IMG-LOGO
Blog de Hildy

21 claves para entender el éxito de "The Crown", la serie de Netflix sobre Isabel II

Su alteza real la serie “The Crown” reina en Netflix espléndidamente, y se dispone a inaugurar jubilarmente su tercera temporada. Las andanzas de la actual reina de Inglaterra, Isabel II, de 93 años, 67 de ellos ostentando la corona, cautivan a monárquicos y republicanos por igual. Aquí van 21 claves que dan luces acerca de su gran éxito entre todo tipo de público.

1) Aborda la vida de un personaje que continúa vivo y ejerciendo su función real. Y ha logrado un increíble equilibrio para tratar con objetividad y respeto a Isabel II, pues no cae ni en la distancia fría, ni en la zalamería relamida que repele.

2) Peter Morgan, el creador de la serie, está especializado en abordar historias de personajes auténticos. Y se nota su extraordinario oficio en los guiones de películas como El último rey de Escocia –sobre el dictador de Uganda Idi Amín y su doctor–, El desafío. Frost contra Nixon –que aborda una célebre entrevista televisiva al presidente–, The Damned United –la vida del mítico entrenador de fútbol Brian Clough–, Rush –la rivalidad entre los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda– o Bohemian Rhapsody –la compleja trayectoria de Freddie Mercury y Queen–.

3) Peter Morgan alcanzó la celebridad gracias a La Reina, que abordaba precisamente un episodio de la vida de Isabel II, el modo en qué manejó la trágica muerte de Diana de Gales. El film supuso un Oscar para la actriz Helen Mirren, y una nominación para Morgan, a quien no dejaría de interesar la figura de la monarca.

crown54) En 2013 Peter Morgan estrenó en el Gielgud Theatre de Londres su obra “The Audience”, creada a partir de la idea de las audiencias semanales que Isabel II mantiene con sus primeros ministros, y que enlazaba encuentros con Winston Churchill, John Major, Anthony Eden, Harold Wilson, Gordon Brown, Margaret Thatcher, David Cameron, Tony Blair y James Callaghan.

5) La primera representación de la obra teatral “The Audience” la dirigió el prestigioso Stephen Daldry, que en cine ha dirigido títulos como Billy Elliot, Las horas y El lector. Se ocuparía de la realización de cuatro episodios de The Crown, además de hacerse merecedor del crédito de productor ejecutivo.

6) La serie logra mantener la fascinación y aura de misterio en torno a la corona británica. Aunque nos acerca a los integrantes de la familia real, mostrándolos como seres humanos de carne y hueso, no tan distintos de nosotros, la sensación del espectador es que le introducen en la intimidad de tapadillo, como si fuera un intruso cuya presencia en palacio no es deseada y simplemente se tolera.

7) Aunque avanzamos en el tiempo, capítulo a capítulo, la narración no es completamente lineal. Se dan saltos en el tiempo, conectando episodios del presente con sucesos del pasado, lo que enriquece la narración y nos da una mejor visión de conjunto de la historia reciente de Gran Bretaña a través de su reina.

8) Hay sucesos y episodios que pueden ser bien conocidos por el espectador aficionado a la historia, como los romances de la princesa Margarita, o el asesinato de Kennedy, lo cual ayuda a encandilarle, al reconocerlos y descubrir también matices y nuevos puntos de vista.

9) Al mismo tiempo, Morgan ha sabido bucear en el reinado de Isabel II para poner el acento en aspectos menos conocidos sobre ella y sus alrededores, como puede ser el retrato pictórico de Winston Churchill que no agradó al primer ministro, y su destino final.

crown310) Uno de los aspectos que más fascina en Isabel II es su largo matrimonio con Felipe de Edimburgo, 72 años juntos. La serie sabe conjugar el indudable amor que les ha mantenido unidos, con los altibajos y los devaneos de él, y ello tratado con humanidad y elegancia.

11) Cada primer ministro es diferente, no es lo mismo la personalidad de un gigante como Winston Churchill, que la actitud que puede tener un laborista no demasiado partidario de la monarquía como puede ser Harold Wilson, o las maneras anodina de Edward Heath. La serie sabe jugar con los distintos caracteres para dar a las distintas audiencias y encuentros con ellos un carácter especial y único.

12) Todos tenemos familia. De modo que podemos identificarnos como espectadores con los conflictos entre cónyuges, novios, hermanas y hermanos, padres e hijos, los Windsor constituyen una familia numerosa, donde hay espacio para los celos, el enamoramiento, el sentirse poco valorado e incluso ignorado.

