y una mayor humanidad en el trato con sus alumnos, y uno de sus alumnos más rebeldes, Seydou -el pequeño debutante Abdoulaye Diallo-, que es espabilado, pero debe encontrar sus propias razones para darse cuenta de que merece la pena estudiar y labrarse un futuro. El acercamiento entre ambas posiciones, con herramientas como la lectura de “Los miserables” de Victor Hugo, podría ocurrir, tal vez, al final del año escolar. La cinta contiene muchas de las clásicas escenas de rebeldías y gamberradas de los alumnos, junto a otras de lograda motivación. El símbolo de la pecera -el pez grande que renuncia a atrapar a los chicos porque siempre se topa con un cristal, incluso cuando ya le han retirado el obstáculo que le separa de ellos- resulta harto elocuente, acerca de cómo tirar la toalla, por parte del profesor o del alumno, es la peor elección, merece la pena intentar mejorar las cosas cada día con nuevo afán. Aunque las cuestiones planteadas revisten gran interés, sin embargo, se nota la bisoñez del director y guionista, que no logra la completa cohesión y la necesaria gradualidad en la evolución de los dos personajes principales, Foucault y Seydou. Así, la idea de la reforma educativa casi desaparece, ante la realidad del día a día. Además, quedan desdibujados el resto de los alumnos, o la familia de Seydou. También la subtrama del conato de romance entre Foucault y una compañera, que sale con un tercer profesor, resulta algo insulsa, incluido el retrato algo tosco de dicho profesor, tanto en su actitud pesimista con los alumnos, como con lo que parece un ataque de celos que se resiste a ser exteriorizado.
6/10
(2008) | 91 min. | Animación | Aventuras Tráiler
Despereaux Tilling es un pequeño ratón con unas grandes orejas, que sueña con vivir grandes aventuras y protagonizar hazañas únicas. Casualmente, su mundo está en el reino de los humanos de Dor, donde desde hace años la tristeza se ha apoderado de todos y cada uno de los habitantes. La valentía de Despereaux lo convierte en el único capaz de devolver la vida y la alegría al apagado y gris reino de Dor. Su diminuto tamaño y sus enormes orejas, hacen de Despereaux un estupendo sucesor de Dumbo. Como el elefante, el ratoncito sabe sacar partido a sus orejas, aunque si hay un claro modelo para este personaje, éste es Don Quijote. Despereaux no llega a enloquecer, pero al igual que el ingenioso hidalgo, la lectura de un libro de caballería lo lleva a querer ser un honorable caballero andante, entregado a la noble tarea de salvar a apenadas princesas. Éstas son las dos referencias más claras de la película, aunque hay una tercera que queda patente durante la primera parte de la historia. En Dor la sopa es el plato estrella, y todo gira en torno a él, lo que provoca unas situaciones que evocan a la gran Ratatouille. Y si se quiere, el horripilante mundo de las ratas puede tener notas en común con las cloacas en las que desemboca el “pijo” Roddy en Ratónpolis. La historia de Despereaux es un cuento sobre el valor, el perdón y la esperanza. Es, ante todo, una historia para los más pequeños de la familia, que los mayores podrán ver con cierto entretenimiento, especialmente las partes en las que los ratones enseñan a Despereaux a ser un digno miembro de la especie. Por definición, los ratones tienen que ser unos seres asustadizos que viven con miedo, un parámetro en el que el joven protagonista no encaja en absoluto. Su valor y entrega demostrarán que con sólo un rayo de luz se puede acabar con la oscuridad. Las luces y las sombras juegan un papel fundamental narrativamente hablando. Se convierten en personajes indiscutibles de la historia, todo lo contrario de lo que sucede con algunos de los secundarios. Una de las carencias de la película está en que hay un par de personajes –la sirvienta Mig y el mágico Boldo– que están metidos con calzador en la narración. No funcionan porque su presencia no está lo suficientemente justificada, algo que, por supuesto, no supondrá ningún problema para los más peques. A estos personajes “a la fuerza” hay que añadir una crítica menor a la estructura de la historia. Es un cuento cargado de elementos clásicos que, sin embargo, se presenta con una narrativa tirando a moderna. El hecho de que el personaje principal no sea presentado hasta bien entrada la película, no tiene ninguna justificación más allá de la mera floritura estética.
5/10
(1996) | 98 min. | Comedia
Matilda (Mara Wilson) es una extraordinaria niña, de una inteligencia prodigiosa. Desgraciadamente, sus padres, Harry y Zinnia Wormwood (Danny DeVito y Rhea Perlman) no se dan cuenta de este hecho. Están demasiado acupados en sus pequeños quehaceres cotidianos e ignoran que su pequeña hija está completamente enamorada de los libros y la cultura, y de que tiene inmensos deseos de aprender cosas nuevas. Cuando los Wormwood conceden por fin a su hija el deseo de ir al colegio, la envían a una inhóspita escuela-prisión donde todos sus alumnos viven atemorizados bajo el látigo de una horrible directora, Agatha Truncbull (Pam Ferris). Deliciosa comedia familiar que ofrece algunas magníficas dosis de valores familiares, como el cariño y la generosidad. Danny DeVito demuestra que además de ser un gran actor es un fantástico y original realizador.
6/10