Blog de Hildy
La teología de la brújula
Una de las películas más esperadas para las fiestas navideñas es La brújula dorada , título de corte fantástico basado en el primer libro de una
Una de las películas más esperadas para las fiestas navideñas es La brújula dorada, título de corte fantástico basado en el primer libro de una trilogía, “La materia oscura” y, oh, casualidad, producido por New Line Cinema, la responsable de adaptar una popularísima, la de “El Señor de los Anillos”. Se trata de una peli con niña protagonista, mucha magia y brujería, donde se prometen 1.100 efectos especiales diferentes, y con un presupuesto de 125 millones de euros. O sea, con sus impulsores desean que la peli triunfe en taquilla “como sea” entre un público familiar amplio.
Pero ese “como sea” choca con un pequeño problema. El autor de la trilogía, Philip Pullman, es un ateo declarado que, a la hora de crear su mundo fantástico, mezcla elementos del cristianismo, de la ciencia y de la filosofía de Nietzsche en un “totum revolutum” que algunos considera antirreligioso, y por matizar más, anticristiano.
Desde luego a nadie que se gasta 125 milloncejos le apetece que un amplio sector del público pueda rechazar la película, por el motivo que sea, religioso, o porque se atreva a poner en duda el cambio climático, por poner otro poner. Así que los chicos de New Line ya están diciendo que de “antirreligiosa”, nada de nada, que la peli es sobre todo una gran aventura, un relato de heroísmo y bla, bla, bla… Aunque eso sí, luego tienen a los fans de “La materia oscura”, a los que les dicen que “tranquis”, que nada se pierde del original, que la fidelidad es asombrosa, y por si acaso, se traen al Pullman ese, para que lo corrobore.
La trama de la película habla de unos villanos conocidos como “El Magisterio”, y que en el libro son más claramente identificados como “La Iglesia”, que secuestran niños para robarles el alma y descubrir la verdadera naturaleza de unas partículas conocidas como “Polvo”. Las posiciones de Pullman son bien conocidas, aunque ahora trata por lo visto de recular afirmando que su obra sólo ajusta cuentas con “la naturaleza fundamentalista y que interpreta las cosas literalmente del poder absoluto” y con “los que pervierten y usan mal la religión o cualquier otro tipo de doctrina con un libro santo, un sacerdocio y un aparato de poder con autoridad indesafiable, para dominar y suprimir la libertad humana”. Por supuesto, el novelista no afirma ni niega explícitamente que esté aludiendo a la Iglesia católica u otras confesiones cristianas en “La materia oscura”.
El director Chris Weitz, que se define como “católico en desuso y criptobudista”, no sé si en serio o en broma, dice que ha introducido cambios en el film para que no se perciba antirreligiosidad por ninguna parte. Y la católica Nicole Kidman, una de las actrices importantes del film, afirma que “la Iglesia católica es parte esencial de mi vida. No habría hecho este film si creyere que es anticatólico”. En fin, la polémica está servida.
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