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Zona friki

7ª edición del Festival Nocturna Madrid (II): Historias de la infancia

Me emociono al regresar al festival donde antes de cada proyección aparece en la pantalla Cthulhu, la terrorífica creación de H.P. Lovecraft, entre gritos entusiasmados de los fans. Estoy en casa, no cabe duda.

Empezamos la séptima edición de Nocturna Madrid con muchos relatos con infantes, pese a que no son precisamente aptos para menores de 18 años. Antes de la ceremonia de inauguración del lunes, se proyectó el 'home invasion' 1BR, del debutante David Marmor. No empieza augurando nada bueno, la verdad, pues tiene como protagonista a una chica que tras mudarse a un nuevo apartamento, escucha extraños ruidos por la noche. Los actores sobreactúan un poco, y tiene una factura muy convencional. Por suerte tiene un giro, que no conviene desvelar, que le da cierta vidilla a la cosa, por lo que al final resulta entretenida (si no nos ponemos demasiado exigentes).

urubuDespués arrancó oficialmente la muestra con Urubú, ópera prima de Alejandro Ibáñez Nauta, hijo del recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador. Aunque aparecen niños peligrosos, no resiste comparaciones con ¿Quién puede matar a un niño?, la obra maestra de su progenitor. Y tampoco promete mucho al inicio, la verdad sea dicha. Pero finalmente acaban enganchando las peripecias del ornitólogo Tomás, que se traslada al Amazonas para fotografiar a un extraño pájaro, con su esposa y su hija, que desaparece sin dejar rastro. Cuenta con una impecable interpretación del poco conocido Carlo Urrutia (Aprobado en castidad), y una fotografía vistosa de pasajes paradisíacos.

El martes, inicié mi singladura con Il Signor Diavolo, porque está dirigida por Pupi Avati, autor de uno de mis títulos preferidos del 'giallo' italiano, La casa de las ventanas que ríen, que no, no da risa, más bien miedito. No me la podía perder. Sigue a un enviado del Vaticano para investigar la muerte de un niño, que le echa la culpa al diablo, que se apoderó supuestamente de su alma. Despierta cierto interés, pero no acaba de arrancar, la puesta en escena parece muy anticuada, pero sin ningún tipo de encanto vintage. Al menos el director, ya octogenario, no cae en el ridículo, como su compatriota también veteranísimo Dario Argento, en Drácula 3D. Me doy con un canto en los dientes.

tu ultimo dia en la tierraPosteriormente disfruté de la mejor proyección del arranque festivalero. La también canadiense Z, de Brandon Christensen, con Keegan Connor Tracy y Jett Klyne, desarrolla la historia de unos padres preocupados porque su hijo de ocho años tiene un amigo imaginario un poco siniestro (de hecho tira por las escaleras a un amiguito que le cae mal). No inventa la pólvora, recurre a los sustos fáciles, pero tiene la virtud de funcionar, que no es poco, así que me devolvió la fascinación por el fantaterror. Como complemento pudimos ver justo antes Tu último día en la tierra, ganadora del Premio Paul Naschy al mejor corto en Sitges, que augura un brillante futuro para su autor, Marc Martínez Jordán. Pese a estar rodado con pocos medios, el viaje en el tiempo de un hombre disfrazado de zorro para reencontrarse con su mujer muerta no tiene desperdicio. Surrealista, pero hilarante. O sea, que con todo esto me fui muy contento a casa. Larga vida al Festival Nocturna.

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