13) La serie sabe incidir en los sacrificios que conlleva la función de reinar. Una mirada superficial puede envidiar la riqueza y pompa que rodea a Isabel, pero a poco que se profundiza, uno advierte que toca pagar un alto precio, pues se espera no tener opinión ni voz propia, se exige neutralidad en los temas controvertidos y una real ejemplaridad, lo que se supone con frecuencia hieratismo y distancia, y la imposibilidad de expresar abiertamente emociones y sentimientos.

14) Uno de los grandes riesgos que ha tomado la serie es la de cambiar al completo a los actores en la tercera temporada –la única excepción es la fugaz presencia de John Lithgow como Churchill–, con idea de no tener que forzar su envejecimiento a medida que pasan los años. Contra pronóstico, y gracias a un astuto recurso inicial a los timbres postales, se acepta la renovación del reparto sin problemas.

15) Ya sea los miembros de la realeza, ya sean los políticos, estos personajes deben conectar con la gente sencilla, con el pueblo. La serie sabe subrayar y buscar tal conexión, ya sea con las iniciativas cara a la opinión pública de dar a conocer cómo son en discursos más personales, viajes, noticiarios y documentales televisivos, ya sea expresando su dolor y solidaridad con el sufrimiento de la gente, como puede ser el caso de un accidente en un pueblo minero, al que acuden el primer ministro Wilson y la reina.

crown216) Amor y lujo. La realeza tiene su liturgia y sus ceremonias, pompa y circunstancias que dejan al vulgo y a los de alta alcurnia con los ojos como platos. La serie no escatima en gastos de producción a la hora de abordar ceremonias de coronación, bodas, bautizos, funerales, etc. El estupor de los dignatarios extranjeros que visitan Buckingham es también el del espectador.

17) La monarquía en el siglo XX no puede ser la misma que la de Enrique VIII. Los tiempos cambian, bienvenidos a la modernidad. Precisamente las tensiones entre la nueva época que surge tras el horror de la Segunda Guerra Mundial, con nuevas costumbres y la increíble penetración de los medios de comunicación, con tabloides que no respetan nada, y un inusitado espíritu crítico entre las personas de a pie, y el lastre de una rutina y modos de hacer arrastrados durante siglos, aportan gran parte de la chispa de la serie.

crown418) ¿Cómo debe ser la educación real? Es un tema que atraviesa toda la serie, pues nadie está completamente preparado para reinar, y de hecho ni Jorge VI ni su hija Isabel II esperaban hacerlo. Por otro lado, la formación recibida, y más si se es mujer, puede distar bastante de la que sería de desear en una figura que debe ser conciliadora para todos los súbditos y suscitar cohesión, estando de alguna manera por encima del bien y del mal. La serie muestra cómo Isabel II trata de llenar sus lagunas, somos testigos de la frivolidad de Margarita, o cómo Felipe de Edimburgo desea para su hijo Carlos la misma educación severa que él recibió y que hizo de él un “hombre”, quizá sin entender que su vástago puede necesitar otro camino, no todos estamos hechos del mismo molde.

19) ¿La historia está condenada a repetirse? Los amores de Eduardo VIII, obligado a abdicar por no renunciar a su amor por una plebeya divorciada, Wallis Simpson, tienen su eco en las desaprobaciones por los amores de Margarita, y en las relaciones sentimentales de Carlos, el príncipe de Gales, que conecta de algún modo con su tío abuelo. Peter Morgan sabe aunar esta maraña de afectos y desafectos hasta dar a la serie unas resonancias que sin duda agradarían al mismísimo William Shakespeare.

20) Aunque tal vez no contenga el feminismo militante y furibundo que algunos quisieran, pocas series hay tan potentes con una mujer inteligente y de gran corazón como The Crown. Isabel II le toca lo inesperado, y navega por las procelosas aguas de la monarquía durante tres cuartos de siglo, adaptándose a los tiempos y circunstancias que tocan, con una categoría impresionante, y esto Peter Morgan lo sabe poner en valor, incluso cuando señala algún decisión errada.

21) La serie ha evitado de intento conceder los papeles principales a actores muy conocidos. Claire Foy y Olivia Colman, que dan vida a Isabel II, no eran excesivamente populares cuando asumieron su papel, ni tampoco Matt Smith y Tobias Menzies, que encarnan a Felipe de Edimburgo. Probablemente sea Helena Bonham Carter, Margarita a partir de la tercera temporada, la actriz que era más conocida antes de comprometerse con la serie.

Lo último del mundo del cine